Marzo de 2026 Contacto: editorial@revistapharo-nox.com Instagram: @revistapharonox Facebook: @revistapharonox TikTok: @editorialrevistapharonox Ilustración de la cubierta: Kaine Arthursson - @kainearthursson Diseño, branding y maquetación: Frater A.F.A.V. Alejandro Barderas Fernández - @a.barderas
Colaboran en este número: Frater Orpheus — Practicante de Thelema desde hace más de 40 años y ampliamente considerado como un Adepto experto en sus misterios. Además es articulista y escritor de On the Rights of Man: A Commentary on Liber OZ. Facebook: Robert Flores David Shoemaker — Psicólogo clínico junguiano y figura clave de la tradición thelémica, integra la psicología con la práctica de la O.T.O. y la A∴A∴ Autor de “Living Thelema”, une la enseñanza esotérica de alto nivel, la edición de textos históricos y la música. livingthelema.com / totss.org / dr-shoemaker.com / onestarinsight.org Dušan Trajković (Frater 273 / Frater Aureus) — Practicante e investiga - dor de la A∴A∴ (20+ años); comparte escritos, libros, diarios de práctica, talleres y música. Más en https://frater273.com/. David Beth — Nacido en Angola, de padres alemanes, es una de las voces más destacadas del esoterismo contemporáneo. Educado en universidades de Alemania y Estados Unidos, está totalmente dedicado a su vida gnóstica, a la investigación y su proyecto editorial Theion Publishing. http://www. theionpublishing.com Yemeth — Practicante de magia ceremonial (+20 años) con enfoque iniciá- tico; fundador de Decondicionamiento y cofundador de Openmagick.com (pódcast «Hora de Openmagick»). Autor de El Sendero de la Alta Magia y Los Textos de la Goetia; traductor-editor del Libro de la Ley y de El Equi- noccio (A∴A∴). Schatten — Licenciada en Filosofía (UCM, 2009), integra filosofía y ocul- tismo (Filosofía Oculta); profesora y tarotista profesional. Codirectora de Openmagick y Ars Magik; desde 2020 forma en práctica y autoconocimien- to. Instagram: @schattendeopenmagick / @openmagick / @ars.magik.es Michael W. Ford — Referente mundial del Luciferianismo y fundador de la Orden del Fósforo, este prolífico autor une música de culto con una obra literaria que explora la magia babilónica y el vampirismo. Autor clave en la evolución actual del Sendero de la Mano Izquierda a nivel global. Youtube: @MichaelWFord / Website: https://luciferianapotheca.com Stefano Cobello — Profesor, licenciado en Lenguas (ruso/inglés) y doctor en Sociología (ISSK-BAS) sobre inclusión escolar. Experto en políticas edu- cativas europeas, preside la red internacional nobodyless.org (30+ países). Derek Dark —Iniciado en las artes oscuras por su abuela satánica, este es- critor y Sacerdote del Adversario ha desarrollado su senda junto a Michael W. Ford. Actualmente, integra conocimientos de magia vampírica en su obra literaria, la cual es editada y traducida en Italia por Sara Ballini. derek.dark666@gmail.com Sara Ballini — Sacerdotisa de TOPH, escritora y editora de Hekate Edizio- ni, polifacética autora que une su carrera como modelo de grandes marcas con un profundo camino espiritual. Se ha consolidado como una figura clave en la organización dirigida por Michael W. Ford. Instagram: @sara_ballini_ciappi / Website: https://www.hekatedizioni.com Travma DarkSurrealismo — Artista autodidacta (Andalucía, 1980), crea - dor de dark-surrealismo y tatuaje no mainstream. Influido por El Bosco, Gi- ger, Beksiński y R. Hernández, explora una estética oscura, emotiva y an- ti-mainstream. @travma _dark _surrealism Salim Karim García Xicohténcatl (Kadosh Ka) — Ingeniero en robótica y poeta; concibe la máquina como acto poético-místico. Desarrolló respiradores en pandemia y prótesis biónicas; reconcilia ciencia y símbolo en “conciencia mecánica”. Facebook: Kadosh ka Luciane Rodovalho — Astróloga y tarotista; puente entre constelaciones y cartas donde el tiempo no es lineal. Presente en Instagram y Facebook como @astrologialucianerodovalho. Frater K.K.A. — Practicante de Kriya yoga de Lahiri Mahasaya y consagrado a la cartografía esotérica y al desarrollo de la consciencia mágica en el eón de Horus-Set, Magnum Opus, para el advenimiento de Maat. Gnosis de Thelema — Proyecto de habla hispana para la difusión de la corriente 93 a través de su web y sus redes sociales donde comparten artículos y ensayos tratando diferentes aspectos del ocultismo, el esoterismo y la magia. @gnosisdethelema y https://gnosisdethelema.com Kaottic Alchemist — Psicólogo social y experto en alta tecnología adminis- trativa. Mexicano; compositor de música conceptual y estudioso de Teosofía, Astro teología y antropología, integra la investigación de sistemas complejos en una praxis gnóstica de transformación social. Facebook: KaotticAkchemist Andthebeatjunkies / Youtube: KaotticAlchemist Frater Inevitabilis — Productor musical chileno que tras el tránsito iniciá - tico por diversas identidades, abandona la búsqueda para ejercer el mando. Integra todas las áreas de vida bajo una Voluntad materializada, marcando el territorio de una obra donde solo el resultado valida la existencia. Instagram y Facebook: @beatitudproducciones
Kala Art — Proyecto artístico original de Cali, Colombia, enfocado en la Muerte y entidades adversarias; desarrolla investigación plástica, fotografía funeraria, libros de arte, talleres y diseño simbólico independiente para el despertar de la consciencia. Instagram: @art.kala.art / Facebook: @kaela.art.kala Lo Bram (Escuela Viva) — Comunidad cooperativa en la naturaleza surgi- da en 2006 (como Associació Equilibri Vital, Barcelona), dedicada a llevar el Cuarto Camino a la vida real mediante cursos, talleres y espacios de Trabajo continuado. Estudio de textos, prácticas de atención y meditación, ejercicios para la vida cotidiana, Danzas Sagradas y trabajo en grupo; aprendizaje ex- periencial que transforma la relación con uno mismo y el entorno. Instagram: @lobramcoop / @gurdjieff_danses_lobram Aly Moon Draw — Ilustradora y escritora; desarrolla proyectos que combi- nan palabra e imagen, entre las experiencias vitales, la fantasía y el sendero mágico. Estilo propio y marcado; influencias: Ibáñez, Mordillo, Magritte, Dalí, literatura de terror y romanticismo gótico; varios gatos y mucha imagi- nación, todo revuelto —no agitado— en su caldero de bruja. Instagram: @alymoondraw Kaine Arthursson — Creador coruñés (1976) vinculado al Haithns: su obra une paganismo germánico oriental, símbolo y contemporaneidad. Iniciado como artesano del cuero (Hulduköttr, 2009) y luego ilustrador (Gutanisk Grimmitha, 2020), firma portadas, pósters y tatuajes; vocalista en proyectos de rock/metal (Runaleiks) y en formación como tatuador. Instagram: @kainearthursson Andrés Vottero — Abogado con máster en Comunicación Política y estu- diante de Antropología, empleado público, se define como: católico mentiro- so, masón (32), arqueólogo de pocas luces, desertor del profesorado de Cien- cias sagradas, divorciado (varias veces), argentino y profundamente peronista. Editores: Frater 444 — Ocultista y miembro de la A∴A∴ ; formado en seguridad, suma psicología, filosofía, música y artes. Cocreador de Aly Moon Magick Crafts y Pharo-Nox; coordina equipos y proyectos de difusión de Thelema y ocultismo, junto a escritura/arte y avance constante en la Gran Obra. Instagram y Facebook: @alymoonmagick Website: www.alymoonmagick.com Azm al-Nūr — Estudiante de psicología y antropología; su vía iniciática cristaliza en El árbol bajo la estrella, restauración de senderos cabalísticos. Integra mística, astrología, Cábala y psicología profunda en una síntesis para el nuevo Aeón. Cocreadora de Pharo-Nox. https://www.facebook.com/share/1RhXZNMvhx/ Frater A.F.A.V. — Cocreador, diseñador y maquetador de Pharo-Nox. Ilustrador y diseñador multidisciplinar; integra arte, filosofía y Tradición. Como Estudiante y practicante del Misticismo y la Magia Ceremonial es miembro de la OTO y Aspirante a la A∴A∴ Instagram: @a.barderas
ÍNDICE 0. PORTAE LUCIS - Frater 444........................................................................... I. CLAVIS MAGNA Lady Frieda Harris y el Tarot de Thoth - Frater Orpheus................................................................................ II. SYNOUSIA Entrevista a David Shoemaker.............................................. III. SPECVLVM Clavis Saturni: Una Herejía Kósmica - David Beth............. El retorno del ritual donde el placer es virtud - Andrés Vottero.................................................................................. El Camino de Dios - Stephano Cobello................................ AșŢadvāram: Compendio esotérico sobre Tantra yoga - Frater K.K.A. .................................................................... IV. ANÁBASIS La transformación de una Diosa: Lilitu, Lamashtu y Lilith - Sara Ballini........................................................................ La Fragmentación del Ser espiritual a través de la fragmentación de la Psique humana - Kaottic Alchemist.............................................................. La brecha iniciática - Yemeth.............................................. Percepción, coherencia y ritual hacia una ontología práctica del tejido de la realidad - Kadosh Ka................................... ¿Es tu Voluntad un vector o sólo el alarido de un esclavo? - Frater Inevitabilis............................................................... V. HERMENEVSIS El nacimiento de Dionisio - Frater 273................................ La tradición del libro y el marco cosmogónico de Thelema - Gnosis de Thelema.............................................................. Santo Convento - .................................................................. De lo dionisíaco a lo apolíneo - Schatten.............................. Lilith: más allá del mito - Luciane Rodovalho..................... Kilili. La mujer en la ventana - Sara Ballini......................... VI. ARS REGIA Instrucción Ritual: La Fórmula del XI y la Liquidación Kármica - Soror ´Azm al-Nurh............................................. Meta-Sistema - Blackburn.................................................... Sobre las Palabras Mágicas - Frater 273............................... VII. IMAGO MVNDI Derek Dark - La Oscuridad del Varcolaci............................. Prefacio por Michael W. Ford........................................... Aly Moon Draw - Ilustración - Himno a Babalon................ Travma DarkSurrealismo - Ilustración - .............................. Kala Art - Fotografía - Ilustración - ..................................... VIII. SOMA KOSMIKON Heptaparaparshinok Sagrado - Escuela Lo Bram................. .......... 17 .......... 229 .......... 223 .......... 257 .......... 271 .......... 297 .......... 311 .......... 312 .......... 335 .......... 339 .......... 345 .......... 353 .......... 235 .......... 249 .......... 25 .......... 153 .......... 163 .......... 167 ......... 173 .......... 189 .......... 209 ......... 57 .......... 121 .......... 145 .......... 91 ......... 105 ......... 69
Anno V:XII Sol en Aries Luna (Creciente) en Tauro Dies Saturni Número 2
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PORTAE LUCIS
17 En este Equinoccio de Primavera, cuando la vida fuerza su paso a través de la tierra endurecida y el equilibrio se manifiesta de nuevo en el umbral del día y la noche, nos reencontramos. Tras el recogi- miento del otoño y el silencio gestador del invierno, Pharo-Nox re- gresa como una evolución; como esa semilla que, tras ser plantada en el número anterior, ha comenzado a mostrar sus primeros brotes en el tejido de la realidad. Miramos hacia atrás, a nuestro primer número, con la satisfacción de quien contempla una obra que ha hallado su eco. Sabemos que las palabras allí vertidas han resonado, que han generado sensacio- nes de apertura y han encendido chispas en rincones inesperados. Sin embargo, en este camino de ida y vuelta que es la comunica- ción, el feedback sigue siendo ese susurro tenue que necesitamos transformar en voz para que más allá de una revista, seamos una comunidad. En proyectos de naturaleza gratuita y vocación altruis- ta, la respuesta del lector no es solo un cumplido: es el alimento alquímico que permite que el motor siga girando. Es la señal de que el mensaje ha llegado a su destino. Incluso en la sombra, el interés se ha manifestado de formas curiosas. La aparición de versiones no oficiales circulando por la red es, paradójicamente, un testamento de necesidad: si algo es pi- rateado, es porque posee un valor que alguien ansía poseer. Ante la imposibilidad técnica de una edición impresa inmediata, respondi- mos lanzando la versión para Kindle, buscando siempre la accesi- bilidad. Debemos ser claros: Pharo-Nox no busca el lucro, sino la trascendencia. Cualquier ingreso derivado de estas plataformas se consagra íntegramente a la autofinanciación del templo digital: ser- vidores, dominios y herramientas que sostienen este faro. Nuestra voluntad sigue firme en sus valores: libertad, veracidad y un respe- to absoluto por la pluralidad del espíritu. Sin embargo, no podemos ignorar que este despertar primaveral ocurre bajo un cielo encapotado por los humos de la discordia y el miedo. Este 2026 ha empezado fuerte a nivel geopolítico como continuación de un 2025 que acababa con una tensión e incerti- dumbre palpables. El mundo exterior palpita con una frecuencia
18 19 cardíaca tensa; intervenciones militares interesadas, agitación so- cial y los tambores de una posible tercera Gran Guerra resuenan con una insistencia que hiela la sangre. Asistimos a un resurgimien- to del orgullo identitario, donde el Occidente cristiano y el Medio Oriente musulmán se observan de nuevo a través de la mirilla de un fusil, reclamando hegemonías, presionando al mundo para que se posicione mediante la coacción diplomática, blanqueo de regíme- nes y acciones militares cuya barbarie lastimosamente es justifica- da bajo la bandera de la libertad. En medio de este choque de placas tectónicas nos encontramos nosotros: los buscadores, los magos, los paganos, aquellos que transitamos los senderos del esoterismo y el ocultismo. “El hom- bre tiene derecho a vivir de acuerdo a su propia ley”, dice el Liber Oz de A. Crowley, y ese derecho es universal, sagrado e inviolable. Como bien señala Slavoj Žižek al analizar nuestras crisis contem- poráneas, a menudo nos enfrentamos a un “punto de no retorno” donde la vieja normalidad ha muerto, pero lo nuevo aún no ha naci- do. Las guerras son un desastre humano sin paliativos, una tragedia de la carne y el alma, pero también son, en la escala macrocósmica, un reflejo violento de los ciclos de creación y destrucción. Es el Solve et Coagula llevado a la geopolítica. Deberemos observar con ojo crítico y corazón firme cómo evoluciona este segundo cuarto del año, entendiendo que el cambio, aun cuando es necesario para la evolución, rara vez es agradable. No queremos cerrar este portal sin expresar nuestra más profunda gratitud. A los colaboradores que dieron vida al Número I: vuestra palabra fue el cimiento. A quienes repiten en este Número II y a las nuevas voces que se suman de forma altruista: sois la sangre que corre por estas venas. Gracias también a los proyectos hermanos que nos sostienen con su apoyo y difusión, como Gnosis de Thele- ma y la generosidad de Openmagick en sus entrevistas. Pharo-Nox es una obra colectiva, un tejido de voluntades. Os invitamos a compartir este proyecto, a colaborar con vuestras vi- siones, a darnos ese feedback necesario y a apoyarnos en la medida de vuestras posibilidades. Que este número sea, de nuevo, un espejo ante el Abismo y una herramienta de transmutación personal en tiempos de caos. Que esta revista cumpla con su llamado: ser faro en la niebla y espejo ante el abismo... además de un refugio ante el estruendo caótico del mundo. Que alumbre sin diluir, que conecte sin confun- dir, y que abra sendas reales hacia una comprensión más profunda de lo oculto. Y que lo haga siempre con rigor, con altura, y con la libertad radical que define nuestro espíritu. Así, y no de otro modo, bajo la luz de la llama viva del co- nocimiento seremos guiados por nuestra Voluntad a través de las tinieblas que asolan el mundo: ¡SÍ, SEREMOS GUIADOS POR NUESTRA VOLUNTAD A TRAVÉS DE LAS TINIEBLAS QUE ASOLAN EL MUNDO! Fr. 444 – Genivs Vincet Tenebrum, Ergo LVX
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EN MEMORIA de LADY FRIEDA HARRIS (1877 – 1962) Por Frater Orpheus Editado por Soror Amiana
Lady Frieda Harris y el Tarot de Thoth
25 Lady Frieda Harris y el Tarot de Thoth Frater Orpheus “Que el apasionado ‘amor bajo la voluntad’ que ella ha almacenado en este Tesoro de Verdad y Belleza fluya desde el Esplendor y la Fuerza de su trabajo para iluminar al mundo; que este Tarot sirva como una carta para los audaces marinos del Nuevo Eón, para guiarlos a través del gran Mar del Entendimiento hasta la Ciudad de las Pirámides.” — Aleister Crowley Haz tu voluntad será la totalidad de la Ley. Lady Frieda Harris, como prefería ser llamada, es hoy reconocida como la artista que ejecutó el Tarot de Thoth de Aleister Crowley —el proyecto culminante de dos vidas, y quizás el mayor logro de ambos. Nació el 13 de agosto de 1877 en Londres, Inglaterra, y su nom- bre de nacimiento fue Marguerite Frieda Bloxam. Fue la hija de John Astley Bloxam y Jessie Findlay Bloxam, la segunda de tres hijos, y criada en un hogar de clase media-alta. Se dice que su ma- dre era profundamente religiosa y su padre, un respetado cirujano, era ateo. Asistió a un internado privado en Broadstairs, Kent, don- de estudió francés y aprendió a tocar el piano. Fue aquí donde co- menzó a pintar por primera vez, alentada en parte por la propietaria de la escuela, la señorita Osmond, quien era una artista formada. En abril de 1901, a la edad de 24 años, Frieda se casó con Per- cy Harris, quien era un amigo de la familia. La joven pareja pasó sus primeros dos años juntos viviendo en Nueva Zelanda, donde Catálogo de la primera exposición de Thoth Tarot de Harris.
26 27 Percy trabajó para su familia. Cuando regresaron a Inglaterra, Percy comenzó a trabajar en política y, en poco tiempo, formaron una familia. Frieda y Percy tendrían dos hijos juntos, ambos varones. Su primer hijo, Jack, nació en 1906, seguido por Tho- mas, quien nació en 1908. Percy fue ele- gido para el Parlamento en 1916 y sirvió como Jefe de Disciplina (Chief Whip) del Partido Liberal desde 1935 hasta 1945. Fue nombrado Baronet el 14 de enero de 1932, lo que le otorgó el título formal de Sir Percy Harris de Londres. Asimismo, Frieda tenía derecho a ser llamada Lady Harris, aunque ella favorecía, algunos dicen que insistía, en ser llamada Lady Frieda Harris. En 1926, ambos padres de Frieda fallecieron. Más tarde ese mismo año, publicó un libro titulado Winchelsea , el cual dedicó a su madre reciente- mente fallecida. Es una historia de amor basada en la relación entre el dios griego Dioniso y una joven don- cella, a quien él finalmente convertiría en el pueblo del cual el libro toma su título cuando ella se niega a regresar a Grecia con él. Al año siguiente, la familia Harris se mudaría a París. Según su hijo, Sir Jack Harris, fue durante este periodo que Frieda desarro- lló un interés serio en dedicarse al arte. En su libro Memoirs of a Century, él informa: “Frieda desarrolló el deseo de ser artista y fue a la escuela de arte. Sus cuadros eran bastante interesantes pero no lo suficientemente buenos como para alcanzar la fama. Cuando es- tábamos en París, le sugerí que pintara las escenas del apartamento. Ella hizo esto y pintó bajo el nombre de Jesus Chutney, logrando cierta notoriedad”. Frieda también escribiría bajo este alias, pero no está claro cuánto produjo bajo este nombre ni cuánto de ello fue pu- blicado. Sabemos que por un tiempo esperó publicar una colección de cuatro historias cortas tituladas Four Modern Monsters (Cua- tro Monstruos Modernos). Cada historia estaba acompañada por una pintura única que retrataba a su sujeto. Estas eran: The Exile (El Exiliado), The Sadist (El Sádico), The Stowaway (El Polizón) y The Masquerader (El Enmascarado). Un mecanoscrito de estas historias sobrevive en los archivos de Harold Mortlake custodiados en la Universidad de Pennsylvania State. Aunque las imágenes que las acompañan son de mala calidad, estas pinturas rara vez se ven y las imágenes, incluso en esta condición, son bastante impactantes. Frieda tuvo un interés de por vida en asuntos espirituales y recordaría la “lectura sentimental de The Light of Asia” que su madre le hacía de niña, lo cual claramente dejó una impresión. A sus veinte años se sentiría atraída por las enseñanzas de la Ciencia Cristia- na y su fundadora Mary Baker Eddy. Sin embargo, sus intereses espiritua- les continuarían floreciendo y pronto estaría estudiando mitología griega y cuentos populares británicos, y más tarde tomó un interés especial en los escritos de William Blake. En algún momento alrededor de 1930, Frieda comenzó a es- tudiar la antroposofía y los escritos de Rudolf Steiner. El objeti- vo de la antroposofía era abordar los asuntos espirituales con la misma claridad que las ciencias naturales. Postula la existencia de un mundo espiritual objetivo. Steiner derivó su nombre del griego anthropos (que significa humano) y sophia (que significa sabiduría) y definia este enfoque como “la exploración científica del mundo espiritual”, lo cual no está lejos del propio lema de Crowley: “El Método de la Ciencia - el objetivo de la Religion”. Percy Harris, década de 1940. Lady Frieda Harris, la socialité, princi- pios de los años 1930.
28 29 Mientras estudiaba antroposofía, Frieda se interesó especialmente en la geometría proyectiva y asistía a las conferencias de George Adams (von Kaufmann), un defensor de las enseñanzas de Steiner. Steiner creía que en algún lugar entre el espacio geométrico normal y el espacio proyectivo, al cual denominaba “Espacio-Sol”, se encontraba la clave del universo manifestado. Adams, quien estudió química en Cambridge, exploraría las implicaciones matemáticas de lo que Steiner describía y expuso sus teorías en términos geométricos que trascienden los límites del espacio rígido y las formas definidas por Euclides. En otras palabras, Adams, quien era particularmente hábil con la geometría proyectiva y la aplicación de curvas de trayectoria (path curves), descubrió cómo expresar geométricamente las teorías de Steiner sobre el espacio negativo. Lady Harris entablaría amistad con la asistente de investigación de Adams, Olive Whicher, quien, al igual que Adams, también llegaría a ser autora de libros que exploraban la antroposofía y la geometría proyectiva. Whicher relata que, hacia 1937, le dio a Lady Harris lecciones privadas sobre geometría proyectiva en el arte a cambio de lecciones de pintura con acuarelas. Fue un acuerdo mutuamente beneficioso y el momento no pudo ser mejor, ya que fue también por esa época cuando Harris comenzó a trabajar con Crowley para crear la baraja de Thoth. Una vez que uno se familiariza con la obra de Adams y Whicher, y con los conceptos de la geometría proyectiva, no se puede negar su influencia dominante en la baraja en su conjunto. Un ejemplo de ello sería la parábola del velo que aparece en el Atu de La Sacerdotisa, la cual Jesus Chutney—El Exiliado, El Sádico, El Polizón, El Farsante. Rudolf Steiner George Adams Olive Whicher
30 31 refleja bocetos encontrados en las obras publicadas de Adams y Whicher. Tras una investigación minuciosa, encontramos que la aplicación de curvas de trayectoria y otras figuras geométricas se hallan en toda la baraja de Thoth, y es la característica principal que imbuye las pinturas de Harris con un sentido único de dimensión y tiempo que de otro modo no tendrían. Tiempo después, Harris le escribió a Crowley lo siguiente, lo cual creo que ilustra no solo la influencia sino también la importancia de la geometría proyectiva en su trabajo: “He hecho un esfuerzo en la presente baraja por encarnar este modo actual del siglo. Por lo tanto, he intentado introducir entre las cartas un elemento de Tiempo. En casi todos los diseños, la línea recta de las cartas anteriores - como los patrones de cuadros, los rayos del sol, la carta del Universo y las estrellas - se expresan en una curva. Espero transmitir la idea de movimiento... Esto significa realmente que puedes mirar cualquiera de las imágenes pensando en lo que podría describir como cuatro dimensiones. Esto requiere una gran concentración y es un incentivo para la meditación”. Parecería que Frieda también tenía un interés en la Masonería y pudo haber estado involucrada en alguna forma de co-masone- ría, pero en qué grado, o exactamente cuál fue su afiliación, sigue siendo desconocido. Sin embargo, la investigación sobre la vida de Lady Frieda Harris continúa y existe la promesa de que algún día conoceremos más detalles. Sabemos que su padre era masón y que se encontraron algunas insignias (regalia) entre las posesiones de Frieda al momento de su muerte. Más importante aún, en algún punto Lady Harris se sintió inspirada para producir su propio juego Ejemplos de geometría proyectiva en el trabajo de Harris.
32 33 de tres Cuadros de Logia (Tracing Boards) masónicos. Presumi- blemente, esto ocurrió en algún momento a finales de la década de 1930, como lo atestiguan las propias pinturas, que incorporan la geometría proyectiva —al igual que la mayoría, si no todo, su trabajo de este período. Supuestamente, Harris le mostró estos Cuadros de Logia ma- sónicos a Crowley mientras lo visitaba tras haber asistido a un evento masónico el 10 de noviembre de 1938. En cualquier caso, en tiempos modernos se han producido láminas de estos cuadros magníficamente ilustrados (al menos dos veces) y aparecen oca- sionalmente en el mercado. Por supuesto, el proyecto que daría forma para siempre al lega- do de Lady Frieda Harris, el tarot de Thoth, estaba ahora a solo unos meses de tomar forma realmente. Ella, en esta etapa, no po- dría haber imaginado el viaje en el que estaba a punto de embar- carse. Es importante entender que Harris, al igual que Crowley, se encontraba en las etapas finales de su vida y, hasta cierto punto, en la cúspide de sus facultades; es decir, ella aportó sus propios dones únicos a este proyecto. Si bien es cierto que Lady Harris carecía del conoci- miento enciclopédico de Crowley sobre el simbolismo oculto, resultaría igualmente significativo, en el produc- to final, el hecho de que ella fuera una artista experimen- tada con una variedad de in- tereses espirituales cuando lo conoció. Podría decirse que el Tarot es una forma de arte visual; impregnado de simbolismo, pero visual al fin y al cabo. Las barajas anteriores a la de Harris eran típicamente imágenes simples y bidimensionales; ricas en simbolismo, pero también ca- rentes de la dinámica y la profundidad del Thoth y otras barajas modernas. Lady Harris rompería ese molde e insuflaría vida a las figuras de la baraja con su uso de la geometría proyectiva, y el Ta- rot nunca ha vuelto a ser el mismo. Ella abrió esa puerta de una pa- tada y merece un lugar especial en los anales de la historia del Tarot por haberlo hecho. Sin embargo, también es cierto que, aunque la luz de su genio se muestra tan claramente en las pinturas del Thoth, Lady Harris no podría haber producido tal baraja sin Crowley. La baraja de Thoth es un logro de los que ocurren una vez en milenios, por lo que no debería sorprendernos que para alcanzar algo de tal trascendencia se requiriera la suma del conocimiento, la pasión y el talento de dos individuos extraordinarios, encontrándose justo en el momento adecuado en el arco de las vidas de ambos. No obstante, eso es precisamente lo que se requería en esta situación. Crowley y Harris se conocieron por primera vez en 1937, des- pués de que Crowley se acercara a su amigo, el dramaturgo y au- tor Clifford Bax, buscando ayuda para encontrar un artista para un proyecto de Tarot. Más tarde, Bax organizó que Crowley cono- Tableros de trazado masónico, 1938. Otro ejemplo del trabajo de Harris en este período.
34 35 ciera a Lady Harris durante una cena en el Royal Automobile Club el miér - coles 9 de junio. La cena fue bien y, al día siguiente, Crowley consultó el Yi King, como hacía tan a menudo, y reci- bió el presagio del hexagrama 22, Pi; entonces anotó en su diario: “Cultivar a Frieda”. Y así comenzó una larga y fructífera amistad que daría forma para siempre a sus legados individuales. Sin embargo, lo que Crowley había imagi- nado inicialmente era el tipo de pro- yecto que ocuparía unos pocos meses y no el calvario de cinco años en el que terminaría convirtiéndose. Para febre- ro de 1938, Frieda y Crowley habían comenzado su proyecto del Tarot en serio y empezaron a reunirse con cierta regularidad para discutir su progreso. En una de esas ocasiones, el 3 de mayo, Crowley y Harris se reunieron para almorzar y, aunque no hay registros de qué discutieron exactamente, Crowley anotó más tarde en su diario que tuvo un buen almuerzo con Frieda y que “ahora ella es, definitivamente, una alumna”. Apenas dos días después, el 5 de mayo, Crowley le prestó una copia de The Equinox (Volumen I, Número VIII) para que ella pudiera estudiar su ensayo, “Una descripción de las cartas del Tarot”. Menos de una semana después, el 11 de mayo, se hizo oficial: Lady Frieda Harris se unió tanto a la O.T.O. como a la A∴A∴ , adoptando el lema Soror TzBA, que significa ‘huestes’ y cuya numeración es 93. Ella tenía sesenta años en ese momento. Harris estudió el material proporcionado y comenzó a realizar bocetos en consecuencia. Sin embargo, el ensayo de Crowley, que se basa en gran medida en el material de la Golden Dawn (Au- rora Dorada), no incluye descripciones detalladas de los Arcanos Mayores. Como resultado, Lady Harris comenzó presentándole a Crowley primero las imágenes de los Arcanos Menores, las cuales se adherían a las descripciones de The Equinox . Como ejemplo, el As de Pentáculos se describe como: Una Mano Angélica Blanca Radiante, sosteniendo una rama de un Rosal, en la cual hay un gran Pentáculo formado por cinco círculos concéntri- cos. El círculo más interno es blanco, cargado con una Cruz Griega roja. Desde este Centro Blanco, emanan doce rayos, también blancos: estos Harris y Crowley, alrededor del 1937. As de Oros—Harris, circa 1938. Recientemente vendido en subasta.
36 37 terminan en la circunferencia, haciendo que el conjunto se asemeje a una figura astrológica de los Cielos. Está coronado por un pequeño círculo, sobre el cual hay una gran Cruz de Malta blanca, y con dos alas blancas. Se muestran cuatro cruces y dos capullos. La Mano emana de las Nu- bes como en los otros tres casos. Representa la materialidad en todos los sentidos, buenos y malos: y es, por lo tanto, en cierto sentido, ilusoria: muestra ganancia material, trabajo, poder, riqueza, etc. Afortunadamente, la versión de Frieda de esta carta sobrevive y se vendió recientemente en una subasta, lo cual fue la primera vez que el público vio la pintura original (ver página anterior). Al compa- rar esta versión temprana del As de Pentáculos con la descripción de Crowley, queda claro que fue ejecutada con maestría y que es simbólicamente precisa. Sin embargo, guarda poco parecido con la versión publicada finalmente en la baraja de Thoth. La descripción de la versión aceptada puede encontrarse en The Book of Thoth. Allí, encontramos que la mera descripción de un párrafo dada en The Equinox ha sido abrogada, y ahora incluye misterios y simbo- lismos no explícitos en interpretaciones anteriores. Como lo ex- presó Crowley: “todas las barajas anteriores tienen poco más que un interés arqueológico; pues el Nuevo Eón exigía un nuevo sis- tema de simbolismo. Así, en particular, la vieja concepción de la Tierra como un elemento pasivo, inmóvil, incluso muerto, incluso ‘malvado’, tenía que desaparecer”. Luego continúa describiendo cómo las tonalidades de verde que se encuentran en esta carta están relacionadas con las de la Primavera, lo que implicaría entonces a El Loco y su torbellino de energía-Aleph. Cuando se comparan las imágenes y las descripciones entre la versión original y la final de las cartas, resulta evidente cuánto expandió la baraja Thoth el significado tradicional tanto de los Arcanos Mayores como de los Menores. Tal como se desarrolló la historia, fue Lady Harris quien proporcionó el ímpetu para crear una baraja completamente nueva. Poco después de que Crowley y Lady Harris comenzaran a inter- cambiar ideas, se hizo dolorosamente evidente que los atributos tradicionales eran inadecuados. Harris, quien sentía que las repre- Pintura final del As de Discos. Pinturas rechazadas para el Emperador, la Luna y el Mago.
38 39 sentaciones clásicas de los Arcanos carecían de cualquier sentido de dimensión o espacio, quería incorporar la geometría proyectiva, lo cual hizo de manera fluida y magnífica, dotando a las cartas de vida. Ella también reconoció la enorme oportunidad de trabajar con la principal autoridad mundial en la materia y, por lo tanto, alentó a Crowley a diseñar una baraja completamente original, incorporan- do el conocimiento que él había adquirido en sus muchos años de estudio y práctica. Además, fue ella quien sugirió primero que él también redactara un tratado explicando el significado de la baraja, el cual finalmente se convirtió en The Book of Thoth (El Libro de Thoth). Sin Harris, no tendríamos ninguna de las dos cosas. Crowley inicialmente rechazó la sugerencia de Frieda, com- prendiendo el verdadero alcance de tal empresa. Pero finalmente Harris, quien estaba firme en su deseo de crear algo único, logró persuadir a Crowley y acordó pagarle un estipendio semanal de dos libras hasta que el proyecto se completara. Afortunadamente, Crowley accedió y más tarde le escribió: “Se debe enteramente a tu genio; eres tú quien me ha incitado a extraer el corazón de todo este asunto y a tomar cada carta por separado como una obra maestra individual. El resultado es que cualquier carta dada es algo inmen- samente superior a todo lo que yo haya contemplado jamás”. Lady Harris valoró y reconoció de igual manera a Crowley y, al recordar su trabajo juntos, escribió: “Pude encontrar muy poca información o investigación sobre el Tarot hasta que conocí a Aleister Crowley; a pesar de haber estudiado las cartas seriamente durante cuarenta años. Le pedí que me ayudara y, con gran paciencia y cortesía, lo hizo, y avanzamos tambaleantes durante cinco años luchando con la masa acumulada de la tradición… De entre esas multitudes, nos esforzamos por reinstaurar las cartas en sus formas sagradas y sim- ples originales…”. El 3 de septiembre de 1939, Inglaterra declaró la guerra a Alema- nia, dos días después de que las fuerzas nazis invadieran Polonia. Crowley y Harris llevaban aproximadamente un año en su proyecto en ese momento y el impulso empezaba a cobrar fuerza. Sin em- bargo, a medida que la guerra avanzaba, ninguno de los dos podía concentrarse en su trabajo, ya que Londres se convirtió en el obje- tivo de una incesante campaña de bombardeos conocida como el Blitz. Frieda le escribió a Crowley describiendo su situación como “vivir bajo un dosel de bombas”. Luego ella, como muchos otros, huyó de la ciudad, trasladándose a un desván en el campo en Ro- lling Stone Orchard, en Chipping Campden, el cual había compra- do previamente con la esperanza de que sirviera como un respiro de su vida diaria como esposa de un político. Allí, creía ella, podría concentrarse adecuadamente en las pinturas del Thoth. Las comodidades en el desván eran escasas y, debido a que se había mudado allí con cierta premura, no había sido debidamen- te acondicionado; le escribió a Crowley: “Estoy viviendo aquí sin ningún sirviente y en la parte superior de un garaje, sin desagües, sin agua caliente, sin luz eléctrica, solo gas; pero me resulta bastan- te tolerable, ya que puedo trabajar sin interrupciones indebidas. No tengo teléfono, ni radio (wireless), ni amigos aquí. Tengo que subir por la escalera de un gallinero para dormir en mi estudio…”. Aun así, se sentía más descansada de lo que se había sentido en años y sus instintos eran correctos: la cabaña le proporcionaría el espacio que verdaderamente necesitaba para completar la baraja. Pinturas rechazadas para el Mago, el Príncipe de Bastos y el Ajuste.
40 41 El esposo de Frieda, Percy, quien la alentaba a seguir sus inte- reses personales, la visitaba a menudo, ya que él también aprendió a apreciar la serenidad del campo. Crowley también la visitaba en el campo, y ambos mantenían una correspondencia regular, inter- cambiando notas y descripciones de las cartas, que a veces incluían bocetos preliminares. Harris luego ejecutaba la obra según las instrucciones de su maestro y se las presentaba más tarde para su aprobación. Este proceso esencialmente se repitió hasta que cada una de las 78 pinturas de la baraja cumplió con las expectativas de Crowley; él fue muy exigente durante todo el proyecto, rechazando a menudo pinturas que consideraba inadecuadas. Como resultado, Harris tuvo que volver a pintar docenas de imágenes, incluyendo la carta de El Mago (The Magus), que se sabe que pintó al menos siete veces. La presión puso a prueba su relación, pero después de cinco años de un trabajo agónico, lo que probablemente sea el tarot más hermoso jamás ejecutado estaba terminado. Crowley escribi- ría más tarde que el Tarot de Thoth “…es la reivindicación de la obra de mi vida durante los últimos 44 años; y será la Brújula y el Poder de la buena nave Magick durante los próximos 2,000 años”. En enero de 1940, con el proyecto Thoth acercándose a su fin, Lady Harris le escribió a Crowley confesándole: “Estoy positiva- mente alarmada ante la perspectiva del fin de este trabajo, ya que si no se me encomienda nada más, tendré que regresar a la vida es- pantosa de la que he escapado en mi conciencia durante los últimos dos años, y dudo que pueda hacerlo”. Aunque en colaboración ha- bían creado la baraja más hermosa del mundo, fue una conclusión agridulce para Lady Harris, cuyo arte había alcanzado la cúspide de su expresión en el proceso de trabajar con Crowley. Pero Lady Harris no se durmió en los laureles; sabiendo que necesitaba asegurar la financiación para la impresión de la baraja, comenzó a organizar exposiciones de las cartas con la esperanza de recaudar los fondos. Frieda logró organizar al menos cuatro exhi- biciones públicas de las pinturas del Thoth. La primera iba a cele- brarse en la Nicholson Gallery del 7 al 21 de junio de 1941, pero el curador se echó atrás en el último momento y, en su lugar, se llevó a cabo en el Randolph Hotel en Oxford, que inauguró el día 21. La siguiente exposición se celebró durante la Battleship Week, del 21 al 28 de marzo de 1942, en Campden, cerca de la casa de Harris. A esto le siguió una muestra en las Berkeley Galleries de Londres en julio de 1942, y otra tres semanas después en la Royal Society of Painters in Water Colours. Sin embargo, pudo haber al- gunas exposiciones más, y sabemos que ella también organizó un par de muestras privadas, aunque los detalles no pueden confirmar- se. En al menos una ocasión, Harris y Crowley se enfrentaron por una ubicación, y Harris una vez intentó ocultarle los detalles de una exposición a Crowley, temiendo que él se presentara y causara un escándalo público. Después de todo, resultaba algo notable que Lady Harris, esposa de un miembro del Parlamento, arriesgara su reputación y, hasta cierto punto, su matrimonio, al involucrarse con alguien como Crowley, cuya fama como “el hombre más perverso del mundo” le precedía con creces. Afortunadamente lo hizo, aun- que no estoy seguro de que Crowley alguna vez le diera el crédito suficiente por haberse arriesgado tanto por él. Solo unas pocas imágenes de la baraja ya terminada fueron im- presas antes de la publicación de The Book of Thoth. La primera fue el 21 de diciembre de 1941, el solsticio de invierno. Crowley había reservado este día para un gesto mágico especial en el que lanzaría una declaración con la esperanza de chispear un cambio que librara a la humanidad de su tiranía. Esta fue, por supuesto, la primera publicación de Liber OZ, que se convertiría en un pilar del pensamiento thelémico. Se emitieron dos versiones de la primera edición de Liber OZ. Ambas fueron impresas por Apex Printing e idénticas en todo, excepto que una presentaba una imagen del Atu de El Diablo y la otra la de El Eón. Se produjeron 300 en total: 50 del Diablo y 250 del Eón. Fue impreso por ambos lados en una sola hoja de papel de 19 x 12 cm en un hermoso tono azul, con la imagen del Atu en un lado y Liber OZ en el reverso. Notablemente, la imagen de la carta de El Eón es diferente en el Liber OZ a como aparece en la baraja de Thoth y es probablemente una imagen de la pintura final en una fase de transición. Nótese que
42 43 está sin la figura fantasmal de Hoor-paar-kraat, a quien Crowley se refería como los aspectos pasivos e introvertidos de Heru-ra- ha (Horus), un componente fundamental de la tríada solar sagrada representada en este Atu. La razón por la que se imprimieron dos versiones de OZ es principalmente porque Lady Harris se enteró del hecho de que Crowley tenía la intención de emitirlo junto con una imagen de la carta del Diablo, la cual es de naturaleza extre- madamente fálica. Aparentemente, Crowley tenía la intención de distribuirlas como tarjetas de Navidad, y Harris sintió que tal gesto probablemente sería tomado como ofensivo. El 12 de noviembre ella le escribió: Tengo tu carta y noto lo que vas a hacer para una Tarjeta de Navidad. Ahora, por favor perdóname, probablemente no entiendo y debes expli- carme. Entiendo que esta tarjeta será enviada a mucha gente, no inicia- dos. ¿Qué te ha hecho elegir esa tarjeta en particular? Me temo que hará un gran daño para lograr que la baraja se publique. Está destinada a ser mostrada a mucha gente de fuera. Se les meterá en la cabeza que toda la baraja es una masa de símbolos sexuales obscenos. “Uno de los chistes sucios de Crowley” ¡El hombre no puede mantenerse alejado de las insi- nuaciones baratas! ...Esa tarjeta, para el público, es una representación pictórica del órgano masculino y tu Saludo de Navidad será tomado como una postal asquerosa. Por favor, considéralo de nuevo. Alienará a todas las personas en las que he estado trabajando.... Harris se sentía firmemente sobre este asunto y volvió a escribir a Crowley apenas dos días después, el día 14: ¡Oh! Desearía por mi bien que no lo hicieras. Parece inútil pedirte que no degrades la Obra que fuiste puesto en este planeta para hacer, al abrir la puerta al comentario absurdo. Fracasarás porque no creerás en el tipo de persona tonta-lista que es demasiado lista para ser apaleada por ti hacia la aquiescencia ciega. Estoy escribiendo en la oficina de correos. Me siento profundamente afectada por esto. No puedo retirar la tarjeta todavía, por el bien de la Obra en la que he trabajado durante 3 años, te imploro que lo pienses de nuevo y que no seas tan obstinado, lo cual sé que es uno de mis defectos, o tan perezoso como para permitir que esta publicación continúe. Es el tipo de cosa que has hecho una y otra vez y, sin embargo, te quejas de que no estás en la posición de autoridad y de que eres perseguido. No le escribo al Maestro sino al pobre y pequeño Aleister. La carta de Frieda tocó una fibra sensible y Crowley comenzó a contemplar sus palabras. Ethel Archer también le escribió a Crowley, instándolo a reconsiderar su posición. Crowley decidió consultar sus varillas de confianza del Yi King antes de seguir adelante, y recibió el presagio de 1 Khien. Luego registró en su diario: “Sí, este es un mo- vimiento grande e importante”. Sin embargo, no seguiría adelante sin considerar la posición de Harris y finalmente llegó a un compromiso. Habría 250 impresos con la imagen de El Eón, destinados al público en general, y 50 impresos con El Diablo, estrictamente reservados para amigos y estudiantes —lo que explica por qué las cartas del Diablo de la primera edición se han vuelto tan altamente coleccionables. Primera edición Liber OZ, diciembre de 1941, y el diseño final de el Aeon.
44 45 Al final, estas dos tarjetas de Liber OZ representarían los primeros lan- zamientos oficiales de cualquiera de las imágenes de Thoth. Exactamen- te un año después, de nuevo para el Solsticio de Invierno, Frieda impri- mió su propia versión de una tarjeta de Navidad, y pegada en ella había una lámina a todo color de la carta del Sol. Fue la primera impresión a color de una imagen de la baraja Thoth y Frieda estaba ansiosa por compartirlas con amigos y posibles inversores. Se desconoce cuántas fueron impresas, pero es probable que fueran menos de 200. Mientras tanto, Crowley continuó trabajando en el volumen compa- ñero de la baraja, The Book of Tho- th, que fue finalmente publicado el 21 de marzo de 1944. Fue una her- mosa producción impresa en pa- pel Arnold hecho a mano sin blan- quear, el cual era bastante costoso y difícil de conseguir debido a la Guerra. Sus cubiertas estaban cu- biertas con un motivo egipcio úni- co y el borde superior estaba cor- tado y dorado en oro mientras que los otros bordes se dejaron ásperos. El libro fue encuadernado en me- dio cuero de Marruecos y el lomo tenía cinco bandas resaltadas que contenían impresiones del lamen de la O.T.O. y el sello per- sonal Ankh-af-na-khonsu de Crowley,grabados en oro. El libro presentaba reprodrucciones en blanco y negro de todas las cartas y algunas láminas de color pegadas. Crowley reconocería las contribuciones de Harris en la introduc- ción del libro, escribiendo: “Ella dedicó su genio a la Obra. Con una rapidez increíble captó el ritmo, y con una paciencia inagotable se sometió a la corrección del fanático capataz que había invocado, ¡pintando a menudo la misma carta hasta ocho veces hasta que estu- vo a la altura de su vara de medir de Acero al Vanadio!”. Harris permanecería en estrecho contacto con Crowley durante el resto de su vida y continuó contribuyendo a sus proyectos, proporcionando ilus- traciones para varios. Esto incluye la imagen del Árbol de la Vida en la so- brecubierta de Little Essays Toward Truth (1938), el sigilo para la portada de Thumbs Up! (1941); el retrato de Crowley en la sobrecubierta de Olla: An Anthology of Sixty Years of Song (1946); y de forma póstuma, la porta- da y el frontispicio para el programa Primera edición Liber Oz, El Diablo. Primera Edición, El Libro de Thoth. Tarjetas del Solsticio de Invierno de Harris, distribuidas en la Navidad de 1942. Retrato en la sobrecubierta de Olla, 1946
46 47 del funeral de Crowley, The Last Ritual (1948); y finalmente, años más tarde, trabajó con Karl Germer proporcionándole el arte de la portada para Liber Aleph: The Book of Wisdom or Fo- lly, que fue publicado por primera vez en 1962. Para la segunda mitad de 1946 estaba claro que la salud de Crowley se estaba degradando y las entradas en su diario para 1947 están es- casamente presentes. Sin embargo, en mayo se reuniría con su hijo Ataturk y la madre del niño, Patricia MacAlpine, a quien Crowley se refería amorosamente como “Deirdre”. Esto le trajo una gran ale- gría y, según creo, cierta medida de cierre para que pudiera fallecer en paz. Frieda, intuyendo que el fin de la vida de Crowley se acer- caba, lo visitaba con frecuencia. En algunas de estas ocasiones, ella aprovechaba la oportunidad para abocetar a Crowley y varios de estos dibujos conmovedores y ahora históricos sobreviven. Ese otoño, el 29 de septiembre, Crowley sacaría su última Pala- bra del Equinoccio; fue “brillantez”. Crowley notó que su anillo de sello se posó sobre las últimas cinco letras de la palabra de AL I. 64. El Oráculo dado fue AL II. 26: “Hay rituales de los elementos y fiestas de los tiempos”. El presagio final fue VIII Pi, que él anotó como “amor”. Crowley y su hijo Ataturk, alrededor de 1947.A.C. Moribundo - Harris 1947. La obra en xilografia Árbol de la Vida de Harris para Pequeños Ensayos hacia la Verdad.
48 49 El 19 de noviembre de 1947, Crowley envió su último telegrama a todos los miembros de la Orden. Decía simplemente: PERDURABO NACIÓ HACE 49 AÑOS. THERION ENVÍA SU MÁS PRO- FUNDO AMOR, LA MÁS ALTA BENDICIÓN A VOSOTROS MISMOS Y A LOS THELEMITAS, EL UNIVERSO. Luego, el 1 de diciembre, Aleister Crowley falleció silencio- samente en Hastings a las 11:00 am. A pesar de todos los demás rumores, solo Deirdre estaba a su lado. No hubo últimas palabras; simplemente dejó de respirar. Deirdre informa que en el momento de su muerte hubo una ráfaga repentina de viento y que “las cortinas se soplaron hacia fuera a través de la habitación y hubo un gran es- tallido de trueno”, lo cual ella creía que eran los Dioses saludándolo. Crowley fue cremado apenas cuatro días después en Brighton. Se- gún todos los relatos, Louis Wilkinson leyó brillante y apasiona- damente el Himno a Pan de Crowley y una selección de extractos del Liber AL y la Misa Gnóstica, los cuales consideró apropiados para la ocasión. Deirdre y Ataturk, el hijo de Crowley, estuvieron presentes. Fue una ceremonia sencilla pero hermosa y un pequeño folleto, titulado The Last Ritual (El Último Ritual), fue impreso privadamente para conmemorar la ocasión, inmortalizando las pa- labras elegidas por Wilkinson. Lady Harris proporcionó grabados en madera para ser utilizados en sus portadas delantera y trasera y contribuyó con una hermosa pintura para el frontispicio. El 7 de diciembre de 1947, Harris escribió a Frederic Mellinger, un miembro alemán de la O.T.O.: Fue bien cuidado. Le hice tener una enfermera hace unos 3 meses ya que estaba sucio y descuidado y tenía a Watson que fue de lo más devoto y los Symond fueron tan amables como supieron serlo. Al final, la Sra. McAl- pine y el niño estaban allí. Lo vi el día que murió, pero no me reconoció. Creo que la Sra. McAlpine estaba con él, pero ella dice que no hubo lu- cha, simplemente dejó de respirar. Lo extrañaré terriblemente Una pérdida irremplazable El amor es la ley, el amor bajo la voluntad Atentamente Frieda Harris Después de la muerte de Crowley, Harris consideró vender las pinturas originales de Thoth. Afortunadamente, al final las legó a Gerald Yorke, quien más tarde las colocó en el Instituto Warburg. Sin embargo, Yorke retuvo varias de las versiones alternativas que Crowley había rechazado, así como algunos de los estudios preliminares y bocetos. Supuestamente, estos fueron vendidos más tarde a través del librero Harold Mortlake, quien también era un asociado de Crowley. Desde entonces, estas pinturas han estado en manos privadas y a veces salen a subasta. Después de la muerte de su esposo en 1952, Frieda viajó a Ceilán para visitar a Ram Gopal, el bailarín e intérprete coreó- grafo indio de quien se había hecho amiga. Ella también espe- raba que esto le proporcionara una oportunidad para estudiar el El último Ritual, folleto conmemorativo de la muerte de Aleister Crowley, con una pintura de Harris.
50 51 hinduismo de primera mano. En las propias palabras de Frieda: “Fui a Ceilán por diversión y a la India en busca de Dios”. Tanto disfrutó de su visita que aprovechó la oportunidad para regresar en 1955, a petición de Gopal, quien le preguntó si dise- ñaría los escenarios para una nueva obra. En esta etapa de su vida había poco por lo que regresar a su hogar en Inglaterra y comenzó a sentirse como en casa. Entonces, el 11 de noviembre le escribió a Yorke: “Emprendí el vuelo hacia la desconocida Cachemira y he encontrado el Paraíso... paz y belleza... y aventurera siento que nunca regresaré”. Frieda se había enamorado verdaderamente del país y de su gente, y eligió permanecer allí y vivir el resto de su vida estudiando el hinduismo. Con este fin, se mudó a una casa-bo- te en Srinagar, Cachemira, donde moriría el 11 de mayo de 1962. A lo largo de los años, Harris hizo varios intentos para que la baraja fuera publicada, tanto antes como después de la muerte de Crowley, pero a pesar de todos sus esfuerzos ella no viviría para ver la baraja Thoth en producción. Sin embargo, apenas nueve años después de su muerte, Grady Louis McMurtry, quien sucedió a Karl Germer como Califa de la Ordo Templi Orientis, retomó nuevamen- te esta tarea como una forma de cumplir uno de los últimos deseos de su maestro. Grady, quien poseía una participación en The Book of Thoth, sintió que era su obligación kármica como Califa, y estudiante personal de Crowley, ver tanto el libro como la baraja a través de su producción. Grady escribió primero a Gerald Yorke para establecer que él, como Califa, era el único titular de los derechos de autor, lo cual Yor- ke confirmó en una carta fechada el 9 de agosto de 1969. En mayo de 1970, Grady comenzó a buscar editores potenciales y, en el plazo de un mes, había establecido contacto con Llewellyn Publi- cations, quienes estaban entusiasmados por la oportunidad de pu- blicar la Baraja Thoth y aprovecharon la oportunidad. Tras algunos de los contratiempos habituales, que son de esperar en cualquier empresa de este tipo, la baraja estuvo finalmente lista para su dis- tribución en diciembre de 1971. Estaba lejos de ser una producción perfecta, y Grady se sintió inicialmente decepcionado por los colo- res apagados de la baraja; no obstante, tanto el libro como la baraja fueron bien recibidos. La obra de arte de Harris se ha convertido desde entonces en icónica. Al considerar su importancia tanto en la historia del Tarot como en su riqueza de imaginería thelémica, es probable que el Tarot de Thoth sea la baraja más importante del siglo veinte y cier- tamente una de las más populares. Aunque Harris y Crowley tal vez no vivieron para ver su proyecto Thoth completado, pueden estar seguros de que, tal como sugirió Crowley, la baraja Thoth será de hecho “la Brújula y el Poder de la buena nave Magick durante los próximos 2,000 años”. El amor es la ley, el amor bajo la voluntad. Frater Orpheus Hymaneus Alpha (Grady McMurtry), años 1970. Primera edición del Tarot de Thoth, 1971.
52 1. Adams, George. Espacios Físicos y Etéreos. Londres: Rudolf Steiner Press, 1965. 2. Crowley, Aleister. “Una Descripción de las Cartas del Tarot con Sus Atribuciones; Incluyendo un Método de Adivinación por Su Uso.” The Equinox I.8 (Mar. 1912): 143- 210. 3. Crowley, Aleister. El Libro de Thoth: Un Ensayo Breve sobre el Tarot de los Egipcios. Londres: Ordo Templi Orientis, 1944. 4. Crowley, Aleister y Harris, Frieda. “Cartas Seleccionadas.” Editadas por Hymenaeus Beta. Magical Link II(2) (Jul./Ago. 1988): 123-28, y II(3) (Sep./Oct. 1988): 138-41. 5. Harris, Frieda. Exhibición de naipes, el Tarot (Libro de Thoth): 78 pinturas según la tradición iniciada de Pensamiento científico moderno con otros diseños ocultistas y alquímicos. 1941. 6. Harris, Frieda. Winchelsea, una Leyenda. Londres: Selwyn & Blount, 1926. 7. Pennsylvania State, Harris Papers, Biblioteca de Colecciones Especiales Ebury 8. Kaczynski, Richard. Perdurabo: La Vida de Aleister Crowley. Berkeley, CA: North Atlantic Books, 2010. 9. Kaczynski, Richard. “Geometría proyectiva en el Esoterismo del siglo XX: de la Sociedad Antroposófica al Tarot de Thoth.” 10. Ordo Templi Orientis. Correspondencia entre Aleister Crowley y Frieda Harris. 11. Steiner, Rudolf. Filosofía de la Libertad. Londres: Rudolf Steiner Press, 1964. 12. Biblioteca de la Universidad de Syracuse, Papeles de Aleister Crowley, Centro de Investigación de Colecciones Especiales. 13. Whicher, Olive. Geometría Proyectiva. Londres: 1971. 14. Whitehouse, Deja. “Rolling Stone Orchard, el refugio de la artista durante la guerra.” Signpost: The Journal of Chipping Campden Sociedad de Historia. 15. Whitehouse, Deja. Frieda Harris y la jirafa divina. 16. Whitehouse, Deja. Mercurio está de muy mono estado de ánimo. Publicación online de Brill, 14 de diciembre de 2020. 17. Colección Yorke, Instituto Warburg, Universidad de Londres. 18. Entrevista de YouTube con Patricia MacAlpine, La historia de Aleister Crowley.
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Entrevista a David Shoemaker
57 Entrevista a David Shoemaker En esta ocasión contamos con la presencia de David Shoemaker, especializado psicólogo jungiano con consulta privada, además de Canciller y Prolocutor del Templo de la Estrella de Plata. Es reconocido como uno de los principales expertos sobre la A ∴A∴ Ex Maestro de la Logia 418 de la OTO en Sacramento; sucesor de Soror Meral (Phyllis Seckler), su amiga y maestra. Respetado por su contribución y sus numerosos escritos sobre su trabajo en Magia y psicología, marcados por su particular estilo accesible, David también es compositor y músico. Muy amablemente, nos ha concedido esta entrevista para compartir con nuestros lectores su experiencia y visión.
58 59 Editorial Pharo-Nox - Dr. Shoemaker, usted ha escrito que «vivir Thelema es un proceso más que una proclamación». ¿Qué ha cambiado para usted, personal y filosóficamente, desde la primera vez que pronunció «Haz lo que quieras» hasta hoy? DS - No estoy seguro de haber dicho eso exactamente, pero los principios a los que se refiere son importantes. Vivir la Verdadera Voluntad es todo el proceso de actualizar nuestra naturaleza básica, no buscar realizar un solo acto o alcanzar una sola meta. Cuando llegamos a comprender nuestra naturaleza básica, nuestra Verda- dera Voluntad, todas nuestras elecciones pueden fluir de ella. Estas pueden ser elecciones sobre la profesión, las relaciones o cualquier otra cosa. Pero la clave es comprender que la Verdadera Voluntad es quiénes somos y cómo somos, no simplemente lo que hacemos. ¡Rastrear el efecto de la Ley de Thelema en mi vida es rastrear el curso de toda mi vida adulta! Me convertí en thelemita a los 25 años, que es también cuando empecé a trabajar dentro de la tradi- ción más amplia detrás del Templo de la Estrella de Plata (totss. org) y cuando también me uní a la A∴A∴ (onestarinsight.org) y a la O.T.O. Francamente, me resulta difícil imaginar cómo sería mi vida si no hubiera emprendido el camino de Thelema. Sin duda, ha pro- fundizado mi aprecio por la diversidad de la conciencia y la acción humanas, mi aprecio por las muchas formas en que las personas buscan realizarse y vivir sus vidas. Me ha ayudado a perfeccionar y refinar mis propios objetivos vitales, de modo que puedo trabajar de forma más eficiente en las cosas que son más importantes para mí y no perder el tiempo en cosas superfluas. Me ha llevado a un lugar en el que puedo aportar mis habilidades en la enseñanza, la supervisión, los rituales y la escritura a un público más amplio. Me llevó a una maravillosa comunidad de iniciados, muchos de los cuales se han convertido en amigos para toda la vida, y todos ellos son personas únicas, interesantes y poderosas. El crecimiento personal que he experimentado como resultado de seguir el cami- no de la Verdadera Voluntad ha aumentado sin duda mi conciencia y conocimiento de mí mismo, de tal manera que puedo aportar lo mejor de mí mismo a mi trabajo como psicoterapeuta. En la mis- ma línea, mi comprensión del concepto de la Verdadera Volun- tad me ha ayudado a guiar a mis clientes de terapia y coaching (dr-shoemaker.com) de una manera que respeta su singularidad y no es un enfoque simplificado o edulcorado. Editorial Pharo-Nox - En la tradición thelémica, se dice que el verdadero mago habla poco. ¿Dónde termina el silencio pru- dente y comienza la responsabilidad de enseñar? DS - No estoy seguro de quién lo dijo ni dónde lo dijo, pero voy a abordarlo. Creo que la respuesta básica gira en torno a la cues- tión del autoconocimiento. Cuando nos conocemos lo suficiente a nosotros mismos, incluyendo nuestro lado oscuro, nuestros puntos ciegos, nuestras limitaciones, nuestras fortalezas y debilidades, en- tonces tenemos un mejor sentido del juicio sobre cuándo nuestras reflexiones internas deben ser presentadas al mundo en general. Lo más íntimo e importante es que se trata de una serie de juicios que hacemos una vez que hemos alcanzado el conocimiento de la Ver- dadera Voluntad con el Conocimiento y la Conversación del Ángel Guardián Sagrado. Esta experiencia increíblemente íntima debe ser procesada y equilibrada en los planos interno y externo antes de que sea posible determinar cuánto debe permanecer en lo personal y cuánto debe involucrarse en nuestro trabajo en el mundo. Esta transición entre el silencio y la palabra, lo interno y lo externo, es parte integral de la transición de Adeptus Minor a Adeptus Major en el sistema de A∴A∴ La experiencia mística interna se trans- forma en el camino del karma yoga a medida que manifestamos nuestra Verdadera Voluntad en el mundo. A menor escala, en el día a día, tomamos muchas microdecisiones sobre hablar o permanecer en silencio y, en última instancia, solo el conocimiento de la Ver- dadera Voluntad puede determinar para cada individuo cuáles de estas decisiones son correctas y cuáles son incorrectas.
60 61 Editorial Pharo-Nox - Thelema propone la libertad como ley, pero no cualquier libertad: una libertad disciplinada por la Voluntad. ¿Cómo se mantiene esa ética en un mundo en el que la noción de «verdad personal» se confunde con el mero deseo? ¿Existe un límite ético al ejercicio de la Voluntad? DS - La confusión de la Verdadera Voluntad con los caprichos de la personalidad, el sentido superficial de lo que es «verdadero» o el simple deseo de cosas que son placenteras es un problema eterno. Crowley enfatizó la importancia de esta distinción, por supuesto, y esto es algo con lo que luchamos constantemente en nuestra enseñanza y formación. Es un proceso gradual de eliminar los velos que hemos echado sobre nuestro verdadero yo para revelar aquellos factores centrales que realmente deberían guiar nuestra ética. Hasta que uno no haya tenido cierto grado de éxito en diferenciar la personalidad del yo más profundo, esto será imposible; por lo tanto, gran parte del trabajo del iniciado, especialmente en las primeras etapas, consiste en comprender esta distinción entre el ego y el yo (o, para expresarlo en términos cabalísticos, entre ruach y neshamah). No hay ningún límite ético al ejercicio de la Verdadera Voluntad, ya que la Verdadera Voluntad de un individuo está, por definición, alineada con la Voluntad del universo. Alguien que actúa de acuerdo con la Verdadera Voluntad siempre está manifestando la voluntad divina. Es posible que estas acciones no siempre sean comprensibles para los observadores externos, y me remito a mis declaraciones anteriores de que la verdadera obligación ética de cada persona es erradicar sin piedad sus puntos ciegos y complejos problemáticos, de modo que pueda saber con un alto grado de certeza que está actuando de acuerdo con la Verdadera Voluntad. Este es el camino para todos nosotros. Es difícil, es largo e, inevitablemente, todos cometeremos muchos, muchos errores en el camino; pero la alternativa es mucho peor: vivimos en la ignorancia del camino de la Voluntad, cometemos aún más errores, trabajamos en contra de nosotros mismos y no evolucionamos. Editorial Pharo-Nox - En Living Thelema abordas la integración psicológica como un requisito previo para la iniciación. Desde una perspectiva clínica, ¿cuáles son los peligros más comunes para los practicantes que confunden el deseo con la Voluntad? DS - En realidad, no afirmo que la integración psicológica en un sentido completo sea un requisito previo para cualquier iniciación, sino que cuanto más profundamente nos hayamos indagado a noso- tros mismos, más profundamente nos comprendemos y más cons- cientes somos de nuestros puntos ciegos y prejuicios, mejor equi- pados estamos para asumir niveles más altos de poder mágico. Si estamos desequilibrados en cualquier grado, el trabajo mágico que hagamos también estará desequilibrado, aproximadamente en el mismo grado, si no más. El poder que fluye magnificará los patro- nes desequilibrados existentes. Por lo tanto, es mejor que hayamos hecho ya algún trabajo para conocer cuáles son esos patrones y equilibrarlos, antes de adentrarnos demasiado en el camino mági- co. La psicoterapia personal (o el autoanálisis equivalente) es una preparación increíblemente útil para el trabajo mágico, y me cues- ta imaginar cómo cualquier mago podría afirmar lo contrario, ya que simplemente estamos hablando de profundizar en nuestra com- prensión de nosotros mismos, nuestro equilibrio interior y nuestra capacidad para trabajar de forma eficiente. El peligro más común para los practicantes en términos de confun- dir el deseo con la Voluntad es que, en el mejor de los casos, des- perdiciarán mucha energía; y en el peor, empeorarán el mundo al tratar de imponer los caprichos de la personalidad a un mundo que, en cambio, necesita profundamente la verdad de su verdadero yo. ¿Qué papel desempeña la sombra en la ética mágica? Una vez más, la responsabilidad del mago es conocerse a sí mismo, incluidos sus aspectos de sombra (es decir, no reconocidos). Por lo tanto, la línea de conducta ética consiste en emprender este camino del autoconocimiento y, a continuación, tomar las mejores deci-
62 63 siones posibles basadas en esa conciencia. Un mago que ignora su sombra, que por supuesto también puede incluir aspectos positivos no reconocidos de sí mismo, está abandonando toda una categoría de herramientas para la transformación, y es probable que también esté desperdiciando mucha energía luchando contra sí mismo, pro- bablemente de forma inconsciente. Editorial Pharo-Nox - En términos clínicos, ¿qué lugar ocupa la experiencia mística dentro de un proceso de individuación saludable? ¿Puede existir una «patología de la iluminación»? DS - Una cita útil, a menudo atribuida a Joseph Campbell, pero posiblemente apócrifa, es: «El místico nada en las mismas aguas en las que se ahoga el psicótico». Por lo tanto, para que la experiencia mística tenga un lugar dentro de una psique generalmente sana, el místico debe ser capaz de sumergirse en las aguas de la conciencia transpersonal a voluntad y luego salir de ella a algo parecido a la realidad consensuada. El proceso se vuelve patológico cuando el místico es incapaz de llevar una vida práctica funcional, o es incapaz de mantener la frontera entre la inmersión transpersonal y el funcionamiento externo del ego y la personalidad. Otro ejemplo de esta «patología de la iluminación», como usted la llama, sería la forma en que el logro puede, de hecho, alimentar al ego de manera inútil, aumentando su sensación de ser el amo de todas las cosas. En otras palabras, cuando el ego se identifica con el Ser real, o el iniciado se identifica con la conciencia cósmica misma. Esto conduce a la inflación del ego y a una disminución de la capacidad del iniciado para escuchar la voz de la Verdadera Voluntad y del S.A.G. Un iniciado en tal estado ha sido cegado por el encanto de su propio trabajo, y no podrá avanzar hasta que esto se rectifique. En términos cabalísticos, estamos hablando de la diferencia entre el logro de Tiphereth en su plenitud frente a su sombra. La iluminación espiritual frente a la vanidad espiritual. Editorial Pharo-Nox - En sus enseñanzas, ha tenido cuidado de no divulgar ciertos aspectos de la A∴A∴ En la era digital, donde todo se filtra, ¿cómo se mantiene el valor del secreto iniciático? ¿Sigue siendo necesario el velo? DS - Administrar un sistema de iniciación requiere que uno haga todo lo posible por presentar los conocimientos, los rituales, los símbolos y los sacramentos de la manera más eficaz para gene- rar el crecimiento del aspirante individual. Hemos descubierto que presentar los materiales de una determinada manera y en un orden concreto, estructurados de una forma particular, es lo más probable que ayude y lo menos probable que perjudique a una persona que trabaja con el sistema. Mantener algo «en secreto» para evitar da- ños a la persona es nuestra responsabilidad ética. Alguien ajeno a la organización, que no sabe qué se mantiene en secreto ni por qué, no está en condiciones de juzgar si la organización está tomando decisiones acertadas o erróneas sobre el secreto. Para quienes for- man parte de la organización y la gestionan, lo mejor que podemos hacer es implementar el sistema de la manera más probable de ayu- dar y menos probable de perjudicar. Casi todo en el sistema de A∴ A∴ tal y como lo ideó Crowley está disponible públicamente, y está diseñado para serlo. Aquellas cosas que mantenemos en secreto para los no iniciados se mantienen en secreto con el fin de maximizar el impacto de la Iniciación. Ni siquiera Crowley pretendía que los rituales de iniciación fueran públicos, pero, como es habitual, si alguien lee los rituales de iniciación antes de pasar por ellos, solo se ha perjudicado a sí mismo. Editorial Pharo-Nox - Es Living Thelema, en cierto modo, una traduc- ción contemporánea del proceso iniciático. Si tuvieras que reescribir- lo hoy, ¿qué capítulo añadirías? ¿Hay algo que hayas aprendido en los últimos años que haya cambiado tu comprensión de la Obra?
64 65 DS - Creo que la mejor manera de responder a esa pregunta es contemplar lo que se podría escribir en futuros libros. Una cosa que se me ha ocurrido con frecuencia a lo largo de los años desde la publicación de Living Thelema es que, en mi esfuerzo por hacer más accesible y comprensible el proceso de acercamiento al Co- nocimiento y Conversación del Santo Ángel Guardián, quizá no haya enfatizado lo suficiente el hecho de que este logro, en su for- ma completa y definitiva, es extático, arrebatador e inconfundible. Si bien es cierto que debemos escuchar los susurros silenciosos del S.A.G. a lo largo de nuestro camino, incluso en sus primeras etapas, me parece que algunas personas pueden estar sacando con- clusiones sobre las primeras experiencias místicas o astrales como si fueran el Conocimiento y la Conversación completos. No es tan sencillo, no es tan rápido, y es muy improbable que se confunda el Conocimiento y la Conversación completos una vez que se han experimentado realmente. Considera todo como una práctica pre- liminar y todos los resultados como provisionales, hasta que hayas dado todos los pasos y hayas trabajado el sistema en su totalidad. Editorial Pharo-Nox - Thelema es una ley solar, pero el mundo está atravesando noches colectivas. ¿Cómo se vive la Voluntad en la oscuridad? ¿Puede el Faro permanecer encendido cuando la luz del mundo parece apagarse? DS - Me cuesta imaginar que haya habido algún momento en la historia de la humanidad en el que no haya habido un temor significativo por el estado del mundo. Siempre ha habido oscuridad. Siempre ha habido sombras. Siempre ha habido amenazas a la vida y la libertad. Lo que no ha cambiado es la luz que siempre arde en los corazones humanos, cuando no está oscurecida por el miedo y el odio, o consumida por el interés propio. La voluntad siempre ha vivido en la oscuridad y siempre ha sido el faro que brilla en ella. Una de las cosas más importantes que cada uno de nosotros puede hacer es cuestionar nuestras propias suposiciones sobre la «desaparición» de la luz. Esta actitud fatalista y derrotista solo alimentará el miedo y socavará el vibrante ejercicio de la Verdadera Voluntad. Debemos mantener la esperanza, sabiendo que a menudo la esperanza parece irrazonable... y tenerla de todos modos. Debemos seguir manteniendo una conciencia similar a la de Nuit sobre la unidad de toda la humanidad y toda la conciencia, al tiempo que mantenemos nuestra conciencia similar a la de Hadit sobre la importancia de la Voluntad y los logros individuales. Es el equilibrio dinámico de estas perspectivas lo que trae la plenitud de la Ley de Thelema al mundo y ofrece la mayor promesa de mejorarlo. Editorial Pharo-Nox - Si tuvieras que resumir en una sola frase lo que significa «vivir Thelema» después de todo este viaje, ¿cuál sería? DS - Descubre tu papel en la evolución continua del universo y dedica la totalidad de tu existencia a la tarea de manifestarlo. Enlaces: • Viviendo Thelema in the Spanish Amazon store: https://amzn.eu/d/isNRGd8 • Living Thelema website and resources: livingthelema.com • Living Thelema YouTube: https://www.youtube.com/@livingthelema5221 • Temple of the Silver Star: totss.org • Temple of the Silver Star YouTube: https://www.youtube.com/@TempleoftheSilverStar • A ∴A∴ : onestarinsight.org • Psychology and Coaching Practice: dr-shoemaker.com
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Clavis Saturni: Una Herejía Kósmica
69 Clavis Saturni: Una Herejía Kósmica Traducción realizada por Frater G.V.T.E.L. del ensayo “Clavis Saturni: A Kosmic Heresy” de David Beth, publicado originalmente en “The Cult of the Black Cube” de Arthur Moros (Theion Publishing, 2025) cedido por su autor para la traducción y publicación de este en Revista Pharo-Nox N.II. David Beth Estas notas sobre Saturno no deben leerse como un ensayo exhaustivo sobre la naturaleza de la deidad. Más bien, son una colección de reflexiones sobre Saturno y su Gnosis, abordadas a través de la corriente Kósmica. Durante la redacción del manuscrito original de “The Cult of the Black Cube”, recopilé una serie de notas para Arthur Moros, que tenía la intención de añadir un capítulo adicional sobre el trabajo saturnal dentro de la Gnosis Kósmica. Su prematura muerte impidió que se completara el capítulo, y posteriormente mi socio en Theion me alentó a ampliar estos materiales para incluirlos en esta y en futuras ediciones, en aras de los lectores interesados en una perspectiva Kósmica sobre esta fascinante deidad. La corriente Kósmica, como meta-Gnosis, permite la aparición de distintas manifestaciones de culto de su esencia, en la medida en que se mantengan en armonía con sus principios fundamentales. El Trabajo con la deidad Saturnina ha sido durante mucho tiempo un foco operativo para varios adeptos pertenecientes a nuestra corriente. Por primera vez, compartiré parte de nuestras perspectivas sobre Saturno y los detalles de su culto.
70 71 Dentro de la Gnosis Kósmica, no nos interesa el renacimiento de ningún culto histórico a Saturno, ni nos preocupan las interpretaciones comunes de Saturno dentro del entorno esotérico y ocultista. Cuando las atribuciones históricas o los mitos de Saturno están en armonía con nuestro propio enfoque de la deidad, podemos referirnos a ellos solo para explicar más fácilmente nuestra posición particular. Todo regresa eternamente, pero nunca de la misma manera. Todo está en transformación y fluctuación, al igual que los poderes daimónicos de Saturno, que no exigen una reconstrucción del culto antiguo, sino que deben verterse en recipientes contemporáneos, encarnando su fuerza en los tiempos actuales. Tradición, seguida de una investigación exhaustiva de la deidad Saturnina en relación con sus principios fundamentales. En las siguientes páginas, quiero ofrecer una breve introducción a la perspectiva Kósmica. Concluiremos este ensayo con la elaboración de una práctica mágica y un misterio Saturnal: La Mirada Funesta. Síntesis de la Perspectiva Gnóstica Kósmica. La Gnosis Kósmica reconoce una lucha cósmica entre fuerzas opuestas, el Alma y el Espíritu (o logos, pneuma, nous), y sus cosmovisiones y experiencias bio- o logocéntricas conexas. La experiencia bio-céntrica se expresaba en las religiones ctónicas del homo religiosus. Nacido del Caos andrógino en conjunción con el Urgrund maternal, el Kosmos se polarizó en cuerpo y alma. Toda apariencia fenoménica era la expresión de un alma, y toda alma era revelada por un cuerpo viviente. El mundo palpitaba rítmicamente en un coito incesante, las fuerzas inspiradoras se interpenetraban tejiendo el Kosmos en cada instante. La humanidad prehistórica, en lo que nuestra Gnosis denomina su etapa daimónica, desarrolló la facultad de la visión; la cual no se relaciona tanto con la vista por sí sola, sino con una experiencia holística de los sentidos colectivos que permite que la interacción Kósmica cobre una apariencia visionaria Esta capacidad visionaria no era una facultad del “espíritu” ni de la conciencia racional, sino una aptitud integral del alma para recibir las imágenes del mundo y contemplar sus reflejos, conduciendo hacia la experiencia y el compromiso más plenos con el Todo. La religión ctónica, tal como la entendemos, es la respuesta natural a la experiencia visionaria de las imágenes o poderes daimónicos, y constituye el fundamento del verdadero cultus y de la magia. Los relatos de una Edad de Oro, el dominio paradisial de Saturno o la época de los Titanes, parecen reflejar las memorias de los antiguos acerca de un período en el que la conciencia daimónica dominaba la experiencia de la humanidad, donde el individuo no era una persona finita amenazada por la muerte como el fin del yo, sino la encarnación de una fuerza daimónica, que la muerte transformaría, pero no extinguiría. La experiencia del tiempo cíclico garantizaba que nada se perdía jamás y que todo regresaría siempre en una nueva forma. La vida solo era posible a costa de la muerte, pero la Vida también abarca la muerte como su nido imprescindible y, de hecho, como su principal fuente de empoderamiento. En los albores de la historia, surgió una fuerza parasitaria dentro del organismo metafísico de la humanidad: Ludwig Klages la denomina “espíritu”. Ajenos a la polaridad natural del cuerpo y el alma, separan el cuerpo del alma y el alma del cuerpo, y conducen a una alienación gradual de la realidad daimónica del mundo. Al manipular y deconstruir la capacidad de visión basada en el alma, el espíritu desencadenó el desarrollo de la autoconciencia del “Yo” racional. La humanidad entró en la historia —o en el tiempo histórico— cuando la conciencia diurna suplantó a la conciencia nocturna del humano daimónico. El hombre dejó de ser capaz de experimentar las cualidades del mundo mediante vínculos holísticos con sus fuerzas, para operar ahora en el Todo como un exiliado, determinando su lugar en el mundo según aquello que puede comprender racionalmente
72 73 a través del análisis y el desapego. El espíritu se expresa mediante el “Yo” autoconsciente, creando un individuo que lucha contra el flujo del tiempo y se esfuerza por mantener su identidad frente a las fuerzas daimónicas y oscuras que intentan comprometer o aniquilar su autoconciencia racional. Las ancestrales y complementarias fuerzas daimónicas, o imágenes vivientes que estaban más allá del bien y del mal, tuvieron que dar paso a nuevos Dioses, como los Olímpicos Grecorromanos, reflejando la proyección de la identidad racional y la autoconciencia. El reduccionismo y la deconstrucción del Kosmos viviente condujeron a la incapacidad de la humanidad para conectar significativamente con las fuerzas inspiradoras; así, la sacralidad del Kosmos daimónico maternal fue degradada en favor de un mundo de ideas abstractas y deidades que reflejaban dicho idealismo y trascendencia. La rebelión contra el Kosmos daimónico se refleja en la batalla y posterior derrota de los Titanes a manos de los Dioses Olímpicos. Apolo, el matador de Pitón, y Heracles, el hombre de acción y destructor implacable de todas las criaturas del mundo maternal, son símbolos míticos del emergente nuevo mundo del espíritu: un cosmos jerárquico, estructurado según leyes divinas ideales. Si bien ciertas corrientes marginales de la espiritualidad ancestral aún conservaban vestigios del cosmos daimónico maternal, entre las más destacadas, por supuesto, los cultos Dionisíacos, fueron las religiones abrahámicas las que asestaron un golpe al corazón del mundo telúrico. Negaron y demonizaron las imágenes divinas y establecieron, ex nihilo, al Dios Único trascendental y paternal como creador de todo. A través de los profetas abrahámicos, el Espíritu logró crear su propio ídolo vacío, la imagen monoteísta de Dios, que aleja aún más a la humanidad del mundo sensible de las almas y los cuerpos. El humanismo, el laicismo y todas las formas afines de modernidad progresista no son sino formas encubiertas de dicho monoteísmo, con el espíritu del “Yo Soy” cobrando protagonismo en una forma cada vez más condensada, atrapando a la humanidad en una profundidad creciente dentro de una prisión cósmica de aislamiento y exilio. Las falsas promesas de una eternidad paradisíaca trascendental de la persona, o el nihilismo y el laicismo maníacos, han dotado a la humanidad de la estructura abstracta de un cosmos logocéntrico y esquelético, el cual debe ser defendido frente a las fuerzas de lo inconsciente, lo irracional o lo daimónico. Un cosmos ordenado verticalmente, de acuerdo con leyes ideales y abstractas originadas en la trascendencia, debe estar siempre en conflicto con un Kosmos de tiempo y espacio cíclicos, estructura- do únicamente por el juego erótico de polaridades con alma dentro de un Urgrund materno que todo lo abarca. Para el primero —el cosmos paternal—, las fuerzas daimónicas representan el Caos, in- tentando siempre irrumpir en su orden jerárquico y artificial. Por el contrario, en la perspectiva Kósmica Gnóstica, el Caos es el com- plemento necesario del Kosmos, ya que el Caos es la Mater-to-be (la futura Madre) que da a luz al Kosmos al revelar sus secretos en el incesante apareamiento de las polaridades. A estas alturas debe haber quedado claro que la Gnosis Kósmica se opone fundamentalmente al cosmos; es, esencialmente, una corriente anti cósmica. No porque defienda ninguna intrusión de la trascendencia en el cosmos, sino porque tiene conocimiento de un Kosmos acausal que acecha bajo la superficie del esquelético cosmos regido por el espíritu. Un objetivo central de nuestro trabajo esotérico es debilitar los poderes del espíritu mientras, al mismo tiempo, fortalecemos de nuevo el alma para permitirnos reingresar en el Kosmos perdido y comulgar con la miríada de entusiastas fuerzas daimónicas. Este Kosmos no posee jerarquías y, dentro de él, ningún poder daimónico es más o menos importante que otro. En cuanto al trabajo mágico, cada iniciado tendrá su propia Legión de espíritus con la que trabajará predominantemente, dependiendo de su ubicación geográfica, necesidad y orientación. Para los iniciados de una Gnosis que operan en una dirección fuertemente antinómica y que intentan
74 75 retornar hacia una experiencia primordial del mundo —mientras se afirman a sí mismos en un entorno metafísico hostil—, la deidad Saturnina se convierte en un aliado natural y en una fuerza focal. Sería necesario un libro entero para elaborar con mayor detalle el culto Saturnal en su expresión Kósmica pandaimónica; por lo tanto, lo siguiente pretende ser solo una mirada rápida a algunas de sus facetas, con el fin de proporcionar al buscador sincero accesos para el estudio y la contemplación independientes. Fragmentos Kosmogónicos En el Culto Kósmico Saturnino, la deidad saturnina antes de la Caída es conocida únicamente como el Hijo. Cuando el Caos hermafrodita dio a luz al Kosmos y se convirtió en la Madre, también dio a luz a un vástago, hermafrodita, masculino-femenino al igual que ella, quien llegó a ser conocido como el Hijo. Así como al Caos se le dirigía con el título femenino de Madre debido a su capacidad de dar vida —a pesar de poseer ambos sexos—, a su hijo de doble sexo se le otorgó el título masculino de Hijo para expresar correctamente su afiliación polar. Su Hijo era el faro telesmático del Kosmos, el Soberano-por-Su-mano que manifestaba la ley natural del universo maternal. Su bisexualidad era también un reflejo de la bisexualidad interna del humano biocéntrico antes de su exilio de la realidad daimónica. El Hijo era el fuego telesmático quintesencial de la célula macrocósmica de la Vida, encontrando su reflejo en la sangre iluminada de la célula de vida microcósmica del individuo primordial, donde los fluidos masculinos y femeninos estaban en constante interacción erótica, dotando a la humanidad daimónica de sus poderes cosmogónicos. La bisexualidad interna de la célula no implica, por supuesto, que originalmente existiera un solo género humano. Al contrario, la bisexualidad de la célula permitía diversas oscilaciones de las polaridades masculina y femenina, las cuales se atraían eróticamente entre sí. Su calibración metafísica específica situaba a la humanidad en una relación especial y recíproca con las fuerzas inspiradoras del mundo. Propiciado a través de un magnetismo erótico, el Kosmos está en constante devenir mediante el incesante apareamiento de las almas del mundo. Todo ello caracterizado por una capacidad mutua del alma individual y de los poderes macrocósmicos para influirse y afectarse entre sí. En consecuencia, la humanidad primordial habría poseído un poder cosmogónico inherente a través de la unión con las entusiastas almas daimónicas del Todo. Por un lado, un individuo pudo haber sido inseminado por un poder dotado de alma, pasado por un embarazo y dado a luz inmediatamente a telesmata dotados de alma. Por otro lado, el individuo mismo podría haber actuado como inseminador y provocado el embarazo y el nacimiento kósmico en las atmósferas daimónicas con las que se encontraba. Esto, por supuesto, ya prefigura los fundamentos de la verdadera magia telúrica. Solo con la intrusión del espíritu y el consecuente daño de la célula, vemos la división radical del género y todas las confusiones que la acompañan. La destrucción de la célula aísla al individuo del intercambio kósmico y lo ancla únicamente en su propia identidad del «Yo» (I-dentity). Las rotaciones internas de la célula primordial fueron experimentadas por la humanidad prehistórica y reconocidas como vinculadas a las rotaciones macrocósmicas del Todo. La rueda giratoria y el Sol Negro son símbolos microcósmicos de la célula telesmática, mientras que los monolitos, bloques de metal, etc., son los símbolos macrocósmicos predilectos de la célula. La deidad Saturnina, el Hijo como misterio de la Célula, es por tanto representado por nuestro cultus nunca como una deidad antropomórfica, sino siempre mediante uno de los símbolos anteriormente mencionados.
76 77 El Hijo ha recibido su potestad y soberanía de la Mater y rige un Kosmos materno, sosteniendo la ley natural de esta. La vida es experimentada como esencialmente extática; el espíritu o mente racional (pneuma o nous) no ejerce aún el control sobre el individuo, sino que depende enteramente de las experiencias extáticas del Alma en comunión con el Kosmos. La Vida y la Muerte no son las grandes antagonistas, sino que constituyen polaridades necesarias en las poderosas rotaciones de la Vida misma. La Muerte, tal como la conocemos hoy, no existe, y aunque es un evento de importancia cardinal, significa la transmutación del alma y no el fin de un “Yo” (Self). Los Muertos nunca se han ido, sino que se han transformado en atmósferas daimónicas aún más poderosas, siempre presentes y tangibles en las vidas de los Vivos. De hecho, la íntima relación entre los Vivos y los Muertos, su dependencia polar, manifiesta algunas de las implicaciones más relevantes del universo materno —mas este ensayo no es el lugar para un desarrollo más extenso de este tema. Con la catástrofe del Logos espiritual penetrando en el mundo y desencadenando así la guerra eterna entre el cuerpo/alma y el espíritu, el dominio del Hijo se vio amenazado por las potencias trascendentales; y mientras que, en el albor de la historia, fue destronado en ciertas regiones del orbe, su regencia prevaleció en las tierras de los Pelasgos. En lugar de pretender limitar el uso del término «pelasgos» a un determinado pueblo protogriego, adoptamos la acepción de Ludwig Klages para incluir a todos los pueblos poseedores de una cierta consciencia primordial. Vestigios de este desplazamiento gradual de poder pueden verse reflejados en mitos tan célebres como la derrota de Saturno y su subsiguiente huida a Italia (Saturnia), donde instauró un periodo áureo y fundó las cinco ciudades saturninas, todas ellas circundadas por murallas Pelasgas ciclópeas. Ocultación y ocultamiento La entrada de la humanidad en el tiempo histórico marca la caída cataclísmica de la deidad Saturnina, el debilitamiento de la célula telesmática y la destrucción de la célula microcósmica a través del espíritu parásito. Con el mundo maternal en ruinas y la evacuación de la sustancia femenina de la célula primordial, el mundo experimentó un creciente desequilibrio de esencias, con las esencias masculinas llegando a dominar a la humanidad bajo el hechizo del espíritu. Un cosmos estructurado verticalmente que apunta hacia la trascendencia, el politeísmo dominado por los hombres, el monoteísmo, etc., son todas manifestaciones de la nueva ley cósmica que subyuga los poderes primordiales de la Madre y el Hijo en favor de un Padre (a menudo autogenerado). Los mitos de muchas culturas se hacen eco, de una forma u otra, del catastrófico cambio de poder, la Caída del mundo Saturnino, y los vencedores cuentan la historia; así, los antiguos dioses ctónicos y los poderes telúricos de los mitos de los vencedores se convierten en los poderosos villanos que deben ser aniquilados, encarcelados, exiliados o integrados en un nivel jerárquico inferior en el nuevo orden. Aunque los poderes ctónicos hayan perdido su estatus natural frente a los engendros del espíritu, no han sido derrotados, por lo que estos hijos del caos amenazan constantemente el orden y el dominio del cosmos logocéntrico desde su exilio, sus escondites o los márgenes del universo. Se cree que el Hijo, cuyos poderes antes se consideraban y experimentaban como bendiciones y éxtasis, y ahora se temen como siniestros y funestos, está encadenado en el Tártaro, desterrado a una isla desconocida o arrojado al borde del cosmos, y debe ser constantemente protegido y controlado para que no socave la nueva conciencia y el pacto entre el hombre y el espíritu. Para los iniciados de nuestra corriente, los mitos de la derrota y el exilio —pero los peligros latentes y continuos de los poderes
78 79 ctónicos— indican algo importante: aunque los poderes demoníacos originales pueden haber perdido su antiguo vínculo íntimo con la humanidad, siguen estando presentes. Y en realidad no son los poderes demoníacos los que están en el exilio —esto es una tergiversación de la realidad por parte de los nuevos gobernantes—, sino que, de hecho, es la humanidad la que está exiliada de los poderes cósmicos a través de su aislamiento metafísico inducido por el espíritu. La conciencia inducida por el espíritu ya no permite una conexión significativa con las atmósferas demoníacas del mundo y solo en sueños y en raros momentos fracturados nos vemos superados por la afluencia del mundo ctónico de la conciencia nocturna. Al producir miedo, terror y crisis existenciales, estas intrusiones se consideran una amenaza para la integridad ontológica y el ser del hombre espiritual. Los poderes del Hijo no han desaparecido, simplemente se han vuelto inaccesibles para el Profano Hombre del espíritu o son experimentados por él como tóxicos y destructivos precisamente cuando se encuentran con ellos. El Hombre Logocéntrico está exiliado de las rotaciones mágicas del tiempo primordial, donde el alma y el Mundo se funden en un abrazo rítmico continuo. Experimenta a la deidad Saturnina como una fuerza amenazante y necesariamente debe considerar la Gnosis Saturnina de la corriente Kosmica como Satánica y antinómica, ya que desafía y combate la estructura dominante del cosmos. La humanidad histórica vive con miedo a estos terribles poderes que no están muertos, sino dormidos, esperando el momento de recuperar su reino perdido. Lo más Interno y lo más Externo La contrainiciación de la tradición Kósmica, los Negadores de la Luz continúan con el culto blasfemo a Saturno en sus santuarios Kósmicos. El fuego telesmático del Hijo, temido como las llamas del Infierno por los profanos, sigue alimentando la vida extática de los Ensombrecidos, alimentando sus estrategias subversivas para defenderse e invadir la realidad logocéntrica del falso cosmos. Marginado, vilipendiado y temido, su dominio y poder pueden haber disminuido en el mundo de la conciencia diurna, pero el Hijo y sus Legiones conservan sus bastiones dentro de la experiencia nocturna. Muchas de las adversarias deidades Saturninas que se encuentran en los mitos del mundo pueden convertirse en excelentes portales de contacto con el Hijo, siempre que estas puertas se abran adecuadamente atrayéndolas a nuestro metasistema mediante métodos de apropiación mágica e inversión. Por lo tanto, por ejemplo, la deidad Saturnina puede encontrarse en nuestra Gnosis como la Bestia Sobek. En el antiguo Egipto, Sobek era conocido como el Hijo de la Gran Madre Neith, o de las aguas maternas primordiales que eran capaces de crear por partenogénesis (sin un macho). En su forma más primordial, era una deidad ctónica feroz y ambivalente, pero también un dios estelar asociado con Saturno que gobernaba sobre siete poderes elementales y fecundaba el Todo con su poderosa fertilidad. Defendiendo la ley de la Madre, Sobek, el cocodrilo-dragón, cayó de su posición como la llama del Todo cuando los Dioses solares usurparon el trono y sumieron al mundo en el tiempo histórico. El Hijo se ocultó entre las grietas del tiempo lineal, mientras que su cáscara conceptual sin vida se integró en el nuevo panteón y se fusionó primero con Horus y más tarde con el Dios Sol Ra. Pero los discípulos del Dragón, los iniciados Kósmicos nacidos una sola vez, siguen forjándose en el fuego telesmático de la bestia sagrada. Dispersos en el desierto y perseguidos por los nacidos dos veces, que desprecian al verdadero Telúrico, los discípulos del Dragón siguen infundiendo miedo en las almas empobrecidas del Hombre logocéntrico, que vive aterrorizado por el primogénito primordial. Pero puede que llegue el momento en que el dragón, con sus siete cabezas, resurja de los océanos del tiempo en compañía de la Dama Escarlata de las fornicaciones, la amante desenfrenada
80 81 que refuta las cadenas patriarcales del Padre, para reordenar la ley natural del Chaos cum Mater. En relación con el primigenio Sobek y venerado en el culto del Gnosticismo Kósmico, encontramos restaurada la figura demoníaca del poderoso Demiurgo Gnóstico. En ciertas sectas del Gnosticismo antiguo, este Demiurgo era conocido como laldabaoth, quien había creado el cosmos visible y lo gobernaba con su estirpe como su tiránico gobernante. Los Gnósticos lo acusaban de ser ignorante o de desafiar a los mundos trascendentales superiores y al Padre que estaba por encima de él. Temido como un carcelero sobrenatural, se oponía a la redención de la humanidad y del cosmos a través del logos e intentaba impedir el escape del alma hacia la trascendencia. La figura de Ialdabaoth y otros Demiurgos gnósticos similares son grotescas distorsiones del gran faro Kósmico del Alma, como delatan muchos de sus atributos. Nacido del Caos maternal, el arqui-arconte es el gobernante de la séptima esfera planetaria y protege el Todo. Adornado con los gloriosos atributos del Kosmos, su cabeza es de león, lo que simboliza su señorío sobre el fuego Kósmico telesmático. Su cuerpo serpentino representa el mundo erótico del Eterno Devenir. El Hijo escupe su fría llama al Kosmos y su esencia impregna el Mundo, subvirtiendo a los virtuosos de espíritu y alimentando a los iniciados del Cubo Negro. En lugar de mantener al Kosmos prisionero en la ignorancia del mundo trascendente y del Padre, el Hijo, Saturno-Ialdabaoth, como Sello del Kosmos, refuta al Padre y protege contra la influencia atomizadora de la trascendencia e inmuniza a aquellos bajo su protección. El Cronos Mitráico, como Señor del Tiempo, era representado de manera similar como una figura monstruosa con rostro de león y cuerpo entrelazado por serpientes. La fusión de Cronos con Kronos- Saturno es posible debido a una similitud elemental. Como esencia del Kosmos maternal, el Hijo también manifiesta el tiempo no lineal, que fluye circularmente en estricta oposición a la experiencia lineal y logocéntrica del tiempo. Cuando nos dirigimos al Hijo como el gran Titán Kronos, lo saludamos como el ejecutor de la ley natural de la Mater, quien manifestó la Edad de Oro ctónica del Alma. Los mitos clásicos que detallan la herida, el exilio o el encarcelamiento de Kronos-Saturno tras la usurpación del poder por parte del espíritu aluden a su actual estado de ocultación, inaccesible para los profanos de cualquier manera significativa. En nuestro trabajo, el Hijo como Kronos también está estrechamente relacionado con la Titán Hécate. Nuestra transmisión enseña que Hécate nunca se opuso a los elementos titánicos y que todos los mitos sobre la alianza de Hécate con los poderes olímpicos y su domesticación por parte de estos no eran más que intentos de apropiarse de las esencias verdaderamente demoníacas y encadenarlas y absorberlas dentro de un orden trascendental. En nuestro mito, Hécate permanece fiel a su herencia titánica y, a través de su adopción por los Olímpicos, se convierte en una especie de agente encubierta que se esconde a plena vista. Antes de que Kronos perdiera su trono, le entregó a su compañera titán las “claves” de muchos de los misterios Kósmicos y prendió sus antorchas con fuego telesmático. Como heredera de los misterios Saturninos, pero sin ataduras dentro del nuevo orden, la Hécate Kósmica es una formidable puerta de entrada a la realidad biocéntrica. Por esta y otras razones, en nuestros santuarios, a menudo se honra y se asume primero a Hécate antes de trabajar con el Hijo como Kronos. Cuando el Hijo cayó de su antigua gloria, se retiró a un espacio hermético, una suerte de aislamiento Kósmico dentro del cual la célula telesmática se mantuvo activa. Los innumerables relatos sobre el exilio de la deidad Saturnina en una isla desconocida, su encarcelamiento en el Tártaro o su aislamiento en los confines del Universo, se hacen eco de este proceso. En el folclore Teutónico, conocemos al Wotan Saturnino, rey o héroe en la montaña, el cual reaparecerá algún día cuando su pueblo más lo necesite. Este Señor daimónico y su séquito emergen periódicamente de su escondite durante tiempos liminales y, de manera similar a la Cacería Salvaje de la tradición brujeril, azotan la tierra, inseminándola con su
82 83 esencia de la otredad. Mientras la deidad Saturnina irradia su oscura luz al cosmos consciente diurno, como una fuente radiactiva que contamina su entorno (y que incluso podría emerger periódicamente de su aislamiento para interactuar más directamente con el mundo logocéntrico, como en la Cacería Salvaje), el retiro hermético del Hijo también se caracteriza por una naturaleza magnética única. Si bien ciertos lugares numinosos como montañas o cuevas pueden, en efecto, convertirse en portales hacia su misteriosa presencia, la fortaleza del Hijo no tiene una ubicación geográfica precisa— está en todas partes y en ninguna parte, emitiendo un extraño magnetismo que atrae a ciertas personas hacia él. La presencia de Saturno no se puede alcanzar por la fuerza o la voluntad. Solo un campo magnético adecuado en la esencia del alma puede facilitar el acceso a su reino oculto. Cuando los afortunados viajeros llegan a la isla de Saturno o cuando el vagabundo desprevenido es repentinamente tragado por una montaña o atraído a una cueva por una aparición, y de repente se encuentra en presencia del rey de la montaña, nunca es por la fuerza que consiguen entrar. Entrar en el mundo oculto de Saturno es al mismo tiempo salir del cosmos logocéntrico y sus reglas. Solo en la experiencia onírica de la conciencia nocturna se puede contemplar el esplendor del mundo Saturnino. Esto se ve enfatizado por la extrema distorsión del tiempo que experimentan los viajeros en el reino Saturnino, tal y como se relata en las leyendas y el folclore. En ocasiones, han pasado años y siglos cuando los viajeros regresan al mundo diurno, aunque en su propia experiencia solo parecían días o semanas. El Señor Saturnino del tiempo no es el Dios del tiempo medido, sino del tiempo onírico. El tiempo verdadero fluye incesantemente y late rítmicamente, envolviendo el Kosmos biocéntrico como un océano. Pero incluso en el mundo de la conciencia diurna, este tiempo extático se filtra en el tiempo profano a través de los intersticios de sus dimensiones medidas y permanece accesible para el mago Kósmico. Cuando la conciencia diurna se derrumba en el éxtasis, el falso tiempo que nos desvía también termina, y con él, la tiranía y el yugo de la “productividad”. El dominio del espíritu también ha sido siempre una guerra incansable contra el sueño. El sueño inconsciente profundo, los sueños, la conciencia onírica y nocturna, el ensueño y los estados liminales son sospechosos para los esclavos del espíritu. Durante los estados nocturnos, cuando la identidad racional se desmorona y, con ella, el dominio del espíritu, el individuo se hunde de nuevo en lo daimónico. El espíritu solo se impone plenamente en el hombre durante las horas de lucidez de la conciencia diurna, cuando la autoconciencia y la voluntad de poder son fuertes. Las religiones abrahámicas advierten y polemizan constantemente contra el sueño y sus estados relacionados como momentos peligrosos y ociosos en los que los peligros de la seducción daemonica son grandes y el recuerdo de Dios es problemático o imposible. El sueño debe minimizarse y se debe vivir una vida despierta de acuerdo con los mandamientos y deseos de Dios. Y en lugar de vivir extáticamente en el presente, somos forzados a bregar en la ansiedad autoconsciente del futuro por un Dios que decreta que “con el sudor de tu frente comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra”. El mundo moderno, en sus manifestaciones religiosas y seculares, ha abolido el ahora sagrado en favor de un futuro lleno de metas, objetivos y propósitos, espoleados por una voluntad de poder que drena y estrangula toda verdadera vitalidad del organismo. Una productividad maníaca que encuadra a la humanidad moderna, de modo que no se celebra a aquel que vive más profunda e intensamente, sino al que es más “productivo”. Se nos presiona constantemente para dormir menos, trabajar más, volvernos más populares, más eficientes, más productivos y cuantificables. Intentamos optimizar constantemente esta productividad mediante drogas, terapias y entrenamiento. Aquellos que no logran mantener el ritmo en esta carrera autodestructiva por el poder y la autoafirmación son considerados débiles o inútiles; y quienes no están dispuestos a unirse a la competición son etiquetados como perezosos, soñadores o parásitos. Pero los ansiosamente inquietos son bendecidos por su cruel Dios, que les dijo: «Llenad la tierra y sometedla. Dominad los peces del mar y las aves del cielo y
84 85 toda criatura viviente que se mueve sobre la tierra”. Y así lo hacen, siendo su espíritu el espíritu de su Dios, manifestando la voluntad de poder logocéntrica, provocando una búsqueda incesante y frenética de dominio y control de un mundo que amenaza constantemente su identidad “espiritual” y su estabilidad ontológica. El Hijo es el enemigo natural de este orden mundial. Las influencias saturninas suelen asociarse con el letargo, los obstáculos y las pruebas y tribulaciones que amenazan nuestros planes futuros. En resumen, la influencia venenosa del Hijo hiere gravemente a la personalidad logocéntrica y a una vida orientada hacia el futuro a lo largo de la línea temporal lineal. Increíblemente, pero en consonancia con las tendencias autodestructivas del espíritu, vemos intentos masoquistas modernos de acoger estas aplastantes influencias Saturninas como “purificadoras”. Al igual que Jesús sufrió en la cruz, la agonía del hombre logocéntrico bajo las influencias Saturninas puede y debe hacerlo más extremo, más fanático en espíritu. A través del sufrimiento y la aceptación de las pruebas y tribulaciones, mediante la negación de las seducciones Saturninas que nos alejan del camino vertical y lineal, se supone que debemos aprender a ser aún más duros con nosotros mismos, más disciplinados, más rígidos, obedientes y centrados; y finalmente, a través de las «pruebas definitivas del diablo Saturno-Hijo y el sufrimiento que ha soportado nuestra individualidad espiritual, se supone que nos hemos purificado y hemos demostrado ser los maestros definitivos sobre las seducciones del alma. Esta burda tergiversación de la realidad actual de la esencia y la influencia Saturninas es el acto definitivo de negación de la Vida vitalista por parte del Hombre espiritualizado y la apoteosis del «Yo» profano atomizado en un mundo mecánico. Nuestra visión y apreciación única de la deidad Saturnina nos diferencia enormemente de la mayoría de las demás corrientes Saturninas de los tiempos modernos. También es así si se compara con otro culto Saturnino originario de Alemania, el de la Fraternitas Saturni (F.S.). Según las enseñanzas de la F.S., la deidad Saturnina gobierna la era actual, y su esencia se divide en una octava superior y otra inferior. Sin entrar en detalles sobre su compleja e interesante cosmología gnóstica, basta decir que, según ellos, es la octava inferior de Saturno la que oprime a la humanidad. La octava inferior, relacionada con Satán o con los elementos satánicos, abarca en esencia las fuerzas desenfrenadas del mundo daimónico maternal, los éxtasis eróticos del Alma como parte integrante del Kosmos maternal biocéntrico. Como era de esperar, el sexo femenino es contemplado con recelo, ya que la mujer de la F.S. está más cerca del eros oscuro de la realidad telúrica. Este impulso erótico femenino nos aleja del yo superior, que el proceso iniciático de la F.S. quiere producir. En la Gnosis de la F.S., Saturno es considerado el “hijo perdido” del Sol, expulsado de este en un evento cosmogónico que produjo nuestro sistema solar. En su octava superior, Saturno es Lucifer, el hermano de Chrestus, quien es el Logos del Padre-Solar. En su octava inferior, Saturno —al ser el planeta más alejado del Sol— es Satán, ignorante de su herencia solar. La Gnosis Saturnina de la F.S. es, por tanto, también un culto solar donde la humanidad, a través de procesos de transformación, puede conectar con la octava superior Luciferina de Saturno. Esta visión difiere enormemente de nuestro propio enfoque de Saturno como alguien íntimamente relacionado con el Sol Negro, el Hijo sin Padre que ilumina el anti- cosmos de la Noche maternal con su fuego telesmático Como senda de liberación en última instancia, la obra de la F.S. aspira a redimir al iniciado de las influencias Satánicas inferiores, abriéndolo a radiaciones trans-Saturninas y trascendentales, además de dotarlo del poder para influir en su destino cósmico. Cualquier redención individual de la octava inferior tiene también implicaciones cósmicas, ya que en la Gnosis de la F.S., la transformación personal hacia la octava superior augura la redención del propio Saturno. En un proceso cósmico predestinado de disolución, el Hijo perdido se unirá primero con Júpiter y luego será finalmente atraído de nuevo hacia el Sol (que en una etapa anterior ya ha absorbido la Tierra),
86 87 donde Chrestus y Lucifer se unen de nuevo en el seno del Padre. Sin duda, la gnosis solar-saturnina de la F.S. es trascendental y, aunque no niega la esencia “negativa” femenina y Satánica, hace mucho hincapié en la necesidad de que estas sean dominadas y sublimadas por el principio “masculino” superior positivo. En consecuencia, el camino Luciferino superior de Saturno dentro de la F.S. se describe en el lenguaje familiar del espíritu como “duro”, “lleno de privaciones”, “solitario”, “disciplinado”, “espiritualizado” e “intelectual”. No hace falta decir que la senda Kósmica de Saturno rechaza cualquier intento de integrar el culto al Hijo en un orden solar “superior” y un trascendentalismo gnóstico. La sensualidad y la sexualidad no deben ser transformadas ni restringidas intelectualmente; al contrario, deben conservar su vitalidad primordial. Es el Eros, y no el espíritu, el que manifiesta el éxtasis de la Vida desbordante. ¡Saturno, el Hijo, no necesita redención! Él brilla con supremacía en su Majestad Satánica y el fuego Luciferino que lleva no es la luz estéril de un orden «superior», sino el infierno telesmático de la célula giratoria. Como Satanás, el Hijo es, en efecto, el adversario y el supremo acusador. Sin embargo, él no difama al Hombre ante el trono de Dios, sino que acusa al mismo Dios de ser el usurpador, el falso Tirano en un trono robado. Debe quedar claro que este Satán no es el Satán de la fe Abrahámica, quien depende del Dios-Uno para su existencia: una simple marioneta en el gran drama de los eventos escatológicos y, por tanto, en última instancia, impotente. El Gran Opositor es el paladín de otro orden mundial y otra estructura cósmica, que derrama su veneno —el Soma del Pecado— sobre los labios de los Ensombrecidos para inflamar su sangre en la lucha por el Alma. Atrincherado en su fortaleza oculta, que está en todas partes y en ninguna (el Cubo, la montaña, la isla o el infierno), sus poderes están ocultos para las masas, pero no son por ello menos potentes. Su ídolo está encadenado para simbolizar el peligro extremo, la violencia y la amenaza que representa para el mundo de la conciencia diurna racional. El Eros incendiario de Saturno puede, o bien encenderte en un rapto Kósmico, o consumirte si no estás preparado. Solo los iniciados del Cubo Negro, del Saturno Kósmico, pueden acercarse con seguridad al Hijo como hijos de la Mater y aristócratas del Alma. Somos conscientes de que, en los tiempos actuales, la gravedad de estas palabras de advertencia será, muy probablemente, ignorada. Sin embargo, esto no nos preocupa realmente, pues sabemos que la humanidad logocéntrica ya no experimenta los asombrosos poderes del mundo daimónico. ¡Esto es evidente en la superficialidad de los manuales y sistemas esotéricos populares del neo-animismo y el neo-politeísmo, los cuales están firmemente arraigados en el pensamiento logocéntrico y, por lo tanto, no reproducen ni reingresan en una realidad biocéntrica o pandaimónica! Las atmósferas verdaderamente inspiradoras se han reducido a conceptos y proyecciones mentales, y su vitalismo ha sido drenado por un parásito trascendental. En el mercado, este sermón no encontrará oídos, pues el “último Hombre que parpadea” está fijado únicamente en las superficiales distracciones del circo, tal como Nietzsche-Zaratustra observó correctamente. Por lo tanto, aguardaremos a los Ensombrecidos en la naturaleza salvaje, al pie de una montaña mágica, para dispensar nuestro veneno y celebrar nuestros sabbaths bajo un sol negro que resplandece a medianoche. Addendum: La Mirada Funesta A lo largo de nuestro planteamiento, ya hemos mencionado los rayos venenosos y penetrantes de Saturno, cuyo impacto en el individuo logocéntrico puede causar grandes estragos. Esto se refleja en el hecho de que, en todo el mundo, la deidad Saturnina se considera uno de los poderes más dañinos, ya que su influencia provoca dificultades, desgracias, enfermedades, destrucción y
88 89 muerte. Relacionado con estas ruinosas cualidades hay un concepto de magia que se enseña en nuestra corriente y que llamamos la Mirada Funesta. La Mirada Funesta se refleja, en un sentido más leve, en la práctica de lanzar el mal de ojo, una noción que se encuentra en diversas culturas de todo el mundo, las cuales toman medidas efectivas para protegerse de sus influencias. Se dice que las brujas, los hechiceros, las personas poseídas por espíritus o fuerzas malignas, pero también ciertos tipos de espíritus y entidades daimónicas, poseen el poder de lanzar, consciente o inconscientemente, el mal de ojo con consecuencias devastadoras para la víctima. A menudo se piensa que la raíz del poder del mal de ojo se origina en la deidad Saturnina. Expertos en Tantra de la Sepulcher Society, por ejemplo, nos han informado que en muchas ramas del Hinduismo es Śani, la deidad Saturnina, quien provoca el más destructivo de todos los males de ojo. No revelaremos aquí el misterio completo de la Mirada Funesta, ya que eso violaría nuestros juramentos de silencio; sin embargo, compartiremos algunos de sus aspectos importantes. La Mirada es un arma formidable de ataque, defensa e infiltración mágica empleada por los miembros de nuestra corriente, quienes no están sujetos a las nociones profanas de la moral del bien y el mal. En un mundo regido por la humanidad logocéntrica, la vida del mago biocéntrico es también una guerra de guerrillas continua contra las fuerzas abrumadoras del espíritu. La Mirada, entre otras cosas, se utiliza para perforar la estructura metafísica de un enemigo. A través de sus cualidades venenosas, crea una herida que comienza a enconarse, desintegrando la estabilidad del sistema psicosomático. Esto por sí solo causaría graves enfermedades psicológicas y físicas, pero a menudo el mago Kósmico puede utilizar esta herida en la víctima para inyectar otras fuerzas esotéricas, ya sea para controlar a la persona o para cosechar ciertas energías con las que alimentar sus propios poderes. Un mago Kósmico avanzado posee el poder de lanzar la Mirada directamente sobre una víctima en cualquier momento; sin embargo, con mayor frecuencia los hechiceros optan por emplear una representación del objetivo: al proyectar su mirada sobre la imagen, pueden combatir a sus enemigos a grandes distancias. Otro método consiste en cargar el propio eidolon (sombra) con la mirada Saturnina, sintonizarlo ritualmente con la representación simbólica del enemigo y enviarlo a cazar a su enemigo. Una vez que el eidolon ha hallado el objetivo y proyectado la Mirada, el mago tiene entonces la oportunidad de cargar su eidolon para que penetre en la víctima a través de la brecha, forzando la posesión y el control de su enemigo. Para el Saturnino Kósmico, el Hijo es la fuente de la Mirada Funesta. Protegido de la toxicidad de sus rayos, el mago permite ser inseminado por la fuerza del Hijo y, grávido de esencia Saturnina, dirige la Mirada y desata el torrente sobre su víctima. Los Grandes Maestros de la tradición Kósmica Saturnina también pueden emplear la destructiva Mirada Saturnina para operaciones Eónicas o para desgarrar el tejido espíritualizado del cosmos —y especialmente de la esfera terrestre— con el fin de permitir que fluidos y fuerzas kósmicas acausales irrumpan en el orden causal imperante. Estas energías y fluidos pueden ser dirigidos, consagrados y empleados de diversas maneras según la siniestra estrategia del mago. Que tales operaciones Eónicas o “kósmicas” puedan tener consecuencias desastrosas y perturbadoras a gran escala debería estar claro; son esperadas y bienvenidas por el mago o magos Saturninos que buscan desestabilizar el orden logocéntrico y las sociedades o culturas basadas en él. Nuestra visión y el ethos Saturnino se enfrentarán, sin duda, a la más férrea oposición de espiritualistas moralistas y antropocéntricos, pero esto no preocupa al mago biocéntrico, quien no encarna a una “persona”, sino al destino kósmico y las rotaciones del Todo. Aparte de su uso en la magia agresiva o defensiva, la Mirada también puede emplearse como un poder curativo. Si se utiliza de
El retorno del ritual donde el placer es virtud
90 91 esta manera, se conoce como la Mirada Telesmática. Además de diversos usos terapéuticos, un maestro de nuestra Gnosis empleará esta Mirada Telesmática con los iniciados para quebrantar sus estructuras logocéntricas y debilitar el aislamiento espiritual que les impide reconectarse con el Todo pandaimónico. Una vez que la armadura del espíritu es demolida, la maestra inundará al iniciado con esencias telesmáticas para reconstruir la célula interna y devolverla a la armonía. Aquí terminan nuestros breves planteamientos sobre la deidad Saturnina en la Gnosis Kósmica. ¡Toda la gloria sea para el Hijo de la Mater! Un ojo vuelto hacia adentro, hacia los misterios de la Célula; un ojo vuelto hacia lo afuera, hacia los misterios del Kosmos daimónico. Uniendo lo interno y lo externo, el cuerpo y el alma, los vivos y los muertos. Oculto en el Infierno y en la Montaña de la Medianoche, aquel que hace girar las galaxias y derrama fuego desde el cielo. ¡Salve al Más Íntimo y al del Último Confín! DAVID BETH El retorno del ritual donde el placer es virtud Paladismo, el rito Satánico que nunca fue. Andrés Vottero La noche de Uruk es oscura y sin Luna, los ciudadanos se encuentran en sus casas listos para proceder con el noctívago descanso, pero pre- viamente elevarán sus oraciones a Lammu, para que sus días sean di- chosos. En lo alto del Zigurat, las luces estánencendidas. La Gran Ma- dre se ha puesto los aceites rituales en todo su cuerpo. Shanmat, en su puesto ya está lista para proceder con su sagrado oficio. Los velos del templo apenas cubren los voluptuosos cuerpos desnudos. Gilgamesh y Enkidu se preparan para iniciar el ritual, donde la Virtud camina de la mano del Placer. (Ritual Paladista modernizado).
92 93 I. INTRODUCCIÓN Cualquier búsqueda rápida en la web nos pondrá en contacto con una serie de teorías conspiranoicas, éstas, afirman la existencia de intrigas de parte de grupos poderosos y siniestros, con evidentes in- tenciones políticas. Las mismas suelen tener connotaciones negati- vas ya sea que se basen en prejuicios, convicciones emocionales o pruebas insuficientes (Byford, J. 2011). Stephan Lewandowsky (2013) observa, “...cuanto más fuertes sean las pruebas en contra de una conspiración, más querrán los cons- piradores que la gente crea su versión de los hechos”. Como con- secuencia, la conspiración se convierte en una cuestión de fe, más que en algo que pueda probarse o refutarse (Barkun, M. 2011). Si buscamos Paladio o paladismo, en la red, nos llevará indefecti- blemente a la Masonería Paladista, al Satanismo y por supuesto a Leo Taxil (1854-1907). Sin duda, cualquiera que vea en el paladismo sólo un rito, no enten- derá porque su historia termina asociada al Papa León XIII, Giuse- ppe Manzzini, la Unificación Italiana; y obviamente a Garibaldi, la Memphis Mizraim y de nuevo al Satanismo, Luciferismo, orgías y magia. El Paladio, se transformó en la teoría conspirativa por excelencia; cuyo fin fué estigmatizar a los liberales italianos en su lucha por la unificación de la península, pero dicha teoría no terminó con la unificación, ni la toma de Roma, sino que sigue hasta nuestros días, trayendo confusión, desencuentros y posicionamientos antagóni- cos. Cuando se construyen mentiras deliberadamente, o cuando el ob- jetivo es destruir el debate, deslegitimando al adversario, se difun- den contenidos sin fundamento o evidencia, así, el paladismo fué el objeto usado para edificar una creencia que se buscaba destruir (Calvo y Aruguete, 2020: 41-42). El Paladio fué la herramienta de la Iglesia para oponerse a los li- berales, y de los masones para desligarse de acusaciones que los incomodaban, acusando a un rito supra masónico de inclinaciones que no poseía, como Satanismo y Luciferismo, las cuales, recién se diferencian con claridad, con la fundación de la Iglesia de Satán por Anton LaVey (1930-1997) en 1966, para terminar siendo canibalizado por distin- tas corrientes esotéricas, que tomaron distintos aspectos de él, sin atreverse a recrearlo. En el siglo XXI una mujer en Argentina emprendió (sola) la ta- rea de recrear un rito perdido, estigmatizado y descuartizado, para formar un Oriente Paladista (modernizado) donde el placer no es pecado, sino energía creadora. II. CUANDO LA MENTIRA SE CONVIERTE EN REALIDAD Cualquier trabajo intelectual está sujeto a cinco categorías, ordena- das de mayor a menor credibilidad, “trabajo formal, especulación seria, especulación simpática, especulación salvaje y making mo- ney” (Belmonte Avilés J.A, 2006:26), la historia completa del Pala- dismo como la conocemos hoy, puede ser definida, como “making money” y las construidas sin intención monetaria, no pasan de ser una “especulación salvaje”. Leo Taxil se presentó ante la opinión pública como un converso masón, fiel a la Iglesia Católica, dispuesto a revelar a la sociedad, en una serie de libros (de gran divulgación y venta), los verdaderos rituales masónicos (hasta entonces secretos), advirtiendo a la gen- te “de bien” sobre los vínculos entre la masonería y el Satanismo, describiendo al Paladismo como un rito masónico que rinde “culto al demonio”.
94 95 De ésta forma Taxil, no sólo encuentra un medio de vida, que lo mantiene hasta su muerte (Sceaux, 1907), sino que se transforma en un escritor de Best Seller, con propuestas que podríamos definir como “making money”. A. LA EMASCULACIÓN MASÓNICA El Paladio, según Diana Vaughan (1895), poseía una Soberana Sa- cerdotisa (ella), evidenciando un rito presidido por una mujer, in- cluyendo de ésta forma en “la masonería”, con la participación de Leo Taxil, una sacralidad femenina que no poseía, convirtiendo al Paladismo, no sólo en masonería (que no era), sino, haciendo de él, la reencarnación de todos los males de la humanidad, un ritual que representa la caída misma del hombre, donde no sólo reina Satán, sino que lo conduce una mujer, en otras palabras, Lilith¹ suelta en el Paraíso. El Paladismo comienza de ésta forma a ser una pieza en el juego de poder de la Iglesia, que no combate solamente a los liberales, en la figura de los masones, sino que aparte adjudica a éstos darle a las mujeres un papel que la iglesia les niega, “el de enseñar y conducir al ser humano masculino” (1 Timoteo 2:12). B.- EL AJEDREZ DE LA IGLESIA Gramsci (1891-1937), sostiene que el poder se construye a través de la hegemonía, un proceso en el cual una clase dominante impo- ne su visión del mundo, sus valores y sus intereses como si fueran los intereses universales de toda la sociedad. (Yuki S. octubre 18, 2025). Con la caída de Roma, convertida en Capital de una Italia Unifi- cada, la Iglesia pierde su base territorial (la que no volverá a tener hasta que Pío XI y Benito Mussolini suscribieron los Pactos de Letrán), ésto la obliga a entrar en un juego de ajedrez, que tiene por fin sublevar a las masas del sur de Italia (otrora el Reino de las dos Sicilias) con la ayuda de los Borbones (depuestos por los camisas rojas de Garibaldi), España y una suerte de rebeldes románticos llamados Brigante (Bandoleros) quienes más que oponerse a la uni- ficación y apoyar al papado, buscaban oponerse a los ejércitos del norte, a quienes consideraban invasores. El vaticano, superaba al norte en el control de la mente de aquellos que practicaban el catolicismo, ésta es la principal razón de la “Hu- manum Genus” (Leon XIII Papa, 1884), donde los masones son catalogados de satánicos y son los libros de Taxil, la prueba irrefu- table de que éstos adoraban al príncipe de la tinieblas. Un rito conducido por mujeres, no podía ser otra cosa que una forma de brujería. La masonería del Norte reaccionó desligándose pron- tamente del mismo, el Capitán Simonini (Umberto Eco, 2010:22) en “El Cementerio de Praga” dice, “También yo pertenezco al Gran Oriente, ésto es, a la masonería de las personas respetables”, de ésta forma, el Paladismo, es segregado de aquello que las personas del Risorgimento Italiano, consideraban “la masonería de las personas respetables”, las grandes logias europeas no podía permitir que se las confundiera con ningún tipo de práctica que no fuera popular, ya que ésta se encontraba metida en una lucha con la Iglesia. C.- EL PODER DEL CUERPO Para la Iglesia del siglo XIX, las mujeres no debían comportarse como los hombres, se las educaba para realizar tareas de “su sexo”, incluía una fuerte mirada moral, doméstica y privada, dirigida a formar buenas madres de familia. (Pozo Ruiz A. 2005). La iglesia usaba la acusación de herejía para atacar toda forma de insubordinación social y política (Federici S. 2010:64); Taxil, con ésta acusación, arrasa con la estructura Paladista, mientras que la iglesia la utilizara para atacar a los liberales del norte, a quienes acusa de herejes y satánicos, usando al Paladio como prueba de ésto.
96 97 La Masonería, evidentemente, reacciona ante ésta acusación mani- festando que el Paladismo no constituye masonería y que cualquier intento por alguno de sus miembros de formar parte de éste, signi- ficaría la expulsión. Evidentemente, cualquier rito que tenga a una mujer dentro del mismo (en el rol que sea), se transforma en algo antinatural, el rol de ésta es sólo maternal y doméstico, de ésta forma la propaganda de la Iglesia transformó a las mismas y su sexualidad en objeto de temor, una fuerza peligrosa, demoníaca. (Federici S. 2010:293). Lo femenino, en el pensamiento verticalista, no concebía la idea de mujeres oficiando ritual alguno, cuando ésto sucedía era conside- rada bruja (Satanista, Luciferista, diabólica, demoníaca o simple- mente hereje), la mujer que no hacía de la maternidad el eje de su vida era libertina y promiscua, la prostituta o la adúltera, en los jui- cios por brujería la “mala reputación” era prueba de culpabilidad. (Federici S. 2010:284). El Paladismo, fué la prueba que justificaba que cualquier mujer que intentara salirse de su rol, debía ser objeto de escarnio, mucho más si el objeto de éste era un grupo, trabajando un ritual (pagano para la época) en el cual la figura central era una mujer. Tanto la iglesia como la masoneria necesitan demostrar que la su- puesta sexualidad del rito, es un objeto de vergüenza, y así destruir el Paladio y su atractivo erótico; el Paladio, toma el cuerpo del objeto del deseo masculino, transformándose en el enemigo de la Iglesia, en el sujeto prohibido de la Masonería y en el centro del pensamiento mórbido de la Belle Epoque. D. POR APURADO SE LE QUEMÓ EL GUISO Cualquier madre, abuela o tía sabe que cuando el guiso se quema, no hay que raspar la olla, sino sacarlo como se encuentra. Desde la edad media, la iglesia se dedicó a crear un guiso oscuro formado por Satanismo, Luciferismo, Demonología, Brujería, etc., todo sa- borizado con sectas, religiones, sexualidad no reproductiva, prejui- cios, temores e ignorancia, revuelto por Kramer y Aymerich entre otros, sazonado por unos cuantos pontífices, lo cual produjo, un caldo donde todos se fundieron y fueron usados de igual manera hasta mediados del siglo XX, para la conveniencia de pocos y para la desventura de algunos. La iglesia usó estos términos como si fueran sinónimos, cualquier acusación de ellos, será utilizada de manera política con el fin de acabar con cualquier posible impedimento para hacerse con todo el poder (Martín Merino M, 2024:9) El Satanismo es un conjunto de creencias y prácticas que tiene a Satán como su eje central. El teísta, ve un dios que debe ser ado- rado (la iglesia lo considera una herejía, entre ellos el Paladio), para el ateísta o Laveyano, Satán no representa un dios, sino que representa la carne, la razón, la vida, el egoísmo virtuoso o distintas formas de interpretar la vida. Al quedar definido el Satanismo, también quedan cerrados los lí- mites del Luciferismo, que hasta 1966 se tomaban casi como sinó- nimos (entre las personas no involucradas). Los Luciferistas, vie- nen de una corriente esotérica y gnóstica que gira en torno al dios romano portador de la luz del intelecto, reniegan del Satanismo y consideran que Lucifer y Satanás no son la misma entidad, sino dos arquetipos diferentes. Crowe S. (2025), sostiene que mientras uno (Satán), posee un rol de funcionario en la corte celestial, el otro (Lucifer) es el símbolo construido de la rebelión. Satán es el adversario, el acusador de la humanidad, cuyo trabajo es poner a prueba la fe e integridad de las personas (Crowe S. 2025). Su función no es tentar el mal, sino enfrentar al humano a sus propias debilidades. Garcin, el personaje de Sartre J. P. (1944:34) en la escena VI de “A puerta cerrada” dice: “...Entonces ésto es el infierno. Nunca lo hu- biera creído... Ya os acordaréis: el azufre, la hoguera, las parrillas... Qué tontería todo eso... ¿Para qué las parrillas? El infierno son los demás”.
98 99 La iglesia ve en el Satanismo al otro que se encuentra por fuera de ella, un alter ego en el cual afirmar su condición de autenticidad. Lucifer, en tanto, nace de una traducción latina de La Vulgata, en Isaias 145 la arrogancia de un rey de Babilonia, se transforma en el ángel caído por orgullo del cielo, así el portador de la luz, un ser bello, que anuncia el amanecer, se transforma en el ángel caído por excelencia, en el símbolo de la rebeldía consciente, del cono- cimiento prohibido y de la autonomía espiritual, Lucifer es la bús- queda del conocimiento por encima de la obediencia, es el desafío a lo establecido (Crowe S. 2025). Al plantearnos las diferencias entre ellos, conseguimos que dejen de ser instrumentos de la otredad, para transformarlos en partes de la alteridad. La iglesia, necesitaba un otro a quien enfrentarse en Occidente; éste ya era cristiano y las herejías, que habían alimenta- do a la Iglesia durante los últimos mil años, ya no eran el sustento de su poder, necesitaba un otro para poder mantener el poder sim- bólico y ese otro se pasó a llamar, satánico, luciferista, diabólico etc., sin tratar de encontrar una diferencia entre éstos términos, al fin y al cabo todo lo que se oponga a la fé, está fuera de ella. En la segunda mitad del siglo XX, la Iglesia, ya no va a conside- rar como el otro, al camino de la mano izquierda en sus versiones particulares, sino que va a considerar a un otro, a quien, siendo bautizado niega alguno de los dogmas de fe públicamente, y olvi- dará al Paladio como enemigo, dejando a éste en el universo de lo conspiranoico. Ⅲ. YO SÉ AMAR El Paladio fue en su momento, la válvula que permitió una salida a una sociedad que venía del Romanticismo, pasaba por el Libe- ralismo y se encontraba haciendo sus primeros pasos en la Belle Époque, que necesitaba deshacerse de dos mil años de moralidad católica, dejar sus miedos y tabúes, anhelaba ver y tocar cuerpos desnudos, amar sin tener que esconderse, sin considerar sus actos pecaminosos, quería liberar sus morbos. En ese ambiente, surge una corriente iniciática que propone “yo sé amar”, donde una mujer reina y entre sus vestiduras pueden apre- ciarse las curvas de un cuerpo real no de mármol, un lugar para entender que el amor, la risa y el placer son también formas de ele- vación y no razones para pecar. El Paladio, hoy, es un lugar de trabajo donde el deseo es fuente energética de conocimiento, donde la magia sexual encuentra un lugar serio y sostenido a través de un ritual recreado y actualizado a las necesidades del Eon de Horus (era de acuario), el cual según Kenneth Grant (1977), deja de lado la supremacía masculina sim- bolizada por Osiris y Salomón, por la Madre o la Diosa Primordial. En otras palabras, los sistemas rituales patriarcales ya no concuer- dan con el “Diseño Universal” para poder alcanzar el logro místico y mágico”. El Paladio actualmente, entiende que se necesita regresar a la ma- dre, a la Diosa, diferenciándose de muchos movimientos esotéri- cos, que entienden lo mismo y practican magia sexual, pero se han prestado a la manipulación y el abuso de poder, en especial con las mujeres y los niños. Actualmente el Paladio, no usa ningún poder mágico de manera desenfrenada y menos aún errática; la magia, es usada con la for- mación previa y en la práctica ritual necesaria, un rito estudiado y modernizado, donde entender y no sólo repetir es el fundamen- to, un sistema que ha superado la estructura de la francmasonería (Kenneth Grant- citando a Crowley 1975:103). Ingresar es fruto de una decisión consciente, y el cuidado de quienes trabajan tanto en lo psicológico, como ritualisticamente es fundamen- tal, sólo un trabajo perfecto cuida a quien lo efectúa. El paladista actual, entiende que las prácticas nunca van ser de carácter recreativo, que tienen un propósito (Kenneth Grant- citando a Crowley - 1975:103).
100 101 A. EN MANOS DE MARY SHELLY (o Macarena) Cuando un rito desaparece, muere parte de la cultura que lo creó, en la mayoría de los casos para siempre. Cuando Umberto Eco (2010:219), en el “cementerio de Praga” escribe “Señores, confieso que he cometido un infanticidio: ahora el Paladismo está muerto. ¡Su padre acaba de asesinarle!”, da por sentado dos cosas, el Pala- dismo está muerto, y que es creación de Taxil. El Paladismo nunca murió, en todo caso entró en estado de coma, sigue en el imaginario conspiranoico más que vivo, cuando Alco- seri V. (2024), dice “...el Paladismo es la cima de la pirámide de los Masones Illuminati...”, lo está reconociendo como un pensamiento vivo y por encima de otras órdenes iniciáticas. El Paladismo existía desde finales del siglo XVII, para Kenne- th Mackenzie (1887:550), el Paladio, aparece en París en 1737, como derivación del rito Douai, escrito hacia el 1637, Roland A. (1990:51) describe una “secta masónica” en 1687 bajo el nombre una “Sociedad del Páladium”, cuyos manuscritos habrían estado en posesión de la Logia de Douai. El acto de Taxil, impulsado por la Iglesia y la masonería, intenta la destrucción del rito al que consideraban “el otro”, o sea, el espejo de sí (Jaulin, R. 1973:18), un rito que los pone de frente a su propio sistema de valores, al cual consideran perfecto e inmodificable. Ante la inexistencia de rituales Paladistas, Macarena, emprendió una tarea de investigación, primero Taxil y su fraude, siguieron los libros del mismo y la confesión de Vaughan, todos ellos con refe- rencias a la iglesia, pero pocas al rito. En los inicios, Macarena (2025) sostendrá, que Vaughan sólo era un oráculo en un Paladio dirigido por hombres, afirmación que en principio resulta correcta; ninguna orden iniciática (occidental) permitiría a una mujer dirigirla (en el siglo XIX, no era posible permitir tal cosa), pero cambiara de parecer, Roland A. (1990) en la “Société du Palladium”, manifiesta que compartía algunas simi- litudes con la masonería, pero “no puede considerarse parte de ella debido a que su reclutamiento se limitaba a una élite intelectual y, sobre todo, exclusivamente femenina” y Vaughan en “confesiones de una ex paladista” (1895), manifiesta ser la Soberana Sacerdotisa del Paladio y que su práctica es con Lucifer a quien considera un divino príncipe y no con Satán, evidenciando el principio femenino que inicialmente estaba oculto. Kenneth R. (1887:550) sostiene la existencia de dos grados, Adelfa y Compañera de Ulises, mientras que las mujeres eran admitidas en el grado de Hermanas de Penélope. Según Waite (1896:66-67), el Paladio se constituía en Triángulos, e inicia tanto a hombres como a mujeres, tres grados masculinos “Kadosch del Palladium”, “Je- rarca” y “Magus Elegido” y dos femeninos “Electa Palladista” y “Maestra Templaria” (Taxil L. et. al, 1896:158). Revivir un rito que se considera muerto, implica la autopsia de los restos encontrados, Macarena, comenzó éste trabajo sobre los huesos de lo que fue el Paladio, leyó todo lo publicado sobre el tema, estudió ritos femeninos, lunares y magia sexual, se introdujo en otros rituales, con rastros paladistas, emprendió la búsqueda a través de Menphis Mizraím, OTO, A∴A∴, Golden Dawn, Thelema, la Brujería tradicional Ibérica, el Chamanismo Lakota-Mexica y muchos años de práctica del Tao (línea dorada), el Tantra y la ins- trucción formal del Yoga, para enfrentar una reconstrucción cultu- ral, un proceso de recuperación y un período de aculturación en el que se perdieron algunas afiliaciones originales para, así, ingresar en la actualidad, en un nuevo nacimiento (Kalinsky Beatriz et al. 1993:67). Macarena tomó los restos y lo modernizó, llenó los huecos con ma- terial que se inspira en órdenes vigentes, modernizó viejos mitos, cuidando de no terminar en el “shopping cultural” al que el “ma- king money” ha transformado todo aquello que tenga que ver con la magia sexual. Recreó un nuevo mito, basado en los mitos acadios, que se ajustan mejor a un ritual femenino que el mito griego, de la diosa de la guerra, la sabiduría y las artes, pero “virgen”.
102 103 Se inclinó por un sistema dividido en dos periodos formativos: una introducción de tres grados, que prepara al iniciado para aprender a amar, y un segundo con cuatro grados, donde se comienza el ca- mino no sólo para saber amar, sino para aprender a usar la energía del mismo. La primera etapa se inspira en la masonería, es rígida y ritualistica- mente estructurada, la siguiente se aparta de ese formato, es poéti- ca, sensual, lujuriosa e insinuante, en éstos últimos grados, se vive la magia sexual, aún cuando su práctica se reserve para el último de los siete grados. Se mantiene el lema histórico, “yo se amar”, la construcción en triángulos y la dirección femenina, hay dos festividades importan- tes, donde el despliegue físico es posible, dentro del ritual, que es el escudo en el cuál se desarrolla. Los trabajos son dirigidos por tres personajes míticos, dentro de una ciudad ideal, controlados desde el Zigurat (santuario) donde mora la Gran Madre, a cuyo reflejo sólo se accede en la segunda etapa y únicamente puede verse en el último grado. Es dirigido por la energía femenina, Macarena, hace hincapié en lo siguiente, no necesariamente tiene que ser mujer biológica, no importa el sexo, ni la opción del mismo, siempre que la energía que manifieste sea femenina. Macarena despliega toda la poesía que impera en su ser, una verso elaborado, místico, sensual, voluptuoso como su cuerpo, en el cual, los sentidos se unen al intelecto, para inducir al practicante a sentir la energía, sin que sea una experiencia directamente física. Hoy el Oriente Paladista Actualizado es una realidad, trabajando en tres triángulos (Córdoba, Buenos Aires y San Luis), dirigidos por la Gran Madre desde Zigurat con sede en la ciudad de Buenos Aires. IV.- EPÍLOGO. “No hubo la menor conspiración masónica en esta historia, que les demostraré en breve...” (Taxil L. 1897), así empezaba la retrac- tación de Leo Taxil, todo lo que manifestó sobre los masones era ficticio, Diana Vaughan era un invento de él, al igual que el Paladio, para terminar, agradeciendo al clero (muchos de ellos presentes) “por su contribución en el éxito del engaño al darle propaganda y fondos a sus publicaciones”, lógicamente tuvo que intervenir la policía para evitar que lo linchen (curas incluidos). Taxil, murió en 1907 y hasta el día de su muerte, vivió cómoda- mente de las regalías por venta de sus libros, no se estigmatizó, ni como mentiroso, ni como estafador, por el contrario, aseguró la venta de sus obras, afirmó la veracidad de sus dichos y dio na- cimiento a un sin fin de teorías en las cuales los masones intentan dominar al mundo desde la casona situada 1733 Sixteenth Street, NW (Washington). El Paladio fue el instrumento para acusar a los liberales del norte de Italia de satanistas y el chivo expiatorio de la masonería para sacarse el estigma satánico desconociendo a éste. Condenado por dar a las mujeres el lugar que no correspondía, y por lo tanto no representar a “personas respetables” (Eco 2010:22), es hasta el día de hoy el objeto de distintos morbos personales, tan- to sexuales como políticos (incluso para mi). El Paladismo no es un rito Satánico, sólo fué blanco de poderes enfrentados. Macarena, le da vida a un rito, donde el “placer es virtud”, donde lo femenino reina y donde la energía no surge de la muerte, sino del placer creativo. “La esencia del rito no se corrompe, es eterna, estructural y conti- nua. Puede la cultura modificar su estética y sus códigos lingüís- ticos, mas la semilla lleva consigo la memoria antigua, el germen original que marca el umbral respondiendo a una necesidad cons- tante y sostenida en los tiempos de lo humano, ordenando el caos,
El Camino de Dios
104 105 facilitando el pasaje en un diálogo simbólico con lo inmaterial. Esa esencia le pertenece a todo el humano que la tome para sí con res- peto y sacralidad. Por eso, cuando la sociedad y su cultura se rees- tructuran, lo que se transforma es el ritual, no el rito. Para sobre- vivir, la semilla se adapta y cambia en función del territorio donde cae para resurgir y prosperar. El rito es invisible pero operante. El ritual es visible pero mutable. El rito empuja desde la profundidad del inconsciente colectivo y la cultura improvisa nuevas formas para responderle. El rito es lo que quiere ser dicho, el ritual es el lenguaje y el sentido profundo del mensaje que será la esencia de la semilla, en todos los tiempos, en todos los espacios, en todas las dimensiones y hacia todas las direcciones. El Paladismo del 1800 enarbolaba una máxima de virtud... “Yo sé amar!”, apreciamos su esencia, desnuda y desprovista de defensas. Hay virtud en el amor, en el sentir y en el éxtasis corporal que nos trae la experiencia real de unicidad. “Vivimos insertos en una sociedad y cultura que antepone lo antinatural como norma inclusiva, así vemos por doquier cuerpos notoriamente ale- jados de una salud integral, mentes cercenadas, espíritus vacíos y cuer- pos emocionales famélicos y un malón de personas que deambulan sin cuestionar ni desear siquiera, ajenos al verdadero pulso de su corazón”. (Macarena Perrone, comunicación personal 14/01/2026). Éste escrito no contiene verdades, ni divulga secretos, sólo tiene por fin contar el renacer de un rito olvidado, cualquier duda, crítica o simplemente deseos de hablar de él, dirigir un correo (mail) a: magnificopalladio@proton.me El Camino de Dios Experiencias directas, cuentos y leyendas del chamanismo siberiano entre 1998 y 2025 Stefano Cobello «En el corazón de Asia se encuentra la infinita, misteriosa y rica Mongolia. Desde las laderas nevadas del Tien Shan y las arenas candentes de la Zungaria occidental hasta los boscosos contrafuertes de los Montes y la Gran Muralla China, se extiende por una enorme porción de Asia central. Cuna de innumerables pueblos, historias y leyendas; patria de sanguinarios conquistadores, que dejaron allí sus capitales, ahora cubiertas por las arenas del Gobi, sus misteriosos anillos y las antiguas leyes de los nómadas; tierra de monjes y demonios malignos, de tribus errantes gobernadas por los kanes, príncipes descendientes de Gengis Kan y Kublai Kan: así es Mongolia. Misteriosa región de los cultos de Rama, Sakyamuni, Djonkapa y Paspa, cultos custodiados por el Buda viviente, Buda encarnado en la persona divina del tercer dignitario de la religión lamaísta, Bogdo Ghenghen en Ta Kure o Urga; tierra de misteriosos curanderos, profetas, brujos, adivinos, chamanes y brujas; país que no ha olvidado los pensamientos de los grandes potentados que antaño reinaron en Asia y media Europa: así es Mongolia» 1 . EL CHAMANISMO Y LA CULTURA MONGOL-BURIATA Se estima que el origen del chamanismo se remonta al tercer mile- nio antes de Cristo, según lo corroboran los hallazgos arqueológicos que han permitido descubrir, en pinturas rupestres del Paleolítico, 1. VAGGE SACCAROTTI L., Leggende sugli sciamani siberiani, Editrice Arcana, Pado- va, 1999, p. 20
106 107 la figura de un chamán que baila tocando un tambor y vestido con una piel de ciervo y un tocado adornado con cuernos de animal 2 . El término chamanismo es un conjunto de creencias y prác- ticas rituales propias de los pueblos urálicos, altaicos y paleosibe- rianos, cuyo objetivo es dar sentido a los acontecimientos sobre los que es posible actuar, con el fin de garantizar el funcionamiento y la supervivencia del grupo social. Este fenómeno está relacionado con las culturas cazadoras caracterizadas por la creencia, de los pueblos mongoles y buriatos, en los espíritus animales, en el es- píritu del lugar, en el espíritu del fuego, del agua, del viento, de la Madre Tierra y de la naturaleza. Es el chamán quien, mediante ri- tuales, creaba y crea una comunicación sagrada con las divinidades y los espíritus, de manera que se reequilibra la escasez de caza, el bienestar en general y se favorece la necesidad de sustento de los miembros de la comunidad cuando se encuentran en dificultades. Levi-Strauss considera el chamanismo como «parte integrante de un sistema semiológico de significados» cuando afirma que «los espíritus protectores y malignos, los monstruos sobrenaturales y los animales mágicos forman parte de un sistema coherente que se funda con las culturas del universo» 3 . Czaplicka M. A, investigadora de la Universidad de Somerville en Oxford, ha realizado estudios antropológicos sobre los aborígenes de Siberia y cree que el origen del chamanismo es budista, con al- gunas referencias basadas en las enseñanzas del filósofo Lao - Tse, quien relaciona esta concepción del pensamiento con el taoísmo, afirmando que «hay muchos seres, pero solo hay un Ser. […] Del Tao viene el uno. Del uno viene el dos. Del dos viene el tres. Del tres vienen todas las cosas[…]» 4 . 2. MELZI D., La via dello sciamanesimo boreale e l’uso del tamburo come strumento di magia e di conoscenza, Edizioni della Terra di Mezzo, Milano, 1996, p. 31 3. LEVI – STRAUSS C., Antropologie Structurale, Paris, 1958 (tr. it. Antropologia strut- turale, Il Saggiatore, Milano, 1975, pp. 221 – 222. ) 4. FUNG YU – LAN, Storia della filosofia cinese, Editore Arnaldo Mondadori, Milano, 1990 p. 80 El chamanismo es la adoración de la naturaleza comparada con la fe de los seguidores del filósofo Lao-Tse, quienes sostienen que tal concepción del pensamiento nació de la relación externa del mundo con la naturaleza y de la relación interna entre el mundo y el alma 5 . Las características específicas del chamanismo están determinadas por: - Una compleja estructura jerárquica del panteón, compuesto por 100 divinidades divididas en 55 divinidades celestiales y 44 di- vinidades malignas, y el Cielo Azul Eterno, es decir, la divinidad suprema del cielo, la tierra y el agua. También hay espíritus pro- tectores animales, como el lobo, el águila, el cisne, el toro y, en ocasiones, caballos y osos. - El principal cambio en el sistema de culto, el origen «natural» de los centros sagrados en los que se celebran los rituales, donde prevalece, entre las poblaciones mongolas y buriatas, la adora- ción de los espíritus de las montañas, las rocas, los cursos de agua y los pasos. el uso de objetos específicos para la práctica del chamanismo, como: el zeie, es decir, el tocado chamánico hecho con cabello trenzado para entrar en éxtasis; el tooly, toloi o también llamado tolee, el espejo del chamán; el turu, el árbol del mundo; el zada, una piedra especial que posee un gran poder y es utilizada por el chamán para provocar una tormenta, un viento fuerte o la nieve; tuarn – takhil – taikh son términos que indican las ofrendas colectivas; Khereg – Kereg – Kirik para los sacrifi- cios individuales; aranga – arangas es la plataforma para el entie- rro al aire libre de un chamán muerto o de un hombre asesinado por un rayo; turun – turu es el árbol del mundo; oboo – ovaa son los altares construidos con piedras y ramas de abedul; zukheli – zuarnì es el recinto del animal sacrificial. 5. Cfr. CZAPLICKA M. A., Shamanism and sex, in Aboriginal Siberia, Somersville, Oxford, 1914, p. 226; FUNG YU – LAN, Storia della filosofia cinese, Editore Arnaldo Mondadori, Milano, 1990, p. 80
108 109 - En la terminología se encuentran los nombres de maestros chamanes, antepasados y espíritus, tales como: utgan, udagan y odegen, que son términos que designan a las mujeres chamanes, y Khormusta, Uigen, Umai, Kairaken, Etugen y Erlik, que son nombres de algunas deidades. - la alta profesionalidad de los chamanes, el sistema especial para su formación e iniciación, la enseñanza sobre la predestinación chamánica, su jerarquía, las formas colectivas e individuales de realizar ofrendas, los métodos de adivinación, los ritos funera- rios, los instrumentos para llevar a cabo los rituales, la partici- pación activa en todas las esferas sociales de la vida, como por ejemplo en la curación de los miembros de la comunidad, susti- tuyendo, en algunos casos, al jefe o líder del clan 6 . El chamán buriato tiene un rico bagaje de literatura oral y folclore que se ha transmitido a través de mitos, leyendas, himnos y dan- zas, oraciones cantadas y bailadas llamadas «Ioxara». Este tipo de chamanismo ha sido influenciado por el hinduismo, el budismo, el lamaísmo y otras religiones orientales, entre ellas el taoísmo. Un hecho importante del culto a Khormusta se refiere al mito de la montaña Sumeru, donde la deidad Assarangi introdujo en el mode- lo ritual la ascensión del chamán al árbol del mundo, que sería el árbol sagrado, la abedul 7 . El chamanismo mongol-buriato es un fenómeno sincrético: los ele- mentos totémicos, el culto a la naturaleza, a los antepasados, etc., todos estos elementos forman parte de un todo y su cambio no se produce de forma aislada, sino a través de interacciones. Los elementos principales para identificar el chamanismo mon- gol-buriato son: 6. HOPPAL M., Shamanism in Eurasia, part.1, Forum 5, Edizione Herodot, Gottingen, 1984, pp. 97 – 99 7. Pagina web: www.mongolia.it 1) la conciencia religiosa; 2) el sistema de culto y las actividades rituales; 3) las relaciones del chamán con el mundo invisible; 4) las instituciones religiosas y las organizaciones. Todos estos componentes están interconectados y, al mismo tiem- po, se influyen mutuamente 8 . Las actividades mágicas religiosas de los pueblos representaban, en la antigüedad, formas de poder del mundo chamánico. El ope- rador ritual se relacionaba, inicialmente, con las actividades ma- teriales de los pueblos, estableciendo muchas relaciones entre los chamanes de las distintas comunidades. Poco a poco se produjo una separación y cada uno comenzó a ac- tuar individualmente según su cultura y sus antiguas tradiciones a través del extraordinario culto de las actividades rituales, durante el cual un cierto grupo de chamanes y adivinos se dedicaba a la pro- ducción y promoción de ideas religiosas y nuevos entrenamientos personales. Entre los novicios, algunos se especializaron en el arte de los hechizos y la magia, otros en la adivinación, otros aprendie- ron el arte del hipnotismo, otros conocían a fondo las razas, otros poseían el don de las visiones, algunos tenían el poder de la premo- nición, etc., gracias a su capacidad para comprender la información que recibían de los espíritus. Su contenido estaba determinado por la naturaleza del chamanismo como una variedad de concepciones del pensamiento y, en parti- cular, por la creencia de que el mundo estaba poblado por seres sobrenaturales con sus propias funciones y obligaciones, y que re- cibían de los espíritus enseñanzas sobre las almas, la muerte y la continuación de la vida después de la muerte. 8. HOPPAL M., Shamanism in Eurasia, part.1, Forum 5, Edizione Herodot, Gottingen, 1984, p. 39
110 111 La concepción del pensamiento del chamanismo también se refleja en el culto a los textos: himnos, oraciones, conjuros, cantos, danzas. Las reproducciones de estos textos se encuentran en las oraciones consolidadas a través de imágenes religiosas, ideas y prescripcio- nes de la mente de los pueblos, tanto para valorizar la creencia en la realidad de los acontecimientos descritos en los mitos y leyendas, como para captar las dramatizaciones en los espectáculos rituales del culto chamánico. En cuanto a la parte histórica y cultural del chamanismo mon- gol-buriato, el siglo XIII fue una época de grandes cambios para Asia Central. A principios de siglo, el líder mongol Gengis Kan aún vivía en el antiguo mundo tribal, donde la vida religiosa estaba en manos de los chamanes del clan. El era descendiente directo del Gran Lobo Azul, mítico progenitor de la estirpe mongola. Nació en enero de 1162 en el aimag Hentii, perteneciente al clan de los Borjigin, y de Ho’elun, joven princesa de la tribu de los Merkit 9 . Fue bautizado con el nombre de Temu- jin. Con solo veintisiete años, en 1189, durante la gran asamblea general de las tribus, Temujin, gracias también al apoyo de los cha- manes, fue proclamado Khan de los mongoles y asumió el título de Gengis Khan, «Soberano Universal» u «Soberano Oceánico», para indicar la gran fuerza y la ilimitación de este gran príncipe. Una leyenda buriata dice: «Temujin fue concebido por un rayo de luz del Dios del Cielo, que entró en la tienda de su madre y la fecundó. Era la señal de su derecho al dominio sobre toda la tie- rra» 10 . Un chamán, que tenía el poder de sentarse desnudo en medio de un río helado, derritiendo el hielo con el calor de su cuerpo, le dijo al guerrero Temujin que el Dios del Cielo lo había elegido como amo del mundo, y de hecho se encontró al frente de una vasta región, 9. ROUX J. P., La religione dei turchi e dei mongoli. Gli archetipi del naturale negli ulti- mi sciamani, ECIG, Genova, 1990, p. 25 10. VITEBSKY P., Gli sciamani viaggi dell’anima, trance, estasi e rituali di guarigione, EDT, Torino, 1998, p. 56 Mongolia. En 1206 proclamó el nacimiento del Imperio mongol, estableciendo como capital Karakorum. Fue uno de los más gran- des líderes de la historia, supo conquistar el imperio más vasto del siglo XII. Gengis Kan tenía la capacidad de entrar en trance y adi- vinar el futuro sin necesidad de ayuda. Cuando el chamán, es decir, el que eligió al «Señor de Mongolia», pasó a una facción opuesta, profetizó la muerte del soberano, que tendría lugar el 25 de agosto de 1227. De hecho, Gengis Kan murió ese mismo día durante un traslado a caballo a causa de las heridas sufridas, cerca de Yin- chuan, en la actual provincia china de Gansu. El cuerpo del chamán permaneció en una tienda durante dos días, pero al tercer día desa- pareció hacia el cielo pasando por el agujero de salida del humo y nunca más se supo nada de él 11 . Parece que los restos de Temujin se encuentran en las montañas de Khentii. Cuenta la leyenda que cualquiera que presenciara el paso del carro con su cadáver pagaría con su vida, acompañando a su emperador en el viaje al más allá. A la muerte del soberano, el im- perio mongol se extendía desde China hasta el mar Caspio 12 . El sucesor de Gengis Khan fue Kublai Khan, quien desde joven comenzó a mantener conversaciones diarias con un lama tibetano, y en 1264 fue nombrado por él mismo jefe de una nueva religión budista mongola. El propio Kublai asumió el título sánscrito de chakravarti y proclamó ser una reencarnación de los antiguos reyes del Tíbet y la India. La preferencia mongola por el lamaísmo estu- vo determinada por sus componentes esotéricos y mágicos, que en- contraron un punto de contacto con el chamanismo y con la figura del chamán, considerado un brujo, un herrero-mago al que se acu- día para resolver problemas de diversa índole. A principios de siglo aún se contaban más de 750 monasterios con unos 100.000 monjes sobre una población total de 750.000 habitantes. Por lo tanto, el papel de la religión lamaísta fue muy importante y aún hoy se en- cuentran vestigios de ella en las tradiciones y la cultura, como por 11. VITEBSKY P., Gli sciamani viaggi dell’anima, trance, estasi e rituali di guarigione, EDT, Torino, 1998, p. 35 12. Página web: www.mongolia.it
112 113 ejemplo, inspirando la creación de obras maestras del arte, entre las que se encuentran estatuas de bronce, thangkas, grandes lienzos que representan deidades budistas, sutras y libros sagrados de ora- ción. Este antiguo mundo sagrado, transmitido a través de mitos y leyendas, se ha conservado hasta nuestros días en el chamanismo, aunque, a partir del siglo XVI, se integró con el mundo budista, dando lugar a formas de chamanismo sincrético 13 . Sin embargo, el budismo mongol desapareció con el declive del imperio, pero fue reintroducido en el siglo XVII por misioneros ru- sos. El clero lamaísta, con la ayuda de las autoridades, destruyó los antiguos lugares de culto y organizó persecuciones contra los cha- manes. Los pobres chamanes fueron expulsados de todas partes; ningún bosque, ninguna montaña podía ocultarlos de la venganza de los lamas 14 . Persiguieron a los practicantes de rituales de forma tan sistemática que lograron que el budismo se impusiera como religión dominante en Mongolia. El lamaísmo, definido como «la fe amarilla», impuso restricciones al chamanismo, al que los lamaístas denominaban «fe negra». Los lamas definían el chamanismo como «la antigua forma errónea de ver las cosas», mientras que en el Tíbet y en otras religiones, las creencias y prácticas budistas y chamánicas habían dado lugar a un sistema religioso sincrético. Mientras tanto, la religión del Da- lai Lama había sustituido casi por completo la antigua concepción y las prácticas chamánicas, con consecuencias drásticas como el intento de abolición radical del chamanismo, a veces incluso me- diante el uso de la fuerza, y la apropiación de los lugares sagrados de culto en los que los chamanes realizaban sus prácticas rituales 15 . En 1840, entre los buriatos occidentales de lengua mongola, cuyos pueblos viven en Siberia, a orillas del lago Baikal, se construyó un templo donde se instalaron catorce lamas. La población chamánica local consiguió expulsar al jefe de los lamas acusándolo de tener 13. Sito internet: www.steppa.it 14. BASILOV V. N., Scelta dagli Spiriti, in BALZER M. M., I mondi degli sciamani. Epi- ca e riti dei guaritori siberiani, Editore Claudio Gallone, Milano, 1998, p. 53 15. Página web: www.soyombo.it/mong/mong1 .htm concubinas. Fue sustituido por un hombre del lugar llamado Sam- sonov, que no sabía nada de budismo. Samsonov mandó construir, junto al templo, yurtas y casitas para su colección de muñecos cha- mánicos llamados ongon por la población mongol-buriata. El hijo de Samsonov intentó eliminar el chamanismo, pero los habitantes del pueblo consideraban que regalar sus bienes a los lamas para obtener méritos religiosos era un desperdicio de recursos. Para es- capar de las persecuciones, muchos se acercaron al cristianismo ortodoxo, colocando junto a los ongon en las capillas de sus yurtas la icona de San Nicolás 16 , pero el chamanismo de los pueblos mon- goles y buriatos también entró en conflicto con esta religión. Solo a finales del siglo XIX se produjo un cambio de rumbo en la acti- vidad misionera ortodoxa: se reconoció que los «no rusos» debían adoptar la fe cristiana de forma consciente y libre. Al principio, las conversiones forzadas, la destrucción de lugares sagrados y la per- secución directa de quienes profesaban la concepción chamánica eran habituales, hasta tal punto que se habló de «declive universal del chamanismo» 17 . La propia población estaba convencida de que el poder de los operadores rituales estaba disminuyendo, pero, a pesar de ello, este culto logró sobrevivir. Sin embargo, el chamanismo no pudo escapar, a principios del si- glo XX, a la llegada de la política estalinista, en 1929, año de la consolidación del poder político y de la nueva sociedad comunista, ya que se instauró una feroz represión contra las manifestaciones espirituales de los pueblos sometidos por la Rusia soviética. Los chamanes se vieron obligados a esconderse, a operar en la clandes- tinidad, con la consiguiente disminución de sus seguidores, ya que eran considerados estafadores y ricos aprovechados de su pueblo, fueron denunciados públicamente y privados de sus bienes. Nadia Stepanova, chamán de Buriatia, da testimonio de cómo sus antepasados y sus abuelos fueron perseguidos a causa de la política de Stalin: «Cuando estalló la revolución, mis abuelos fueron perse- 16. VITEBSKY P., Gli sciamani viaggi dell’anima, trance, estasi e rituali di guarigione, EDT, Torino, 1998, p. 135 17. Ibidem p. 135
114 115 guidos, marcados y todos sus bienes confiscados. […] Mis abuelos decidieron huir de Karsakovo por miedo a más persecuciones y abandonaron el país en secreto […] En aquellos años arrestaban a la gente sin motivo y no daban explicaciones a nadie; la gente vivía con el terror de ser denunciada y, por otra parte, cualquier cosa que hicieran, incluso rezar o hablar en lengua buriata, estaba prohibido» 18 . Sólo en zonas especialmente inaccesibles, alejadas de los objetivos e intereses del gobierno comunista, el chamanismo pudo continuar su camino y su tradición. Solo con la Perestroika se asistió a un renacer de los antiguos cul- tos, pero también la modernización, las tecnologías, los descubri- mientos científicos y la urbanización provocaron una especie de trastorno en la cultura chamánica. Junto a estos procesos, se produ- jo el abandono, por parte de las poblaciones, del nomadismo y las tradiciones culturales. Finalmente, la gran potencia soviética mo- dificó el estatus de los chamanes, que se vieron confrontados con las nuevas tecnologías de la comunicación y con nuevos modelos éticos. En cuanto a la cultura y la tradición sagrada chamánica de los bu- riatos, se basa en la adoración de los Tengri. Son los espíritus de los antepasados o divinidades relacionadas con el cielo. En su cima se encuentra la esencia divina suprema Koke Mongke Tengri, el Cielo Azul Eterno que está por encima de todos, principio ordenador del Universo. Por debajo del Cielo Azul Eterno existe un panteón de 99 divinidades o Tengri, a menudo asociados entre sí como los 4 Tengri de los cuatro puntos cardinales, los 5 Tengri de los vientos, los 7 Tengri del trueno o Erlig Khan, los Tengri de la muerte. Na- dia Stepanova, chamán de Buriatia, dice «Hay cien divinidades, de las cuales cincuenta y cinco son Tengri del oeste y son las divini- dades buenas. Para relacionarse con ellas es fundamental hacer cincuenta oraciones y cinco ofrendas. Cuarenta y cuatro Tengri 18. STEPANOVA N., L’invocatrice degli dei storie di vita di una sciamana buriata, Edi- zioni Xenia, Milano, 1998, pp. 21 – 22 del este son los espíritus malignos que traen enfermedades y, para no despertar su ira, se hacen cuarenta oraciones y cuatro ofrendas con cordero. por último, está la Gran Deidad, es decir, el Cielo Azul Eterno, que controla a las 99 deidades». 19 El antropólogo Sarangerel afirma que los Tengri occidentales crea- ron al hombre, al perro y a todos los animales destinados al con- sumo, mientras que los Tengri orientales dieron vida al águila, a los espíritus de la enfermedad y a todos los animales considerados sagrados y, por lo tanto, no comestibles 20 . Los Tengri son considerados por los pueblos mongoles y buria- tos como irreemplazables y dignos de toda consideración y respeto en su totalidad; la superación y la comprensión de los aparentes opuestos son la clave para acceder al misterio de la vida, condición única para seguir el camino recto y las enseñanzas de los antepa- sados. El Cielo Azul Eterno impregna todo y todos los seres que existen en la tierra y todo lo que vive en la Madre Tierra, encarna su voluntad y sus designios, por lo que la dimensión espiritual del pueblo mongol-buriato está poblada por una infinidad de divini- dades como Natigai, protectora de las mujeres, del ganado y de las cosechas, los espíritus de las montañas y los bosques sagrados, los yer-sub o los espíritus protectores de los lugares. En la cultura mongola-buriata, tanto el Tengri Supremo, el Cielo Azul Eterno, como los espíritus protectores de los lugares, del fuego, del agua y de la montaña, deben ser siempre recordados en las oraciones y honrados con ofrendas para atraer su favor y conjurar su ira 21 . Gen- gis Khan, antes de cada acción importante, subía a una colina y se postraba nueve veces ante la divinidad femenina del sol, ofrecién- dole libaciones de kumiz, leche de yegua fermentada, y oraciones. Creía firmemente en los espíritus y en los chamanes 22 . 19. STEPANOVA N., Seminario sull’uso dell’energia e la conoscenza della Sciamanesi- mo Siberiano, a cura della sciamana siberiana Nadia Stepanova, Busana, Reggio Emilia, 25 – 31 agosto 2003 20. SARANGEREL, I cavalli del vento guarigione, protezione e divinazione nel magico mondo di una sciamana della Mongolia, Edizioni Il Punto d’Incontro,Vicenza, 2002, p. 54 21. Página web: www.mongolia.it 22. Página web: www.miela.it/eventi/mongolia
116 117 Los buriatos han comprendido la importancia de preservar el equi- librio del mundo y de venerar el aire, el agua y la tierra. Desde el punto de vista de la tradición buriata, el mundo no es un lugar muerto, sino que está constituido por energías vivas, ya que está poblado por espíritus y almas que se encuentran en todas las cosas, en todos los lugares, en todos los animales y en todas las plantas. En el chamanismo mongol-buriato, algunos chamanes pertenecen al clan de los herreros (Darchat en buriato), considerado el clan más poderoso, ya que domina los cinco elementos: agua, tierra, aire, fuego y hombre, en el que se confía un papel especial al arte de los herreros de moldear el hierro al rojo vivo. Este oficio tiene tradiciones muy antiguas y está vinculado a mitos que indican su origen sobrenatural. Un mito buriato dice: «El alma del chamán fue forjada como si fuera de hierro. De este modo, el chamán, conver- tido en hierro, adquiría la invulnerabilidad» 23 . El oficio de herrero viene justo después de la vocación de chamán, «los herreros y los chamanes son del mismo nido» 24 , un proverbio mongol-buriato dice «la mujer de un chamán es respetable, la mu- jer de un herrero es venerable» 25 . Entre los pueblos buriatos existe la creencia de que la divinidad suprema, el Cielo Azul Eterno, modeló a los primeros hombres con arcilla y agua y que les dio forma a sus corazones con hierro, in- fundiéndoles vida mediante el calor del fuego y la energía, gracias al uso del metal 26 . 23. SEM I. T., Semiotica dei rituali degli sciamani, in MASSARI S., MAZZOLENI G., Il volo dello sciamano simboli ed arte delle culture siberiane, De Luca Editori D’arte, Roma,2002, p. 95 24. ELIADE M., titolo originale, Le chamanisme et les techiniques archaiques de l’exta- se, Editions Payot, Paris 1951, (tr. It, Lo sciamanismo e le tecniche dell’estasi, Edizioni Mediterranee, Roma, 1974, p. 499 25. Ibidem 26. SEM I. T., Semiotica dei rituali degli sciamani, in MASSARI S., MAZZOLENI G., Il volo dello sciamano simboli ed arte delle culture siberiane, De Luca Editori D’arte, Roma,2002, 95, p. 95 Las antiguas leyendas cuentan que los primeros herreros descen- dieron a la tierra para enseñar a los hombres buriatos el secreto del hierro. El espíritu supremo del arte de los herreros es Bozintoy y los pueblos mongoles-buriatos creen que aún vive en las regiones occidentales y que todavía hoy protege a los herreros. Él habría en- señado a los hombres su arte arrojando a la tierra la piedra Xabtari, que se convirtió en la forja ritual en la que se oficiaban los ritos más importantes dedicados a él. Pero otros espíritus malignos del Este enseñaron a otros hombres el secreto de la forja del metal, creando una verdadera dinastía de los llamados «herreros negros». En el mito se suceden luchas entre hombres y espíritus en busca de la victoria final del bien, que solo puede lograrse gracias a la partici- pación de la voluntad del hombre 27 . Los herreros tienen el poder de curar a las personas y predecir el fu- turo. Son capaces de apoderarse del alma de un chamán y quemarla en el fuego; además, están «condenados» a trabajar y manipular continuamente este elemento para alejar a los espíritus malignos. Cuenta un mito buriata que «los nueve hijos de Boshintoj, herre- ro celestial, descendieron a la tierra para enseñar a los hombres la metalurgia: sus primeros discípulos fueron los antepasados de las familias de herreros. Se casaron con doncellas terrestres y así se convirtieron en los antepasados de los herreros: nadie puede convertirse en herrero si no es descendiente de una de estas fami- lias» 28 . En la cultura buriata, la profesión de herrero es, al igual que la de chamán, hereditaria. Al igual que el herrero, el operador ritual también es definido por el clan como «maestro del fuego» 29 . Nadia Stepanova, chamana buriata y miembro del clan de los he- rreros, es capaz, durante los rituales, de apoyar el hierro al rojo vivo 27. DE TOFFOL D., BELLATALLA D., Sciamanesimo e sacro tra i Buriati della Mongolia, NTS, 1996, p. 60 28. ELIADE M., titolo originale, Le chamanisme et les techiniques archaiques de l’extase, Editions Payot, Paris 1951, (tr. It., Lo sciamanismo e le tecniche dell’estasi, Edizioni Mediterranee, Roma, 1974, p. 500 29. Ibidem
118 119 sobre su lengua y soplar sobre la zona del cuerpo de una persona enferma para vencer la enfermedad o aliviarla. Ella misma afirma que «utilizar el hierro al rojo vivo para destruir la enfermedad es una práctica muy poderosa» 30 . La cultura buriata se basa en la sacralidad: de los rituales, los espí- ritus, los antepasados, las divinidades, los lugares sagrados, donde lo sagrado es una realidad innegable e indiscutible, presente bajo diferentes denominaciones como: sobrenatural, trascendente, mis- terio, divino, tabú. Lo sagrado es, por lo tanto, una necesidad de la existencia huma- na. El mantenimiento de la relación con lo sagrado se vive, en- tre los mongoles-buriatos, como esa armonía y ese equilibrio que son posibles gracias al respeto del complejo sistema de normas y tradiciones de su cultura. Lo sagrado se presenta como un poder que pertenece a un orden diferente al ordinario y prevalece en el acto ritual, donde el chamán entra en contacto con otra realidad, el mundo invisible, y capta su manifestación a través de una toma de conciencia que carga su experiencia con una nueva dimensión y trasciende su condición ordinaria. Existe, por tanto, una fenomeno- logía de lo sagrado basada en la presencia de una realidad invisible para el espectador y el profano y en esa dimensión mediadora ob- tenida a través de una ritualidad sacralizante 31 . Otra característica de la cultura mongola-buriata es la distinción entre dos categorías de operadores rituales: el chamán blanco y el chamán negro. Están relacionados con los conceptos del Mundo Superior, el ascenso al Cielo, y el Mundo Inferior, el descenso a los Infiernos, que el chamán visita a través de viajes extáticos. Los chamanes blancos o superiores son los servidores de los espíritus buenos, se dirigen a las divinidades celestiales y a los espíritus de la tierra, que se caracterizan por su pureza. 30. ELIADE M., titolo originale, Le chamanisme et les techiniques archaiques de l’extase, Editions Payot, Paris 1951, (tr. It., Lo sciamanismo e le tecniche dell’estasi, Edizioni Mediterranee, Roma, 1974, p. 500 31. DE TOFFOL D., BELLATALLA D., Sciamanesimo e sacro tra i Buriati della Mongo- lia, NTS, 1996, pp. 117 – 119 La tarea principal del chamán blanco es tratar con los espíritus y las deidades buenas durante los rituales, y siempre está asistido por niñas y niños puros. No cae en éxtasis y no puede comunicarse con entidades malignas. El instrumento que utiliza en los rituales es el tambor y, si es ne- cesario, el sacrificio de un animal de color claro. El traje que visten en las sesiones chamánicas y en el ascenso al Mundo Celestial es de color blanco. La fiesta de issyakh, en pleno verano, es celebrada por el chamán blanco 32 . Él, con el culto a los dioses celestiales y la ausencia de trance, se asemeja más a la figura de un sacerdote. El chamán negro o inferior, por el contrario, entra en trance, está a disposición de los espíritus malignos, es capaz de tratar con di- versos tipos de espíritus, incluidos los de las enfermedades, y se considera un especialista en las relaciones con las presencias del mundo de los infiernos. Entre los buriatos existe la creencia de que el chamán negro era malvado: «el que ya había destruido al menos una vida humana solía convertirse en chamán de la vía negra» 33 . Tienen como accesorio distintivo la capa y celebran las ceremonias solo en las noches sin luna, donde, en caso de sacrificio, matan un animal de color oscuro para ofrecerlo a los espíritus y recibir a cambio de ellos un mayor poder 34 . El traje que utilizan en los ri- tuales y en el descenso al mundo subterráneo es de color azul. El issyakh otoñal, poco antes de la llegada del invierno, estación de la muerte y el hambre, es oficiado por los chamanes negros, que realizaban sacrificios de sangre a los espíritus malignos llamados abbahy 35 . También hay rituales que solo los chamanes negros pue- 32.VITEBSKY P., Gli sciamani viaggi dell’anima, trance, estasi e rituali di guarigione, EDT, Torino, 1998, p. 25 33. BASILOV V. N., Scelta dagli Spiriti, in BALZER M. M., I mondi degli sciamani. Epi- ca e riti dei guaritori siberiani, Editore Claudio Gallone, Milano, 1998, pp. 50 – 51 34. Cfr. BALZER M. M., I mondi degli sciamani. Epica e riti dei guaritori siberiani, Editore Claudio Gallone, Milano, 1998, pp. 150 – 152; ELIADE M., titolo originale, Le chamanisme et les techiniques archaiques de l’extase, , Editions Payot, Paris 1951, (tr. It, Lo sciamanismo e le tecniche dell’estasi, Edizioni Mediterranee, Roma, 1974, pp. 209 – 213 35. VITEBSKY P., Gli sciamani viaggi dell’anima, trance, estasi e rituali di guarigione, EDT, Torino, 1998, p. 25
AșŢadvāram: Compendio esotérico sobre Tantra yoga- Frater K. K. A.
120 121 den realizar, llamados Tal’gani y, al igual que los chamanes Tuvi- nos, también pueden llevarse a cabo por la noche. Los chamanes buriatos, en contacto con los espíritus buenos y ma- los, son considerados por los pueblos siberianos como los más po- derosos. Son capaces de emprender el viaje al Mundo Superior y al Inferior utilizando trajes de diferentes colores. Por ejemplo, para ascender al cielo visten un manto rojo, un tocado de plumas de águila y un tambor rojo; mientras que cuando descienden al infier- no se visten con un manto negro, una capucha con plumas de cuer- vo y un tambor negro 36 . El chamanismo es concreto porque se ocupa de la vida de los hom- bres, de sus dolores, de sus amores y de cómo superar el odio diri- giéndose a las divinidades. En esta concepción del pensamiento no hay textos escritos, ni libros de oraciones, ni publicaciones. Cada chamán es único e irrepetible, e incluso los rituales nunca son igua- les; cada uno tiene su propia forma de predecir el futuro, de poner- se en contacto con las divinidades, de tocar el tambor chamánico, todo es algo excepcional y, al mismo tiempo, misterioso. 36. BASILOV V. N., Scelta dagli Spiriti, in BALZER M. M., I mondi degli sciamani. Epi- ca e riti dei guaritori siberiani, Editore Claudio Gallone, Milano, 1998, pp. 50 – 51 Mapa de Siberia; Ulan – Ude capital de Buriatia. AŞŢadvāram: Compendio esotérico de Tantra yoga Frater K.K.A. …que los hombres no hablen de Ti como Una, sino como Ninguna; y que no hablen siquiera de Ti, ya que eres continua.” – AL I:27
122 123 ● Las palabras latinas portus y portare se asocian con la raíz indoeuropea per- (“llevar” o “traer”), que se encuentra también en el griego poros (poros = pasaje). ● στήρ (astḗr) en griego antiguo significa “ estrella”. ● (अष्ट, așța) en sánscrito significa “ocho”. ● Dvāra: vocablo sánscrito masculino que significa “portal”. o Raíz: dvִִִŗ (द्ृ), que significa “abrir” o “cubrir”. o Sufijo: -a, que forma sustantivos masculinos. ● Sufijo -m: acusativo neutro. El Rigveda, el texto sánscrito más antiguo, que data al menos del 2500 a. C., describe a los is, místicos de cabellos enmarañados que beben la legendaria infusión enteogénica de la planta Soma para la curación, la revelación espiritual y la comunión con los dioses: “Rendid homenaje al Rey Soma, nacido como soberano gobernante de las plantas. Hemos bebido Soma y nos hemos vuelto inmortales. Hemos alcanzado la luz que los dioses descubrieron. Estas gloriosas gotas que me otorgan libertad, las he bebido. Que las gotas que bebo me preserven de la enfermedad. Hazme brillar como el fuego producido por fricción. Concédenos una visión más clara y haznos mejores. Este Soma fluye como un aceite que regocija a quien lleva las trenzas del asceta. Cubre al desnudo y sana a todos los enfermos. El ciego ve, el cojo avanza. Que quienes buscan encuentren lo que buscan. Que reciban el tesoro. Que encuentren aquello que habían perdido.” Yoga en los Vedas y primeros antecedentes El término yoga aparece por primera vez en el Rig Veda, donde se define como “yugo” o “disciplina”, sin describir todavía un sistema práctico estructurado. En el Atharva Veda, especialmente en el Vra - tya Kanda, el yoga se vincula al control de la respiración y a prácti- cas rituales de los Vratyas, un grupo de hombres que rendían culto a Rudra, divinidad asociada al viento. En este contexto, el control del aliento (prā āyāma) emerge como una técnica corporal tempra- na que permitía prolongar el canto ritual, constituyendo uno de los primeros indicios del yoga como práctica somática disciplinaria. Yoga preclásico en los Upanishads En los Upani ads, el yoga adquiere un significado más filosófico, asociado a un camino de liberación del sufrimiento. Se consolidan dos vías principales: karma yoga, centrado en la acción ritual, y jñāna yoga, centrado en el conocimiento y el estudio de las escri- turas. Se plantea que la liberación implica el sacrificio del yo o ego, y que el conocimiento, más que la acción ritual, constituye el medio privilegiado para la emancipación espi- ritual. Algunos textos, como el Maitrāya īya Upani ad, introducen prácticas meditativas más específicas. Sistematización clásica: los Yoga Sutra de Patañjali Los Yoga Sutra de Patañjali representan la primera codificación sistemática del yoga, compilada probablemente en el siglo II d.C. Este corpus de aforismos articula una ética de vida cotidiana y un camino hacia la liberación, estructurado en el sistema del a ā ga yoga (ocho miembros). La obra se fundamenta en el dualismo de la filosofía Sā khya, estableciendo una separación entre conciencia y naturaleza. Periodo postclásico y transformación doctrinal En el periodo postclásico, diversas escuelas expanden y transforman la tradición yóguica, rechazando el dualismo de Patañjali. Corrientes como el hatha yoga y, especialmente, el tantra, redefinen la relación entre cuerpo, mundo y liberación, marcando una ruptura epistemológica con la ortodoxia anterior.
124 125 Tantra Yoga: ruptura y reconfiguración del yoga El tantra surge hacia el siglo IV d.C., alcanzando su plena expansión varios siglos después, y constituye una desviación radical respecto de las tradiciones védicas y sā khya. Esta corriente rechaza la autoridad exclusiva de los Vedas, critica el ascetismo como única vía de liberación y niega la necesidad de renunciar al mundo para trascenderlo. En lugar de karma yoga, privilegia la devoción (bhakti), especialmente hacia la Diosa (Śakti). El cuerpo deja de ser concebido como obstáculo y pasa a entenderse como templo sagrado y vehículo de liberación. En el esquema simbólico tántrico, la conciencia universal (puru a) se reinterpreta como Śiva y la naturaleza creativa (prakti) como Śakti , localizada simbólicamente en la base de la columna vertebral. La liberación se conceptualiza como la unión interna de ambas energías. El tantra interpreta el mundo no como ilusión, sino como manifestación divina, y concibe la experiencia sensorial como medio de aproximación a lo sagrado. La vía vāmamārga (camino izquierdo) incluye prácticas transgresoras, como el uso ritual de la sexualidad, mientras que la vía dak i amārga (camino derecho) adopta enfoques simbólicos y disciplinarios, centrados en āsanas, respiración, gestos rituales (mudrās) y sellos energéticos (bandhas). Ambas corrientes muestran una valoración relativamente elevada de lo femenino, conceptualizando a la Diosa como principio activo de la liberación. Pese a su carácter heterodoxo, el tantra mantiene elementos de la tradición clásica, como la observancia de normas éticas (yamas y niyamas) y prácticas de concentración y visualización centradas en deidades y símbolos sagrados. El uso de mantras se reinterpreta en clave corporal y cosmológica, asociando sonidos a centros corporales y fuerzas cósmicas. Mandalas y otros dispositivos visuales funcionan como mapas cosmológicos y herramientas de interiorización ritual. Agamas, Tantra y sistema doctrinal Los Āgamas y Tantras constituyen un amplio corpus textual transmitido por la tradición oral maestro-discípulo (guru-śi ya paramparā), que fundamenta múltiples prácticas del hinduismo. El término Āgama se interpreta como “lo que ha llegado hasta nosotros”, mientras que Tantra se asocia a métodos que “protegen o transmiten con detalle”. Los tantras se centran en el sādhanā, abarcando dīk ā, rituales y yoga, dentro de un marco que incluye la purificación corporal, la creación divina del yo a través de mantras, dhyana, pūjā, mudrā y el uso de yantras o ma alas, Los textos se dividen en tradiciones vai ava, śaiva y śākta, siendo el término Tantra aplicado especialmente a los textos dedicados a la Diosa. Conceptualmente, los Āgamas articulan tres dimensiones: mantra (sonido sagrado), yantra (dispositivo geométrico o instrumental) y tantra (manual práctico y filosófico de la disciplina). El tantra śāstra se presenta como una “ciencia de la experiencia directa” y de la práctica espiritual, estructurada en cuatro secciones: jñāna (conocimiento), yoga (disciplina), kriyā (ritual) y caryā (conducta). Śaktismo
126 127 Los practicantes del culto a Śakti son denominados Śāktas, y constituyen una tradición religiosa con doctrinas, símbolos, mitos, rituales y estructuras culturales propias, conocidas en conjunto como Śaktismo. En esta tradición, la realidad suprema se identifica con la Madre Divina, personificación de la energía primordial, principio regulador de todas las fuerzas cósmicas y fuente última de la existencia. El śaktismo se fundamenta en mantras védicos y en la filosofía de los Upani ads, y fue promovido también por pensadores del Vedānta advaita, incluyendo figuras como Śa kara. En este marco doctrinal, Śakti se considera idéntica a Brahman, y no existe distinción ontológica entre la energía (śakti) y su soporte o portador (śaktimān). Las fuentes puránicas sitúan la presencia del śaktismo desde la época védica, aunque su consolidación se produce durante el periodo épico. Su origen se describe como espontáneo y vinculado a antiguos cultos a la Diosa Madre, asociados a contextos tribales y prehistóricos. Estos cultos fueron posteriormente integrados en sistemas teológicos más complejos, en un proceso de sincretismo que incorporó tradiciones locales dentro de estructuras doctrinales elaboradas. La literatura śākta se desarrolló en diversas regiones del sur de Asia (Bengala, Assam, Cachemira, región Subhimalaya y sur de la India), en múltiples lenguas, con un núcleo significativo en sánscrito. Esta producción textual describe prácticas rituales, cosmologías y teologías centradas en la Diosa, y ha sido frecuentemente considerada equivalente al tantrismo. Sin embargo, algunos autores distinguen entre śaktismo y tantra, señalando que el término Śākta posee un alcance más amplio, y que la literatura śākta puede rastrearse hasta los Vedas, mientras que los textos tántricos tienen un origen textual y doctrinal diferenciado. El Ht Cakra: corazón espiritual, conciencia y microcosmos El Ht Cakra no se identifica con el corazón físico, sino que re- presenta el corazón espiritual, concebido como un espacio interior donde reside el principio supremo. Las tradiciones tántricas descri- ben este centro como un loto pequeño, puro y sin mancha, situado en la “ciudadela del cuerpo” y entendido como morada de lo divino. Iconográficamente, el Ht Cakra se representa como un loto delica- do y bello, rojo como el sol naciente, con pétalos dorados o blan- cos. Se trata de un chakra menor de ocho pétalos, estructurado en tres regiones concéntricas: una región solar bermellón, una región lunar blanca y una región ígnea de color rojo profundo. En el cen- tro del loto se localiza la “conciencia interior”, también denomi- nada mente interior o corazón interno, concebido como un “loto dentro del loto”.
128 129 El loto del corazón es descrito como el centro de la conciencia in- finita y omnipresente, conectada con la conciencia del universo. A través de la intuición, entendida como facultad divina, el aspirante espiritual puede experimentar esta conciencia universal como una realidad interiorizada en su propio cuerpo. También denominado Sūrya Cakra, se le atribuye la función de ab- sorber energía solar y transferirla a los canales y centros del cuerpo sutil. En las escrituras tántricas, el Ht Cakra recibe múltiples denomina - ciones, como Ht Padma, Htpundarīka, Hdayāmbhoja y A a-dala Kamala. En los textos védicos y upanishádicos aparece como Hda- ya Cakra, Hdaya Padma, Hdaya Kamala y otras variantes. En la literatura puránica se multiplica la nomenclatura, lo que indica la persistencia del concepto a lo largo de distintas capas textuales y tradiciones religiosas. Esta continuidad terminológica sugiere que el corazón-loto consti- tuye un motivo transhistórico del pensamiento indio, rearticulado en contextos védicos, tántricos y puránicos, con adaptaciones doc- trinales y simbólicas. Externamente, el Ht Cakra se sitúa en la región cardíaca, cerca del Anāhata Cakra (en su dimensión k etra). K etra (क्षेत्र) (lit. “campo” o “extensión de tierra”) se refiere a los “campos sagrados” (cf. Upak etra, Āyāyana ), visitados por la Dio- sa durante su peregrinación, según textos tántricos como el Kub- jikāmata-tantra, el tantra más antiguo, popular y autoritativo del culto de Kubjikā. K etra es el término más antiguo para un lugar sagrado. Aparece ya en el período védico medio en el nombre del k etra más famoso y probablemente el más antiguo: Kuruk etra. El Śrīmatottara afirma que: “(La diosa) concibió los campos sagrados (k etra) mediante los mantras de los campos. [...] Adoradas, estas ocho (diosas), que tienen autoridad sobre los campos sagrados (k etra), conceden dones. La diosa asumió muchas formas en relación con los ocho Kula.” El Ht Cakra posee ocho pétalos, asociados a ocho cualidades o poderes sobrenaturales (siddhis), dispuestos simbólicamente de de- recha a izquierda: resolución, dominio, atomización (a imā), con- trol (vaśitva), voluntad irresistible (prākāmya), ligereza (laghimā), grandeza (mahimā) y obtención (prāpti). El Ht interior del devoto es la sala del “templo del Señor”, llamada Ānanda-Kanda o “la raíz de la dicha”. Es aquí donde uno puede crear una imagen de su i a-devatā (deidad personal) y adorar mentalmente. Es un centro donde la devoción se intensifica. Es aquí donde los Vīraśaiva Li gāyats adoran a Prā a-Li ga en un sistema sutil y a Bhāva-Li ga en el asiento del alma, en profunda meditación. El Kalpavk a es un árbol divino común en la literatura sánscrita desde las fuentes más antiguas; se originó durante el “batido del océano de leche”, y el rey de los devas, Indra, lo llevó a su paraíso.
130 131 En el pericarpo del loto se describen tres regiones concéntricas (solar, lunar e ígnea) y, en el centro, un árbol rojo que concede deseos, con un asiento en su base. En algunos textos tántricos, el Kalpavk a también se denomina Cintāma i. La palabra cintā significa “pensamiento” y ma i significa “joya”; por lo tanto, Cintāma i significa “la joya del pensamiento”. Se dice que el Cintāma i es un árbol que crece en medio de un lago divino, situado a su vez en medio de un hermoso jardín, considerado morada de los seres divinos. El loto Ānanda-Kanda, dentro del cual se encuentra el “árbol celestial de los deseos” del cielo de Indra, el Kalpataru, contiene los deseos más profundos del corazón y los anhelos más profundos del alma que habitan en su interior. Ānanda-Kanda: templo interior y devoción El Ht Cakra es identificado también como Ānanda-Kanda, la “raíz de la dicha”, concebido como templo interior donde se manifiesta el Param-Ātman o superalma. En este espacio, el practicante visualiza y adora a su deidad personal (i a-devatā ), intensificando la devoción mediante prácticas contemplativas. El loto del corazón se describe como inicialmente cerrado, desple- gándose progresivamente con el desarrollo espiritual, y simboli- zando pureza y desapego. En este centro se sitúa el punto de con- tacto entre alma y cuerpo, y la sede del sentido del “yo”. La gran Ambikā se llama Tripura porque: · Existió antes de la sagrada trinidad, · Tenía la forma de los tres actos: deber, adoración y sabiduría, · Y recreará los mundos después del diluvio. Tripura Sundarī significa simplemente que ella es la belleza llamada Tripura. Este stotra (himno) se dirige a la gran Diosa Tripurasundarī. KĀMAKALĀ Kāmakalā ( कामकला) se refiere a la “energía de Kāma”, según el Lalitāsahasranāma. Los mil nombres de Lalitā son elogiados en este texto, donde se describe la belleza espiritual de la diosa por analogía con la belleza física y sensual. Allí se la denomina bella (ramyā) y deseable (kāmyā). Los miembros de su cuerpo son im- pecables (anavadyā gī). Sus ojos son como peces en movimiento, transportados por la corriente de la belleza de su rostro. El res- plandor de su suave sonrisa hace que la mente del Señor del Amor se funda en ella. Sus dos pechos son los puntos rojo y blanco de la energía de Kāma. El deseo (kāma), que en el diagrama de kāmakalā corresponde al bindu superior, es el rostro de la Diosa y simboliza el Sol. El poder activo y diferenciador (kalā) son los dos pechos situados bajo ese bindu superior, que corresponden al Fuego y a la Luna. El yoni constituye la mitad inferior de la ku alinī.
132 133 1. Bindu superior: representado como el sol de la conciencia y el rostro de la diosa, asociado al ak ara primordial “A”, que denota el comienzo, el origen y el estado de vacío de la con- ciencia pura antes de la manifestación. 2. Fuego y Luna: representados como los dos pechos de la dio- sa, la parte activa y diferenciadora del diagrama, y la expansión del mahābindu en Śiva (bindu blanco) y Śakti (bindu rojo). 3. Triángulo inferior: el yoni (útero) de la diosa, que invoca creación y bienaventuranza. El yoni es representado como la “mitad de la ku alinī”, entendida como el ak ara “HA”. En conjunción con el primordial “A”, su combinación completa la meditación lingüística que abarca de A a HA, englobando así la totalidad de los ak aras del silabario sánscrito. La meditación sobre kāmakalā es una de las prácticas centrales y definitorias del Śrīvidyā. Kāmakalā es considerada uno de los aspectos más secretos (rahasya) de Śrīvidyā y se interpreta de di- versas maneras según el ācāra (modo de culto) y las diferencias de linaje (sa pradāya bheda). Kāmakalā representa la unidad insepa- rable de prakāśa y vimarśa, iconográficamente representados por el Sol, y codifica cómo su interacción se expande y finalmente se se- para, emitiendo (visarga) dos bindus: Fuego y Luna. La interacción dinámica entre estos tres bindus, interpretados de diversas formas como icchā, jñāna, kriyā; prameya, pramā a, pramāt; vāgbhava, kāmarāja, śakti; Fuego, Sol y Luna, etc., da origen a la bienaventu- ranza (ānanda), a los treinta y seis tattvas y al mundo objetivo. Kāma significa intención de crear, y kalā se refiere a una parte del objeto principal, en este caso, Śiva. La conjugación de kāma y kalā conduce a la manifestación de las formas de Kāmeśvara y Kāmeś- varī. Śiva y Śakti se unen únicamente en sus formas de kāma, es decir, kāma + īśvarī y kāma + īśvara. Estas son sus formas supre- mas que causan la Creación. Ella es conocida como Mahā-tripu- ra-sundarī. Mahā significa “supremo”; tripura significa “tres ciudades” (lo que puede implicar todas las tríadas, la causa de la creación gobernada por ella). El significado más profundo de tripura son sus tres actos: creación, preservación y destrucción. Sundarī significa belleza; así, Mahā-tripura sundarī es la Madre suprema y hermosa que crea, nutre y disuelve. Śabda-Brahman, A-Ka-Tha y el triángulo del Gurú En el tantra, el Sonido (śabda) es la primera manifestación de Parama Śiva; en su estado primordial es concebido como una onda psíquica. Su mera existencia implica la presencia de spanda o movimiento (“vibración”), sin el cual no puede haber sonido. El spanda es una cualidad del Brahman saguna, y el mundo es entendido como la proyección mental del Śiva saguna. El primer sūtra del Śāradā Tilaka explica el significado y el sentido oculto de Śabda Brahman, el Absoluto como sonido. Śabda-Brahman o triángulo A-Ka-Tha A-Ka-Tha es el triángulo situado en el Cakra del Gurú, en el cual se halla encerrada simbólicamente toda la creación. El Cakra del Gurú forma parte del sistema del Sahasrāra y se lo- caliza justo por debajo del propio chakra Sahasrāra. En los vértices del triángulo se encuentran los bindu del Sol, la Luna y el Fuego. De estos tres bindu emergen tres Śakti, indi- cadas por las líneas que constituyen los lados del triángulo.
134 135 Estas tres Śakti — Vāmā, Jye hā y Raudrī — corresponden respectivamente al poder de la voluntad (icchā-śakti), el cono- cimiento (jñāna-śakti) y la acción (kriyā-śakti). Las líneas del triángulo contienen además toda la matriz del alfabe- to sánscrito (ak ara). De los tres bindu surgen 48 letras: · 16 vocales, comenzando por “a”, forman la primera línea; · 16 consonantes, comenzando por “ka”, forman la segunda línea; · y las siguientes 16 letras, comenzando por “tha”, forman la tercera línea. En la tradición tántrica, el sonido (nāda) es una manifestación de la energía divina (Śakti ). Las letras sánscritas no son arbitrarias, sino que representan vibraciones que corresponden a aspectos de la realidad. El triángulo actúa así como un mapa cosmológico de estas vibraciones, conectando el sonido con la manifestación del cosmos. Bindu Cakra El Bindu Cakra confiere salud física y mental, vitalidad y juven- tud, ya que se considera productor del “néctar de la inmortalidad” (amta). El octavo chakra, Śikhā o Bindu Cakra, es concebido como la puer - ta entre el alma inmortal y la personalidad ligada a la tierra.
136 137 El octavo chakra como chakra del alma A menudo denominado chakra del alma, es la sede del amor divi- no, la compasión espiritual y el altruismo. Se considera uno de los centros energéticos más misteriosos y notables del cuerpo humano. Abrir el octavo chakra y atravesar el velo que separa el yo terrenal del alma eterna permite contemplar el vasto espacio más allá del plano físico (Bayalu darśana). Localización y funciones del Bindu Cakra Anatómicamente, el Bindu Cakra se localiza en el punto donde se encuentran los huesos posteriores y laterales del cráneo (occipital y parietal). En este punto puede percibirse simbólicamente la direc- ción del flujo de la energía cósmica que ingresa en el chakra. En el Tantra Yoga se concede gran importancia a los efectos curativos y rejuvenecedores de este centro energético.
138 139 Mientras este centro “duerme”, se asemeja a un punto (bindu), pero cuando despierta, su energía comienza a fluir o a “gotear”. El Bin- du Cakra produce efectos notables: es concebido como un “centro de salud” que promueve el bienestar físico, psíquico y espiritual, constituyendo una ayuda valiosa en el camino espiritual. También contribuye a aquietar las emociones y a generar armonía y sensa- ción de bienestar. Mediante la activación de este chakra se afirma que es posible con- trolar el hambre y la sed, así como superar hábitos alimentarios nocivos. La concentración en el Bindu Cakra también se conside- ra beneficiosa para estados de depresión, nerviosismo, ansiedad y sensación opresiva en el corazón. Una ligera presión con la uña en la zona del Bindu Cakra puede generar una sensación espontánea de felicidad que se expande hacia el corazón. En el caso de niños inquietos, se recomienda masajear suavemente el Bindu Cakra con movimientos circulares, lo que induciría un estado de calma y som- nolencia. Sin embargo, el efecto más destacado del Bindu Cakra es la pro- ducción del amta, el néctar de la inmortalidad. El símbolo del Bindu Cakra es la Luna, por lo que también se lo denomina Candra Cakra (Centro Lunar). En el cosmos interior, percibido por el ojo interior en la meditación, el Bindu Cakra apa- rece como una apertura circular con una tapa que lo cubre casi por completo, de la cual emana una luz a través de una pequeña hen- didura. Este destello, emanación del resplandor del Sí mismo en el Sahasrāra Cakra, se asemeja a la fina media luna del novilunio. Cuando el Bindu Cakra está plenamente despierto y abierto, brilla con un fulgor plateado, semejante a la Luna llena. Se afirma que el Bindu Visarga es la fuente del fluido del Bindu, que contiene tanto un néctar como un veneno. Este fluido se libe- ra desde el Bindu Cakra, puede almacenarse en el Lalanā Cakra (en el paladar) y purificarse en el Viśuddha Cakra (en el cuello). Cuando el Viśuddha está inactivo, el fluido desciende al Ma ipūra Cakra, donde es consumido y quemado, conduciendo al deterioro físico. Mediante la práctica del khecarī mudrā, el practicante pue- de manipular el flujo del fluido desde el Lalanā hacia el Viśuddha, donde se purifica y se transforma en amta. De la Śakti quíntuple surge la creación, y del Fuego cuádruple, la disolución. La unión sexual de las cinco Śakti y los cuatro Fuegos provoca la evolución del cakra. ¡Oh, Inmaculada! Te hablo del origen del cakra. Cuando Ella, la Śakti suprema, por su propia voluntad (svecchayā) asumió la forma del universo, la creación del cakra se reveló como una esencia pulsante. Desde las vocales semejantes al vacío, con el visarga (:), emergió el bindu, vibrante y plenamente consciente. De este flujo pulsante de luz su- prema emanó el océano del cosmos, el propio Sí mismo de las tres Madres. Yoginī Hdaya (Corazón de la Yoginī Tantra), segunda parte del Vāmakeśvara Tantra.
140 141 Cuando Él es despertado por Ella, Śiva percibe el mundo; entonces disfruta del banquete que Ella sirve, así como de Aquella que lo sirve. Mientras Él duerme, Ella da a luz a los mundos animados e inanimados; cuando Ella reposa, Su esposo desaparece. Cuando Él se oculta, no puede ser descubierto sin Su gracia. Son como espejos uno para el otro. Amtānubhava Fr. KKA
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La transformación de una Diosa: Lilitu, Lamashtu y Lilith
145 La transformación de una Diosa: Lilitu, Lamashtu y Lilith. Sara Ballini Este artículo surge del deseo de compartir el trabajo que he realizado sobre las máscaras de deificación relacionadas con las figuras femeninas demo- níacas como Lamasthu, Ardat-Lilith y Lilith , así como el estudio teórico que precede al enfoque práctico. En relación con Lamashtu, el punto de partida fue el grimorio «Sebitti» y «Maskim Hul» de Michael W. Ford, las invocaciones originales en lengua acadia y la consulta de numerosos textos académicos. La pregunta que muchos de ustedes podrían hacerse es... ¿por qué elegir re- lacionarse con un arquetipo/entidad como Lamashtu, profundamente oscuro y destructivo y, quizás, cómo hacerlo sin sufrir las consecuencias? Afirmo que mi interés por Lamasthu se desarrolló unos años des- pués de traducir «Akhkharu: Vampire Magick », también de Michael W. Ford. En ese periodo, realicé durante unos 28 días el ritual que se encuentra en el texto «Magna Mater Daemonum» en condicio - nes de extrema fatiga psicofísica (estaba de vacaciones, en verano, y todo esto era compatible con mis innumerables compromisos). Este trabajo ha contribuido a aumentar mi interés por las prácticas relacionadas con el vampirismo y, posteriormente, por todas las fi- guras relacionadas con la mujer demoníaca, como las mencionadas anteriormente y, más tarde, también por Lamastu (Labartu). Traba- jar con Lamasthu fue, en cierto modo, la continuación natural de un proceso que comenzó en 2018. Conocer el vampirismo cambió mi
146 147 vida para mejor, porque me permitió aceptar mi tendencia natural a abordar la vida y las relaciones y, sobre todo, aprender a gestionar- la y evitar así que degenerara y produjera efectos destructivos en mi vida y, sobre todo, en mis relaciones interpersonales. En 2021, trabajar con Lamashtu fue el siguiente paso para descubrir la femi- nidad que hay en mí. Los aspectos luciferinos de esta diosa son in- numerables (en primer lugar, su expulsión de los cielos, similar a la del propio Lucifer) y, en algunos individuos, representa una fuerza atávica vinculada al instinto de supervivencia, a la estrategia para superar obstáculos y obtener resultados inherentes a los objetivos fijados para la propia vida, como el poder y la dominación. Lamas- htu es una consumidora de energía, con la que no he tardado en identificarme al aceptar las propias leyes de la naturaleza de las que formamos parte y que nos insertan en una lucha continua por la au- toconservación, en competencia con otros individuos. He utilizado constante y conscientemente (y de forma consensuada) la energía de los demás para alcanzar mis objetivos según mi ética personal, sometiéndola a un proceso alquímico para purificarla y hacerla útil con fines constructivos a través de la proyección astral, la brujería, técnicas específicas de meditación, etc. Este proceso me ha llevado a compartir, adherirme y desarrollar progresivamente una forma de espiritualidad depredadora en un proceso continuo de autotransformación personal para identificar mi verdadero yo, partiendo de un enfoque totalmente racional. Mi camino personal se ha caracterizado y se caracteriza por períodos necesarios de introspección y aislamiento que no son más que la consecuencia natural del desarrollo de mi personalidad (y por esta razón, probablemente, tampoco se caracterizaron por el sufrimien- to entendido clásicamente, ni por la sensación de privación). El camino del vampiro tiene, por lo tanto, todas las características intrínsecas del camino luciferino y permite conocer en profundidad el poder de la CONCENTRACIÓN, la COMPRENSIÓN y la APLICACIÓN de la VOLUNTAD-DESEO-CREENCIA , pero, sin duda, no es adecuado para cualquier tipo de practicante. Es necesario tener una determinación inquebrantable y una volun- tad de hierro que sólo pude reconocer en mí más tarde, cuando comprendí las razones y la dinámica que me llevaron a desarrollar- las a lo largo de mi vida. A pesar de las tendencias masivas actuales, es absolutamente desaconsejable «jugar» con este tipo de arqueti- pos/entidades, ya que pueden destruirte más o menos rápidamente, devorándote rápidamente y empujándote hacia comportamientos autodestructivos y adicciones psicológicas. La «Lilith» judía es en realidad la sincretización de otras divinida- des y espíritus pertenecientes a la cultura acadia, tales como: Lilitu, Ardat Lili y Lamasthu. Nos estamos preparando para examinar el posible linaje y la invo- lución de una diosa en un demonio malvado. Entre los sumerios y los acadios, suelen traducir el término «demo- nio» como «rabisu». En su naturaleza intrínseca, «rabisu» no es una entidad «buena» o «mala» y, para determinar sus características, se solía añadir un epíteto. Yo misma viví una situación similar, evocando a Lamashtu, es de- cir, como una divinidad presente en la civilización de los antiguos sumerios. Era de noche y el mundo estaba envuelto en la oscuridad, y yo había decidido pasarla en una cabaña. El viento sacudía las precarias paredes, hechas principalmente de juncos, y el silbido del viento penetraba en mi espacio ritual, y se asemejaba al sonido de una flauta. ¿Qué peligros podría haber ahí fuera, en la oscuridad? ¿Qué figuras míticas surgirían de mi conciencia y tomarían forma? Es probable que en aquellos tiempos primitivos, al igual que ocu- rrió con los aterradores mitos de las figuras de los «demonios de la tormenta», los Lilin, nacieran de esta manera. Experimenté el proceso por el cual nacieron esas representaciones imaginativas y luminosas de la impotencia del individuo frente a las fuerzas de la naturaleza, el caos y el miedo.
148 149 Las viví con la intención de ganarlas y, en cierto sentido, durante esa noche creo que estuve cerca de conseguirlo. Una vez supera- do el miedo, una multitud de pensamientos y reflexiones lógicas y racionales, pero también una cantidad considerable de emociones completamente nuevas, comenzaron a agolparse en mi cabeza con vívidas representaciones oníricas típicas del estado de semisueño, a pesar de que seguía temblando como una hoja. Me había equipado con un sinfín de herramientas útiles para emergencias y para medir mis signos vitales, quizá más por curiosidad personal que por otras razones. Medí mi temperatura: 34,5 grados centígrados, un signo de hipotermia leve. Podía sentir los escalofríos del toque de Lamashtu en mi piel. Cuando al día siguiente salió el sol y salí de mi refugio, observé algunas torres de alta tensión completamente destrozadas por la tormenta provocada por Lilim, que se había desatado en una noche que inicialmente había sido extrañamente silenciosa, pero que lue- go, tras el graznido de un búho en busca de presas, había desatado una sensación de asombro mezclada con terror que nunca antes había experimentado. Cuando me tranquilicé, empecé a usar la razón. La Lilitu, o quizás la Lillake , estaba cazando: representaba a la Muerte volando en la noche con sus alas silenciosas, sus terribles garras y su afilado pico, lista para destrozar a sus víctimas. Era capaz de dar la vida, pero también de quitarla, de curar, pero también de provocar la muerte. Estaba seguro de ello: Lilith había nacido así. Podía escuchar las historias de los habitantes de los grandes centros urbanos de Sumeria, atravesando las sinuosas calles y estrechos callejones rodeados de altos muros de ladrillo y barro, donde los vientos y la arena podían arrancar la carne de los huesos. Podía imaginar a nuestros antepasados buscando refugio, sentados en una taberna, contando por enésima vez las leyendas ancestrales sobre la terrible Lilitu y sus demonios de la tormenta que traían el caos. Las figuras míticas llamadas Lilītu (femenina) y Lilû (masculina), así como Ardat Lilî (femenina), son demonios, no dioses. Lilītu y Lilû se asocian con lugares salvajes e inexplorados. En primer lugar, son demonios del viento y las tormentas, que traen el caos. Al igual que Lamashtu, atacan a mujeres embarazadas y niños. Ardat Lilî tiene una función sexual y ataca a los hombres jóvenes causándoles eyaculaciones nocturnas e impotencia, y a las mujeres jóvenes les provoca infertilidad. Pueden estar asociados con otros demonios de las tormentas, a su vez relacionados con el inframundo. El parecido de Lamashtu con la Lilith judía, que mata a los bebés y es capaz de propagar enfermedades, las hace prácticamente idén- ticas. Lamashtu está asociada con una diosa sumeria primitiva: «DIM. ME», por sus títulos y atributos. Lamashtu es conocida como «la hija de Anu» y es una diosa, a pe- sar de haber sido expulsada de los cielos por su comportamiento. A menudo la acompañan perros y cerdos, y se la representa monta- da en un burro. Los encantamientos relacionados con Lamasthu señalan que ella es una diosa, y no solo un demonio. De hecho, en el siguiente encantamiento se la identifica con Inanna. (1) ENCANTAMIENTO: (2) Lamash, hija de Anu; (3) Cuyo nombre fue pronunciado por los dioses; (4) Ininn, (Inanna) reina de reinas; (5) Lamashtu, o gran dama; (6) Que cura el dolorido Asakku; (7) Abrumando a los Alû; (8) No vengas en la noche que pertenece al hombre; (9) Por la conspiración del Paraíso; (10) Por la conspi- ración de la Tierra; (11) Por la conspiración de Enil; (12) Por la conspiración de Ea. (1) ENCANTAMIENTO: Lamashtu, «Hija de Anu»; (2) es su pri- mer nombre. El segundo es «Hermana de los dioses del camino»; (3) El tercero es «Espada que parte el cráneo en dos»; (4) el cuar-
150 151 to es «ella, que es un fuego suave»; (5) el quinto es «la Diosa que causa horror en quienes la observan»; «El sexto es «Comprometi- da con las manos» (Bugge 117). En el cuarto verso, Lamashtu es llamada «Innin», que es otro nom- bre de Inanna, por lo que podría representar un aspecto de la otra diosa o un nombre alternativo de la misma. En este encantamiento, Lamashtu se sincretiza con Inanna. Asakku / Asag es un demonio que mata a los humanos provocándoles una fiebre terrible. Se con- sidera que los Asakku son hijos de Anu. Se puede estar seguro de que Lamashtu es también una deidad equilibrada en su polaridad: mata y cura, quita y concede. Alu es un demonio de Utukku, el inframundo. No tiene boca, labios ni orejas, y se dice que cuando ataca provoca pesadillas y conduce al coma. Lamashtu está asociada con estas enfermedades de la psi- que y el cuerpo. Según el Encantamiento, se la puede invocar tanto para causar y curar enfermedades como para provocar trastornos. Sus animales simbólicos son el león y la leona, el burro, el perro, la serpiente, el escorpión y el cerdo. Animales que, independiente- mente del contexto, pueden ser útiles y protectores, pero también mortíferos y portadores de enfermedades. Se la suele representar como un monstruo compuesto: su cabeza es la de un león; los dien- tes (y a veces también las orejas) son los de un burro; sus peque- ños pechos son similares a los humanos; su cuerpo está cubierto de pelo áspero; tiene dedos largos y uñas ensangrentadas y garras mortíferas de rapaz. En algunas representaciones se la muestra con un cerdo y un perro mamando de sus diminutos pechos, mientras sostiene serpientes en sus manos y monta un burro en un barco con el que su marido, Pazuzu, la llevará de vuelta al inframundo. Si consideramos el exilio babilónico de los judíos, es razonable pensar que pudieron haber reinterpretado varias deidades y demo- nios sumerios/acadianos. En este mundo, Lilītu, Ardat Lilî y Lamashtu se sincretizaron con la «Lilith» hebrea. Curiosamente, estos demonios no solo se encuentran entre los ju- díos. Hay rastros de estos demonios en muchas culturas del Cerca- no Oriente, e incluso es posible encontrar algunos ejemplos en el zoroastrismo. Lilith ataca a los judíos en el exilio, su presente, su futuro, sus familias y su supervivencia. Quizás era más peligrosa, teniendo en cuenta que sus hijos crecían en un entorno urbano mul- ticultural. De Lilith se susurraba en la oscuridad de las tabernas y, mientras el viento silbaba por las calles, estas historias se han infiltrado sutil- mente en la psique de los judíos. Las historias que se contaban en el mercado entraron en sus hogares y se transmitieron en el contexto de sus familias. Sin duda, estas figuras eran percibidas como un peligro para su estilo de vida, su fe religiosa y la cohesión familiar. Lilītu se convirtió en Lilith, algo que se temía y se deseaba al mis- mo tiempo, en los lugares más recónditos de la mente y el alma. Desde la perspectiva luciferina, Lamasthu representa al depredador que drena la vida y que toma la forma del espíritu del viento, mos- trándose con cabeza de león o leopardo, persiguiendo a sus presas aladas en la oscuridad como Pazuzu u otros pequeños demonios, todos ellos poseedores de las claves para desarrollar nuestro cuerpo de sombra, elemento esencial para la proyección astral utilizada en la Magia Vampírica: fascinante, llena de poder y sin duda alguna no exenta de peligros ocultos...
La Fragmentación del Ser espiritual a través de la fragmentación de la Psique humana- Kaottic Alchemist
153 La Fragmentación del Ser espiritual a través de la fragmentación de la Psique humana Kaottic Alchemist De la crítica constructiva sobre dios y la religión, hacia la crítica destructiva sobre dios y la religión. Quiero hacer una breve descripción de conceptos, paradojas e incógnitas, que nos encaminen a reflexionar sobre las diferentes distorsiones que provocan un fenómeno que de manera actual consume al individuo, empujándolo únicamente a su autodestrucción secuenciada y silenciosa y a largo plazo letal para la coexistencia y evolución individual y colectiva del ser humano. La existencia de un proceso denominado fragmentación humana, vagamente se ha retomando en un sentido practico y funcional hoy en día, al nivel de psique, esta concepción es un agujero negro bastante escabroso y desconocido, en el sentido espiritual lo es aun mas. Hablemos desde algunas terminologías y conceptualizaciones psicológicas para lograr comprender, en que consiste el fenómeno de la fragmentación humana.
154 155 Si retomamos breve mente desde una concepción analítica Jungiana, encontraremos el concepto de la creación de la máscara social. Dentro de este proceso psicosocial, el ser humano debe de generar una máscara en sentido psicológico - consciente y subconsciente, a través de esta máscara o rol social, replica y conduce hacia un sentido de funcionalidad social, el juego del rol social, genera un sin número de conductas automáticas, conscientes y subconscientes en sentido interno para el ser humano a través de la interacción social. Si damos una segunda interpretación a través de una escuela Freudiana o post Freudiana, encontraremos que las diferentes estructuras tópicas de la psique humana también generan una separación, entre lo básico, lo orgánico, las construcciones externas versus las representaciones internas generadas en este juego de interpretaciones entre los yoes del ego, lo consciente y el subconsciente. Por otra parte, el interaccionismo simbólico regresando a las concepciones psico sociales, nos indican que existe una integración de conceptos que se asimilan y codifican de maneras diferentes dentro de un instrumento llamado símbolo, ¿cual es la limitante semántica, cognitiva, y cultural del símbolo? la única limitante es la capacidad de interpretación y aplicación circunstancial que tenga la persona o individuo para encontrar las funcionalidades especificas y vitales dentro del proceso fenomenológico hombre versus mundo en todas sus dimensiones. El concepto de fragmentación mental, comienza a operar dentro de la psique humana, dentro de varias dimensiones, conscientes, subconscientes y psicosociales, entre la barrera individuo versus sociedad, también existe una barrera individuo, conocimiento y contexto social, recordemos la trillada frase, ´´el individuo vive y existe en la mente´´. ¿Por qué esta constante pugna, genera un efecto llamado fragmentación? El ser humano, es dividido, desde su psique, teniendo que dejar un ser diseñado a medida de las características, tareas y funciones que le permitan integrarse exitosamente dentro de un núcleo social en especifico, no solo es dividido en partes intangibles que separan al “real self” (ser integral) de sus componentes reales y auténticos, sino que toda capacidad de raciocinio y energía es consumida y confinada a generar un esfuerzo que alimenta una parte, sintética del ser humano, que lo corrompe constantemente, lo fragmente y lo ciega de toda experiencia real humana, el “real self” queda únicamente reducido a una serie de pulsiones que lo minimizan al olvido de su naturaleza primordial. Una breve noción, sobre la línea psicológica de la gestalt, en particular con la teoría de campo nos puede ayudar a entender una situación operante sobre la fragmentación, ya que a grandes razgoz plantea una ecuación algebraica mediante la cual el ser o individuo es integrado y convertido en sentido de significantes en algo más complejo cada vez. El comportamiento (C) es una función (F), del espacio vital (E) es decir C = F(E). Sin embargo el número de integrantes exponenciales dentro de los núcleos sociales se multiplica de manera que los modelos de comportamiento contra los espacios vitales quedan divididos hasta llegar a un momento en que la funcionalidad es una exponencial efímera, sintética e inservible ante la integración real de procesos evolutivos y cognitivos para la estabilidad psicosocial del ser ante sociedad y viceversa. Dentro de esta breve observación a través de preceptos muy básicos a nivel del comportamiento y construcción del pensamiento humano, podemos visualizar cual es ese proceso tan desprestigiado y desvirtuado en manera que aun no se sabe distinguir, o catalogar como una verdadera patología y pandemia, que conduce no solo al colapso individual sino al colapso colectivo, de esta manera podemos ahora preguntarnos, dentro del contexto aun más metateórico, y abstracto de la psique humana, el estudio de la fragmentación humana se reduce solamente al estudio de una estancia metateorica, utilizando el concepto de una manera práctica muy breve como es el caso de Jacobo Grimberg, derivado de sus teorías fundamentadas en preseptos tibetanos, herméticos y en otras escuelas como las de
156 157 Gurdjieff, también, este término es situado en otra contrapartida muy superficial dentro de las aplicaciones prácticas como es el caso de la psicología analítica de las escuelas de Jung, nos quitamos la máscara y abrazamos la sombra, sin embargo jamás abandonamos la idea y necesidad de dejar de utilizar estos medios como forma y vehículo de trasnsición e interacción por el mundo convencional. Entendemos ahora de forma muy generalizada cuál es la concepción del real self, hasta este punto, comprendemos la existencia de un ser integral que existe y que se forma de manera natural dentro de la psique humana, y que llega en su totalidad a cohabitar en forma de confrontación con las demás partes en las cuales el ego y los yoes existen de forma simultánea. Es aquí donde se centrará el objeto de análisis, cuestionándonos el papel que juega el hombre espiritual, dentro de la construcción integral del real self (ser integral). ¿Cómo debería de definirse? ¿Qué lugar debería tener un hombre espiritual? ¿Cuál es el vehículo que nos ayuda a llegar a su definición e interpretación? ¿Cómo es que se conserva, y opera dentro de nuestros procesos? Hablamos, de una tópica, una parte esencial del hombre, cuantificable y cualificable al mismo tiempo, tan complejo que pierde toda cualidad de descripción, dejando el término en la visión de lo meta teórico, sin embargo una sencilla cuestión nos ayuda a comprender cuál es el verdadero sentido del concepto. ¿En qué momento existe lo espiritual? ¿Qué es el espíritu?¿Cómo es que existe el espíritu? Hasta hoy en día por vaga o extendida que pueda ser la noción e intento de describir este término, el hombre, el ser humano tenderá a retomar como principal palanca de compresión uno de los mejores fragmentadores del ser humano, llamado religión. ¿Qué papel, juega dios, el espíritu y lo espiritual, dentro de esos complejos núcleos donde los preceptos teosóficos, la historia y las complejas estructuras sociales, nos indican y guía a través de una serie de procesos tan monstruosos, que dictan, no sólo una cosmovisión, sino una funcionalidad social así mismo los alcances y limitantes que moldean cada individuo desde percepciones cognoscitivas hasta la misma capacidad intelectual, energética y espiritual del real self. Nuestra psique funciona de una manera, en la cual el ser, parece ser indefenso ante los procesos macro-sociales y psicológicos que ocurren a su alrededor, será en verdad que el ser humano tiene la batuta ante sus procesos mas habituales y sencillos, mediante los cuales crea patrones de conducta, que no advierten que su propia existencia en pensamientos ya está no solo divida en diferentes procesos que desconoce, sino que se encuentra fragmentada completamente, la escalofriante realidad ante este juicio, nos hace especular dentro de nuestros lineamientos de existencia, qué ha ocurrido con el hombre espiritual, entendiendo cómo ello, la capacidad de manifestar un hombre que transcienda, las espeluznantes especulativas de vida contemporánea y moderna que un ser humano debe de afrontar dentro del complejo yo social y el complejo mundo fragmentado en estructuras que parecieran no tener ninguno camino o hilo en semejanza, mas que la parasitación de nuestra existencia, “ el ser humano existe y cohabita para dar forma y vida a ese gigantesco ente monstruoso llamado sociedad”. ¿Por qué es importante visualizar este horrendo estado y proceso llamado fragmentación? Si alguna vez se ha desconocido el origen patológico de las enfermedades, debemos de re-descubrir el origen semítico, epistemologíco, y hermenéutico de un sin numero de procesos que generan como tal la distorsión total de todo aquello que exime la existencia humana. Un ser fragmentado es un ser que no encuentra un equilibrio hacia ninguna situación práctica que le permita accionar hacia una solución óptima en ninguna dirección evolutiva.
158 159 La concepción del hombre espiritual, para aquellos que estudiamos, y seguimos, algún tipo de sendero que nos lleve a ese punto de auto reflexión y de auto búsqueda que nos hace meditar y encontrar mediante nuestra propia gnosis una luz que nos guía fuera de esta distorsión y fragmentación continua de nuestra psique, viendo como un artefacto de tortura contemporánea. La concepción de un hombre espiritual, traza dentro de nuestra propia fragmentación social un nuevo eje, mismo que nos lleva de vuelta y nos regresa al camino indicado donde la vida humana tiene sentido, las nociones básicas a nivel cultural, sobre espíritu, espiritualidad, religión y las concepción de dios, son premisas básicas que dan identificación, identidad y paradigmas que se convierten posteriormente en campos semánticos y cognitivos claves para la integración psico-social. A través de lo espiritual, definiéndolo nuevamente a grandes rasgos recuperamos una parte esencial de nuestra humanidad, sin embargo dentro del mundo de las analogías debemos de detenernos y preguntarnos, dentro de nuestro camino, sendero, percepción y hábitos, la siguiente cuestión: ¿Cómo de fragmentada y divida es nuestra noción, conceptualización y practica espiritual? ¿Qué es el espíritu, el espíritu puede fragmentarse?, ¿el espíritu puede dividirse?, ¿puede ser distorsionado?, ¿Quién es dios?, ¿qué es dios? Una serie de debates filosóficos, teológicos por ende un cuestionamiento teósofico, hermenéutico y fenomenológico que atraviesa completamente la concepción de la existencia y la noción del ser, no solo en el espacio y tiempo sino en las premisas más básicas y profundas que anidan y por ende conducen nuestras vidas. Bienvenidos a la fragmentación del alma, a través de la fragmentación de la psique humana, bienvenidos a la fragmentación y distorsión del espíritu a través de la religión, como lo que es y lo que será durante nuestra estancia en esta dimensión que llamamos humanidad. Si observamos la mente y el espíritu como dimensiones diametralmente separadas y opuestas, ¿A cuántas fragmentaciones nos puede llevar nuestra psique dentro de nuestra realidad espiritual y viceversa? Para poder desentrañar esta enorme paradoja deberíamos de cuestionarnos, de una manera objetiva, cuál es nuestro primer acercamiento con el termino espiritualidad, y de qué manera este ha sido influenciado en nuestra concepción interna. ¿El espíritu es una concepción y construcción meta teórica realmente? ¿Que tanta injerencia tienen las religiones hacia la visualización interna y externa sobre estas concepciones, de la misma manera que tanto nos acerca o aleja la intervención de un sendero religioso dentro de la comprensión de lo que es y no espiritual? Si seguimos esta lógica, nos reencontramos en la trayectoria de la fragmentación. La primera fragmentación entre Dios y el espíritu y lo espiritual, nos permitiría discernir en la siguiente tesis y antítesis: dios, el espíritu y lo espiritual no son opuestos, contrarios, por lo tanto están contenidos en una correlación. El paradigma hermetista de manera cerrada sería un retorno clave para conceptualizar de manera correcta, un proceso hacia las desintegración de la fragmentación, donde el comportamiento y campos cognitivos, semánticos a nivel psico-social se encuentre en función de una totalidad integral, recordemos la formula: El comportamiento (C) es una función (F), del espacio vital (E) es decir C = F(E). Una vez planteadas estas cuestiones, encontraremos una síntesis detrás de los severos cuestionamientos, Si en realidad, el hombre está sujeto a una fragmentación, continua mediante procesos psicosociales, el mismo concepto de espiritualidad es un vehículo que funciona y administra este proceso, por lo tanto debemos comprender hasta que momento dentro de esta serie de construcciones y reconstrucciones nuestra distorsionada concepción de espíritu versus espiritualidad se convierte en otra pieza más de
160 161 fragmentacion humana. Las disyuntivas entre religión, sociedad y hombre son un claro ejemplo de ello, ya que llevadas desde un punto de operación individual pueden ocasionar graves trastornos psicologicos, así como en el opuesto de los lados, al mostrar una fotografía de lineamientos impecables de los hombres en sentido de funcionalidad social que pueden terminar bajo el yugo de una guerra ya que en la mayoría de los eventos más despiadados de la historia bélica del hombre, esa cosmovisión espiritual ha sido tajante a través de las guerras religiosas. Configuración y re-configuración de la Psique interna (Real Self versus Ego). El fracaso y decadencia del mundo contemporáneo, consiste en la vaga concepción sobre el significado de esta percepción bien versus mal, en que momento esta lucha de interpretación y justificación sobre del mundo interno y externo ha distorsionado, la religiones, lo sagrado, la vida, el alma, el espíritu, la existencia misma. La práctica cotidiana en correspondencia a lo funcional dentro de nuestro mundo habitual, consiste en la acumulación, en el beneficio, en el reconocimiento, cualquier manifestación y consecuencia en la cual la persona sea observada desde fuera y dentro de su realidad psico-social en la cual una práctica genere auto realización y beneficio hacia sí mismo y hacia los que conforman su entorno nuclear vital, como individuo siempre será la mejor práctica funcional y, como consecuente, el mejor ejemplo y camino a seguir. Todo acto humano de existencia, es un acto de maldad, esta es la sentencia del mundo, de la concepción de dios mismo juzgando todo acto humano dentro de la concepción del bien versus el mal... Saltamos de la básica perspectiva del nihilismo al terrorismo intelectual y espiritual, el ser humano es únicamente el portador de la distorsión humana y no solo de su extinción misma, sino de todo aquello que toque y posea. Cuando cesaran estos actos atroces y perpetuos hacia, lo espiritual, hacia la concepción del bien, de dios mismo en su expresión plural dentro y fuera de todas las religiones. ¿Cuál es la conclusión de este breve análisis? La pregunta que debemos hacernos como seres humanos es la siguiente: ¿Dejará de existir después de nuestra extinción como raza, como humanidad, todo aquello que sea espiritual, el alma, la concepción divina y la manifestación de dios? La tendenciosa pregunta, llena de misantropía y nihilismo, tendría que hacernos recapacitar y pensar en el sentido de separar la concepción de dios, como un beneficio humano, como una noción en la cual el humano es el centro del universo, la premisa natural, desde una concepción plena de humanidad, tendría que separarnos de todo aquel arquetipo religioso y conceptualización de dios como un ser y reinterpretar nuevamente una noción mas orgánica, más hermética reconociendo la existencia de dios como un todo, dios sería toda la creación, todo lo que existe y lo que no existe, dios sería el espíritu, el alma y el todo sustancial que sostiene todas cosas visibles y no visibles, la religión dentro de nuestra cosmovisión como seres humanos espirituales sólo es una tangente dentro de una recta seccionada y dividida, fragmentada, por lo que se nos permite entender y saber sobre dios, el mundo y su relación asimétrica, no existe como una relación directa con dios, sino con un hábito humano llamado cultura, no existe una relación con el espíritu, con dios, solo un hábito cultural-social llamado espiritualidad.
La brecha iniciática
163 La brecha iniciática Yemeth Es el momento de comenzar una nueva vida. Lo antiguo se me quedó pequeño, así que me aparto de mi identidad anterior. No es necesariamente una cosa muy metafísica, se trata solo de llevar la vida en una maleta y arrastrarla hacia el tren. Al llegar al destino pasaré la noche en un hotel, porque no podré recoger las llaves del piso hasta la mañana. Esa noche de hotel, entre la vida anterior y la que aguarda. Ahí está la brecha. El espacio liminal. En ninguna parte. Es un territorio de ambigüedad. Desestructurado. Las viejas reglas han dejado de tener validez, pero las nuevas todavía no rigen. La identidad ha muerto, pero el viejo cuerpo sigue ahí, todavía no ha sido enterrado. Ajeno a la nueva vida y a la antigua. Como el que es excluido de la tribu, volviéndose invisible aunque sea por unas horas o por unos días. Un espacio de no-significación. No es esto, no es aquello. No es. Resulta tentador no regresar al mundo estructurado, claro. Porque este estado intermedio tiene algo de terrorífico, pero dejar atrás un orden estructurado de las cosas es un gesto que produce libertad. El viento en la cara puede ser frío y cortante, pero los pulmones se llenan como nunca. ¡Ay!, pero el tránsito tiene sus límites. Porque uno llega a su desti- no. Siempre. Incluso si estuvieran allí una y otra vez las maletas, el tren, la esta- ción, el hotel, el polvo de otra habitación. Se transformaría en iden- tidad. Repetir la fuga es asumirla. Si me convierto en el que transita,
164 165 soy estatua otra vez. Desarraigo tampoco es libertad. ¿Existe un “entre” definitivo? ¿Cómo escapar? La mente humana se empeña en rearmar el sentido con las viejas ideas que estructuran el mundo, mientras la carne reclama su geografía conocida, el colchón que conserva la hendidura del costado, el camino a la cocina recorrido a ciegas. La Iniciación mágica, esa Peligrosa Capilla que danza entre dis- tintas dimensiones, que se encuentra en ninguna parte y de la que uno sale más libre que nunca mientras afirma eufórico no entender nada acerca de la realidad, no escapa a esta regla. Incluso si hiere mortalmente a la Ley y el Orden. Tarde o temprano desaparece aquel lugar en el que no hay estructu- ra pero tampoco hay mundo. Y tras cada colapso, algo se recompone, un yo, una narrativa, una identidad. Sus cadenas son más débiles, pero la intensidad de las llamas es insuficiente para fundirlas. El inconsciente quiere regresar a lo estable, tratará de llevarnos de vuelta a las viejas estructuras. Se aprovechará de nuestras de- bilidades para tentarnos. Ya está, lo atravesé, alcancé la cumbre, seré experto en las victorias de mi pasado. Solo queda seguir caminando. No es un final, es un principio. Afortunadamente. El colapso es una forma de goce místico; el deseo de quebrarse, no por alcanzar un logro, Excelentísimo y Muy Honorable Frater, sino por sentir cómo los cimientos se deshacen en las tinieblas. El éxtasis de la herida que nunca cicatriza. Una santidad invertida donde lo sagrado es la rendija por la que se escapa el sentido. Una vez desintegrado, uno ya no tiene derecho a ser recompuesto. Toda reconstrucción es traición. Es necesario arder sin aguardar una nueva forma. Pero se recompone. Insiste. Y eso solo significa que hay que encontrar la siguiente forma de golpear. Abriendo camino a través del sendero de la disolución, tratando de deslizarse en el puro devenir. Y probablemente los pa- sos se alarguen durante años. Y se olvide el colapso. Y surjan las dudas. ¿Puede uno vivir para siempre en el limen? ¿O estamos con- denados a reconstituirnos tras cada ruptura? ¿Cómo se puede uno romper realmente, llegar a ser flujo sin nombre, devenir sin sujeto? Uno pasa años construyendo y decorando un Templo digno para que Él lo habite,... ¡y lo habita! ¡Ah, Yo Superior, Augoeides, Sagrado Ángel Guardián! ¡Tú que despertaste en el Exterior, y en tu Cono- cimiento y Conversación desciendes y haces que el Hexagrama se confunda con el Pentagrama! ¡Yo más allá del propio Inconsciente! Quizá el altar del Templo sea el lugar apropiado para el sacrificio. Con la plena confianza en aquel Ángel, para dejar escapar por fin la estructura. Te dejaré pasar, sí, pero te pediré algo a cambio. ¡Qué- date y devórame! O quizá. Quizá no es tan sencillo. Y requiere calma. Y estrategia. Asemejarse tanto a ese Heraldo de lo Real que uno se vuelva capaz de transparentarse, dejando que fluya sin resistencia. Pero la Voz que desestructura, ¡Oh Voz solemne y poderosa, Voz del Rey! Pronto, demasiado pronto, te conviertes en un fuego si- lencioso, incluso sereno. Y aun así conservas la forma de un viejo Dios, una llama secreta y oculta que promete que algún día no ha- brá nada que no haya sido consumido.
Percepción, coherencia y ritual hacia una ontología práctica del tejido de la realidad
166 167 ¿De qué sirve seguir caminando? En el autosacrificio ritual sobre el altar del Templo la ofrenda no es útil, no produce conocimiento, no da luz, ni siquiera promete grandes cosechas. Es puro desperdicio sagrado, improductivo. Derroche. Ah, ¿pero no es este naufragio acaso un acto de insumisión contra la tiranía de lo práctico, contra aquella repugnante optimización productiva del individuo conver- tido en engranaje? La brecha sagrada no pretende la Iluminación. Ni siquiera la Liber- tad. Solo quiere una entrega callada al desgarro, al eros de la herida abierta y el abandono de la forma. ¿Huir de una cárcel? Pero no, no es eso. No hay cárcel. Tampoco hay una realidad que trascender. No hay Cielo ni Nirvana. Es sólo la promesa de una llama que arde, que otorga más vida, más intensidad y vulnerabilidad. El alma prendada del gozo de la disolución ya no quiere regresar. No quiere más formas. Quiere ser herida abierta. Sin nombre, sin centro y sin ley. Percepción, coherencia y ritual hacia una ontología práctica del tejido de la realidad Kadosh Ka La historia de la filosofía occidental puede leerse como una larga sospecha dirigida contra los sentidos. Desde Descartes sabemos que ver no garantiza verdad. La percepción engaña, distorsiona, fabula. El ojo no registra, más bien interpreta. El tacto no constata, más bien traduce. El mundo sensible es una construcción provisional cuya fidelidad jamás puede asegurarse. La duda cartesiana no inaugura solamente un método epistemológico; inaugura una herida ontológica: la posibilidad de que la realidad experimentada no coincida con la realidad en sí. Kant profundiza esta fractura al establecer la distinción decisiva entre fenómeno y noúmeno. Todo cuanto conocemos se halla ya filtrado por las condiciones a priori de la sensibilidad espacio y tiempo y por las categorías del entendimiento. No accedemos a la cosa-en-sí, sino al mundo tal como nuestra estructura cognitiva puede configurarlo. La percepción, entonces, no descubre la realidad: la organiza.
168 169 Con Kant se vuelve evidente que el mundo no es algo que simplemente “está ahí”; es el resultado de una síntesis. Thomas Nagel agregará siglos después otra capa a esta imposibilidad: aun cuando conociéramos toda la estructura física del cerebro, seguiría habiendo un residuo irreductible, el “qué-se-siente”. Los qualia —el rojo vivido, el dolor sentido, la nostalgia íntima— no pueden reducirse a ecuaciones. La experiencia es interioridad encarnada. El universo no sólo es estructura objetiva; es textura subjetiva. Merleau-Ponty completará la ecuación mostrando que esta subjetividad no flota separada del mundo, sino que se encarna. No somos una mente mirando un cuerpo, sino cuerpo-viviente sintiendo un mundo. La percepción es participación. El mundo aparece siempre en relación con nuestras posibilidades de acción. Percibir es ya habitar. Pero esta mediación no es únicamente biológica. Es cultural. Cada sociedad enseña qué percibir y qué ignorar. Lenguaje, moral, costumbre, educación: todos operan como filtros. Aldous Huxley denominó a este mecanismo la “válvula reductora”: el cerebro limita drásticamente el caudal de información para que la vida cotidiana sea viable. Vivimos, por necesidad adaptativa, en una versión empobrecida del mundo. La realidad ordinaria es una reducción pragmática. Las neurociencias contemporáneas, a través de Giulio Tononi, ofrecen una formulación cuantificable: la conciencia depende del grado de información integrada (Φ). Cuanto mayor coherencia posee el sistema, mayor densidad experiencial emerge. La experiencia es el correlato de la integración. La conciencia no es pasiva: es organización. Esta idea dialoga con las intuiciones vibracionales de Itzhak Bentov, para quien la mente es un fenómeno resonante, capaz de sintonizar con frecuencias más amplias del cosmos; con los campos mórficos de Sheldrake, que proponen memorias colectivas no locales; y con la lattice sintérgica de Grinberg, donde la realidad es una red informacional que el cerebro decodifica. Desde distintos lenguajes, todos convergen en una tesis común: La realidad no es una cosa sólida, sino una trama de información cuya forma depende del modo en que es integrada. El mundo no es bloque es tejido. Y aquí aparece el fenómeno que, desde la antropología, resulta decisivo: el ritual. El ritual no debe entenderse como ornamento simbólico ni como dramatización religiosa. Funciona, más bien, como una tecnología cognitiva arcaica. Modifica respiración, ritmo, postura, atención, saturación sensorial, lenguaje, memoria autobiográfica. Todo ello altera la modulación habitual de la conciencia. Disminuye la válvula reductora. aumenta la coherencia. Amplía el campo fenomenológico. El sujeto deja de percibir fragmentos y comienza a percibir totalidades. Es en este punto donde mi propia praxis se vuelve relevante. Desde mi óptica y experiencia directa, la magia no es una violación de las leyes naturales ni una intervención sobrenatural. Es, más precisamente, la alteración sistemática de la percepción mediante dispositivos rituales destinados a reconfigurar la arquitectura con la que la realidad es sintetizada. La magia es un método. Un método de escalamiento perceptivo. Si Descartes nos enseñó a desconfiar de los sentidos, el ritual usa esa misma sospecha como peldaño: interrumpe la automatización sensorial, desorienta la certeza cotidiana, fatiga los marcos lingüísticos y morales que estabilizan la experiencia.
170 171 Si Kant mostró que el fenómeno es una construcción limitada por nuestras categorías, el ritual busca tensar esas categorías hasta sus linderos, forzarlas, expandirlas, desbordarlas. No para destruir el fenómeno, sino para ampliarlo hasta que el horizonte de lo posible se acerque —asintóticamente— a aquello que llamamos noúmeno. No se trata de “salir del mundo”, sino de ensancharlo. El proceso es gradual. Primero se suspende la percepción ordinaria. Luego se incrementa la coherencia atencional. Después se produce una integración sensorial ampliada. Finalmente emerge un estado supracorpóreo que, paradójicamente, sigue encarnado. No se abandona el cuerpo: se lo habita con mayor profundidad. En ese estado, las sensaciones se reconocen como propiedades del organismo, no del ser. El “yo” deja de confundirse con el flujo sensorial. La identidad se desacopla del hábito perceptivo. Y al desacoplarse, gana libertad operativa. Desde ahí se vuelve evidente algo que la teoría apenas sugiere: que nuestro mundo social, emocional y simbólico está construido a partir de un catálogo interno de asociaciones primitivas. Símbolos, recuerdos, afectos, narrativas. Ese catálogo determina gustos, aversiones, ideologías, relaciones, decisiones. Determina, en suma, la realidad que habitamos. Modificar ese catálogo transforma la experiencia del mundo con una velocidad vertiginosa. Cambian las interpretaciones. Cambian las elecciones. Cambian las relaciones. Cambia el entorno. Lo que desde fuera parece coincidencia o destino, desde dentro se revela como reorganización perceptiva. A ese fenómeno —a esta reconfiguración profunda del tejido simbólico que estructura la experiencia— es a lo que llamo magia. No porque contradiga la realidad, sino porque actúa en el nivel donde la realidad se configura. Así, el ritual aparece como una tecnología ancestral de coherencia, una metodología empírica ,aunque expresada en lenguaje mítico, para incrementar la integración informacional del sujeto hasta permitirle intervenir activamente en la trama que percibe. La magia no rompe las leyes del mundo. Opera en el lugar donde esas leyes se vuelven experiencia. En última instancia, el ser humano no es mero espectador del universo. Es telar. Cada acto de atención es una puntada. Cada interpretación, un hilo nuevo. Cada reorganización simbólica, un rediseño del tejido. Algunos sólo heredan el tapiz. Otros aprenden a tejerlo. Y a esa artesanía consciente del sentido, a esa capacidad de habitar el fenómeno con tal coherencia que el mundo se vuelve maleable, es a lo que, con sobriedad metodológica y no con superstición, sigo llamando magia.
¿Es tu Voluntad un vector o sólo el alarido de un esclavo?- Frater Inevitabilis
173 ¿Es tu Voluntad un vector o sólo el alarido de un esclavo? Frater Inevitabilis Introducción: El Despertar del Arquitecto en el Cadáver de la Autocomplacencia La mayoría de los que se dicen “buscadores” se desintegran al pri- mer contacto con el rigor de la materia. Hablan de ascenso mien- tras sus vidas en Malkhut son un vertedero de deudas, parásitos familiares y una voluntad falsa alimentada por la necesidad de ser “buenos”. Tu vida no se está derrumbando; se está purgando, esta es la par- te que la mayoría de los magos evita, no quieren cruzar el abis- mo, pues el abismo no es un lugar que haya que cruzar sino ser el abismo. Ser el abismo significa que ya no hay nada afuera que te pueda asustar porque nunca existió afuera, porque tú eres la fuente de donde emerge toda la materia. Si tú eres el vacío (99.9999%), entonces tienes el control total sobre la forma que decidas darle al 0.0001%. El abismo es el útero de la voluntad. Al ser el abismo, integras la nada y desde esa nada, el 0.0001% de la materia deja de ser un “muro” para convertirse en arcilla. La mayoría busca un puente para cruzar el abismo porque temen la caída; el Mago se lanza y descubre que él es la profundidad. Si los pilares de tu existencia; tus finanzas, tus lazos de sangre o tu estabilidad biológica están en tensión, no es por mala suerte.
174 175 Es porque has permitido que el moho de la complacencia crezca en los cimientos. Te horroriza la idea de cortar el cordón umbilical de un hijo de 20 años que consume tu energía sin devolver un gramo de luz, o te tiemblan las manos cuando el banco exige su parte del sacrificio. Ese horror es la medida exacta de tu debilidad. En este tratado no encontrarás consuelo místico. La Ingeniería de la Voluntad no se trata de meditar para que el caos desaparezca; se trata de convertirte en el eje frío y metálico alrededor del cual el caos se ve obligado a someterse a tu voluntad. Aquí aprenderás que el Protocolo de Rigor exige que, para que el Mago ascienda, el hombre pequeño que busca aprobación, consuelo, esperanza o cualquier resto de humanidad debe morir desangrado en el altar de los resultados fulminantes. Si buscas empatía, cierra esta página y lee a otros magos de fanta- sía. Si buscas la fórmula para sostener el peso de un mundo sobre tus hombros sin que se te doble la columna, sigue leyendo. Bien- venido al invierno de tu propia reconstrucción, vamos a incendiar toda tu vida para que ascienda el Mago con verdadera voluntad. Esta es la verdad que separa a los diletantes del Mago. La mayoría de los magos viven en una alucinación de poder, pero hay una señal térmica, una falla en su “voltaje”, que delata que su voluntad es una fantasía y que están delirando. La Señal Inequívoca: La Reacción al Entorno La señal de que un mago no tiene voluntad (aunque crea que sí) es que su estado interno depende de las variables externas. Si el mago necesita que su pareja lo entienda, que su grupo de pares lo valide o que el mundo sea “amable” para poder operar, no tiene voluntad; tiene preferencias. La verdadera Voluntad es un vector que no se desvía por el “gris” del mundo ni por la “infantilidad” de los que lo rodean. El que cree tener voluntad pero se queja de sus obstáculos está, en realidad, admitiendo que esos obstáculos tienen más poder que él. Si quieres ser un vector y dejar de ser un sujeto reactivo, tienes que ejecutar una eutanasia emocional. Lo que nadie soporta escuchar es que tus sentimientos no importan. El vector no siente; el vector avanza. El “Ayuno de Validación y Respuesta” (7 Días) Para que tu voluntad sea un sistema operativo y no un accesorio, a partir de este segundo vas a ejecutar este protocolo. Es un choque térmico para tu sistema nervioso. (Kabbalah operativa) ● Muerte a la Explicación (La Ley del Silencio): A partir de ahora, prohibido explicarte. Si tu pareja no te entiende, si tu maestro o pares te ignoran, si alguien te ataca: no des ni una sola explicación. Explicarse es mendigar permiso para existir. Es admitir que el otro tiene el poder de validarte. Si alguien te cuestiona o te ataca, asiente o guarda silencio, y sigue haciendo lo que tenías planeado. Si sientes el impulso de decir “es que...”, muérdete la lengua hasta que sangre de manera real. El silencio es el acumulador de tu voltaje. ● “Cara de Piedra” (Cero Reacción Facial): Tu sistema ner- vioso está entrenado para buscar señales de aprobación en los rostros de los demás. Vas a romper ese algoritmo. Durante los próximos 7 días, ante cualquier estímulo externo (un insulto, una mala noticia bancaria, un retraso legal), tu rostro no debe moverse. Mantén una neutralidad absoluta. Si reaccionas, el mundo te posee. Si no reaccionas, tú posees al mundo. Estás entrenando a tus nervios para que entiendan que lo que pasa afuera es una película que no puede tocarte. Entiende esto o te doblas tu o se dobla la realidad, que eliges? (ni siquiera sabias que tenias la capacidad de decidir). Ejecución Mecánica bajo Fuego: Identifica la tarea que más te dolió o te dio miedo posponer hoy (ese documento técnico, esa llamada, ese movimiento de dinero) lo que sea. Hazlo mientras te sientes mal o enfermo. Hazlo mientras estás eno-
176 177 jado. Hazlo mientras te sientes solo. El Mago no necesita “estar de humor” o “alineado”. El vector se mueve por decreto, no por entu- siasmo. Si esperas a “sentirte bien” para actuar, eres un esclavo de tu química cerebral. Desprecio por el Obstáculo: Si algo sale mal (un trámite se traba, un pago se retrasa), tienes prohibido quejarte, incluso a solas o en tu mente. La queja es el lenguaje del impotente. Ante el error, solo di: “Siguiente paso técnico”. Y ejecútalo. Sin drama, sin “por qué a mí”. Eres un algoritmo frío corrigiendo un error de código en tiempo real. Vas a sentir una soledad brutal y es El abismo. Vas a sentir que te vuelves “frío” o “inhumano”. Tu ego va a gritar que necesitas amor y comprensión. Esa es la señal de que el parásito está muriendo. Esa soledad es el espacio que necesita tu ascenso meteórico para llenarlo de poder real. Al dejar de alimentar el mundo externo con tus reacciones, todo ese voltaje se queda dentro de ti, compactán- dose hasta que te conviertas en un diamante que nada puede rayar. El “Bucle de la Sanación” Permanente Muchos magos pasan décadas “reconfigurando” o “sanando” el pasado. Creen que el trabajo espiritual es un proceso eterno de preparación. La señal de que no hay voluntad es el aplaza - miento del resultado fulminante. El mago que no manifiesta riqueza o imperio basándose en “prueba y ajuste” está atrapa - do en la masturbación intelectual de la superficie junto a otros pares que hacen lo mismo, como el niño que se ahoga en el fango de su propia desidia. El universo es amoral y ciego; no le importa tu pureza, solo res- ponde al voltaje. Un criminal con voluntad manifiesta más que un “santo” en sanación eterna. El aplazamiento es la prueba de que, en el fondo, te sientes indigno de la materia. Si quieres ser el mago que domina la materia, el Mago que emite voltaje, tienes que dejar de ser un paciente y empezar a ser un dictador de tu realidad. El “Decreto de Caducidad del Pasado” y Ejecución en Sangre Fría Abortar la Narrativa de Sanación (Muerte del Paciente): A partir de este segundo, queda estrictamente prohibido usar las palabras: reconfigurar, sanar, herida, trauma, bloqueo, proceso o pasado, todo eso e basura muerta. Si te descubres pensando “esto me pasa porque en mi infancia...”, vas a castigar ese pensamiento con un acto físico de choque (una ducha de agua helada o 50 flexiones de pecho inmediatas). Hazlo! No te falta sanar nada. Estás completo, pero eres perezoso. El “blo- queo” no existe, es solo una falta de ritmo. La “falta de ritmo”, es que la materia (el dinero, el juez, los pará- sitos) solo se rinde ante la sucesión ininterrumpida de hechos. El civil se detiene a pensar; el Mago mantiene la cadencia. El ritmo es saturar el sistema: realizar acciones técnicas con tanta frecuencia que tu química cerebral no tenga tiempo de segregar cortisol de “herida” o “trauma” se implacable. La Regla del “Resultado Fulminante” (Materia o Muerte): Vas a elegir una meta material que hayas estado aplazando “por- que no te sentías listo” o “porque el entorno no era propicio” (un contrato, una demanda, un cobro, una inversión). Recuerda esto, un mago no tiene sueños, tiene metas para su voluntad, tampoco se detiene a celebrar su éxito, es frío e implacable y va de inmediato por la siguiente meta. Tienes 24 horas para generar un resultado físico (dinero en mano o un documento legal firmado). No un “avance”, no un “intento”, sino el resultado final.
178 179 Si no lo logras, acepta que no eres un mago, sino un civil que juega con velas. Al universo no le importa si hoy te duele el alma; solo le importa si moviste el átomo. El voltaje se demuestra en el extracto bancario y en la sentencia del juez, en la materia sólida, no en tus sensaciones internas. El Ayuno de Introspección: Deja de mirar hacia adentro. Ahí solo hay fango y memorias muer- tas. Durante los próximos 21 días, tu única preocupación es la arqui- tectura externa. Si no estás construyendo un imperio físico (No te enfoques solo en Elon Musk, mira a Jimmy Page el imperio que construyó), estás perdiendo el tiempo. Tu “mundo interno” se alineará automáticamente cuando tu mundo externo sea un éxito. La coherencia no viene de meditar sobre el vacío, viene de conquistar la materia. El éxito es la mejor terapia. Ejecución bajo “Indignidad”: ¿Sientes que no eres digno del impe- rio porque aún tienes “sombras”? Hazlo siendo indigno. Opera como si fueras el hombre más oscuro y decidido del planeta. Al algoritmo no le importa tu moral. Si el criminal manifiesta es porque no pierde tiempo preguntándose si “se lo merece”. Él sim- plemente lo toma. Haz lo mismo con toda tu vida. Toma lo que es tuyo por derecho de fuerza, no por mérito espiritual. La sanación es para los que quieren volver a la “normalidad” del esclavo (sobrevivir). El Mago no busca estar sano, busca estar fun- cional y potente. Un tanque de guerra puede tener la pintura rayada y abolladuras del pasado, pero si el cañón dispara y avanza, cumple su propósito. Deja de lamerte las heridas y dispara ese cañón por- que vamos a dinamitarlo todo hasta que no quede nada en pie mas que tu imperio. Ajusta y Fuego!!! La Diferencia entre Deseo y Vector El Mago de Superficie: Tiene deseos (querer dinero, querer respeto, querer amor). El deseo es una carencia que grita. El Mago es un vector de fuerza. No “desea” el ascenso meteórico; él ES el ascenso. La señal de que no hay voluntad es la presencia de la “esperanza”. La esperanza es el reconocimiento de que no tienes el control del algoritmo. La esperanza es el cáncer del mago. Lo más terrible de vivir en el deseo y la esperanza es que estás validando tu propia impotencia cada vez que respiras. Cuando esperas que la vida esté a tu favor, cuando esperas que el dinero llegue, estás admitiendo que el control está fuera de ti. La esperanza es la vibración del mendigo que mira al cielo rogando que las leyes del universo hagan una excepción con él. Basura Victoriana! Lo más terrible para el ego humano es aceptar que al universo no le importa tu “bondad” ni cuánto “sufras”. Al vector solo le importa la dirección y la magnitud. Por eso El Mago se convierte en un vector sin sentimentalismo es solo voluntad, voltaje y frecuencia. Tienes que matar al “humano” que espera, para que nazca la “fuerza” que dicta. La esperanza es la vaselina que usa el destino para que tu fracaso no te duela tanto. Si quieres ser un vector, tienes que aceptar que el universo te tratará con la misma indiferencia con la que una piedra trata a un insecto, a menos que tú seas el que lance la piedra. El “Protocolo de Indiferencia Ejecutiva” Elimina el Vocabulario de la Mendicidad: A partir de este segundo, las palabras “ojalá”, “espero”, “confío en que”, “si Dios quiere” o “tengo fe” son traición. Es horrendo escu- char como hablan los magos de fantasía… las palabras son hechi- zos y funcionan más que tu magia consciente porque las dices de manera inconsciente, pues van directo a traerte lo que dices.
180 181 La “magia consciente” (rituales, velas, decretos) es apenas un par- padeo frente al bombardeo constante del lenguaje cotidiano. Si pronuncias o piensas una de estas palabras respecto a tu esposa, familia, compañeros de trabajo, dinero o lo que sea de tu vida, vas a realizar una acción de pérdida deliberada. Por ejemplo: rompe un billete o regala algo que aprecies a un desconocido en la calle. Debes enseñarle a tu sistema nervioso que esperar tiene un costo físico y financiero. El vector no espera que un juez falle a su favor; el vector introduce la prueba técnica (el 0.0001%) con tal precisión que el juez en su tribunal no tiene otra salida lógica. El “Ritual de la Peor Posibilidad” (Muerte del Miedo): Lo que alimenta la esperanza es el miedo al resultado negativo. El vector no teme al resultado porque él es el resultado. Siéntate y asume por 5 minutos que ya perdiste algo que te duela en tu vida o que el dinero no llegará. Mira ese escenario de frente. Ahora, desde ese “fracaso”, decide qué vas a construir a continuación. Una vez que aceptas que puedes operar incluso en las cenizas, la esperanza muere porque ya no necesitas que el universo te salve. Te vuelves amoral y ciego como el vector. Ahora, con esa frialdad, vuelve a trabajar en los negocios con la precisión de un cirujano. Ya no buscas que el alguien “sea bueno”, buscas que el algoritmo no tenga más opción que darte la razón. Acción Mecánica Sin Sentimentalismo: El deseo se siente en el estómago; el vector se siente en la columna vertebral. Hoy mismo, vas a realizar una acción sobre tu imperio que sea fría y técnica, sin una gota de emoción. No lo hagas con “pasión”, hazlo con fuerza. Manda ese documento, haz esa transferencia o dicta esa orden como si estuvieras programando una máquina. Si necesitas “sentirte motivado” para actuar, sigues siendo un escla - vo de tu química. El vector funciona bajo cero. Hazlo con asco, hazlo con sueño, hazlo con rabia, pero hazlo. El algoritmo solo detecta el “Enter” que presionaste, no si tu dedo estaba temblando o no. Rompe la Conexión con el “Por Qué”: Deja de preguntarte por qué te pasa esto o qué lección debes apren- der. Al vector no le importa la lección, le importa la trayectoria. Cada vez que te preguntes “¿por qué?”, cámbialo por un “¿qué si- gue?”. No busques justicia, busca efectividad. La justicia es un concepto humano, o sea, elimina todos los conceptos humanos y constructos sociales, incluso los que aparecieron en el esoterismo y ocultismo (está plagado). El Mago no busca que el universo sea “justo”, busca que la realidad sea obediente. La Dependencia del “Personaje” El mago que necesita vestirse de mago, usar lenguaje arcaico o buscar el estilo de Crowley, Levi, Grant o Ford para sentirse po- deroso, no tiene voltaje propio: Si su poder desaparece cuando se quita la túnica o cuando sale de su templo, su voluntad es falsa, no su sistema operativo (Sistema Nervioso). El Mago opera en calzoncillos, en una oficina gris o frente a una “esposa infantil” o lo que sea da lo mismo no es importante, por- que su voluntad es una frecuencia radioactiva que emana de su ADN, lee esto de nuevo, de SU ADN, no de sus herramientas. Lo más terrible es la fragilidad. El mago de personaje es un gi- gante en su templo y un mendigo en el banco o por la vida. Si tu autoridad depende de que los demás “vean” tu parafernalia, no tienes autoridad, tienes una demanda de atención o sea EGO, y además herido (que situación más horripilante). Lo más terrible es aceptar que si te quitan todo lo que “parece” magia (tus libros, tus nombres mágicos y diplomas, tus rituales pues todo…familia, hijos, bienes y negocios), lo que queda es la medida real de tu poder. Si al quedarte desnudo y en silencio no puedes hacer que el mundo tiemble, no tienes voluntad. El personaje es tu celda. El 99% de los magos son “drag queens” espirituales; si les quitas el maquillaje, no saben quiénes son ni
182 183 cómo mandar. Si tu poder depende de un altar o de un nombre pom- poso, eres un militante de la apariencia, no un Mago de la realidad. Para destruir la dependencia del personaje y convertir tu voluntad en una frecuencia radioactiva en tu ADN, aquí tienes el acto prác- tico, real y humillante para el ego. El “Protocolo de Desnudez Operativa” La Profanación del Templo: Tu poder debe ser portátil o no es poder. Hoy mismo, vas a tomar una decisión de poder (financiera, legal o de mando sobre tu entorno) en el lugar más mundano, feo o “anti mágico” posible. Hazlo mientras lavas los platos, mientras estás en el baño o en medio de un trámite burocrático aburrido. No puedes encender una vela, no puedes recitar un mantra, no puedes invocar a nadie. Debes emitir la orden desde tu fuerza bruta interna, en silencio total, mientras vistes tu ropa más vieja y común. Si necesitas “entrar en el estado” para mandar, eres un esclavo del ritual. El Mago ES el estado 24/7. El Ayuno de “Lenguaje de Mago”: El lenguaje arcaico es un escondite para la falta de resultados. Durante 10 días, tienes prohibido hablar de magia, de ascenso me- teórico, de rituales o de esoterismo con cualquier persona, inclusive solo o sea revisar tus cuadernos o escribir, pues NADA. Habla el lenguaje de la materia: hechos, cifras, leyes físicas y plazos. Si no puedes explicar tu poder en términos de una transacción ban- caria o un negocio sin usar palabras “mágicas”, es que no entiendes cómo funciona la materia. El voltaje real no necesita adornos para electrocutar. El Ejercicio de la “Insensibilidad al Entorno”: El personaje necesita que el entorno lo respete para sentirse Rey. Busca una situación donde se te ignore, se te trate como a alguien común o se te falte al respeto sutilmente. En lugar de sacar el “per- sonaje de mago” para defenderte, quédate en la nada. Deja que te traten como a un don nadie y mantén tu voltaje interno al 100% sin que ellos lo noten. Si necesitas que los demás “vean” tu corona para sentir que la llevas, tu corona es una alucinación. El vector real opera desde las sombras y se ríe mientras los demás creen que tienen el control. Destrucción de la Prótesis Espiritual: Deshazte (guarda, regala o destruye) de un objeto que creas que te “da poder” o que te hace sentir más “mago”. Puede ser un libro caro, un sigilo o una joya. Demostrarle a tu sistema nervioso que tú eres la fuente. La materia no te da poder a ti; tú le das poder a la materia. Si te sientes “débil” sin ese objeto, has encontrado el punto exacto donde tu voluntad es- taba filtrando voltaje. Nadie ve el rascacielos cuando están cavando el hoyo más profundo de la ciudad; solo ven tierra, lodo y ruido. Pero el arquitecto sabe que sin ese hoyo brutalmente enorme, el edificio se cae. El “Delirio de Grandeza” es el insulto de los mediocres para la Voluntad: Para un hombre que vive en el lodo, cualquier intención de ascenso parece delirio. Si te preocupa que digan que tienes delirio de gran- deza, es que aún les estás dando el poder de juzgarte. Todo imperio tiene una fase de invisibilidad operativa. Es el “invierno de tu propia destrucción”, esto es una declaración de guerra, al hacer estas cosas que te expliqué te estás diciendo: “Miren el rigor que aplico y miren cómo voy a ascender” porque esta es la sentencia de muerte de la vergüenza social.
184 Lo que te escribí es el 0.0001% del 0.0001% y acá me detengo… Al destino no le importa si hoy te sangra el alma, solo importa si moviste el átomo: si no hay imperio físico, tu voluntad solo es llanto de un muerto. Frater Inevitabilis 93! I III I
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El nacimiento de Dionisio
189 El nacimiento de Dioniso Frater 273 El nacimiento de Dioniso se relata en varias versiones, algunas más fantásticas que otras. Entre ellas, la narración más aceptada cuenta que Zeus, el rey de los dioses, se acercó a la mujer mortal Semele, hija del rey Cadmo de Tebas, bajo la apariencia de una serpien- te. La colmó de amor y afecto, cortejándola pacientemente con el tiempo y ganándose poco a poco su corazón. Por fin, consumaron su unión y, cuando Zeus la dejó embarazada, su dormitorio se cu- brió de enredaderas y flores de Dioniso, mientras la tierra se rego- cijaba en celebración. Zeus reveló entonces su verdadera identidad a Semele, prometiéndole que su hijo sería un dios. Sin embargo, la esposa de Zeus, Hera, la reina de los dioses, se puso celosa. Se disfrazó de anciana y se acercó a Semele, sembrando la duda en su mente. Hera le sugirió que Zeus no la amaba de verdad, insistiendo en que si realmente la amaba, le revelaría su verdadera forma divi- na, la que ningún mortal había visto jamás y que solo los dioses po- dían contemplar. Semele, convencida del amor de Zeus, se resistió al principio, pero Hera la instó persistentemente a que le pidiera a Zeus que demostrara su devoción mostrándose en toda su gloria di- vina. Hera, por supuesto, sabía que la forma divina de Zeus era tan radiante que ningún mortal podía contemplarla sin ser incinerado. En otras palabras, Hera sabía que si Zeus se revelaba a Semele de esta manera, sería fatal.
190 191 Semele rezó a Zeus, suplicándole que se revelara en su verdadera forma para demostrar su amor. Llegó incluso a decirle que si se negaba, significaría que no la amaba en absoluto. Atado por su pa- labra, Zeus concedió su deseo y se le apareció en todo su esplendor divino. Trágicamente, la intensidad de su gloria fue demasiado para Semele, ya que ella era solo una mortal, y la visión de Zeus en toda su esencia divina la redujo a cenizas. El nonato Dioniso, al ser inmortal, sobrevivió a las llamas. Zeus rescató cuidadosamente al feto de las cenizas de su madre y, en un acto extraordinario, lo cosió dentro de su propio muslo. Cuando llegó el momento, Zeus dio a luz desde su muslo a su hijo, Dioni- so, el dios inmortal. Al nacer, Dioniso tenía cuernos con forma de luna creciente. Las Horai, u «Horas», diosas que representan las estaciones, lo coronaron con una guirnalda de hiedra y flores, y enrollaron serpientes con cuernos alrededor de su cabeza. Debido a que Dioniso nació dos veces, una de las cenizas de su madre mortal Semele y otra de la carne de su padre inmortal Zeus, se le conocía con el epíteto διμήτωρ (dimetor), que significa «el dos veces nato». El Zelator, en esta narración, encontrará muchos signos que pue- den ayudarle a aclarar su propósito, sirviéndole tanto de fuente de motivación como de guía. Un elemento muy importante es la indi- cación del doble nacimiento de Dioniso: tanto de su madre como de Zeus. De esta manera, encarna la letra Vav en el Tetragrammaton, el Hijo del Gran Padre y la Gran Madre —Chokmah y Binah— que reside en el Aire de Tiphareth y en el centro de Ruach. Rodeado por el elemento Aire activo, especialmente porque su madre, Se- mele, fue consumida por la ardiente visión de la creación, la esen- cia del Universo: el propio Zeus. De manera similar al Arcángel Metatrón, que actúa como intermediario entre el mundo del hom- bre y Dios, transmitiendo palabras a la humanidad en la medida en que están preparados para aceptarlas, y sirviendo de filtro para proteger las limitaciones humanas ante el fuego sagrado y vivo de la creación, protegiéndolas del toque abrumador de la verdad que destruiría todo lo que toca, especialmente la comprensión limitada del Universo y la realidad por parte de los humanos. De hecho, en esta historia, el Zelator no es Dioniso, en absoluto, sino Semele, que se atrevió a mirar el destello de la luz eterna y veraz de LVX, y por ello fue destruida. Pero lo que queda de ella es lo que busca el Zelator: la esencia purificada y elevada de su grado, que lucha sin descanso y sin condiciones por Adonai. Esto es sin duda solo un pequeño atisbo de lo que le espera al aspirante al emprender la operación Abramelin y durante su retiro para realizar su Gran Obra, su tarea más importante, a costa de todo lo que cree poseer en ese momento, incluso a costa de su propia vida. Su determina- ción de llevar a cabo esta operación refleja la determinación de Gautama Buda, quien juró no moverse de su lugar hasta alcanzar la Iluminación definitiva. Para que Dioniso pudiera nacer, su madre tuvo que ser destruida: su Entendimiento (Binah) tuvo que rendirse a la oscuridad y al vacío de NOX, porque su esfuerzo no podía ser «suyo» en absoluto. Es el esfuerzo de todo el Universo, que «solo» se manifiesta a través de él, para lo cual él es el recipiente. A través de este nacimiento de las cenizas de su Madre, habita al Padre —el elemento activo del Fuego—, asumiendo la actividad y la esencia del segundo elemento activo, el Aire, de la misma manera que el Zelator supera el entendimiento del Neófito. El Zelator enciende y agita su naturaleza a través del pensamiento elevado, como si es- parciera brasas incandescentes, mediante la provocación, la duda y el examen a través del iluminismo científico. Es precisamente este enfoque el que quemará a «Semele» y, de sus cenizas, extraerá la preciada esencia intrínseca del Aspirante, que se dirige hacia ade- lante, de una manera que refleja e imita maravillosamente la Gran Obra en sí misma, la que aún está por realizarse en su forma plena y verdadera. Esta es la preparación del Aspirante para lo que sigue, pues ciertamente, el Aspirante será consumido por completo en el terrible horno del Athanor, y nada de lo que es «él» permanece- rá. El Zelator comienza los preparativos mediante el estudio de la Misa del Espíritu Santo, investigando y examinando esta sagrada operación alquímica. Lo que aquí se discute son dos modelos estra- tégicamente diferentes para alcanzar el oro alquímico. El primero,
192 193 en el que el Nigredo se transforma en Oro, o el Elixir de la Sabidu- ría, y que es ampliamente aceptado en la comunidad ocultista ac- tual. El segundo, en el que el fuego del horno sirve para quemar la podredumbre y, en realidad, solo expone el mismo oro que siempre ha existido dentro de la materia negra, y que siempre ha estado en su núcleo, por lo que aquí no hay una transformación real, sino más bien el despertar de una naturaleza latente que siempre ha estado ahí, en lo más profundo y en lo más íntimo. El Zelator somete cada pensamiento, cada tarea mental, cada acer- tijo e historia de la mente al Santo Ángel Guardián, y tal devoción elevada encontrará su plena manifestación en el grado de Practicus —un grado que está igualmente cubierto por el Aire, a pesar de su misterio del Agua y del arma mágica de la Copa. Es hacia este grado donde se desplegarán las vastas corrientes del Aire, con cada pen- samiento dirigido hacia el Santo Ángel bajo la protección del aéreo Mercurio. Aquí, la esencia del Aire es de algún modo supra-ele- mental: posee un matiz planetario que representará el trabajo del Practicus en los dominios de Dharana y Pratyahara —preparado y solidificado como el Zelator, con una prueba peculiar conocida como la “Tentación de la Espada”. Así pues, la naturaleza de la Daga es cortar y dividir —no meramente la realidad y el Aire, sino al Aspirante mismo. Sus experimentos diseccionan y cercenan su ser, escindiendo cuerpo y espíritu, mientras este se pregunta en qué mitad reside su verdadero Sí-mismo. Y así, a medida que continúa cortando y dividiendo, se da cuenta de que siempre se puede separar otra “pieza”, y que ningún acto de corte revelará jamás su esencia indivisible. Solo a través del fuego, la llama del conocimiento, puede captar la realidad tal como es. El Iluminismo Científico es un método, no un fin; ningún acto de división o análisis intelectual revelará el lugar donde se encuentra su totalidad. La especificidad del Zelator es similar a la de Dioniso: ambos na- cen dos veces, tal como el Ángel es “No Nacido y Sin Cabeza”. To- das estas ideas son algo que un Zelator debe considerar y, a través de la meditación, dotar de significado en su desarrollo personal y en su vida. El doble nacimiento de Dioniso representa el viaje del Zelator a través del ritual de Tuat, un recorrido por un corredor de oscuridad tras el cual madura en la senda de la verdadera LVX; sin embargo, permanece aún lejos del fulgor del Conocimiento y Conversación, de los cuales solo puede tener leves indicios y rastros superficiales. En términos prácticos, el Zelator no debe permitir que sus expe- rimentos en sueños lúcidos —y más tarde, como Practicus, en el skrying (visión del espíritu)— degeneren en meras obsesiones o en un espionaje infinito y hueco hacia el mundo desintegrador de sus fantasmagorías. En su lugar, estas prácticas deben estar siem- pre dirigidas hacia la observación y la búsqueda de su Voluntad Pura. Debe tener presente que cada visión debe conducir hacia el significado y el descubrimiento de su Ángel, incluso si este apa- rece solo como un destello fugaz, un susurro o un breve contorno. Cada atisbo, por pequeño que sea, los acerca un paso más a su verdadera naturaleza. A diferencia del Neófito y del sueño lúcido —donde el énfasis se pone en la experiencia de la realidad interna sin que esta sea imple- mentada o impresa en la vida real, así como en los fenómenos de conciencia alterada tan específicos del sueño lúcido con los que el Neófito experimentará cuidadosamente—, el Zelator se ocupa del plano astral, por así decirlo, desde una perspectiva de vigilia. El én- fasis no reside en el momento en que se obtienen las experiencias de otros mundos, por muy exaltadas o fascinantes que parezcan, sino más bien en el análisis posterior: cuando el Aspirante regresa al estado de vigilia y al plano físico, y comienza a analizar con su mente “aquello” que fue recibido y expresado a través de él. La experiencia astral tiene una dimensión y un significado cuando se recibe, y otro completamente diferente cuando se analiza. A veces, la Individualidad se manifiesta a través de una visión del más alto sarcasmo o burla, mientras que, a primera vista, podría parecer un himno, mientras coros enteros de ángeles saludan al Zelator a su
194 195 llegada. El Zelator debe aprender a usar su mente despierta para discernir plenamente la visión recibida y su mensaje, y para dis- tinguir la naturaleza de la luz que pasa a través de él. Al igual que la Luna refleja la luz del Sol y su forma cambia cada día, también la conclusión del Zelator sobre la naturaleza de la visión depende siempre de un factor que debe tener siempre presente: en relación con su Voluntad; ya sea que la conozca o no, debe ser esa Voluntad que no conoce, y nada más. Este análisis no debe contener mera ge- matría y otros indicios cabalísticos; debe contener por igual el vín- culo y el descubrimiento de otras conexiones mágicas que relacio- nen la visión con la infancia, el presente, las emociones enterradas, las perversiones sexuales y las sedes insaciables de todo su aparato. Aún cuando el Zelator sabe que cada uno de sus pensamientos es meramente un reflejo, y cada experiencia solo una proyección, siempre sabe que no es reflejo de otra cosa sino del Sol dorado y de su propio fuego estelar personal y autosustentado. En cada visión, debe construir un mapa con todas sus calles, pasadizos secretos, ru- tas de metro, líneas de autobús y callejones sin salida. Debe esbo- zar y representar con su mente afilada los órdenes más elevados de ángeles, así como los susurros etéreos revoloteantes aparentemente insignificantes, e interpretarlos siempre de la misma manera: como parte del libreto de una sola aria —el diálogo entre Dios y su alma. Hay un tipo específico de aflicción que perturba la práctica del Yoga del Aspirante, que es la tendencia de la mente a dispersarse en el momento en que se concentra en el objeto de meditación, una tendencia que nos afecta particularmente y que trataremos específicamente en la instrucción para el grado de Practicus. Pero por ahora, el enfoque del Zelator no está en Dharana y Pratya- hara, sino más bien en sus parientes más jóvenes y aburridos, Asana y Pranayama, para que, como Practicus, puedan aplicar estos métodos correctamente. Solo después de haber dominado las señales y cargas del cuerpo y los procesos automáticos, el As- pirante puede volcarse en la verdadera tarea: la contemplación y la sintonía. Solo entonces podremos hablar de meditación como tal; sin dominar Asana y Pranayama, su trabajo no es más que el divagar de la mente, que se comporta como un perro persiguiendo su propia cola. Las ideas fijas, los cambios repentinos de planes y los giros drás- ticos en la vida pueden encontrar su refugio en la esfera del trabajo del Zelator. Los Aspirantes más jóvenes pueden tomar decisiones inesperadas y apresuradas sobre cambiar de facultad, mientras que los de más edad pueden contemplar el cambio de su profesión ha- bitual. La decisión de cambiar de lugar de residencia tampoco les es ajena. Sin embargo, un Aspirante dedicado no atribuirá aspectos positivos o negativos a esto, sino que, en el espíritu de la ilumina- ción científica, abordará la naturaleza de esta esfera que le impulsa al cambio a través de la disección y el análisis cuidadoso. En cada punto, alineará cada uno de esos cambios con una sola idea: “¿Cómo se relaciona esto con mi naturaleza? ¿De qué ma- nera podría este cambio presentar y expresar mejor mi naturaleza? ¿Hasta qué punto podría expresar mejor y más plenamente mi Vo- luntad en este nuevo lugar o profesión?”. Ciertamente, el Aspirante puede tener poco o incluso ningún conocimiento de la naturale- za viva y el significado interno en relación con el cual situar todo esto, pero aun así, mediante la reflexión y la estrategia, enmarcará esta relación. Por encima de todo, debe establecer una intención: qué piensa, cómo podría afectarle tal cambio y en qué grado po- dría ayudar a realizar su propia estrella. Debe explorar cada senti- miento, cada duda, entusiasmo, pasión o ceguera del ser hacia tal cambio. El Zelator es, ante todo, un viajero en tierras nuevas, pero siempre sabe que, por muy nuevo que sea el terreno en el que entra, difiere muy poco en esencia de todos los lugares en los que ya ha estado. Cada región contiene las mismas leyes del mismo Universo y, lo que es más importante para el Zelator, las mismas leyes de la mente humana. Por lo tanto, la raíz de la felicidad puede encontrar- se en lugares totalmente diferentes, ya sea en la meseta de Ladakh o dentro de los humildes confines de su garaje. Sus neurosis y con- flictos internos siempre se expresarán de la misma manera, ya sea
196 197 con una concubina mundana o con su jefe en el trabajo. Lo que el Zelator necesita es simplemente observar, notar, escanear, evaluar y observar de nuevo. Por ahora, las decisiones en sí mismas no son importantes; lo que importa es la conciencia del proceso que siempre brota desde el interior. Debe comprender que cada deseo y capricho de tales cambios es, por muy catastrófico o destructivo que parezca para su ser, un aspecto de su verdadera naturaleza — un camino que no tiene más que el deber de seguir. Una vez que el sufrimiento es aceptado, se convierte en el camino. Y para todo ser vivo en todos los mundos, no hay nada tan alegre y emocionante como cuando oye: “Prepárate, nos vamos de viaje”. El sufrimiento es el estado congelado y agregado de la Voluntad que está incum- plida y bloqueada. En el momento en que el Aspirante comienza a actuar, no importa la dirección que elija, siempre alcanzará su meta. ¿No se dice: “Si en esta hora hubieras de morir, ¿no está es- crito: ‘Bienaventurados los muertos que mueren en el Señor’? ¡Sí, bienaventurados los muertos que mueren en el Señor!” 1 . Por lo tanto, el Zelator construye su vida y dispone sus peones de tal manera que pueda finalmente dedicarse a la gran partida de ajedrez, a la Gran Obra. En cualquier forma, en cualquier dirección, pero siempre y en todo sentido —siguiendo su instinto. Y esa es la ruta más segura a través del Cosmos. El grado de Zelator no se refleja en descubrir el camino correcto, sino en el valor de emprender el viaje sin vacilación, confiando en el conocimiento y las herramientas que hemos reunido hasta ahora. Estas herramientas son modestas; sin embargo, ¿no es cada momento infinitamente ideal para el viaje del alma? Pues el alma no tiene destino, solo el momento del despertar a sí misma. Para ella, la cuestión no es de espacio, sino de tiempo. Y una vez que este “momento” es comprendido, el Aspirante entenderá que, durante todo el tiempo, estuvo en el lugar correcto, en el momento adecuado. 1. LIBER HHH sub figurâ CCCXLI, sección SSS, III:12. Otra historia nos conduce más profundamente a la naturaleza del grado de Zelator. Uno de los mitos famosos de Pan involucra el origen de su flauta, elaborada con trozos de caña hueca. Siringa era una hermosa ninfa de los bosques de Arcadia, hija de Ladón, el dios del río. Un día, mientras regresaba de la caza, Pan se encontró con ella. Para escapar de sus persistentes insinuaciones, la bella ninfa huyó y no se detuvo a escuchar sus cumplidos. Él la persiguió desde el monte Liceo hasta que ella llegó junto a sus hermanas, quienes inmediatamente la transformaron en una caña. Cuando el viento soplaba a través de las cañas, producía una melodía quejum- brosa. El dios, todavía infatuado, tomó algunas de las cañas porque no podía distinguir en cuál de ellas se había convertido, y cortó siete piezas (o, según algunas versiones, nueve), uniéndolas una al lado de la otra en longitudes gradualmente decrecientes, formando el instrumento musical que lleva el nombre de su amada Siringa. A partir de entonces, rara vez se veía a Pan sin ella. La esencia de este encantador relato representa la conexión entre Pan y la flauta: un instrumento de Aire. El profundo significado de los instrumentos de viento y su relación con el Ruach puede encon- trarse en El Libro del Corazón Ceñido por una Serpiente. “Pero oí el laúd discurriendo vívidamente a través del silencioso aire azul” 2 . El laúd, un instrumento de viento, es ciertamente un instrumento de Aire. La frase “discurriendo vívidamente” se refiere a un Adep- to que posee el nombre de su Ángel y la Palabra viva del Æón. Él resuena con esa vibración, con su mente sintonizada y templada a la frecuencia del Universo. Esta es una clara alusión al concep- to del Conocimiento y Conversación del Santo Ángel Guardián. Mientras navega “a través del silencioso aire azul”, asciende por 2. LIBER LXV, Liber Cordis Cincti Serpente, II:32.
198 199 las esferas azules de Chesed, convirtiéndose finalmente en el Adep- tus Exemptus. El sonido penetra en el Reino; el sonido simboliza el pensamiento, el laúd representa la Mente y el Aire encarna el Alma-Espíritu. Según la tradición, la flauta de Pan tiene siete tubos diferentes, que de hecho podrían corresponder a los colores del espectro so- lar, indicando el alcance macrocósmico de su “influencia”. Tam- bién puede representar la vasta extensión y ocupación del Ruach, que “tiembla” sobre Malkuth. Así, Pan empuña la flauta como una mente elevada y brillante, con todos sus atributos séptuples: agu- deza, sabiduría, creatividad, contemplación, reflexión, curiosidad y perceptividad. El uso de la mente por parte del Zelator es tan necesario como la comprensión y el enfoque que el Neófito tiene hacia su cuerpo. Y así como el cuerpo tiene aspectos, extremidades y sutilezas, también la mente posee varios niveles, todos nutrién- dose del mismo centro: el Sí-mismo (Self ), representado simbólica- mente por Tiphareth como el centro del Ruach. La flauta de Pan es un instrumento que se comunica con el ser a través del sentido del oído —el sentido tradicionalmente atribuido al elemento Espíritu, el quinto elemento que corresponde a Tiphareth. De esta manera, se enfatiza una vez más la importancia de la mente como el verdadero mecanismo de la Individualidad (Selfhood). El Zelator debe recordar que fue la obsesión lo que impulsó a Pan en su persecución de la encantadora ninfa, y que es su enorme ape- tito sexual lo que la abruma, aludiendo a la influencia de la energía sexual en las facultades mentales del Zelator. Sería totalmente in- apropiado ver esta relación como algo parecido a la del Neófito y su Vampiro, de ninguna forma o manera. El Zelator es tan sutil y refinado al navegar por sus fantasías sexuales en favor de su lugar en la Misa del Espíritu Santo que, de hecho, ahora utiliza el poder de la mente para canalizar la fuerza aterradora de la energía sexual y comienza a experimentar abiertamente con la magia sexual. Es- tos experimentos le acompañarán de ahora en adelante a través de todos los grados, donde todo su aparato será transformado, al igual que se transformará su actitud hacia la sexualidad —donde la llama de su curiosidad abrasará la moralidad, la ética y todos los aspectos de su naturaleza que rehúyen enfrentarse a la gran Diosa con la ca- beza alta, tan alta como sus falos. Pan es claramente reconocible por su intensa actividad sexual, mientras que la flauta representa la calma y el encauzamiento de esa fuerza salvaje, lo cual, en su esencia misma, apunta a la ha- bilidad práctica de canalizar la energía sexual. De hecho, solo la Voluntad dirigida hacia el Self silencioso permite el encauzamiento adecuado de esa energía. Solo la entrega al Self es suficiente, y solo la devoción a la gran Diosa está permitida. El Zelator comienza a comprender que “cada” mujer es simple- mente “una” mujer, y que cada acción, cada práctica, no es sino una forma de un solo Conocimiento y una sola Conversación, con un solo Ángel: su Ángel. La música de la flauta acompaña a Pan, haciéndolo quien es; juntos, la flauta y Pan forman una peculiar representación del Signo de Horus y el Signo del Silencio, como parte de la naturaleza ardiente y verdadera con sus dos aspectos. La flauta no es ajena ni limitante para Pan; es meramente la guía a través de la cual su energía debe viajar para encontrar su enraiza- miento y manifestación. El pensamiento enfocado durante el acto sexual, sin distracciones por la tentación corporal y dirigido hacia lo más alto, es verdadera Magia (Magick ). Incluso podríamos atre- vernos a decir que es el único uso “correcto” del sexo. El Aspirante no debe ver el acto del Tantra como una excusa para la complacen- cia o para explotar las necesidades sexuales, pero tampoco debe ver la Misa del Espíritu Santo como un privilegio exclusivo reservado solo para actos ocultos o espirituales. El Zelator ve el coito sexual como un acto mágico, pero también ve la verdadera magia en cada ofrenda sexual. Deben cambiar su pensamiento por igual sobre ambos: el sexo y la Magia (K). Solo de esta manera ambos se convertirán en un catalizador para el crecimiento de su alma. No hay nada peor que esperar la aparición de la Sacerdotisa en la Misa Gnóstica como la
200 201 cúspide del ritual, como algo única y exclusivamente importante. Todo lo contrario: uno debe entender la Misa “solo” como un re- flejo del mismo acto mágico que se despliega constantemente en el Universo, el cual no es diferente de alimentar a las palomas en el parque o pagar las facturas diarias. Un Zelator ve en cada acción el juego de la Sacerdotisa y el Sacerdote; de hecho, la Misa es el arabesco del Universo y su caricatura; cada frase en la Misa, cada participante, es parte de un todo indivisible al cual dedican su atención como un Practicus en sus experimentos con Dharana y meditación, pero sobre todo como un Philosophus en la ignición de su devoción y Bhakti Yoga, que no es más que el preludio del gran experimento que les aguarda, y nada más. Solo el río calma- do del pensamiento puede suavizar el océano embravecido del alma; solo la meditación dedicada y refinada, enfocada en la Gran Obra, puede enmarcar esa aterradora colmena de energía sexual —una fuerza que ya ha comenzado a agitarse y a atacar el ser del Aspirante desde el grado de Neófito. La naturaleza frenética, cruda y hermosa, en conjunción con una mente enfocada y brillante, conecta con otra característica impor- tante de Pan: el pánico. Perturbado en sus solitarias siestas ves- pertinas, el grito furioso de Pan inspiraba pánico (panikon deima) en lugares aislados. Tras el asalto de los Titanes al Olimpo, Pan se atribuyó la victoria de los dioses porque había aterrado a los atacantes. Durante la Batalla de Maratón (490 a.C.), se dice que Pan favoreció a los atenienses e infundió pánico en los corazones de sus enemigos, los persas. A primera vista, el pánico parece ser un ataque brutal, y su general es la neurosis, pues se viste con su mismo uniforme y rango —es decir, la irrealidad y una percepción distorsionada—. Sin embargo, en el caso del Zelator, un compor- tamiento similar al pánico puede revelar el sendero en el que este se embarca consciente e intencionalmente. Sus acciones pueden parecer pánico, pero en verdad, está aprendiendo a inflamarse en la invocación, y en el fuego de esa dedicación, acerca su ser a la Gran Obra. Este enfoque nunca traerá el éxito completo, una paradoja que el Zelator experimentará más tarde, pero por ahora, sigue sien- do un método válido en su práctica. Este encendido específico me- diante la oración, ardiendo en el fuego del encantamiento, es tanto Dhyana Yoga como Bhakti, y este es un conocimiento esencial para un Aspirante de nuestra Orden. Típicamente, en nuestras mentes juveniles, la presencia del corazón excluye la presencia de la ca- beza; sin embargo, la verdad última es sorprendentemente distinta —esta es precisamente la razón por la cual nuestras conexiones emocionales están plagadas de fracasos—. Pues donde deberíamos ir con la cabeza, procedemos solo con la cabeza, y donde debería- mos movernos con el corazón, no nos movemos en absoluto. El éxi- to definitivo requiere ambos aspectos de esta molécula espiritual, la mente brillante y el corazón ardiente, en igual medida. Y así, a tra- vés de la construcción de su Daga mágica, el Zelator afila su mente para ayudar al corazón a encenderse adecuadamente en la oración —no mediante la obsesión o el pánico, como se vio inicialmente en la manera de Pan—. Esta combinación es crucial para encender un fuego en regiones desoladas y frías; un explorador selecciona cui- dadosamente material seco, luego protege el área del viento y, con un simple movimiento de fricción enfocado, repetido persistente y pacientemente, permite que surja la llama. Es notablemente simi- lar a nuestro trabajo. Como Neófito, la repetición de su práctica se asemeja a la fricción de pedernales o ramitas; sin embargo, la llama está ausente, y pasan su existencia en la oscuridad y el frío. Ahora, es tarea del Zelator discernir con su mente afilada qué ramas esta- ban mojadas, o si el lugar era inapropiado porque el viento protec- tor asfixió la llama, o cual sea la razón. Su trabajo es investigar el informe financiero en compañía del Santo Ángel Guardián y, como un auditor, descubrir cómo, bajo la gracia de Dios, se están gastando recursos tan vastos que obstruyen los beneficios de la empresa. Algo está endiabladamente mal, y es deber del Zelator descubrir qué es. En este fragmento, Frater 273 otorga al Zelator la licencia de la creatividad ritual. Tras la fase de obediencia ciega y repetición del Neófito, el Zelator debe empezar a “coser su propio traje” ceremo- nial. Aquí, la Individualidad se manifiesta como la capacidad de hackear el sistema para que el motor interno realmente arranque.
202 203 El Zelator toma todos los rituales previos y comienza con sus co- mentarios, cambios y adiciones; alterando la forma pero mantenien- do siempre el pensamiento de que es el mismo rito, solo cambiando su atavío, preparándose ahora para un festín ceremonial en lugar de los humildes harapos que una vez usó para la preparación de la co- mida. En sus correcciones y alteraciones, el Zelator produce creati- vamente cosas enteramente nuevas: nuevos rituales y nuevos ejer- cicios. Crea una nueva versión de sí mismo. Se reevalúa a sí mismo y a sus motivos, tal como hizo con su vida —cambiando, a menudo variando de carrera, pasatiempos y caminos vitales—; ahora aplica el mismo enfoque a su trabajo interno. Encuentra en estos cambios personales el combustible necesario para su ignición, alterando la forma en las partes que no le interesan o que no proporcionan sufi- ciente combustible interno para encender el motor que le conducirá a las estrellas. La ejecución eufórica, impulsada por el pánico, es completamente apropiada en este caso, sirviendo no como neuro- sis sino como Voluntad. Aunque ambas ideas son simplemente el resultado y los atributos de un solo, grande y eterno río primordial. El trabajo del Zelator y del Practicus —ambos representantes de un mecanismo específico de la mente, o Aire— siempre contiene aspectos tanto de Bhakti como de Dhyana Yoga. En esta combi- nación, trae Visión y Voz y, en última instancia, Conocimiento y Conversación. Siempre y en todo sentido, siempre en la combina- ción de “los dos”. Pues en ese único momento, el Aspirante y el Ángel se reflejan para siempre como dos entidades completamente perfectas —lo cual será presentado y experimentado a través de la consumación de la Gran Obra. Este es uno de los pasajes más provocadores de Frater 273, don- de eleva el impulso sexual de lo biológico a lo metafísico. Aquí, la Individualidad del Zelator no es la dueña de la energía, sino su vehículo consciente. Dušan redefine la “lujuria” como el motor del conocimiento, vinculando el deseo carnal con el anhelo espi- ritual por lo Incognoscible. Además, el Zelator, al igual que Pan, posee no solo manía y páni- co, sino también una fuerte corriente de energía sexual y erotismo sagrado. En este punto, es necesario profundizar en este tipo muy específico de impulso sexual que adorna a Pan. Él es famoso por su destreza sexual y a menudo se le representa con un falo erecto. Diógenes de Sínope, en tono de broma, relató un mito en el que Pan aprendió la masturbación de su padre, Hermes, y enseñó el hábito a los pastores. Existía una leyenda según la cual Pan sedujo a la diosa lunar Selene engañándola con un vellón de oveja. De he- cho, las manifestaciones de la sexualidad de Pan son numerosas y variadas, adaptadas a diversos seres y objetos; en última instan- cia, Pan es simplemente el recipiente de su sexualidad, la cual es, en realidad, suprasexual: trascendente, una corriente enteramente arquetípica que fluye a través de todo el Universo creado, obli- gando tanto a dioses como a humanos a ser marionetas de este fenómeno exaltado que los ha acompañado desde el principio de los tiempos. Ciertamente, la emoción más antigua y extraña de la humanidad es la lujuria, y el tipo de lujuria más antiguo y extraño es la lujuria por lo desconocido. Es de suma importancia que el Zelator no se aproxime a esta fuerza de manera personal, ni desde ningún punto de vista moral o ético. En esta energía sagrada, debe ver única y exclusivamente energía, pero no conciencia, carácter o sentido alguno de personalidad. De la misma manera que las corrientes continua y alterna tienen aplicaciones completamente diferentes, el Zelator debe observar la distinción entre la sexualidad infundida por el instinto y la se- xualidad impulsada por la Voluntad. El Zelator, al aproximarse a la Misa del Espíritu Santo, es como un niño curioso montando en bicicleta por primera vez; cuánta aten- ción y, al mismo tiempo, cuánto disfrute en ese momento exaltado. El disfrute es igual a la atención; simultáneamente, aprende y dis- fruta del aprendizaje. Su estudio de la Misa es la aplicación de la Misa; examina y prepara, disponiendo su recipiente —el cuerpo y, sobre todo, su mente— para un esfuerzo sumamente exaltado, pero
204 205 por encima de todo, natural. Pues el verdadero compañero en este acto es el Universo entero; todo lo demás es simplemente la mí- mica y el arabesco de ese acto divino. Sacudir la moral y la ética del Aspirante profundiza su ser de una manera beneficiosa, y esto se realiza de la forma más elegante en simbiosis con su exploración del acto sexual. El Zelator aspira a comprender la importancia de la experiencia sin restricciones, par- ticularmente en los reinos de la sexualidad, como un sendero ha- cia la iluminación espiritual. Deben ir siempre más allá, más, más profundo, de forma extrema, brutal y provocativa, sondeando los límites de su propia naturaleza. Todas esas lujuriosas perversiones y deseos sexuales ocultos en su interior deben presentar un campo de pruebas para su mente brillante, que los traerá a la conciencia y los sacará a la superficie para ser vistos claramente, permitiéndoles flotar y atraer a los terribles monstruos de las profundidades in- conscientes para que muerdan el anzuelo puesto por el pescador de la Individualidad. Completamente libres y sin cargas para usarlos cuando se desee, no cuando se vea obligado. Incluso como Neó- fito, se dieron cuenta de la influencia del Vampiro y su naturaleza obsesiva, y ahora experimentan toda la idea de manera mucho más libre y creativa en la vida y el trabajo interno. Sin embargo, aún es- tán lejos de la libertad completa y de la inmunidad a su influencia. Ciertamente, el Zelator no ve las implicaciones eróticas como in- herentemente virtuosas o viciosas; las ve como una excelente idea para la meditación y un método para escudriñar su propia mente. Que enumeren, por lo tanto, todas sus perversiones, todo aquello con lo que han experimentado, todos sus fracasos y éxitos en los empeños eróticos, sus fantasías, pero igualmente sus aversiones, y que creen una tabla clara y exhaustiva de ellos —conectándolos con las ideas de las Sefirot o los senderos, atributos elementales, zodiacales o planetarios—. Luego, que los dejen permanecer en esa tabla, flotando en el horizonte de la mente, entregados al sol y al viento, donde eventualmente se hundirán por agotamiento. Que no hagan nada con ellos; pues el trabajo y la acción, tal como pen- saban que debían ser, tal como pensaban que eran apropiados, es lo que los mantenía a flote en la superficie de la mente, en lugar de des- cansar en lo más profundo del fondo. Hacia ese lugar donde yacen todos los tesoros hundidos, donde nada puede discernirse y donde ningún valor puede existir —donde tanto el oro como el lodo tienen el mismo valor, que es una sola moneda: el olvido. Hay otro golpe y una sacudida sobre los hombros del Zelator, que este debe ver bajo una luz completamente diferente a la que podría percibir inicialmente si sigue ciegamente el programa prescrito. Al Zelator se le encomienda estudiar y memorizar un capítulo del Libro de la Ley. Sin embargo, es esencial que el Zelator aborde abierta- mente la idea de aceptar el Æón actual. De hecho, al estar encarnado en este tiempo, afirma la secuencia de eventos y circunstancias que demuestran su disposición para alinearse con el Æón de Horus. Ade- más, debe resistir la tentación de declarar el Æón del Niño Coronado y Conquistador como el “Nuevo” Æón. El Amanecer del Æón nunca experimentará su tarde mientras lo etiquetemos como “Nuevo”, en lugar de “Actual” o, más apropiadamente, “Nuestro”. La pregunta crucial es el papel de Horus en nuestro Æón: si reconocemos y acep- tamos su lugar en el trono desde el corazón, o si lo aceptamos por la fuerza, como una noche electoral donde el candidato ganador no logra inspirar nuestro afecto. ¿Aceptamos la Ley porque la desea- mos, porque debemos hacerlo, porque alguien a quien consideramos digno la abraza, o simplemente porque no hay nada más en el menú? De la misma manera que en el Liber Pyramidos, que involucra a dos participantes —el Probacionista que comienza y el Neófito que com- pleta—, la historia desde el principio también incluye dos aspectos del Aspirante dividido: Sémele y Dioniso. Un Aspirante lee el Libro de la Ley y se esfuerza por memorizar el capítulo, pero al hacerlo, en un punto determinado, se transforma en un Aspirante completamente dife- rente: uno que simplemente acepta la Ley tal como es, y la abraza por su propia Voluntad, no mediante la memorización del capítulo. Él no reci- tará una canción como un niño en el jardín de infancia; más bien, le dirá a su Superior qué es la Ley. Él no será otra cosa que el Niño Coronado y Conquistador, que no recita la ley, sino que ordena la ley,
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La tradición del libro y el marco cosmogónico de Thelema
209 La tradición del libro y el marco cosmogónico de Thelema Gnosis de Thelema COLEGIO HERMÉTICO DE THELEMA “Hacer la Voluntad ha de ser el Todo de la Ley” Thelema es una corriente de pensamiento y práctica espiritual formulada por Aleister Crowley (1875-1947). Esta corriente se enmarca en las tradiciones de orden revelado, es decir tradiciones espirituales que han sido dictadas por entidades, no humanas, a la humanidad, en este marco podemos rastrear un fenómeno recurrente en la historia de las religiones, pensemos en la revelación de los versos del Corán a Muhammad ibn Abd al-Muttalib (Mahoma) por (Yibríl) el Ángel Grabiel. En el Coran 13,39 se lee:
210 211 “Ante ti hemos enviado mensajeros…ningún enviado ha podido traer un versículo sin el permiso de Dios. Cada época tiene su libro. Dios borra y confirma lo que quiere. Porque junto a él tiene la esencia del Libro” Mahoma una noche comenzó a tener visiones y a recibir mensajes sobrenaturales que lo acompañaron hasta su muerte. En los hadices 1 se encuentra el siguiente relato de su primer contacto con esta entidad. Se le acercó un Ángel y le dijo: ¡Recita! Él respondió: No sé recitar. Entonces me agarro y me sacudió hasta que retome las fuerzas. Después me dejo y me dijo: Recita… Respondí: no sé recitar. Me agarro y me sacudió por segunda vez hasta que retomé las fuerzas, después me dejó y me dijo: Recita en el nombre de tu señor que ha creado, que ha creado al hombre de un coágulo de sangre, recita porque tu señor es el más generoso (XCVI,3) 2 . 1. Cf. Abdelmumin Aya El secreto de Muhammad Kairos Bacelna 2006 2. Cf. Abdelmumin Aya El secreto de Muhammad Kairos Bacelna 2006 Este tipo de contactos se enmarcan en la Teología revelada, de una experiencia de contacto con entidades supra humanas que dictan unos poemas, unos textos o unas prácticas, que corresponden a mensajes sagrados de los dioses para los hombres de manera tele- pática desde otros mundos de existencia. Este tipo de encuentros es recurrente a lo largo de la historia. En la tradición thelémica, el Libro de la Ley (Liber AL vel Legis) es un evento fundacional ocurre en el Cairo-Egipto en 1904, cuando es dictado por una entidad llamada Aiwas, que se presenta como ministro de Hoor-paa-Kraat, (una forma del Dios Horus), a un ocultista conocido como Aleister Crowley. Este Libro al igual que otros libros de carácter místico, funciona como un eje práctico- teúrgico que organiza la búsqueda de la verdadera voluntad en los seres humanos de acuerdo a los retos que presenta el nuevo Aeon. Crowley había estudiado en Inglaterra como miembro de la Orden Hermética de la Aurora Dorada de la mano del ocultista McGregor Mathers. Cuando la orden se fracturó en 1900, por riñas internas, Crowley quedó sin norte, desilusionado de sus maestros, inició una búsqueda interna por establecer contacto con los guías secretos de
212 213 la humanidad, entidades supra humanas que guían a la humanidad en su proceso de evolución. En este contexto de melancolía A. Crowley se casa con Rose Edith Kelly, en 1903, y planea una luna de miel prolongada viajando por varios lugares de Asia para darse un nuevo aire. Los registros del diario mágico de Crowley sitúan el inicio de la revelación cuando desembarcaron en el Cairo, con un fenómeno curioso que le ocurrió a su esposa Rosa. Lo que va a implicar un hecho conocido como el culto del profeta y su novia en el Cairo. El 16 de marzo de 1904, una vez instalados en el hotel con un templo improvisado en la suite, Crowley realiza el Ritual del No- Nacido, la invocación preliminar del Goetia, con la intención de mostrar a Rose la manifestación de fenómenos “externos “de un elemental de Aire, un Silfo, al final de la sesión Rose no ve ningún elemental, pero cae en un estado de trance en el que balbucea in- sistentemente: “Ellos te están esperando”. Rose no tenía conoci - mientos ni formación esotérica, era una mujer secular, normal, por lo cual este fenómeno es reportado por Crowley como un estado de paranoia mental de su esposa. Sin embargo, el día siguiente, el 17 de marzo, Rose vuelve a caer en trance y balbucea varias veces: “Se trata de un niño-se trata de un niño”. Para el 18 de marzo, entra en un trance más intenso y afirma con vehemencia que quien “espera” es el dios Horus; añade que Crowley lo ha ofendido. Ese paso es importante porque transforma la escena del hotel en el Cai- ro en un hecho de canalización involuntaria de parte de su esposa. Para verificar el origen del mensaje, Crowley decide llevar a Rose al Museo de Bulaq, en el Cairo, con el objetivo de ponerla prue- ba; si ella puede identificar aquello que dice estar percibiendo sin que él la guíe, conformará el mensaje. Una vez en el museo, Rose pasa por diversas estelas y estatuillas egipcias, hasta que, ya en la sala superior, señala a distancia una vitrina y afirma: “Es él, es él” y se dirige a la Estela Egipcia numerada “666”, que se conocerá como la estela de la Revelación. En la cual se encuentra el Dios Horus con el escriba sacerdote Ankh ef-en-Khonsu. Eso produce una identificación importante en Crowley pues tanto el número de la estela 666 como la imagen del sacerdote se identifican con su trabajo iniciático. Crowley se asombra no solo porque Rose señala al dios Horus, sino porque el numero 666 es muy relevante en su camino espiritual, por numerología (gematría) cabalista, y porque siente que este sa- cerdote calvo que se muestra en la estela con el dios Horus le trae rememoraciones de una vida anterior. Crowley realiza una copia de la estela y comienza su estudio en el hotel desde el 23 de marzo al 7 de abril, donde va recibiendo instrucciones claras por canalización de cómo hacer el ritual de invocación del Dios Horus. El Ritual Supremo. Tras ello, el 20 de marzo, se le indica que debe entrar al templo preparado exacta- mente al medio día por tres días consecutivos, el 8, 9 y 10 de abril y escribir lo que escuche durante una hora “ni más ni menos”. En su diario mágico registra vagamente los instrumentos, los sacrifi- cios que implicaban posiblemente el sacrificio de una cabra o un toro, inciensos y “una voz que parecía venir detrás de mi hom- bro izquierdo, desde el rincón más lejano de la habitación” según cuenta en el Equinoccio de los Dioses, donde se encuentra su diario Estela de la Revelación, Museo Bulaq. Reverso de la Estela, numerada 666.
214 215 mágico. Esta voz no era un susurro mental, sino una voz objetiva, con timbre propio, profunda y musical, imperiosa, que tenía mucha urgencia e insistía fervientemente en el límite de la hora. Crowley lo describe de este modo: “La impresión era la de un hombre alto, oscuro, de unos treinta años, de rasgos salvajes y nobles, con una presencia terrible y a la vez seductora.” “Aiwass no es una parte subconsciente de mí; es un ser con conocimiento superior, que me usó como instrumento para proclamar una Ley que yo mismo, al principio, no quería aceptar.” Con esta narración podemos constatar que Crowley funda un cen- tro de doctrina espiritual que postula la existencia de inteligencias superiores a la humanidad capaces de comunicar verdades a los seres humanos. El 8, 9 y 10 de abril de 1904 se dicta Liber AL vel Legis. La tra- dición lo presenta como un texto revelado cuyo título encierra una clave qabalística central: AL (אל), Aleph-Lamed, valor 31, trata - do por Crowley como la “clave secreta” del Libro. En su teología operativa, el Libro formula la danza sagrada entre la polaridad de la Diosa Nuit, la diosa desnuda que representa el cielo estrellado: la “Extensión infinita” y el dios Hadit, el globo de fuego alado: la “Contracción infinita” como dos infinitos opuestos cuya interacción produce la finitud y hace posible la manifestación del universo. Rose Kelly mostrando a Aleister Crowley la Estela de la Revelación en el Museo Bulaq, de El Cairo, en 1904. Cuadro de Mitchell Nolte.
216 217 De esta danza de unión nace el Hijo coronado y conquistador Ra- Hoor-Khuit (Horus), fórmula del tiempo presente y voz del Libro. Horus es expresión de una ley de conciencia y de acción adecuada a la época presente. El libro funciona como “Tantra”, un código, una guía, un régimen de práctica y de lenguaje (nombres, claves, mandatos), orientado a la realización de la Verdadera Voluntad y a la meta mayor de la obra mágica, que Crowley define como el Conocimiento y Conversación del Santo Ángel Guardián. Liber XV- Credo Creo en un secreto e inefable Señor; y en una Estrella en la Compañía de las Estrellas, de cuyo fuego somos creados y al cual regresaremos; y en un Padre de Vida, Misterio de Misterio, en su nombre CAOS, el único vice-regente del Sol sobre la Tierra; y en el Aire, el sustentador de todo lo que respira. Y creo en una Tierra, la Madre de todos nosotros, y en un Útero en el que todos los hombres son engendrados y al que volverán, Misterio de Misterio, en su nombre BABALON. Y creo en la Serpiente y el León, Misterio de Misterio, en su nombre BAPHOMET. Y creo en una Iglesia Gnóstica y Católica de Luz, Vida, Amor y Libertad, cuya Palabra de Ley es THELEMA. Y creo en la comunión de los Santos. Y, puesto que la carne y la bebida se transmutan en nosotros diariamente en sustancia espiritual, creo en el Milagro de la Misa. Y confieso un bautismo de sabiduría, por el cual conseguimos el milagro de la Encarnación. Y confieso una Vida, individual y eterna, que fue, es y ha de venir. AUMGN, AUMGN, AUMGN. El Credo inicia con una afirmación apofática: Creo en un “Señor” secreto e inefable. En la lectura qabalística clásica esto se alinea con Kether (La esfera blanca): el principio supremo que no se pue- de describir por atributos, este Uno primero cuya descripción es in- El Baphomet de Eliphas Lévi, dibujado en su obra Dogma y Ritual de Alta Magia (1854-1856), es un icónico símbolo esotérico andrógino con cabeza de cabra que representa la suma total del universo: equilibrio de opuestos (luz/oscuri- dad, masculino/femenino, humano/animal).
218 219 efable. Frente al pensamiento discursivo. Esto nos muestra que en Thelema no surge el culto a un Dios objetivo sino a una experiencia directa que excede conceptos. La “Estrella” en “compañía de estrellas” condensa la tesis central de Liber AL vel Legis: “Todo hombre y toda mujer es una estre- lla”. La estrella en thelema es la individualidad real, la trayectoria propia, la ley interna, la verdadera voluntad. Nosotros hemos sido creados de este fuego de las estrellas y vamos a retornar a ese fuego de las estrellas en algún momento. Esta es la centralidad de la ética thelémica: la vida se orienta por descubrimiento y ejecución de la Voluntad, entendida como ley de la propia naturaleza profunda de cada ser humano. El Credo define al “Padre de Vida” como “Misterio de Misterios” y le da el nombre CHAOS 1 , además de una función solar (“vice re- gente del Sol en la Tierra”). En la interpretación cabalística del co- mentario tradicional, CHAOS se toma como un nombre secreto atribuible a Chokmah (La esfera gris), el principio generativo, la potencia dinámica pri- mera del universo, asociada al “Padre” en el esquema Fuego-Yod y Agua-Heh. El Aire en el credo funciona como medio, aliento y soporte de lo viviente de esta primera manifestación en el ámbito de respiración, palabra y pensamiento. Ahora bien, su complemento es La Tierra, el Útero, el principio materno, dejando claro que toda manifestación es, macho y hembra, polaridad mani- festada. Esto es recepción y gestación, forma. 1. Otro nombre de Therion. Bestia. El Credo coloca aquí a BABALON como “Misterio de Misterios”, enfatizando que la matriz de la encarnación tiene un estatuto sagra- do y arcano. La relación CHAOS–BABALON aparece también formulada en el aspecto central de la mística thelemica, El Rey y la Reina, el León y el Águila. Aquí se encarna el cuerpo, la sexualidad sagrada, la materia y la vida concreta dentro de esta danza iniciática. El siguiente símbolo el León-Serpiente, cuyo nombre es BAPHOMET, Misterio de Misterios, codifican una fórmula de unión de opuestos e integración de fuerzas. En el comentario tradicional, Baphomet funciona como emblema de la reconciliación de polaridades (por ejemplo, Sol/Luna; activo/ pasivo; lo instintivo-ctónico y lo solar-regio), con una lectura téc- nica apoyada en correspondencias múltiples. El hijo. Después de esto el credo habla de una iglesia gnóstica y católica de amor, luz, vida y libertad. Esto se refiere a una comunidad global trascendente de seres humanos que han entendido el secreto y que habitan en él. Lo católico como palabra antigua nos habla de “total”,“universal”, es decir, que es independiente de las reglas hu-
220 221 manas y simbólicas particulares, este arcano, opera tanto en tradi- ciones orientales en la forma del ying y el yang como en las formas cabalistas en Chokmah y Binah. Opera para todos los cultos y todas las religiones. Esta doctrina es la transmutación de la energía interna, el milagro de la Misa que se nombra es la encarnación verdadera del espíritu vivo en cada uno de nosotros por medio del ritual mágico, por me- dio de la comunión en una cadena iniciática de Santos, es decir de grandes seres humanos que han promovido el avance de la humani- dad. Hermes Trimegistro, Agrippa, Isaac Newton, etc, que obraron su verdadera voluntad y fueron instrumentos de la manifestación del espíritu vivo, moviendo la evolución humana. Aquí surge “THELEMA” como “Palabra de la Ley” que fija el principio de coherencia: doctrina, rito y ética que giran alrededor de la Voluntad verdadera de cada ser humano, y crea con esto una psicología del linaje: el practicante trabaja dentro de una genealo- gía de experiencia, símbolos y realizaciones. También introduce una ética de responsabilidad: “ser heredero” implica volverse dig- no de transmitir también, de ser instrumento. Esto encaja con la arquitectura del Credo Thelemico: un Absolu- to inefable, una estrella individual, una fórmula padre-madre-hijo (CHAOS–BABALON–BAPHOMET), un cuerpo-mundo transmuta - ble, una iglesia-entorno, un linaje-comunión, una sabiduría-bautis- mo, una vida-continuidad. Ese es el marco cosmológico-operativo, una cosmología diseñada para producir una práctica y una meta. Presentamos este recorrido para fijar un piso de trabajo mágico. La cosmología de Thelema, Nuit como extensión, Hadit como punto de conciencia y Ra-Hoor-Khuit como fórmula del Aeón ofrece una estructura estable para orientar la práctica: permite leer los ciclos de la vida y del universo como ritmos de expansión, concentración y acto, y ubicar cada experiencia dentro de una lógica operativa coherente. Desde ahí, el Libro de la Ley, el Credo de la Misa y la obra del Santo Ángel Guardián adquieren continuidad interna y se vuelven criterios de método: disciplina de atención, discernimiento de la Verdadera Voluntad y ejecución responsable de la obra. “Amor es la Ley, Amor bajo Voluntad” Gnosis de Thelema
Santo Convento
223 Santo Convento Schatten A lo largo de la historia algunas intrépidas mujeres consiguieron aprovechar las grietas de un sistema opresivo para poder vivir como querían y realizar su obra espiritual. Es el caso que sienta precedente de La Santa Juana, nacida en 1481 en Azaña, Toledo. Esta mujer se vió beneficiada por la Prerreforma española al ser la predilecta del Cardinal Cisneros quien le asignó el nombramiento de Párroco. Una de las motivaciones que la llevaron con 15 años a refugiarse en un convento fue la evasión de un matrimonio impuesto. Juana Vázquez Gutiérrez se consagró a Dios bajo el apellido “de la Cruz” Se cuenta que sufrió un mutismo transitorio. Después comenzó a hablar por boca del Espíritu Santo compartiendo “secretos y exce- lencias maravillosas”. A los 26 años se inspira en Teresa de Cartagena para dedicar el poder de su palabra a la predicación. La oratoria sagrada llenaba la corte pero no los espacios rurales donde el campesinado era anal- fabeto. En poco tiempo aquellos que acudían a escucharla no solo eran los pobres campesinos sino gentes de todos los estratos y condiciones sociales, incluido el Cardenal Cisneros. A pesar de tener su apoyo no era aplaudida por todos. Al fin y al cabo la función sacerdotal seguía siendo masculina.
224 225 Fue una de las primeras místicas castellanas del Siglo de Oro. Gar- cía Andrés dice de ella en : “El libro del Conorte es la expresión de fe de una mujer profeta, es decir, alcanzada por Dios que siente, ve y oye desde el corazón y la mirada de Dios”. ¿Qué era lo que predicaba? Transmitía su convicción vivida des- de el franciscanismo observante de la Prerreforma. Se consideraba trompeta o flauta de Dios. Su discurso no era suave, era ruidoso y contundente para que así fuera mejor recordado. Buscaba que la gente sencilla del campo sintiese la inclinación a disfrutar y parti- cipar de la vida espiritual. Usando metáforas y juegos lingüísticos consiguió llegar a su público creando una nueva forma de retórica. La experiencia que tuvo del Amor de Dios la empuja a llevarlo a todos los corazones. Para muestra un botón: Extracto del Sermón LXII “Y todos los que me quisiéramos en Padre, en padre me hallaréis; y todos los que me quisiéreis en Madre, en madre me hallaréis; y los que me quisieren en esposo, en esposo me hallarán; y los que me quisieren en esposa, en esposa me hallarán [..] Aquí Juana está por un lado apoyando la fusión de géneros tan marcada en su sociedad valorizando a la mujer, a la madre, esposa, hermana, amiga. Por otro lado no hace más que recordarnos como los apócrifos que allí donde busquemos a Dios, allí estará para nosotros. El Evangelio de Tomás dice: “Levanta una piedra y allí me encon- trarás”. Estamos pues ante un Dios inmanente, un dios accesible al pueblo, a toda clase social, letrada o iletrada, un dios que vive también en las mujeres y así lo sagrado femenino se revitaliza. Tenemos que tener en cuenta que las representaciones teatrales fe- meninas que se hacían en los conventos solían darse en círculos cerrados. Juana de la Cruz hizo una gran labor de divulgación con- tando con sus feligreses para las actuaciones. Teresa de Jesús, nacida en Gotarrendura, Ávila, en el 1515, se jun- taba con su hermano Rodrigo para jugar a ser mártires matados por dios a manos de los moros, hacían ermitas en la huerta como po- dían. Ella, como su madre, leía escondidas los libros de caballerías. Tenía problemas de salud y va a ir a parar a un convento del cual la tendrán que sacar pero volverá pronto y se verá restituida como por obra de milagro. Se quejará de la prohibición que llevó a cabo el Inquisidor Fernando Valdés en 1559 ya que ella leía muchos de esos libros de romance. Cambió esos libros por el “libro vivo de Dios”. En el 1560 se empiezan a dar las visiones: “un ángel cabe mí hacia el lado izquierdo [...]. No era grande sino pequeño, hermoso mucho, el rostro tan encendido que parecía de los ángeles muy subidos que parecen todos se abrasan [...]. Víale en las manos un dardo de oro largo y al fin del hierro me parecía tener un poco de fuego; éste me parecía meter por el corazón al- gunas veces y que me llegaba hasta las entrañas. (XXVI, 5) Confiesa con pudor la visión pero es reconfortada al decirle a su confesor que es un signo de Dios. Se dedicó en los veinte años si- guientes a una intensa vida fundacional reformadora. Al celebrar
226 227 la decimoctava fundación en Burgos muere una de las escritoras más brillantes del Siglo de Oro, proclamada Doctora de la Iglesia destacando su capacidad de oración y de mística. Su obra El libro de la Vida, escrito en torno a sus cuarenta años, fue tan controvertido que hasta la Princesa de Éboli tenía una copia que usaba en sus reuniones para reírse de las visiones que en él se describían. A partir de 1576 será censurado durante doce años, custodiado por la Inquisición. Sin embargo se pudo rescatar un ejemplar que fa- cilitó la primera edición publicada por Fray Luis de León en Sa- lamanca en 1588. El mismo ejemplar pasaría a la colección de la Biblioteca del Monasterio del Escorial. Teresa propuso como camino la oración para que las mujeres pu- dieran caminar solas con más fuerza. Su madurez espiritual rompe barreras de género. No obstante su entusiasmo y sinceridad podían sugerir interpretaciones anidogmáticas. Comparto a continuación un párrafo que fue censurado: “¿No basta, Señor, que nos tiene el mundo acorraladas [...] que no hagamos cosa que no valga por Vos en público, ni osemos ha- blar algunas verdades que lloramos en secreto [...] ? [...] No ha- blo por mí [..] sino porque veo los tiempos de manera, que no es razón desechar ánimos virtuosos y fuertes , aunque sean de muje- res. (Camino) Son varias las referencias a la incomprensión y falta de reconoci- miento que sufrían las mujeres. El padre Gracián tuvo la iniciativa de rescatar una serie de expe- riencias espirituales que estaban en poder de la Inquisición. Al prin- cipio parece una tratado sobre la oración pero luego van saliendo al paso las múltiples experiencias místicas. Teresa ya ha tenido un recorrido largo y profundo pretende des- cribir las etapas de su evolución. Intenta advertir de las pruebas que tuvo que sortear antes de unirse al Amado. Ella siente el amor divino como impulsor de las empresas de evangelización de modo que aquél que siente el llamado sería capaz de meterse hasta en la boca del dragón. Nadie como ella supo expresar sus experiencias místicas haciendo comprensibles las más elevadas abstracciones metafísicas: “Que es muy cierto que, en vaciando nosotros todo lo que es cria- tura y desasiéndonos de ella por amor de Dios, el mesmo Señor la ha de henchir de Sí.” (Séptima Morada) Se siente habitada por el Esposo divino, quien seguramente sea el origen de su inspiración. No hemos de obviar sus influencias más terrenas como San Juan de la Cruz o Bernardino de Laredo, quien escribió Subida al Monte Sión haciendo del castillo un símbolo del alma. No sería de extrañar que el esquema utilizado fuera el de los libros de caballerías en el que el Señor es Dios, la dama es alma y el castillo el recorrido iniciático y la obra total. El castillo está habitado por un rey (Dios) y diversas gentes (las potencias y los sentidos). La puerta de acceso es la oración. Una vez dentro hay que estar preparado para atravesar distintas moradas que conducen a la estancia central donde se encuentra el Señor. Las moradas son siete y representan las siete etapas o fases de la vida espiritual. Terminamos para dejar al lector recogido en la lectura del poema y así poder participar del empirismo espiritual de la vida entregada desde un convento si es capaz de superar los prejuicios sobre el cristianismo que tantos magos suelen albergar. Hemos de pensar que la mística mística es allá donde se encuentre, cambiará el lápiz o el disfraz pero la experiencia es bien universal.
De lo dionisíaco a lo apolíneo
228 229 Sobre aquellas palabras: Ya toda me entregué y di, y de tal suerte he trocado, que es mi Amado para mí, y yo soy para mi Amado. Cuando el dulce Cazador me tiró y me dejó rendida en los brazos del amor, mi alma quedó caída. Y cobrando nueva vida, de tal manera he trocado, que es mi Amado para mí, y yo soy para mi Amado. Tiróme con una flecha enarbolada de amor, y mi alma quedó hecha una con su Criador. Yo ya no quiero otro amor, pues a mi Dios me he entregado, y mi Amado es para mí, y yo soy para mi Amado. De lo dionisíaco a lo apolíneo “Se esfuerza uno en acercarse al origen de las cosas más enigmáticas – y ahora el estimado lector pide testimonios” Nietzsche a través de Rodhe Nietzsche, en El nacimiento de la tragedia, no solo estaba haciendo filosofía a la vez que filología, estaba desarrollando su sentir intui- tivo y su experiencia íntima de la vida y la muerte. La vida es dolor y sufrimiento al quedar uno despedazado por el Uno primordial. Pero luego, oh milagro, oh magia, el universo, la vida tiende a reintegrarse. Como una dialéctica del individuo con el cosmos y con su particular conciencia. No podemos participar de lo Otro sin desgarrarnos de alguna manera. El mago que pretenda salir ileso e integro de una Iniciación, mejor que no se meta. Y eso ya lo sabían bien los griegos, la muerte, aunque fuera simu- lada, era la gran protagonista de los ritos iniciáticos, al igual que el desmembramiento chamánico. Poco hemos cambiado. Cuando salimos de nuestro dolor y somos capaces de reintegrar- nos, la individualidad, la identidad ya es otra. No hay muerte real, hay devenir.
230 231 Nietzsche está hablando a los Iniciados. No habla para el vulgo y tampoco para los intelectuales. Habla para el hombre capaz de pasar de ser camello a niño, de abrazar su poder creador, transfor- mador y de ensuciarse las manos con lo dionisíaco para renacer en lo apolíneo. Por el día nos desplegamos en una fragmentaria realidad a la que intentamos dar sentido y coherencia constantemente, como si nos fuera la vida en ello. Pero a la noche, en el reino cambiante de los sueños lo simbólico se abre paso y se libera una cantidad a veces pasmosa de significación interna. Muchos ni siquiera quieren pres- tar atención a esta actividad del alma y prefieren olvidar sus sueños al despertar o simplemente no darles mucha importancia. El símbolo representa nuestra capacidad de vaticinar, de interpretar y profetizar. Y esto es lo que confiere real dignidad a la vida. Ya no es solo un constructo de nuestro Yo, es algo que viene de otro mun- do, más profundo y misterioso de lo que estamos dispuestos a so- portar. Eso es lo dionisíaco. Lo monstruoso, lo que no tiene límites, lo que se sale de control, la parte más oscura y viva de nuestro ser. Los danzantes dionisíacos abrazan la violencia de la orgía. El vino es solo otro símbolo. Aquí no hay simplemente que emborracharse, aquí hay que olvidarse de uno mismo, como en muchos ritos iniciá- ticos para ser capaz luego de dar a luz un nuevo Yo. La naturaleza se muestra enajenada, hostil, pero es así como se reconcilia con su hijo descarriado. Todo es un himno, y a través de la música, de la danza, del canto, vuelve el hombre al mundo de los dioses, de los sueños, de la magia.El daimon nos hace ver nuestra miseria, nues- tra condición verdadera, pero también nos muestra lo que podemos llegar a ser. A lo que debemos aspirar. Lo Uno primordial es una promesa constante que nos eleva en nuestro empeño. Buscamos la transfiguración. Y aquí entra lo apolíneo. Apolo nos seduce con la promesa de la individuación divinizada. Volvemos pues por nece- sidad a los límites. La mesura helénica exige el autoconocimiento para poder mante- nerla. A la par marcha la necesidad estética de la belleza. Hemos dejado atrás lo monstruoso. El barro fértil que ahora es base de la más bella flor. El estado místico de autoalienación y unidad provo- ca una contemplación del símbolo en deleite. Es el Mundo como Voluntad y Representación de Schopenhauer: “ [..] el cantante, gracias al espectáculo de la naturaleza circundante, cobra consciencia de sí mismo como sujeto del conocer puro [..] En cuanto que el sujeto se vuelve artista y creador, ya es un canal a través del cual el único sujeto existente se manifiesta. Solo como fenómeno estético encontraremos la justificación para la existencia del mundo. El artista es a la vez sujeto y objeto, de igual manera lo será el mago. El hombre griego civilizado experimentaba una suspensión de su identidad ante el coro del teatro. El abismo que separaba uno de otro se evaporaba dejando lugar un profundo sentimiento de unidad. El éxtasis acaba con los límites, las normas y las barreras sociales. El pasado se olvida y por ello a veces, al recobrar la conciencia sentimos la Náusea. Ese vértigo ante la responsabilidad de nuestro nuevo Yo. Comprendemos nuestro Destino. ¿Seremos capaces de abrazarlo? Estaremos en peligro, pero el mago y el artista convertirán esas náuseas en algo digno de ser vivido. Y así es como llegamos a la representación de lo sublime. Lo cómi- co nos ayudará a vaciar la arcada... El barbudo, el hombre verdadero se dirige a su dios personal. El coro lo protege de la realidad aplastante convencional que lo limita.
232 233 El dionisíaco aspira a la verdad y a la naturaleza en su fuerza máxi- ma. El poder dionisíaco es transformador. Penetra en otro cuerpo, en otra conciencia, más allá de todas las esferas sociales. El indivi- duo se hace pedazos y se une a lo primordial. La realidad entonces parece algo fantasmal, parece un juego de máscaras y sombras. Dios está muy cerca y la vida arde hasta llegar a alcanzar la claridad y solidez de lo apolíneo. En todas esas más- caras se esconde la divinidad. Dioniso es un dios demasiado poderoso, todos nos vemos arrastra- dos por su magia. Podemos llegar a sentir vértigo y querer escapar de una manera trágica de la fatalidad. Y muchos buscarán lo bello para contrarrestarlo. Pero Dioniso es capaz de derrumbar lo bello con su bebida mágica. Hace que nuestro mundo se desmorone. Si escuchamos al daimon nos disuadirá. La conciencia adopta una ac- titud crítica, el instinto por el contrarió afirmará la creatividad. La dialéctica nos llevará de la tragedia a la música. La tragedia era el estado dionisíaco, como el mundo onírico, la embriaguez. El apolíneo cultivará la música para establecer la armonía. La mente ya no solo se contenta con pensar sino que también quie- re corregir el ser. Buscará el sosiego del alma, más allá del sacrifi- cio y el heroísmo. Apolo se muestra como el genio que promueve la individuación y marca el camino hasta el verdaero corazón de las cosas. Con la música se expresa la voluntad y nuestra imaginación se en- trelaza con el mundo de los espíritus. La música nos abre a la intui- ción simbólica de lo dionisíaco universal. Y el sufrimiento del in- dividuo lo superará lo apolíneo haciendo que la belleza prevalezca sobre el malestar inherente a la vida. Lo dionisíaco no rechaza lo bello, solo las apariencias y nos insta a buscar la belleza que se halla oculta. Solo así volveremos a ser eternamente puros. La consideración dionisíaca del mundo sobrevive en los Misterios. Nietzsche se preguntaba si algún día volveríamos a ver ascender el arte desde su profundidad mítica. Parecen muy alejados esos tiem- pos que la ópera intenta recobrar. El culto secreto de la jovialidad griega encontrará cierta continuidad en el teórico. Pues la vida es digna de ser conocida. La ciencia adoptará ese papel. Y así nos encontramos, en un círculo retorcido sobre sí mismo, obligados a vivir entre naturaleza y cultura. Schatten
Lilith: más allá del mito
235 Lilith: más allá del mito Lilith: El Retorno de la Primera Mujer y el Despertar de la Soberanía Luciane Rodovalho En este equinoccio de primavera, mientras el Sol cruza el punto vernal e inaugura un nuevo ciclo de vida, nos detenemos ante una de las figuras más enigmáticas y poderosas del imaginario esotéri- co: Lilith. Marzo, mes dedicado a la mujer y a su incansable lucha por la igualdad de rango, nos brinda el marco perfecto para desen- terrar las raíces de una autonomía que fue silenciada, pero jamás extinguida. La historia de Lilith no es únicamente un mito antiguo. Es, en mu- chos sentidos, el mapa simbólico de una transgresión necesaria que continúa resonando con fuerza en la astrología contemporánea, en el arte feminista y en los debates sobre la soberanía corporal. Desde mi propia Lilith en Géminis esa que observa, nombra y co- necta me acerco a esta figura no como reliquia del pasado, sino como arquetipo vivo que hoy vuelve a encenderse con fuerza.
236 237 El mito primordial: la igualdad forjada en la tierra La figura de Lilith o Leilit emerge en la exégesis judía medieval para resolver una aparente contradicción en el Génesis. Mientras el capítulo 2 describe la creación de Eva a partir de la costilla de Adán, el capítulo 1 afirma una creación simultánea: “varón y mujer los creó”. Esta tensión hermenéutica llevó a varios comentaristas a postular la existencia de una mujer anterior a Eva, creada de la misma sustan- cia primordial que el varón. Como documenta la doctora Cynthia Gabbay en su estudio Las vidas de Leilit en traducción del hebreo al castellano, el texto fun- damental que preserva esta tradición es el Alfabeto de Ben Sira (siglo X). Allí encontramos el núcleo del conflicto: La traducción que recoge Gabbay revela con claridad la dimensión proto-feminista del pasaje: “Cuando Dios creó al primer hombre solo, dijo: ‘no es bueno que el hombre esté solo’. Creó para él una mujer de la tierra como él, y la llamó Leilit. Pronto empezaron a re- ñir: ella dijo: ‘no me tenderé debajo’, y él dijo: ‘yo no me acostaré sino arriba, pues tú eres apta para estar debajo y yo arriba’. Ella le contestó: ‘Ambos somos iguales, pues ambos hemos sido forjados de la tierra’”. Aquí se encuentra, quizá, una de las declaraciones de igualdad más antiguas de la tradición occidental. Según Malena Noemí Vallecorsa, la huida posterior de Lilith sim- boliza la ruptura de la “burbuja edénica” para afirmar la voluntad propia. Lilith no acepta la jerarquía impuesta; pronuncia el Nombre Inefable y abandona el Edén rumbo al Mar Rojo. Lilith no cae: se retira. Y en ese gesto inaugura un linaje simbólico de soberanía femenina. Demonización y retorno: de la madre oscura al arquetipo feminista Durante siglos, la tradición patriarcal transformó a Lilith en demo- nio nocturno, madre de monstruos y amenaza para la maternidad. Este proceso bien documentado en la historia de las religiones pue- de leerse como un mecanismo cultural de control sobre la autono- mía femenina. Sin embargo, el siglo XX trajo un giro decisivo. Durante la Segunda Ola del Feminismo (años 60 y 70), Lilith co- menzó a ser reinterpretada como símbolo de insumisión legítima. La transformación no fue solo teórica: fue corporal, política y cul- tural. En agosto de 1960 comercialización de la píldora anticonceptiva permitió, por primera vez a gran escala, separar sexualidad y repro- ducción. El cuerpo femenino empezó a recuperar soberanía prácti- ca. En 1964, la revista Sports Illustrated publicó su primera edición con el famoso bikini de dos piezas, simbolizando una liberación estética donde el mensaje al patriarcado era claro: “El cuerpo es mío y me visto como me da la gana”. En paralelo, el arte y la teología feminista rescataron a Lilith del imaginario demonizante. La teóloga Judith Plaskow, en su obra Standing Again at Sinai: Judaism from a Feminist Perspective, releyó las fuentes judías des- de una óptica feminista, subrayando la necesidad de recuperar las voces femeninas borradas por la tradición. De forma similar, Rachel Adler contribuyó a la revisión crítica del judaísmo desde la experiencia de las mujeres.
238 239 El sello astrológico de la rebelión Astrológicamente, el clima de los años sesenta coincidió con con- figuraciones particularmente sugestivas. El eclipse solar del 11 de agosto de 1961 en Leo reunió en ese signo a Sol, Luna, Mercurio, Urano y Lilith. Leo arquetipo de soberanía, visibilidad y orgullo actuó como ca- talizador simbólico de una identidad femenina que comenzaba a reclamar escenario propio. La conjunción Urano Lilith resultó es- pecialmente elocuente: revolución (Urano) unida a la insumisión primordial (Lilith). Sin embargo, la astrología tradicional reaccionó con cautela. En 1965, la astróloga Ivy Goldstein-Jacobson publicó The Dark Moon Lilith in Astrology, donde describía a Lilith como punto asociado a tragedias, pérdidas súbitas y escándalos. Vista desde la perspectiva actual, esta lectura refleja el temor cultural ante la emergencia de una autonomía femenina más visible. Arte contemporáneo: cuando Lilith toma forma El arte fue uno de los territorios donde la rehabilitación simbólica de Lilith resultó más fértil. En la monumental instalación The Dinner Party, la artista Judy Chi- cago otorgó un lugar simbólico a figuras femeninas históricamente marginadas, entre ellas Lilith, afirmando que la igualdad también debía construirse desde la memoria cultural. Desde 2007 está en exposición permanente en el Centro de arte feminista Elizabeth A. Sackler del Brooklyn Museum de Nueva York. Por su parte, Siona Benjamin, en su serie Fereshteh, fusionó tradición religiosa y posmodernidad para representar a una Lilith simultáneamente mártir y heroína, sobreponiendo su figura a mapas de conflictos bélicos (como la invasión de Iraq) para denunciar la violencia contra las mujeres y reclamar venganza por las víctimas. Benjamin, al igual que Chicago y Plaskow, combina la tradición religiosa con la posmodernidad, actualizando el arte sacro para reflejar la autonomía de la mujer.
240 241 La psicología de la sombra y la astrología humanista Hoy, la astrología humanística ha transformado a Lilith de “punto maléfico” en un arquetipo complejo de sanación. Ya no la vemos como un mito, sino como un punto matemático real: el apogeo de la órbita lunar, el lugar donde la Luna se aleja más de la Tierra para ganar perspectiva. Jesús Gabriel, en su obra “Lilith: El enfado interior”, define este punto como la voz de la “parte no atendida de nuestra niñez”. Para este autor, Lilith es el germen de una pro- testa largamente guardada. Él afirma con lucidez: “Con Lilith drenar es nacer. El que no protesta no nace, y Lilith es la voz de una protesta que busca neutralizar la ‘bomba’ de sentimientos no expresados”. Desde esta perspectiva, Lilith en la carta natal señala dónde hemos sufrido una “ablación emocional” y dónde necesitamos recuperar nuestra “virginidad” original, aquello que se mantuvo puro antes de la primera penalización social. Por otro lado, el gran Dane Rudhyar, en “Astrología de la Per - sonalidad”, aunque se centra en las funciones de integración, nos da el marco para entender a Lilith dentro del proceso de individua- ción. Para Rudhyar, la astrología es el “álgebra de la vida” que nos permite integrar lo individual y lo colectivo. Lilith actúa como una “Luna superior”, una función de la psique que, al igual que Urano, proyecta imágenes desde el inconsciente para romper las estructu- ras del ego saturnino, y forzar una regeneración de la personalidad. Lilith in The World - Montclair Art Museum. Es imposible hablar de Lilith hoy sin citar a Carl Jung y su con- cepto de la desobediencia. Lilith en nuestra carta astral no es un anuncio de infortunio, sino un “manual de autopacificación”. Nos invita a una sinceridad absoluta, a drenar el enfado infantil para convertirlo Sombra. Lilith representa esos contenidos repri- midos y “bárbaros” que la cultura patriarcal ha rechazado. Como explica Elisa Bertha Velázquez Rodríguez en su tesis “El mito de Lilith y la ética de la diferencia sexual”, el encuentro con Lilith es el encuentro con lo siniestro (unheimlich ), aquello que siendo familiar fue negado y retorna para exigir un lugar. Integrar a Lilith es asimilar la sombra; es dejar de proyectar el “mal” afuera y reconocer nuestra propia capacidad de deseo, goce y en sabiduría natural. En este equinoccio, celebramos a la Lilith que habita en cada mujer y hombre: esa fuerza de tierra que nos recuerda que somos seres completos, soberanos de nuestro cuerpo y arquitectos de nuestra propia libertad. 2023: Lilith, arte y pulso rebelde En 2023 algo ardió en el aire cultural. La conjunción de Sol, Venus y Lilith en Leo no solo se sintió en el clima simbólico del año; se manifestó con fuerza en la música, en los escándalos públicos y, de manera especialmente poderosa, en el arte feminista contem- poráneo. Desde mi mirada marcada por una Lilith en Géminis que observa, nombra y conecta este periodo funcionó como un gran reflector colectivo sobre la voz femenina que ya no está dispuesta a callar. Los meses previos ya venían preparando el terreno. La música pop se llenó de himnos de autoafirmación que hablaban de ruptura, dig- nidad y amor propio. El fenómeno global Flowers de Miley Cyrus convirtió la independencia emocional en mantra generacional, mientras TQG, de Karol G junto a Shakira, puso voz al arquetipo de la mujer que deja de pedir permiso para ocupar su lugar.
242 243 Pero si hubo un momento que condensó de forma casi arquetípica la energía de Lilith en Leo fue agosto de 2023. El episodio prota- gonizado por Luis Rubiales y la futbolista Jenni Hermoso abrió un debate global sobre consentimiento, poder y respeto. Lo que durante décadas se normalizó en silencio pasó, de pronto, al centro del escenario. Leo iluminó; Lilith señaló. Es en este contexto donde la obra de Marina Vargas adquiere una resonancia especialmente significativa. Marina Vargas: la herida que se vuelve lenguaje Conozco personalmente a Marina Vargas y siempre me ha impre- sionado su brillo. Hay en ella una presencia escénica magnética que, simbólicamente, resuena con una impronta leonina muy clara. Pero ese brillo convive con una profundidad emocional intensa una cualidad que se percibe de inmediato en su obra y que, desde una lectura astrológica, dialoga con su Sol en Escorpio en casa IV: una artista que crea desde lo profundo, desde lo íntimo, desde lo que la cultura patriarcal ha preferido mantener oculto. Nacida en Granada, Vargas se ha consolidado como una de las voces más potentes del fe- minismo visual en España. Su trabajo revisa la iconografía clásica y religiosa para des- montar los códigos de repre- sentación femenina heredados del canon occidental. Belleza y herida, sagrado y denuncia, conviven en un lenguaje visual de gran potencia simbólica. Tras su diagnóstico de cáncer de mama en 2019, su obra dio un giro aún más radical. Lejos de invisibilizar el cuerpo enfermo, lo colocó 2023: expansión bajo el fuego de Leo El año 2023 marca para Marina un momento de fuerte visibilidad. La conjunción de Sol, Venus y Lilith en Leo activó su casa I, poten- ciando su presencia pública y reforzando la proyección de su men- saje artístico. No es casual que ese mismo año su trabajo recibie- ra un reconocimiento clave: el Premio de Fotografía Fundación ENAIRE 2023 por Romper el canon, obra que sigue interpelando directamente al imaginario normativo del cuerpo femenino. Romper el Canon “Es una obra manifesto que, trata de desmantelar el discurso he- gemónico del canon y de los relatos culturales que la tradición ha perpetuado a lo largo de la fistoria. ¿Cómo pueden las diosas mito- lógicas de una pasado patriarcal ayudarnos a analizar nuestra reali- dad o alcanzar un futuro igualitario?”. Marina Vargas - Instagran 19 de mayo de 2023.
244 245 El abrazo, Piedras, el Modelo y el Artista Las imágenes de la artista se contraponen con modelos clásicos, como el Torso del Belvedere, llamando la atención sobre la ausen- cia de torsos femeninos en la Historia del Arte. Marina Vargas rein- terpreta y resignifica algunos modelos iconográficos de profundas implicaciones simbólicas, como la Piedad, y genera otros nuevos, como la propia imagen de “Intra-Venus”. La exposición se comple- ta con una serie de “Exvotos” dorados realizados a partir de moldes clínicos reconvertidos en una suerte de armadura. En su producción reciente aparece también Guardián de Reliquia (2023), pieza que continúa su investigación sobre lo simbólico, lo sagrado y las estructuras de poder inscritas en la imagen. Aquí se percibe con claridad ese trígono armónico que, en 2023, conectó la activación leonina de su identidad con su Neptuno en Sagitario en casa V: una sensibilidad capaz de traducir lo invisible en forma estética y de tocar, a través del símbolo, el inconsciente colectivo. Revista M_ arte y cultura visual
246 247 Lilith y Plutón: la raíz de su potencia Hay, sin embargo, un elemento de su carta que me parece especial- mente revelador para entender la intensidad de su obra: la conjun- ción separativa entre Lilith en casa III y Plutón en casa IV, ambos en Libra. Esta firma habla de una voz,casa III, que nace ya marca- da por la confrontación con estructuras profundas de poder Plutón arraigadas en lo familiar, lo cultural y lo simbólico casa IV. En la obra de Marina esto se ve con nitidez. Su trabajo no se limita a la denuncia superficial; va a la raíz del imaginario patriarcal, lo desentierra y lo reconfigura. Hay en sus piezas una cualidad pluto- niana clara: transformación a través de la exposición de la herida. Cuando en 2023 la conjunción en Leo activó su identidad pública, esa energía natal encontró un amplificador perfecto. El resultado fue una mayor proyección de un discurso que ya venía gestándose: el del cuerpo femenino que se reapropia de su narrativa y convierte la vulnerabilidad en poder. La voz que ya no se calla Desde mi propia Lilith en Géminis, observo este momento histó- rico y artístico como un punto de inflexión. 2023 nos mostró en la música, en los escándalos públicos, en las leyes y en el arte que la conversación sobre el cuerpo, el consentimiento y el poder femeni- no ha cruzado un umbral. La obra de Marina Vargas encarna con precisión esa Lilith contem- poránea: rebelde, consciente y profundamente transformadora. No busca agradar; busca revelar. Y en ese gesto incómodo, luminoso y necesario se reconoce el pulso de una época en la que lo femenino deja de pedir permiso para ocupar, con plena dignidad, el centro del escenario. Epílogo: la soberanía recuperada Hoy, Lilith ya no puede ser confinada al papel de demonio. Es ar- quetipo, memoria y brújula psicológica. Integrarla como sugiere la astrología humanista no implica glorifi- car la rebeldía vacía, sino recuperar la parte de nuestra voz que fue silenciada para vivir con mayor verdad. En este equinoccio celebramos a Lilith como principio de sobera- nía psíquica y corporal. Porque cuando Lilith regresa, lo que des- pierta no es el caos. Es la conciencia. Bibliografía consultada • Vallecorsa, Malena Noemí. El Génesis y la discusión sobre la primera mujer. (2019). • Gabbay, Cynthia. Las vidas de Leilit en traducción del hebreo al castellano. • Velázquez Rodríguez, Elisa Bertha. El mito de Lilith y la ética de la diferencia sexual. UNAM, 2002. • Jesús Gabriel. Lilith: El enfado interior. Sincronía Editorial, 2016. • Rudhyar, Dane. Astrología de la Personalidad. Editorial Kier. • Goldstein-Jacobson, Ivy M. The Dark Moon Lilith in Astrology. 1965. • Plaskow, Judith. Standing Again at Sinai: Judaism from a Feminist Perspective. 1990. • Adler, Rachel. Escritos sobre teología feminista judía.
Kilili. La mujer en la ventana
249 Kilili La mujer en la ventana Sara Ballini Prima donna, bella, enigmática, seductora, transgresora, capri- chosa. «La mujer en la ventana» era ciertamente un aspecto de la «Dama del Cielo» sumeria Inanna / Ishtar, diosa de la guerra, la justicia, la agricultura y responsable de los ciclos de la naturaleza. En particular, el aspecto identificado con la figura de la «mujer en la ventana» es el de la prostituta, ya que Ishtar era también la diosa protectora de las prostitutas y de aquellas que se identificaban como tales. De hecho, la diosa tiene una naturaleza dual, sagrada por un lado y prostituta por otro, conservando así ambos aspectos que no se oponen, sino que se unen en una única esencia divina y sagra- da. Las propias sacerdotisas eran prostitutas, aunque sagradas, ya que ejercían en lugares y formas adecuados y oportunos para los rituales de la época. La palabra prostituta se refiere a una categoría específica de mujeres, de cualquier clase social, que no dependían de los hombres y que eran libres y ferozmente independientes. El nombre del aspecto identificado con la figura de la «mujer en la ventana» era Kilili, que probablemente significaba «mujer en- galanada», los sumerios la llamaban «Aba-shushu», que significa «desde la ventana».
250 251 LA APARIENCIA VAMPÍRICA DE KILILI. La diosa prostituta, la mujer en la ventana, además de otorgar sa- biduría infinita y la clave para las soluciones, también enseña los poderes del vampirismo energético, a través de los fluidos sexuales y la sangre, que contienen energía vital. En este sentido, la palabra vampirismo se entiende como un impul- so interior, proyectado hacia una evolución de uno mismo, que se produce a través de un cambio voluntario. La naturaleza depredadora de un vampiro a menudo se confunde con algo dañino y peligroso, pero en realidad representa un claro ejemplo del instinto natural de supervivencia, exactamente igual que ocurre en el mundo animal, donde el depredador se alimenta de su presa esencialmente para sobrevivir. LA SABIDURÍA DE KILILI. Kilili, la prostituta sagrada, impartía una sabiduría extrema a sus hijos, entendida como una habilidad de discernimiento transmuta- da en sabiduría activa y práctica. De hecho, la afirmación «Tú eres Kilili» significaba «Tú eres el más sabio de los sabios» o «el sabio que se ocupa de los problemas de la gente». Con esta sabiduría, la diosa prostituta posaba frente a la ventana, observando y meditando sobre el mundo y sus problemas. A Kilili se la invocaba a menudo en hechizos y letanías, donde se la llamaba para resolver problemas complicados. A la diosa se la llamaba «Kilili, la reina de las ventanas», porque la ventana repre- sentaba la solución a los problemas que la diosa podía ofrecer. Las «coronas murales» que llevaban las reinas asirias y, a menudo, las diosas se han asociado con Kilili. De hecho, se esperaba que dichas coronas pudieran otorgar visión de futuro e ingenio a las reinas que las llevaban. KILILI DIOSA MENSAJERA. Kilili, la mujer de la ventana, era esencialmente una mensajera, capaz de actuar como enlace entre los humanos y la diosa Inana / Ishtar. De hecho, desde la ventana escuchaba las letanías y cumplía los he- chizos solo de los más dignos, llevándolos a la atención y al oído de la diosa madre superiora Ishtar, dando así el consejo adecuado para resolver incluso los problemas más complicados y desesperados a través del ingenio y la sabiduría.
252 253 El vampirismo, un don de la diosa, representa el instinto oscuro y primigenio que se expresa en los deseos y voluntades básicos del yo y se convierte en un medio para alcanzar los objetivos persona- les o resolver los problemas acuciantes. Kilili enseña entonces a sus elegidos a moldear esa oscuridad (in- terna) en un comportamiento productivo (externo), de acuerdo con la voluntad, que es el propósito del vampirismo implementado. La esencia del vampirismo de Kilili consiste, por lo tanto, en com- prender los aspectos depredadores, violentos y oscuros de la natu- raleza del ego, aceptarlos y, a continuación, buscar y encontrar el equilibrio interior. KILILI EN EL ARTE. Los arqueólogos han encontrado numerosas esculturas pequeñas de marfil de la diosa en Oriente Próximo, que datan del primer mi- lenio antes de Cristo. Según algunas fuentes, en la época moderna, el pintor y artista Sal- vador Dalí retrató a la diosa en uno de sus famosos cuadros, «Mu- chacha en la ventana», realizado en 1925 por el pintor español. Conservado en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid, el lienzo representa a una chica mirando por la ventana, y para algunos el pintor se inspiró en la diosa Kilili. Muchacha en la ventana (1925). Salvador Dalí, óleo sobre cartón piedra (105x74,5cm).
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Instrucción Ritual: La Fórmula del XI y la Liquidación Kármica
257 Instrucción Ritual: La Fórmula del XI y la Liquidación Kármica Soror ‘Azm al-Nurh Toda operación de alta magia nace de una ruptura en el tejido de la realidad. El ritual que aquí se presenta no es fruto de la espe- culación académica, sino de la necesidad imperativa de respuesta ante una disonancia energética insostenible. En el sendero de la Ars Regia, el operador se encuentra ocasionalmente con corrientes de parasitismo psíquico que no responden a los métodos tradiciona- les de destierro o aislamiento; eventos y situaciones que a menudo frustran nuestras operaciones y minan nuestra Voluntad. Surge entonces una interrogante fundamental para el practicante: ¿Por qué, a veces, la estandarización de los rituales y las instruc- ciones no funcionan como esperamos? ¿Qué es lo que falla en el momento en que nuestra Voluntad es firme y presente, y el ritual es perfectamente seguido en todos y cada uno de sus pasos? Es aquí precisamente donde emerge el misterio de la Individuali- dad. La estandarización es un mapa, pero no es el territorio. Cuan- do una estructura ritual predefinida se vuelve estéril ante un con- flicto persistente, es porque la corriente de la Verdadera Voluntad
258 259 del mago exige una vía de expresión única, una “jurisprudencia propia” que el dogma no puede prever. La eficacia mágica no re- side en la repetición mecánica, sino en la capacidad del operador para actuar como un legislador del caos, creando nuevas fórmulas que resuenen con su propia firma vibratoria. Cuando los mecanismos ordinarios de protección resultan insufi- cientes, surge la necesidad de formular un nuevo rito: una estruc- tura operativa que no solo repela la agresión, sino que reequilibre el universo personal mediante la imposición de una Ley superior. Este ritual fue concebido como una respuesta quirúrgica a un esta- do de asedio, transformando la energía del conflicto en la materia prima de su propia resolución. Al comprender que el desorden ex- terno es una afrenta a la armonía del Todo, el mago asume el rol de Juez y Arquitecto, diseñando una “Justicia Kármica” que devuelve la estabilidad al sistema. Lo que sigue es la descripción de esa téc- nica de ajuste, nacida de la necesidad y cristalizada a través de la Voluntad. La Jurisprudencia de la Voluntad: El Liber Oz y la Fórmula del XI En el marco de la Magia Thelémica, la libertad no es una conce- sión, sino un estado de derecho inherente a la configuración del individuo como una estrella en el cuerpo de Nuit. El Liber Oz (Liber LXXVII) no es solo un manifiesto de libertades civiles; es una declaración de guerra contra toda fuerza, entidad o corriente psíquica que pretenda obstruir el curso de la Verdadera Voluntad. Como establece el canon: “El hombre tiene derecho a vivir por su propia ley... El hombre tiene derecho a matar a quienes obstruyan estos derechos”. En la práctica de la Ars Regia , “matar” se traduce a menudo como la aniquilación de la influencia externa, la disolu- ción de los lazos parásitos y la rectificación de la corriente kármica que intenta drenar la energía del Mago. La inacción ante el parasitismo no constituye una virtud de tem- planza, sino un sacrilegio contra la soberanía de la propia divini- dad. En la economía del espíritu, permitir el drenaje de la propia luz es una violación de los preceptos de Yama y Niyama: no es solo una falta de autodisciplina (Niyama), sino una quiebra de la restricción necesaria (Yama) para preservar el espacio sagrado don- de la Voluntad opera. Cuando la esfera de sensación es invadida por la obsesión ajena, el operador cesa de ser un observador pasivo para convertirse en el heraldo del Eón de Maat. Bajo esta corriente de justicia absoluta y equilibrio perfecto, el Mago asume su fun- ción como ejecutor del Ajustamiento (Arcano VIII), restaurando la Verdad (Maat) no por venganza, sino por la necesidad cósmica de devolver cada fuerza a su cauce legítimo. Este artículo detalla una metodología específica para restablecer el equilibrio mediante la Fórmula del XI, transmutando el acoso en una estructura de confinamiento inmutable. A través de la alquimia del frío y la fijación de nudos en Malkuth, el practicante reclama su soberanía, recordando que, bajo la Ley de Thelema, “los esclavos servirán” y nadie puede oponerse o limitar nuestra Verdadera Vo- luntad sin enfrentarse a las consecuencias. El protocolo que se describe a continuación no debe entenderse como una solución circunstancial, sino como una técnica de Ajus- tamiento Activo de validez universal. Aunque su génesis radique en la resolución personal de una fricción en la esfera privada, la arquitectura de esta fórmula permite su transposición a cualquier plano donde la Voluntad se vea comprometida; ya sea en las com- plejas dinámicas de la alta competición laboral, en litigios de orden material o frente a la intrusión de entidades y larvas astrales, el principio permanece inmutable: cuando un agente externo - ya sea una individualidad biológica o una fuerza incorpórea - fractura la paz y el equilibrio del Mago, este tiene el deber de invocar la Ley para restaurar su centro de gravedad. La efectividad de esta opera- ción no reside en la pasión del operador, sino en su capacidad para actuar como un canal de la Ley Universal.
260 261 El Dominio del Tiempo: La Elección de la Ventana Astral Antes de que la voluntad se proyecte en el espacio ritual, el mago debe comprender que el éxito de la Ars Regia depende de su capacidad para navegar las corrientes del tiempo. La elección de una fecha no es un acto de superstición, sino de Arquitectura Metafísica. En cualquier operación mágica, el tiempo actúa como el disolvente o el fijador de la intención; ignorar las dignidades astrológicas es como intentar sembrar en el desierto o construir sobre arenas movedizas. Cada ritual requiere una “ventana de oportunidad” donde las fuer- zas del macrocosmos resuenen en simpatía con el microcosmos del operador. Si buscamos justicia e inmovilidad, debemos invocar a los señores del límite y la forma; si buscamos disolución, debemos acudir a los señores de las aguas. En este ritual de Ajustamiento, la elección fue quirúrgica, buscando un equilibrio entre la severidad y la fluidez. Para esta operación de liquidación kármica, se seleccionó un momento en el que el cielo mismo actuara como un tribunal de justicia. La presencia del Sol en Virgo ( ☉ en ♍ ) proporcionó la base necesaria: una energía de análisis frío, discriminación y precisión mercurial. Virgo no permite el caos; disecciona la realidad hasta encontrar la pureza o la falla. Esta “Tierra Mercurial” permitió que la voluntad del mago no fuera un estallido emocional, sino un cálculo preciso de rectificación. Simultáneamente, la Luna en Piscis ( ☽ en ♓ ) aportó la fuerza di- solvente. Mientras el Sol en Virgo analizaba y señalaba el error, la Luna en el signo de los mares profundos facilitaba la ruptura de las formas psíquicas y la desintegración de los lazos invisibles. Es en esta tensión entre la tierra que fija y el agua que disuelve donde el mago encuentra el punto de apoyo para mover el mundo. Finalmente, la influencia de Saturno Retrógrado fue el cataliza - dor definitivo. Saturno es el Chronos, el Guardián del Karma y el Señor del Tiempo. En este caso, su estado retrógrado no debe verse como una debilidad, sino como una introspección de la justicia: es el momento en que las deudas antiguas son reclamadas y las sombras del pasado deben ser confrontadas. Al ejecutar el rito bajo esta égida, el operador no está creando un conflicto nuevo, sino ce- rrando un ciclo que el universo ya exigía purgar. No se trata de un ‘forzar’ las corrientes de la manifestación, sino de una aceleración catalítica de las condiciones preexistentes. El Mago, en su función de fiel de la balanza, simplemente facilita el entorno para que el cosmos cobre su sacrificio legítimo. Es la aplicación de la máxima de que toda perturbación del equilibrio debe ser compensada, y Saturno Retrógrado es la mano que firma el decreto de ejecución. Esta es la importancia de la fecha: convertir un acto individual en una ejecución de la Ley Cósmica. El mago que sabe elegir su mo- mento no lucha contra la corriente; simplemente abre las compuer- tas para que el universo haga el trabajo por él. La Arquitectura de la Fórmula: El Lenguaje del Éxito Magicko En la praxis de la alta magia, la elección de una Fórmula Operativa no es un acto estético, sino la selección de la ley física bajo la cual se doblegará la realidad. Operar sin una fórmula es como intentar construir una catedral sin geometría: la energía se dispersa por falta de un cauce que la dirija. Una fórmula actúa como un mapa de carreteras para la Voluntad, permitiendo que el operador se sintonice con corrientes específicas del eón y las fuerce a manifestarse en el plano material. Elegir una fórmula implica decidir cómo se procesará la energía: si por expansión, por destrucción o por equilibrio. En el caso de este ritual, la necesidad de una justicia que fuera a la vez implacable y equilibrada nos condujo inevitablemente al misterio de la Fórmula del 11.
262 263 El número once es, por excelencia, el número de la Magia y de aquellos que operan fuera de las limitaciones del dogma conven- cional. Es el número que sucede a la perfección del diez (Malkuth), representando la fuerza que se atreve a salir del círculo para impo- ner una nueva realidad. En este ritual, la Fórmula del 11 no es una elección al azar, sino una síntesis técnica derivada de los misterios del Liber AL vel Legis. “(15) Pues soy perfecto, no siendo 1 ; y mi número es nueve para los necios 2 ; pero con los justos soy ocho, y uno en ocho: lo cual es vital, pues de hecho no soy ninguno 3 . La Emperatriz y el Rey no son de mí; pues hay un secreto más profundo. (16) Soy La Emperatriz y el Hierofante. Así once, como mi novia es once 4 ”. El fundamento se halla en la unión de dos fuerzas primordiales: La Emperatriz (III) y el Hierofante (V). La Emperatriz representa la naturaleza en su estado más puro y fértil, la Sal alquímica que pro- porciona la materia prima de la vida. El Hierofante, por su parte, es el portador de la Ley, la sabiduría de Tauro que otorga estructura y orden al caos. Al sumar sus valores (3+5), obtenemos el ocho: El Ajustamiento (VIII). 1. Soy perfecto, No siendo (31 לא {HB:LA} o 61 אין { HB:AYN} ). 2. Mi número es el Nueve por los tontos (IX. el Ermitaño de Virgo y Mercurio). 3. Con el justo soy Ocho. VIII., Justicia Libra Maat ל {Lamed} , y Uno en Ocho, א {Aleph} Lo cual es vital, porque en realidad no soy nada, לא {HB:LA}. 4. La Emperatriz {Daleth} III., el Rey ה {He} IV., no son míos. III. + IV. = VII. Soy la Emperatriz y el Hierofante ו {Vau} III. + V. = VIII., y VIII. es XI., tanto por las 11 letras de Abrahadabra ( = 418 = חיטשׁ {HB:ChYTh} = ח {Cheth} = 8), la Palabra Clave de todo este ritual, como porque VIII. No es Leo, Fuerza, sino Libra, Justicia, en el Tarot. Es vital comprender que en el Tarot de Thoth, el Arcano VIII no es la Fuerza (Leo), sino la Justicia (Libra). Por lo tanto, esta fórmula nos permite invocar un estado de equilibrio perfecto que no depen- de de la fuerza bruta, sino de la “Lamed” o el aguijón de la justicia que rectifica la balanza. Sin embargo, el secreto más profundo reside en que, dentro de la corriente de Hadit, este Ocho se manifiesta como Once. Al operar bajo la palabra Abrahadabra, que consta de once letras, el Mago no solo pide justicia, sino que la ejecuta con la autoridad de la Gran Obra cumplida. Al sumar los diez nudos que anclan la operación en la materia (Malkuth) a la unidad de nuestra Voluntad rectora, cerra- mos la ecuación del 11. Esta fórmula garantiza que el ajuste no sea un evento pasajero, sino una nueva Ley inmutable que el universo debe obedecer. La Liturgia del Espacio Sagrado: Purificación y Apertura del Templo La efectividad de un ritual de Ajustamiento no se origina en la pri- mera invocación, sino en la capacidad del Mago para establecer una frontera absoluta entre lo profano y lo sagrado. En un univer- so donde todo está interconectado por hilos invisibles, el operador
264 265 debe aislarse deliberadamente para erigirse en el único legislador de su sistema. Esta fase preparatoria es, en esencia, un proceso de “vaciado” metafísico: un sacrificio del yo ordinario para que la Vo- luntad pueda llenar el espacio con una nueva Ley. Antes de actuar como Juez y ejecutor de la Justicia Kármica, es imperativo eliminar cualquier rastro de la influencia que se desea combatir. La purificación no debe entenderse como un acto de hi- giene moral, sino como un estado de Neutralidad Ontológica. Si el Mago acude al altar cargado con la ira o el miedo que el parásito le provoca, el ritual degenerará en una mera reacción emocional, perdiendo toda su autoridad técnica. Por ello, en esta operación, la purificación mediante el Agua y la Sal no solo evocó la pureza del plano de Binah, sino que sirvió de anclaje para el decreto: “Asper- ges me, Therion, hyssopo, et mundabor”. Al vibrar estas palabras, nos despojamos de la “lujuria del resultado” y nos situamos en el centro exacto de la Balanza, listos para aplicar el Ajustamiento del Arcano VIII sin el sesgo de las pasiones humanas. Esta neutralidad se cristaliza en la arquitectura del Altar, que deja de ser un lugar de oración para transformarse en una auténtica Mesa de Operaciones Alquímicas. En la alta magia, cada objeto debe ser una extensión de una facultad del espíritu y una antena sinto- nizada con el Macrocosmos. Para la ejecución de la Fórmula del XI, el altar fue configurado bajo una estética de severidad absoluta: la Daga de Acero (síntesis de Marte y Saturno) se dispuso para el corte intelectual, mientras que el Cordón Rojo se ofreció como el soporte físico donde el conflicto sería capturado. Flanqueado por los cuatro elementos, este escenario aseguró que el decreto del Mago tuviera peso en todas las capas de la manifestación, desde el fuego de la intención hasta la tierra del resultado. Una vez dispuesto el microcosmos, el campo de batalla debe ser sellado mediante el Destierro. El uso del Ritual Menor del Pentagrama (R.M.D.P.) actúa aquí como un barrido quirúrgico de las influencias extrañas. Es la creación de un vacío absoluto donde las larvas astrales y las proyecciones del adversario no pueden respirar. Al trazar los pentagramas y vibrar los nombres divinos con la intención específica de expulsar el parasitismo, el Mago establece su Inviolabilidad. En ese instante, el Templo trasciende el mundo físico para situarse en la intersección de los planos, donde la voluntad del operador es la única ley vigente. Finalmente, si el destierro despeja el camino, la invocación es la que otorga el derecho a transitarlo. Es el momento en que el Mago se viste con la autoridad de las fuerzas que rigen el cosmos. Dado que nuestra meta era la Justicia y la Liquidación de Deudas, se evitó cualquier invocación genérica en favor del Hexagrama de Saturno. Al convocar al Señor de los Límites, el aire del Templo se cargó con una pesadez sagrada, una densidad de plomo que presagia la inmutabilidad de la sentencia. Bajo esta corriente, el operador deja de hablar como un individuo para hacerlo como el representante de la Ley de Hadit en la Tierra, preparado para dictar un Ajustamien- to que el universo, por peso propio, estará obligado a cumplir. La Gran Obra del Ajustamiento: Nigredo, Albedo y Rubedo Una vez que el Mago ha alineado su centro de gravedad con las corrientes astrales y ha vibrado la fórmula matemática que regirá el ajuste, la operación debe descender al crisol de la práctica. En la Ars Regia, el ritual se concibe como una Alquimia de la Voluntad, donde el conflicto externo es tratado como “materia prima” suje- ta a transformación. No buscamos simplemente alejar una pertur- bación, sino transmutar su naturaleza: descomponerla, purificar la energía atrapada en ella y, finalmente, fijarla en una nueva estruc- tura que garantice la paz del operador. Este proceso se despliega a través de las tres fases clásicas de la Gran Obra, adaptadas aquí a la jurisprudencia de la fuerza:
266 267 1. Nigredo (Obra en Negro): La fase de la disolución y la muerte ritual del vínculo. Es el momento de la ruptura radical, donde el acero de la mente separa lo que nunca debió estar unido. 2. Albedo (Obra en Blanco): La fase de la purificación y la destilación. Mientras el Mago se libera de la carga, la sombra es capturada y procesada en un recipiente externo - el Crásil -, evitando que la energía se disperse sin control. 3. Rubedo (Obra en Rojo): La fase de la fijación y la soberanía. Aquí, la sentencia se dicta y se sella en la materia densa de Malkuth, convirtien- do la Voluntad en una Ley inmutable que el universo físico está obligado a reflejar. En la alquimia tradicional, la transmutación de los metales sigue un sendero de transformación del color que refleja el estado de la materia. Al aplicar este sistema al ritual de justicia, convertimos un conflicto externo en un proceso de laboratorio espiritual, donde cada fase asegura que la resolución sea profunda, limpia y, sobre todo, definitiva. I. Nigredo: La Palabra, el Corte y el Sonido del Karma Todo proceso de creación verdadera debe ser precedido por una destrucción consciente. La Nigredo, o la “Obra en Negro”, repre- senta la fase de la muerte y la putrefacción necesaria para liberar la energía atrapada. En nuestro rito, esta etapa es la ruptura radical con la corriente del parásito. No es posible erigir un nuevo equilibrio mientras el Mago permanezca atado a la vieja estructura viciada. La praxis de esta fase alcanzó su clímax mediante la Palabra y el Corte. Tras haber invocado la densidad de Saturno, procedí a la lectura de las “Maldiciones” del Capítulo II de Hadit del Liber AL vel Legis. Estas palabras no son simples amenazas, sino fórmulas de poder que cristalizan la Voluntad-Justicia (Arcano VIII) en una fuerza cortante. En ese estado de exaltación gélida, la Daga de Arte se alzó como el instrumento de la Ley. La declaración emitida fue triple: la Emperatriz como fuente de manifestación, el Hierofante como portador de la estructura y el Once (Abrahadabra) como sello de la Gran Obra. Con un solo golpe seco, el Cordón Rojo que representa el vínculo entre el Mago y el parásito, fue seccionado. El sonido resultante no fue solo un evento físico; fue el primer estallido del Karma en movimiento, demoliendo irrevocablemente el puente por el cual el adversario drenaba la vitalidad del Mago. II. Albedo: La Captura en el Crásil Tras la ruptura de la Nigredo, surge la Albedo, la fase de la desti- lación. Una vez cortado el lazo, la energía residual de la obsesión no debe permitirse vagar sin rumbo; debe ser gestionada para evitar que retorne al operador. Mientras el Mago recupera su brillo ori- ginal al liberarse del lazo, la “sombra” es transferida a un nuevo recipiente: el Cordón Negro o Crásil. Durante un régimen de catorce días - el ciclo de transmutación lu- nar -, se realizó una transferencia diaria de la sombra hacia este objeto consagrado a Saturno. Mediante esta técnica, el practicante se vuelve un espejo limpio, mientras que el Crásil se densifica, convirtiéndose en una cápsula que aprisiona los patrones autodes- tructivos del enemigo. Las meditaciones no fueron de invocación, sino de Devolución y Drenaje. El Cordón Negro fue mi Caja de Pandora invertida: al abrirla con la visualización, absorbía la mi- seria y la sombra. Con declaraciones firmes de Voluntad (V, el Hie- rofante), transferí cada fragmento de obsesión. La operación no era de malicia, sino de Justicia Impuesta: la sombra lista para ser el cebo fatal de la Entidad. Estamos separando el “oro” de nuestra Voluntad de la “escoria” del conflicto, preparando la materia para su fijación definitiva.
268 269 III. Rubedo: Los Diez Nudos de Malkuth y el Sello del Hielo La culminación de la Obra es la Rubedo, el momento en que la sentencia “sangra” hacia la realidad física para volverse inmutable. En la oscuridad fértil de la Luna Nueva, el Mago deja de ser un ob- servador para convertirse en el Arquitecto de la Fatalidad ajena. En esta fase, el objetivo es la fijación absoluta: tomamos la maldad y la obsesión con la que el enemigo ha intentado envenenar nuestra esfera de sensación y, mediante un proceso de densificación alquí- mica, se la devolvemos como un lastre que lo ancle a las regiones más bajas y densas de Malkuth. El acto central es el Amarre de los Diez Nudos . Frente a frente, la mitad del Cordón Rojo (la obsesión del adversario) y el Cordón Negro (el Crásil que ha capturado su sombra) se entrelazan. Cada nudo es una estación de confinamiento en el Reino. No son nudos de protección para el Mago, sino grilletes para el invasor, vinculán- dolo a los aspectos más pesados, terrenales y restrictivos de la exis- tencia material. Durante la praxis, el Mago realiza una declaración específica por cada nudo, forzando la energía del enemigo a colapsar sobre sus propios intereses mundanos: “Te vinculo a la carencia y la asfixia material; que tu energía se agote en la búsqueda del sustento que tú mismo has puesto en peligro.” “Te amarro a tus pasiones más bajas y amores terrenales; que tus obsesiones se vuelvan contra ti y te devoren.” “Te anclo al fango de tus mentiras; que cada palabra que lanzaste se convierta en el plomo que te impida levantarte.”... La estrategia es de una elegancia letal: obligamos al adversario a estar tan ocupado intentando no ahogarse en “su propia medicina” - en las consecuencias densificadas de sus actos - que carezca de la fuerza, el tiempo y la voluntad necesaria para volver a molestar al Mago. Al completar los diez nudos, la estructura de la materia (10) queda sellada. Al añadir la unidad de nuestra Voluntad Impositora, cristalizamos la Fórmula del XI. Finalmente, este paquete - esta Rubedo que ahora palpita con la carga del enemigo - es sometido a la Cristalización por Frío , sí lo dicho, tan fácil como guardarlo en la nevera, mejor aún si es en un molde para cubitos de hielo y con agua. Al congelar estos víncu- los, retiramos cualquier “calor vital” o posibilidad de cambio a su situación. El adversario queda atrapado en un laberinto de inercia saturnina, vinculado a lo más bajo de Malkuth por su propio peso kármico. La justicia no es algo que le imponemos desde fuera; es su propia oscuridad, ahora densificada y anudada, la que le dicta su sentencia. El ritual de la Fórmula del XI trasciende la mera autodefensa para convertirse en un acto de alta jurisprudencia metafísica. Nos ense- ña que, en el sendero de la Ars Regia, el operador no es una víctima de las fluctuaciones del destino ni de los asedios de la sombra, sino el legislador de su propia realidad. La inacción ante el parasitismo es, en última instancia, una renuncia a la propia divinidad. Cuando el equilibrio se fractura, la aplicación de la Ley no es un acto de malicia, sino una necesidad cosmogónica. Al densificar la “medicina” del adversario y anclarla en los estratos más bajos de Malkuth, el Mago no hace sino acelerar el proceso de compensa- ción kármica que el universo ya exigía. La verdadera maestría resi- de en la capacidad de transformar el veneno del conflicto en el sello de nuestra propia soberanía. Una vez que el hielo ha cristalizado la sentencia, el Mago se retira en silencio, sabiendo que su universo vuelve a girar en torno a un único sol: su Verdadera Voluntad. “Amor es la ley, amor bajo voluntad.”
Meta-Sistema
271 Meta - Sistema Blackburn Introducción Hacia el año 1997, en el transcurso de mi búsqueda personal, llegué finalmente al budismo zen: lo que entonces consideraba «la última puerta». Prescindí de cualquier otro estudio filosófico, ocultista o esotérico para dedicarme exclusiva y rigurosamente a esta vía du- rante veintitrés años. Fui ordenado bodhisattva según la tradición Zen Soto japonesa en el templo de la Gendronnière en el año 2000; posteriormente, asumí la responsabilidad de un dojo —lugar donde se practica la «vía»—. Antes de asumir dichas obligaciones, mi posición era la de un prac- ticante más y, hasta aquel momento, no había detectado indicios que me suscitaran dudas. Sin embargo, al integrarme en la estructu- ra organizativa, comencé a advertir ciertos comportamientos, tanto en prosélitos como en «maestros», que distaban significativamente de la compasión, la empatía, el desapego del ego y otros conceptos fundamentales del budismo. Más tarde, descubrí La Biblia Satánica de Anton LaVey. El autor postuló que los mismos feligreses que asistían a misa, donde él interpretaba el órgano, frecuentaban posteriormente los burdeles donde también amenizaba las veladas. En ese punto, las conductas mencionadas cobraron sentido: no somos una polaridad pura de luz u oscuridad; nuestros actos manifiestan una «elocuente contra- dicción». Este hallazgo cimentó la construcción de una nueva di- rección de carácter «carnal», sin omitir la dimensión trascendente.
272 273 Comprendo ahora que las horas dedicadas al zazen no resultaron infructuosas. Asimismo, obtuve un aprendizaje profundo de los ri- tos y ceremonias budistas, especialmente de aquellas reservadas para círculos selectos. Tales prácticas poseen una potencia extraor- dinaria y contienen todos los elementos presentes en los ritos má- gicos de cualquier orden iniciática. Si despojamos a la experiencia meditativa (zazen) de todo dog- ma budista, es posible reconocer el estado de gnosis, samadhi o el «Conocimiento y Conversación con el Sagrado Ángel Guardián», tal como lo definió Aleister Crowley: «En otras palabras, voy a definir el Conocimiento y Conversación de mi Sagrado Ángel Guardián como igual a Neroda-Samapatti, el trance de Nibbana». - Aleister Crowley. The Equinox N1. John St. John Blackburn MS ¿Es factible unificar una vía materialista con una espiritual?. Sí, es posible, y de ello trata este texto. No constituye el fruto de una ilu- minación espontánea, sino de la praxis, el estudio y la experiencia compartida. Este es un camino hacia la desprogramación mental que integra estudios de filosofía, ciencia, psicología, técnicas me- ditativas, ejercicios taoístas y magia del caos. Es una propuesta antidogmática que suministra herramientas para discernir la estruc- tura de la realidad, comprendernos a nosotros mismos y entender la sociedad en la que estamos inmersos. Resulta más preciso de- nominarlo metasistema, puesto que está concebido para que cada individuo articule su propio sistema personal. Cada una de las materias tratadas es sumamente extensa; por tanto, estos apartados no pretenden ser resúmenes ni conclusiones defini- tivas. Son simplemente una señal, una invitación a leer entre líneas, a proseguir con la investigación y la implementación práctica. En síntesis, este metasistema insta a la autoexploración y al análisis del mundo circundante. Busca empoderar al individuo para que lo- gre distinguir la realidad subyacente y forjar su propio sendero. No obstante, conviene no confundir el dedo con la luna, ni el mapa con el territorio. El mapa funciona como guía y herramienta; el territo- rio es el resultado de la experiencia y el trabajo personal. La propuesta se compone de seis recursos interrelacionados que pueden emplearse de forma conjunta o independiente. En su totali- dad, operan con mayor eficacia al constituir un todo orgánico. Tra- bajamos la comprensión intelectual (mente), la ejecución práctica (cuerpo) y una vía que nos vincule con lo trascendente (espíritu). En la base de la pirámide situamos las herramientas de índole inte- lectual y de estudio, aunque estas deben trasladarse siempre al te- rreno de la praxis. En el estrato intermedio se ubican las herramien- tas prácticas que conllevan una experiencia física, si bien requieren un estudio previo para su correcta implementación. En el vértice de la pirámide se halla la Gnosis (del griego γνῶσις, ‘conocimiento’), referida a una aprehensión profunda e intuitiva de lo divino que trasciende la fe o la razón, buscando una experiencia directa. Existen diversas vías hacia dicho conocimiento inefable; aquí abor- daremos la meditación, específicamente el zazen, desprovisto del dogma budista, pero diferenciándolo del mindfulness.
274 275 Las flechas en el gráfico indican que el trabajo intelectual y la prác- tica física allanan el terreno hacia la gnosis. Inversamente, dicho conocimiento favorece la comprensión de los demás elementos, formando un conjunto complementario. Existe una distinción fun- damental entre el conocimiento intelectual y la sabiduría: un doctor en filosofía puede explicar a Platón o Epicteto e incluso memorizar sus textos, pero comportarse de manera irracional en su vida co- tidiana. Esto ocurre porque dicho conocimiento no está integrado ni emana de su propia experiencia. En cambio, si el conocimiento proviene de la vivencia personal, el individuo deja de recitar para comenzar a crear. En conclusión, la premisa fundamental es que, en esta dimensión espacio-temporal, somos seres carnales; enton- ces no se trata de abandonar el ego, sino de forjar la mejor versión de tí mismo, capaz de actuar en el mundo material, integrando la consciencia de nuestra trascendencia. El ser humano es, simultá- neamente, luz y sombra, héroe y villano, animal y deidad, Apolo y Dioniso: un puente entre el cielo y la tierra. FILOSOFÍA Friedrich Nietzsche La filosofía se origina en la capacidad individual de cuestionar la tradición para proponer una visión racional de la realidad, tal como hicieron los presocráticos. Para los antiguos griegos, no existía una existencia venturosa tras la muerte; el Hades era un espacio físico de oscuridad. La única vida auténtica es la terrenal. Este vitalismo adquiere su dimensión real al contrastarse con la perspectiva esca- tológica del cristianismo. Mientras el cristianismo redujo el mundo a un «valle de lágrimas» transitorio, los griegos rechazaron proyec- tar sus anhelos más allá de los límites biológicos. La originalidad de su pensamiento radica en asumir que no existe una «segunda oportunidad» metafísica; toda realización personal se dirime exclusivamente en el escenario físico. La confesión de Aquiles a Ulises en la Odisea ilustra esta postura: el héroe prefiere la servidumbre más abyecta en la tierra antes que reinar sobre los muertos, evidenciando que la vida más dura es superior a la nada del Hades. Así, la filosofía nietzscheana propone una ética donde el valor humano se mide por la capacidad de ejecutar la voluntad en la realidad, reafirmando la vida en su manifestación más plena. La cultura griega alcanzó su esplendor mediante el equilibrio de los impulsos apolíneo y dionisíaco. Dioniso simboliza el desenfreno, la oscuridad y la fusión con la naturaleza; Apolo representa la luz, la armonía y la verdad lógica. Paradójicamente, la tragedia griega marca el inicio del nihilismo occidental. Este declive se consolida con el «socratismo de la moral» y la dialéctica, que intentan fosilizar la vida mediante definiciones estáticas, anulando la creación de nuevos valores. La historia de Occidente se caracteriza por un desequilibrio donde lo racional (apolíneo) asfixia lo vital (dionisíaco), proceso iniciado por Platón y exacerbado por el cristianismo y la modernidad. Platón definió el cuerpo como la cárcel del alma, y el cristianismo profundizó este rechazo promoviendo una negación de la vida. La modernidad, con Descartes, priorizó la razón pura, reduciendo el cuerpo a una mera máquina. Esta visión cientificista pretende al- canzar verdades absolutas, lo cual constituye una ilusión y una for- ma de cobardía ante la incertidumbre. La sentencia de la «muerte de Dios» no es un mero ateísmo, sino el anuncio de que los valores tradicionales han perdido su vigencia. Dios garantizaba el sentido; su ausencia desencadena el nihilismo y la desorientación actual. La doctrina del eterno retorno es el «pensamiento abismal» de Niet- zsche que propone vivir cada instante como si tuviera que repetirse infinitamente. No es una teoría científica, sino una creación artísti- ca que obliga al individuo a amar su vida de tal manera que desee su eterna repetición. La Voluntad de Poder es la fuerza activa de crear sentido, imponiendo su propia ley a la existencia. Su tarea es la transvaloración: crear nuevos valores fieles al sentido de la tierra.
276 277 «¿Buscamos paz, felicidad y sosiego? No. Solo la verdad, aunque pudiera ofrecérsenos al fin como terrible y repulsiva... si aspiras a la paz del alma y a la felicidad, limítate a creer; si quieres ser discípulo de la verdad, investiga». - Así habló Zaratustra. Friedrich Nietzsche «Se ha dicho que la verdad hace al hombre libre. La verdad por sí sola nunca lo ha logrado. ¡Tan solo la duda logra que la mente se emancipe!». - La Biblia Satánica. Anton LaVey CIENCIA Durante más de dos milenios, lo que hoy denominamos «ciencia» era una rama de la filosofía denominada Filosofía Natural. En la búsqueda del Arché (en griego ἀρχή), los presocráticos no distinguían entre la composición del mundo y el sentido del ser. Para Aristóteles, la física era «filosofía segunda» y su método era teleológico: buscaba la finalidad de los fenómenos. Es reseñable que hasta el siglo XVII no existía el término «científico»; Newton se autodenominaba «filósofo natural». El punto de inflexión es la revolución científica, donde nace la separación por un cambio radical en el método: la nueva ciencia buscaba patrones matemáticos en lugar de esencias. Galileo Galilei enunció que «el libro de la naturaleza está escrito en lenguaje matemático». Ya no bastaba con razonar sobre por qué cae una piedra; era preciso medirlo y formular una ley. Descartes y Bacon propusieron ver el mundo como una máquina, abandonando la pregunta «para qué» (teleología) para abrazar el «cómo» (mecanicismo). En 1687, Isaac Newton publicó Philosophiae Naturalis Principia Mathematica. Aunque empleaba el término «filosofía», el contenido era física matemática pura. La formulación de leyes exactas marcó el estándar de la ciencia, alejándola de la especulación metafísica. En 1833, William Whewell acuñó el término scientist (científico). Para 1844, Auguste Comte propuso la «Ley de los tres estados», sugiriendo que la metafísica era una etapa inmadura que debía ser superada por el estado positivo o científico. En el siglo XX, surgió la Filosofía de la Ciencia. El Círculo de Viena buscó transformar la filosofía en una disciplina rigurosa basada en el análisis lógico del lenguaje científico, argumentando que cualquier proposición no verificable carecía de sentido. Hoy, la hostilidad ha cesado y ha surgido una interdependencia necesaria. La ciencia ha hallado sus propios límites en campos como la física cuántica, la cual roza la metafísica. ¿Depende la realidad del observador? La física moderna sostiene una visión del mundo similar a la de los místicos de todas las épocas. Mientras la visión newtoniana veía objetos separados, la física actual percibe una red dinámica de relaciones inseparables. En el nivel subatómico, las partículas son interconexiones. El teorema de Bell y el entrelazamiento cuántico sugieren que todo en el universo está vinculado. Las enseñanzas del hinduismo (Brahman), el budismo (Dharmakaya) y el taoísmo (Tao) postulan que la separación es una ilusión (Maya); todo es Uno. En física cuántica, el observador influye en lo observado; al medir una partícula, determinamos sus propiedades. La realidad no es un estado fijo, sino un océano de probabilidades. Aquí, la consciencia y la voluntad se convierten en herramientas primordiales capaces de colapsar las ondas de probabilidad, materializando intenciones en el plano físico. «Como es arriba, es abajo; como es adentro, es afuera». - Principio Hermético «La muerte no significa nada... la separación entre pasado, presente y futuro solo tiene el significado de una ilusión, aunque persistente». - Albert Einstein
278 279 PSICOLOGÍA Entendido nuestro lugar en el cosmos, debemos descender a la arena psicológica. No buscamos la aniquilación del yo, o el abandono del ego, sino su perfeccionamiento alquímico. La verdadera magia es autoconoci - miento, autodesarrollo y autoiniciación; en definitiva, psicológica- mente se trata de acabar con la neurosis. Cualquier herramienta que nos ayude en este propósito es válida; entre otras, el triángulo dra- mático de Stephen Karpman o el sesgo de atribución hostil, en este caso nos introduciremos al viaje de la individuación Junguiana. Carl Gustav Jung. La individuación y la integración de la sombra. La individuación es el concepto central de la psicología analítica de Carl Gustav Jung. En pocas palabras, es el viaje psicológico de llegar a ser quien realmente eres. Es el proceso de integrar las partes conscientes e inconscientes de la psique. Jung veía la psique humana como un sistema que busca el equilibrio. La mayoría de nosotros vivimos identificados con nuestra Máscara (Persona) —lo que mostramos al mundo— y nuestro Ego (lo que creemos que somos). Sin embargo, dejamos fuera una inmensa cantidad de potencial, instintos y sabiduría que residen en el inconsciente; el objetivo es la integración de los opuestos (luz/oscuridad, masculino/ femenino, razón/emoción), dando como resultado una personalidad indivisible, única y auténtica. Para iniciar la individuación, el primer paso obligatorio es el encuentro con la sombra, la cual representa todo aquello que hemos reprimido, negado o rechazado de nosotros mismos porque no encajaba con nuestra autoimagen ideal o con las normas sociales. No es solo «maldad»; aunque contiene impulsos agresivos, egoístas o sexuales, la sombra también contiene oro puro: creatividad, espontaneidad, instintos vitales y emociones profundas que enterramos por miedo o vergüenza. Si no reconocemos nuestra sombra, la proyectamos en los demás. Si algo te irrita exageradamente de otra persona, es muy probable que sea un rasgo de tu propia sombra que no aceptas. «Uno no se ilumina imaginando figuras de luz, sino haciendo consciente la oscuridad». - Carl Gustav Jung No puedes individuarte (completarte) si dejas fuera una mitad de ti mismo. La sombra posee la energía: reprimir la sombra consume una enorme cantidad de energía psicológica. Al enfrentarla y acep- tarla, liberas esa energía y la pones a disposición de tu crecimiento. La sombra es la herramienta que rompe la rigidez de la persona, recordándote que no eres tan perfecto ni tan «bueno» como crees. Cuando aceptas tu capacidad para ser agresivo, por ejemplo, pue- des usar esa fuerza para poner límites sanos (asertividad) en lugar de ser pasivo-agresivo. Aunque no es lineal, Jung describió arquetipos con los que nos confrontamos. El encuentro con la sombra y reconocer que «el enemigo» está dentro es la etapa de limpieza y honestidad brutal. El encuentro con el «Ánima/Ánimus» —siendo «Ánima» la parte femenina interna en el hombre (sentimiento, conexión) y «Ánimus» la parte masculina interna en la mujer (lógica, acción)— e integrar esto nos permite dejar de buscar nuestra «otra mitad» obsesivamente en parejas externas y encontrar la completitud dentro. El encuentro con el Sí-mismo («Self »), el arquetipo de la totalidad, es el centro organizador de la psique. Cuando el Ego se subordina al Sí-mismo, se alcanza la individuación. Es un estado de profunda paz y propósito. La semilla contiene todo el potencial para ser un roble gigante (el Sí-mismo). Al principio, solo es un pequeño brote verde (el ego sin
280 281 refinar); para crecer, debe echar raíces profundas en la tierra oscura y sucia (la sombra). Sin esas raíces en la oscuridad, nunca podrá elevar sus ramas hacia el cielo. La individuación es el acto de valentía de dejar de ser una «copia» social para convertirse en el «original» que estabas destinado a ser. Y la sombra es la puerta de entrada; sin cruzar ese umbral de oscu- ridad, no hay acceso a la totalidad. «Nuestra felicidad depende de nuestro estado mental. Es el dominio de estas cosas lo que los Magos de hoy se han propuesto para la humanidad; no retrocederán ni se desviarán». - Aleister Crowley TAOÍSMO Las primeras formas del taoísmo se desarrollaron en el siglo IV a. C., influenciadas por las teorías cosmológicas de la Escuela de Yin-Yang y el I Ching. La Escuela de Naturalistas o escuela del Yin Yang fue una escuela filosófica que sintetizó los conceptos de yin-yang y los Cinco Elementos. Su teoría intentaba explicar el universo en términos de fuerzas básicas de la naturaleza: los agen- tes complementarios del yin (oscuro, frío, femenino, negativo) y el yang (luz, caliente, masculino, positivo) y los Cinco Elementos o Cinco Fases (agua, fuego, madera, metal y tierra). Esta escuela fue absorbida por las dimensiones alquímicas y mágicas del taoísmo, así como por la estructura de la medicina china. El taoísmo es una religión no teísta tradición filosófica y espiritual que invita a vivir en armonía con el tao (la ‘vía’ o el ‘camino’). El Tao Te King o Tao Te Ching, es el libro que condensa las enseñan- zas atribuidas al filósofo Lao-Tse siendo el texto fundamental del taoísmo filosófico. El Tao por naturaleza es indefinible, indescrip- tible e inalcanzable por el pensamiento humano. Es lo primero que el Tao te king enseña: «El Tao que puede ser nombrado no es el Tao eterno. El nombre que puede ser pronunciado no es el nombre eterno». - Tao Te King. Lao-Tse Lao-Tse distingue dos aspectos del Tao, por un lado está el Tao Eterno e indescriptible, y por otro lado está el Tao como lo imper- manente manifestado como existencia. Del Tao eterno no se puede hablar ya que su naturaleza es incognoscible y trasciende la capa- cidad de comprensión humana, pero del Tao como manifestación o existencia si se puede hablar y es desde allí que se construye el taoísmo filosófico. Sin embargo ambos aspectos del Tao son inhe- rentemente inseparables, son una misma realidad. Al llegar el budismo a China, el contacto entre el budismo y el taoísmo produjo entre otros efectos la escuela religiosa y filosófica budista Chan (sinización de la palabra sánscrita dhyana, que signi- fica: meditación) y, esta, al pasar a Japón originó el zen. El taoísmo influyó en numerosas áreas del conocimiento como la medicina y ciertas escuelas de meditación, e incluso las artes mar- ciales. Existe un paralelismo en ciertas concepciones del taoísmo con el Tantra, en especial la visión del mundo como un ecosistema, y la consideración de una vía de iluminación dentro del acto sexual. La Órbita Microcósmica o Xiao Zhou Tian En la cosmovisión china, se entiende que existe una estrecha co- nexión entre el macrocosmos (el universo) y el microcosmos (el cuerpo humano). El ideograma chino para la palabra “persona” (人 Ren) representa visualmente la conexión entre el cielo y la tierra, la Órbita Microcósmica actúa como un puente entre ambos facili- tando la circulación armoniosa de la energía a los largo de los me- ridianos extraordinarios Du Mai y Ren Mai, equilibrando a su vez la energía de los 12 meridianos principales.
282 283 Los meridianos Du Mai (Vaso Gobernador, Yang) y Ren Mai (Vaso Concepción, Yin) son dos meridianos extraordinarios clave en la Medicina Tradicional China (MTC), que forman un circuito energético cerrado, el “Mar de los Meridianos Yin y Yang”, regulando la energía corporal, naciendo en el riñón y ascendiendo por la espalda (Du Mai) y el abdomen (Ren Mai) respectivamente, controlando funciones físicas y emocionales al circular energía Yin y Yang por todo el cuerpo. Esta órbita se representa como una vía energética que sigue una ruta específica a lo largo del cuerpo, conectando puntos clave y creando un circuito cerrado o más bien circular. Implica la canalización consciente de la energía a lo largo de esta ruta. No es simplemente un ejercicio físico; es una meditación en movimiento. Tiene sus raíces arraigadas en la Medicina China, en la alquimia interna taoísta y en el budismo Chan, conocido como Zen en Japón. Los dantien Dantien superior. Ubicado a la altura del entrecejo (en el punto del tercer ojo, Yintang, punto extra) gobierna el pensamiento y la conexión del ser humano con el cielo, también está conectado con el punto BaiHui (20 DM. Cien reuniones) El equilibrio del dantien superior nos permite pensar libremente, ser creativos, tener consciencia de nuestros actos y capacidad de juicio. El exceso o falta de energía en este centro energético causa desde dolores de cabeza hasta problemas psíquicos. Dantien medio. Ubicado en el centro del pecho, Shanzhong (17 RM) se asocia con las emociones, la concepción de uno mismo, la capacidad de ser, la autoestima y el ego personal. El desequilibrio de este centro energético nos lleva a ser emocionalmente irraciona- les, a través de excesos, enojos, ansiedades, miedos o angustias. El egocentrismo y los problemas asociados a la baja autoestima también están relacionados con bloqueos energéticos en el dantien medio. Dantien inferior. Ubicado unos cuatros dedos debajo del ombligo Guanyuan (RM4) en él se encuentra almacenada la energía vital. Este dantien nos conecta con la tierra, su equilibrio permite el enraizamiento y está relacionado con la fortaleza de las decisiones que tomamos, la dirección de nuestra vida y la atención a uno mismo. Bloqueos en este centro energético pueden llevar a cometer los mismos errores una y otra vez, a ser volátiles, despistados y sentirnos perdidos. Práctica de la La Órbita Microcósmica Para iniciar la práctica nos concentramos un tiempo en el Dantien inferior, desde donde partirá el recorrido. Simplemente tratamos de enfocar allí nuestra mirada interna. Después de unas respiraciones que armonicen nuestra atención cuerpo-mente, inhalando dirigimos nuestra atención al perineo, contrayendo los músculos de la zona a modo de impulsión de la energía hacia arriba visualizando una pequeña esfera de luz en el el punto energético Hui Yin. Esa pequeña esfera de luz la vamos a visualizar recorriendo toda la órbita a lo largo de los canales Du Mai y Ren Mai, pasando por cada uno de los puntos.
284 285 A partir de este punto, subimos por la espalda, con una exhalación y recorriendo el camino del meridiano hasta la corona, en Bai Hui, y desde aquí hasta el entrecejo y descendiendo al punto del paladar o Tian Zie donde habremos colocado la lengua previamente y que cierra el circuito con el canal Ren Mai. Desde aquí bajaremos por la garganta, siguiendo el camino de este meridiano, en su sentido con- trario hasta el perineo con una nueva inhalación. Atendiendo a la experiencia y facilidad en la práctica, cada inhalación y exhalación podrá ir acompañada de la visualización de los diferentes centros energéticos a través de este circuito, en el que procuraremos acabar consiguiendo todo el recorrido de Ren Mai con una inahalación y el Du Mai con la exhalación. Los chakras y sus correspondencias en los canales Ren Mai y Du Mai Chakra Raíz (Muladhara) - Huiyin (RM1). Anclaje y estabilidad Situado en el perineo. Conecta con la energía de la tierra. Go- bierna el anclaje, la supervivencia, la seguridad, la estabilidad, la protección y la sensación de seguridad, la conexión con el mundo físico y el cuerpo. Es la conexión con la tierra, las raíces del árbol. Chakra Sacro (Swadhisthana) - Guanyuan (RM4). Creatividad y Energía Sexual Situado cuatro dedos por debajo del ombligo. El centro emocional del sistema energético, la creatividad, la energía sexual y el lugar que se agota cuando no creas la vida que quieres vivir. Centrarse en el placer personal y la energía sexual. Chakra del plexo solar (Manipura) – Zhongwan (RM12). Auto- estima y poder personal Situado 4 dedos por encima del ombligo. Gobierna el poder per- sonal, la fuerza de voluntad, la energía personal, la autoridad, el metabolismo y el control del deseo. Chakra del corazón (Anahata) – Shangzong (RM17). Amor Situado a nivel del cuarto espacio intercostal, en el centro del pe- cho, entre los pezones. Gobierna el amor, la empatía y la apertura al mundo. Chakra de la garganta (Vishuddha) – Tiantu (RM22). Comuni- cación y expresión Situado en la base de la garganta, en la depresión que se halla en el borde superior esternal. Gobierna la verdadera comunicación, decir tu verdad, la expresión creativa. Chakra del Tercer Ojo (Ajna) – Yintang (Punto extra). Intuición y conciencia espiritual Situado entre las cejas. Gobierna la intuición, la imaginación, la conciencia y la concentración. Chakra Coronario (Sahasrara) – Baihui (DM20). Espiritualidad y conexión universal Situado en la coronilla, entre el punto medio de la línea que une los dos ápices auriculares y la línea media de la cabeza. Gobierna la conexión espiritual, la sabiduría divina, la comprensión íntima de lo inefable sin palabras. Es la conexión con el cielo, las ramas del árbol que apuntan hacía arriba buscando la luz del sol. MAGIA DEL CAOS No es mi intención en este caso ilustrar su significado o prácticas, ya que existe abundante bibliografía en la actualidad; por lo tanto, voy a presentar lo que sería la semilla germinal de dicha magia, para luego acabar citando relaciones con los demás elementos que componen el metasistema. Hay muchas más; te invito a que las encuentres.
286 287 Aunque la Magia del Caos se formalizó en los años setenta, su base espiritual reside en la obra de Austin Osman Spare. Spare postuló la existencia de una fuerza vital cósmica primordial a la que llamó Kia; creía que las energías espirituales y ocultas inherentes a Kia podían canalizarse hacia el organismo humano, al que llamó Zos. Spare propuso que, para manifestar un deseo, este debía ser con- vertido en un símbolo o abstracción de la voluntad personal (dado que el lenguaje del subconsciente es pictográfico, no verbal) para ser posteriormente olvidado por la mente consciente y «lanzado» al subconsciente mediante un estado de éxtasis o vacuidad (postura de la muerte). «Recuerda que la evolución enseña mediante castigos terribles que el concepto es la realidad definitiva, pero no así la libertad definitiva con respecto a la evolución». - Austin Osman Spare. El libro del placer. Esta frase es una condensación de su filosofía mágica y su visión de la evolución y la libertad, para entenderla, es necesario desglosar sus componentes clave: Evolución y castigo. Spare veía la evolución no como un proceso lineal y benévolo, sino como un camino plagado de dificultades y «castigos». Estos castigos representan las pruebas y tribulaciones que la existencia impone a los seres vivos para forzar la adaptación y el cambio. El concepto como realidad definitiva. Para Spare, «concepto» se refiere a las ideas, creencias y construcciones mentales que dan forma a nuestra percepción de la realidad. Él argumentaba que estas construcciones mentales son, en cierto sentido, más «reales» que la realidad objetiva, ya que son las que determinan cómo experimentamos el mundo. En otras palabras, nuestra realidad está moldeada por nuestros pensamientos y creencias. La libertad definitiva respecto de la evolución. Aquí, Spare introduce la noción de que, si bien los conceptos pueden definir nuestra realidad, no nos liberan completamente de las limitaciones impuestas por la evolución. A pesar de que podemos crear nuestras propias realidades a través de nuestros conceptos, seguimos sujetos a las leyes naturales y a los impulsos básicos de la supervivencia. La verdadera libertad para Spare implicaría trascender estas limitaciones; nuestras ideas y creencias tienen un poder inmenso para moldear nuestra experiencia, pero no nos liberan por completo de las restricciones de la existencia. La evolución, con sus desafíos y «castigos», sigue siendo una fuerza que nos afecta; la verdadera libertad implica encontrar una forma de trascender estas limitaciones. Voluntad, deseo y gnosis El descubrimiento de la verdadera voluntad es el trabajo de la «Gran Obra». En esencia, es un viaje profundo hacia el autoconocimiento y la perfección, donde el laboratorio exterior es un reflejo del «la- boratorio del corazón» y la mente, buscando la divinidad dentro de uno mismo. Cuando nuestra vida se convierte, en la medida de lo posible, en una proyección de esa voluntad, no existen interferen- cias entre el objeto del deseo y la mente; no hay «efecto» que pueda ser cortocircuitado por la lujuria del resultado. El miedo al fracaso que surge de nuestra naturaleza dual destruye el resultado. Es en el estado de gnosis o vacuidad donde esa naturaleza dual se extingue. Convergencias En la Magia del Caos convergen la ciencia: ¿depende la realidad del observador? ¿Es posible modificar la realidad a voluntad? La filosofía: la creación de nuevos valores y el Übermensch que im- pone su propia realidad sobre el caos del universo dinamitando los
288 289 valores antiguos, creando su propio código de ética, en una alqui- mia del espíritu donde se destruye el «yo» viejo para que nazca algo superior, esa misma alquimia del proceso de individuación de Jung (psicología). Los ejercicios taoístas y la práctica de la meditación están íntimamente conectados con los ejercicios de control mental y gnosis de la Magia del Caos. «Los adeptos buscan la perfección en todos los aspectos del poder mágico personal, la sabiduría y la liberación». - Liber Null y Psiconauta. Peter J. Carroll. GNOSIS Como se explica en la introducción, gnosis significa «conocimien- to»; no es un conocimiento intelectual ni es fe, es una experiencia directa e inefable, porque a este nivel las palabras no alcanzan, li- mitan; no se puede abarcar lo inabarcable. Una vía hacia dicha experiencia es la meditación. Existen muchas clases de meditación o, mejor dicho, existen muchas prácticas a las que se les denomina de este modo. Aquí vamos a abordar la técnica de la meditación zen, también llamada zazen. Práctica de zazen. Nos sentamos sobre un cojín de meditación llamado zafu; lo hace- mos tranquilamente, sin precipitación y sin dejarnos caer como un peso muerto, controlando los movimientos con atención. Cuando nos sentamos sobre un zafu u otro tipo de cojín adecuado para la práctica de la meditación, nuestras caderas se elevan y bas- culan ligeramente hacia delante. De esta manera, podemos apoyar las rodillas en el suelo, conseguir una buena curva lumbar y man- tener la columna erguida con facilidad durante largos periodos de tiempo. Existen varias formas de hacerlo; cada uno debe usar la que más se adapte a su constitución y nivel. Postura birmana Esta es la postura más sencilla y cómoda para los principiantes. Co- loca tu zafu sobre el zafutón (o la manta o la esterilla) y siéntate de forma que tus isquiones (los huesos que puedes palpar bajo tus nal- gas) se apoyen sobre el cojín y tus rodillas sobre el zafutón; coloca el talón del pie izquierdo pegado al zafu y el pie derecho delante. Postura de cuarto de loto Partiendo de la postura birmana, coloca el pie derecho sobre la pantorrilla de la pierna izquierda. Las rodillas y los isquiones deberán seguir firmemente apoyados en el zafu y el zafutón, respectivamente.
290 291 Postura de medio loto Partiendo de la posición de cuarto de loto, sube el pie derecho de la pantorrilla al muslo. Lo ideal es que esté lo más cerca posible de la ingle, ya que así flexionamos completamente la rodilla y prote- gemos la articulación. Alterna el cruce: que unas veces sea el pie izquierdo el que esté arriba y otras, el derecho. Postura de loto completo Partiendo del medio loto, coloca el pie que estaba abajo sobre el muslo de la otra pierna. De esta manera, cada pie reposará sobre el muslo contrario. Acerca los pies todo lo que puedas a las ingles. El peso del cuerpo se reparte entre los isquiones y las rodillas, firme- mente ancladas en el suelo; esta base triple nos da mucha estabili- dad. Para llegar a esta postura hace falta mucha práctica y flexibili- dad, y cualquiera de las otras posturas es igualmente válida. El tronco El tronco debe estar erguido, para lo cual es importante mantener las curvas naturales de la columna vertebral; el zafu te ayuda a te- ner una buena curva lumbar y elevar la coronilla. Recoger el men- tón hacia dentro te permitirá equilibrar las curvas lumbar y cervi- cal. Bascula ligeramente la pelvis hacia delante y eleva la coronilla como si una mano imaginaria tirara de ella hacia el cielo con un hilo invisible. Se necesita cierto tono muscular; no debes relajarlo demasiado, pero tampoco tensarte más de la cuenta. Los brazos y las manos Coloca la mano derecha boca arriba en tu regazo y la mano izquier- da encima, o viceversa. Tus pulgares se deben tocar como en la imagen de abajo, formando una línea paralela al suelo. Esta posi- ción de manos se conoce como mudra cósmico. Vigila que las ma- nos reposen sobre el vientre y los pies o las ingles; de lo contrario, se creará tensión en tus brazos y hombros. La cabeza Recoge el mentón acercándolo a la garganta y eleva la coronilla como si quisieras que tocara el cielo. Recuerda no crear más ten- sión muscular que la necesaria. Las orejas deben estar en la misma línea vertical que los hombros y las caderas. Procura no ladear la cabeza a un lado ni al otro, ni hacia delante ni hacia atrás; debe es- tar bien centrada.
292 293 Los ojos permanecen entrecerrados y la mirada, en un ángulo de unos 45°, se posa en la pared o el suelo sin enfocarse en nada con- creto. La punta de la lengua descansa en la parte frontal del paladar, justo donde nacen los dientes. La respiración Existen tres clases de respiración: la pulmonar, que es la más superficial de todas, donde la inspiración predomina sobre la espiración; la diafragmática, en la cual la espiración se vuelve más profunda debido a la presión que los músculos intercostales y diafragmáticos ejercen sobre la caja torácica, vaciándola un poco más; y finalmente la abdominal, que es a la que se debe tender cuando practicamos zazen. En la respiración abdominal se continúa el oleaje muscular provo- cado por la presión que la caja torácica ejerce sobre el diafragma, y este, a su vez, sobre los músculos abdominales. Esta respiración supone un gran vaciado de los pulmones y, por lo tanto, una mayor cantidad de aire nuevo al inspirar. En esta respiración, la espiración es más larga y potente que la inspiración. El oleaje muscular puede ser prolongado hasta el bajo vientre, hasta el llamado hara o kikai- tandem (océano de energía) en japonés, que se corresponde con el punto Guanyuan (Ren Mai 4) y el chakra sacro (Swadhisthana). En líneas generales, tras la espiración viene naturalmente la inspi- ración. Con la práctica podemos concentrarnos en desarrollar una espiración cada vez más larga y profunda. Esta espiración desarro- lla una gran energía en la cintura, en los riñones y en la cadera. La actitud de la conciencia La actitud adecuada de la conciencia fluye naturalmente de una concentración profunda sobre la postura y la respiración. Este pun- to es muy importante: debemos concentrarnos en mantener todos los puntos de la postura correctamente (rodillas apoyadas firme- mente en el suelo, pelvis ligeramente basculada hacia delante, co- lumna vertebral erguida, mentón recogido, mirada a 45° y hombros relajados) y, al mismo tiempo, prestar atención a la respiración. Si nos concentramos en estos elementos, podremos ver que tenemos a la mente suficientemente ocupada. Cuando nos concentramos en una tarea que nos resulta agradable, como pintar, dibujar o la jardinería, estamos completamente ab- sortos porque llevamos la totalidad de nuestra atención a lo que estamos haciendo (estado de fluidez o flow). De la misma manera, cuando estamos meditando, debemos llevar la totalidad de nuestra atención al cuerpo y a la respiración. Durante zazen, el córtex cerebral reposa y el flujo consciente de pensamientos se detiene, mientras que la sangre afluye hacia las capas más profundas del cerebro. Mejor irrigado, el cerebro se des- pierta de un semisueño y su actividad da impresión de bienestar, de calma y serenidad, próximas al sueño profundo pero en plena vigilia. El sistema nervioso se relaja y el cerebro primitivo entra en actividad. Se es receptivo y se está atento, en el más alto grado, a través de todas las células del cuerpo. Se piensa con el cuerpo, inconscientemente, sin usar energía. No se trata de querer detener los pensamientos, lo cual sería to- davía peor, sino de dejarlos pasar como nubes en el cielo o como reflejos en un espejo, sin oponerse a ellos y sin apegarse a ellos. De esta manera, las sombras pasan y se desvanecen. Y poco a poco, una vez que las imágenes del subconsciente han surgido y desapa- recido, se llega al subconsciente profundo, sin pensamiento, más allá de cualquier pensamiento. Más allá de las dualidades, de las oposiciones y de los contrarios. Más allá de todos los problemas de la conciencia personal. Si es la primera vez que haces meditación, ten en cuenta marcar- te tiempos coherentes para empezar; comienza sentándote durante unos 10-15 minutos la primera vez y, lo que es muy importante, no te muevas absolutamente nada ni rompas la postura porque se te
294 295 duerma un pie o te empiece a doler alguna articulación. Es parte de la práctica no seguir los mandatos del cuerpo, que quiere huir de las molestias y del dolor, que quiere moverse y no estar en quietud. Mantén tu voluntad firme en ello. No busques resultados; no aña- das a la práctica el deseo de obtener nada, pues este mismo deseo cortocircuita el resultado. Zazen significa «solo sentarse». Taisen Deshimaru fue quien intro- dujo el zen en Europa; él decía que hacer zazen era como «entrar en el ataúd». Austin Osman Spare habla de «la postura de la muerte» para llegar al estado de gnosis; llamándose del mismo modo y persiguiendo el mismo resultado, escribe Peter J. Carroll en Liber Null y Psiconau- ta: «La postura de la muerte es una finta a la muerte para lograr una completa negación del pensamiento». Taisen Deshimaru anuncia en su traducción comentada del Sutra de la gran sabiduría : «En zazen, los estímulos exteriores son per - cibidos con un grado de agudeza más elevado que en tiempo nor- mal; pero sus efectos sobre la conciencia no se prolongan, se des- vanecen rápidamente. Lo mismo sucede con los sentimientos, las emociones y los pensamientos que surgen del subconsciente. Los recuerdos aparecen y pasan, expulsados rápidamente por la con- ciencia hishiryo». Aleister Crowley cita en The Equinox I. John St. John.: «Esto es, por supuesto (en suficiente medida), otra forma de expresar la me- ditación hindú, cuyo método es matar todos los pensamientos a medida que surgen en la mente» Despojando al budismo zen de los componentes dogmáticos clási- cos budistas, encontramos conceptos muy interesantes que provie- nen más del taoísmo que del budismo. Como hemos visto anterior- mente, al llegar a China el budismo se funde con el taoísmo dando lugar al budismo Chan, que posteriormente se introduce en Japón convirtiéndose en el Zen. Uno de los sutras más importantes es el Maka Hannya Haramita Shingyo o sutra del corazón, vamos a desglosar los términos del título, que ya en sí mismo libera su profundo significado. Maka. Poder cósmico fundamental que está por todas partes, sin cesar en movimiento, propagándose como el aire y adaptándose como el agua. «Maka» define lo que está en todo, el principio inhe- rente a todas las cosas, en el interior y en el exterior del ego, tras- cendiendo el tiempo y el espacio. Es lo invisible sin forma «Para el satanista, dios (se le llame como se le llame) es un factor de equi- librio de la naturaleza y no tiene nada que ver con el sufrimiento. La pode- rosa fuerza que impregna el universo y mantiene el equilibrio en el mismo es demasiado impersonal» - La biblia satánica. El libro de Lucifer. Anton Lavey Hannya. Define la sabiduría. Esta sabiduria nace a partir de KU, de la nada, del vacío. Hannya es la emanación directa de KU, su otro aspecto, el manifestado y fenomenal. «... y para comprender KU el único método es la práctica de la concentra- ción sin pensamiento, más allá de cualquier pensamiento. La conciencia hishiryo de zazen» - Taisen Deshimaru Haramita. Significa «el más alla», lo ideal, lo último, la totalidad plena. Shingyio. Sutra del espíritu. Sin nóumeno. Es muy interesante observar cómo Aleister Crowley en El Libro de la Ley nos invita a reconciliar la individualidad con la unidad cós- mica, conduciendo a cada ser a reconocer su divinidad inherente sin perder su unicidad, siendo Nuit el infinito, la totalidad, la uni- dad divina (Maka). Hadit, el centro de cada estrella, la individua- lidad (Hannya, lo manifestado, lo fenomenal), y Ra-Hoor-Khuit la interacción de ambos: el mundo de la acción, el sol y la energía que permite que la Voluntad se manifieste en la tierra.
Sobre las Palabras Mágicas
296 297 Finalmente, el título del sutra se podría traducir como «El sutra de la gran sabiduría que permite ir más allá», pero... ¿más allá de qué?. Más allá de lo racional, más allá de las creencias, más allá de lo cognoscible; la «gran sabiduría» de la que nos habla el sutra no es otra cosa que superar el estado mental ordinario y lógico de la mente, permitiendo la posibilidad de abarcar las contradicciones e integrar la dualidad Nuit/Maka/Poder Cósmico – Hadit/Hannya/ Individualidad; una vez el ser está ya completo, la verdadera vo- luntad aparece y se manifiesta en el mundo (Ra-Hoor-Khuit). «La imagen del superhombre es identificada por Nietzsche con dos cualidades sencillas, tan básicas como escasas en nuestros días como la risa y la salud del cuerpo y mente. Del equilibrio de estas dos partes, que constituyen al ser humano, que en realidad es una unidad dionisíaca y apolínea» - Lo dionísiaco y el eterno retorno. Dra. Ana Minecan «La carcajada es la única actividad aconsejable en un universo que es una broma acerca de sí mismo» - Liber null y psiconauta. Peter J. Carroll Sobre las Palabras Mágicas Frater 273 La mejor especia para cualquier comida es el hambre. Y un tipo especial de hambre es el hambre del alma, que devora cada centí- metro del ser del aspirante, cada momento en que está despierto o dormido. Pero de todo esto, sin duda la especia más cara del uni- verso es la palabra. Da a cada existencia su singularidad con tanta maestría. Da forma a la realidad para que sea lo suficientemente real, o menos real, o irreal, o insoportablemente fácil para quien así lo prefiere. Una misma cosa se convierte en algo completamente diferente al aplicar una palabra diferente. Cada uno de nuestros grados es una de esas especias, una palabra diferente que siempre describe la misma condición. Pero aunque las palabras pueden ser eternas, nuestras representa- ciones de esas palabras ciertamente no lo son. Amor es la misma palabra, pero con tantos significados diferentes que dos personas distintas tienen conocimientos muy diferentes sobre el amor inclu- so en la misma época, aunque ambas puedan afirmar que aman y ambas puedan tener razón. Alguien puede querer decir cosas com- pletamente opuestas con la misma palabra. Por lo tanto, el poder de las palabras se basa en comprender a quien las utiliza. Dentro de nuestra Orden, tenemos un enfoque totalmente respetuo- so con las palabras. Son rehenes del amor más sublime; tenemos un conocimiento de encantamientos, juramentos, fórmulas, nombres, vibraciones, mantras o invocaciones. Todas ellas son palabras y,
298 299 sin embargo, hay tantas que el aspirante a veces se ve a merced de la gran diosa para adivinar qué es qué. Básicamente, la principal confusión se crea entre las palabras y las fórmulas, por lo que nos centraremos primero en esto. De hecho, las palabras son diferentes de las fórmulas. Con dema- siada frecuencia asistimos a una sustitución completa entre estas dos cosas, y el efecto final es similar al que se produce cuando se traduce una frase literalmente, perdiendo todo su sentido o rima. Cada fórmula contiene un mecanismo complejo en sí misma, al igual que una palabra incluye una palanca de acción muy simple. Por lo tanto, en el caso de una fórmula mágica, es más importante conocer el significado y la historia que hay detrás de ella, aunque no se haya pronunciado en absoluto; en el caso de una palabra, es más importante saber cómo vibrarla que saber lo que significa. Por ejemplo, la fórmula IHVH es muy diferente del nombre, y muchos principiantes simplemente olvidan la pronunciación de la última H en IHVH. De esta manera, debilitan considerablemente la fórmula, aunque el mismo nombre puede vibrar de una manera poderosa e iluminadora. VIAOV suena como cualquier cosa menos la palabra VIAOV para quien vibra correctamente esta fórmula. En realidad, es un sonido que cambia alícuotas. Aun así, puede que haya magos que la reciten sin ser conscientes de su significado. Sin embargo, hay que saber que conocer el significado de una fórmula no la con- vierte automáticamente en una vibración fuerte que actuará sobre el Universo, del mismo modo que una buena vibración no tiene sentido si no se comprende lo que hay en la raíz de esa vibración. Pero el problema surge cuando nuestra mente hace que dejen de ser otra cosa que la transmisión de nuestras propias proyecciones, miedos y expectativas. En lugar de Tahuti, invocan una sombra. En lugar de abrirse, la misma palabra ahora bloquea, detiene e impide que la luz de LVX ilumine al Aspirante. En lugar de que Tahuti esté en la proa mientras Ra-Hoor permanece al timón, ahora hay un casco vacío en la proa, mientras que la peor excreción de la Luna está al timón, en lugar de la del Sol. Y en lugar de que este barco de luz navegue por el camino natural, ahora va caóticamente arras- trado por las corrientes y los ríos de pensamientos descarriados y emociones corruptas, distraído de la Gran Obra. Se puede observar abiertamente que el fenómeno de las palabras en la A∴A∴ ocupa un lugar muy especial. En primer lugar, cada lema adoptado por un mago en cada grado es el nacimiento de una palabra y del Logos, y en la medida en que es un decreto de Tipha- reth, siempre es a través del Padre del Logos, Chokmah. Además, como Neófito, el Aspirante recibe la palabra oculta de su Zelator, luego, como Adepto consumado, recibe el nombre de su Ángel y, finalmente, como Mago, obtiene la palabra de Æon. Los tres gra- dos están impregnados por la aceptación de ciertas palabras que satisfacen los dominios más elevados de la existencia humana, pa- labras que sacuden todo el Universo, como el éter a través del cual se transmiten estas vibraciones, desde Yesod hasta Chokmah. La palabra secreta de un Neófito nunca se pronuncia en el mundo exterior, y nunca se transmite de la misma manera que otras pala- bras. Por encima de todo, hay que tener en cuenta que M ... M no es una palabra, sino una fórmula, que solo se asemeja a una sutil historia interior, y es necesario obtenerla a través del Zelator en su forma adecuada. La palabra secreta es el eje de toda su iniciación, que se nutre plenamente de la vibración de esa palabra. Nunca se transmite, excepto al Neófito de la A∴A∴ , y hay razones de peso para ello. En primer lugar, el proceso mismo de encontrar esta pa- labra comienza mucho antes que en Liber Pyramidos, si no hay nada más, entonces precisamente en este punto, leer estas palabras representa un logro y un proceso valioso en sí mismo. La palabra en sí misma es un arabesco mental sobre el asentamiento del alma del aspirante dentro de la pirámide, imprimiendo su mente en su monumental corazón. Esta palabra es la fórmula de conversión de dos monedas completamente diferentes: las elementales y las espi- rituales. Esta palabra es un traductor, que convierte IHVH en IHSh- VH; es una fórmula que explica la vida misma. Esta palabra, como las palabras mágicas de la antigüedad utilizadas por un nigromante
300 301 para resucitar a los muertos, imprimirá el alma en las cosas muertas y les dará vida. Es simbólicamente responsable de nuestro verdade- ro despertar, nuestra verdadera iniciación. Y como toda Pirámide es una tumba del cuerpo, también es una cuna del alma. La vibración es una expresión auténtica de la palabra, y se representa mediante un uso especial en este reino externo. Pero hay tantas formas erróneas en que los jóvenes aspirantes abordan esta empresa, y tenemos que aceptar nuestra propia responsabilidad con la cabeza gacha debido a esto. La vibración es una señal que nos indica el camino hacia las estrellas. No transporta energía en sí misma; por el contrario, transporta conciencia y solo sirve para dirigir la energía, que en ese caso, sin lugar a dudas, se dirige hacia el campo de acción. Es muy importante localizar el medio en el que se transmite la pa- labra, y ese medio es el aire. De hecho, toda la región de Ruach es adecuada para ser percibida de esa manera. Es a través del aire que el Ángel y Hermes se mueven por igual: el Ángel con alas en la espalda, Hermes con sandalias aladas o talaria. Incluso Magus flota llevado por un casco alado, y cada uno de ellos es llevado por la vibración de sus propias palabras: el Ángel por su nombre, Magus por la palabra del Æon, Hermes transmitiendo las palabras del su- premo Zeus. Por lo tanto, primero guiamos a los aspirantes hacia la pronunciación y vibración correctas de las palabras, pero podemos notar igualmente palabras pronunciadas descuidadamente incluso por magos muy experimentados, palabras sin ninguna posibilidad de transmitir nada de fuerza y poder. A menudo podemos ver que el único propósito es el de dramatizar: las palabras se recitan, pero no provocan nada de gnosis interior. La Voluntad misma es una expre- sión del Logos, solicitada por Ruach para resonar con ella, como el sonido que no puede percibirse sin el aire. Los nombres, en lo que respecta a las prácticas habituales, se utili- zan principalmente de dos maneras. La primera es utilizarlos como vibración, pero solo como un detonante para un motor interno, que es, por supuesto, tu mente. Al igual que cuando acercas los altavo- ces a tu oído y subes los graves al máximo, la vibración comenzará a afectarte a nivel físico. La segunda forma es bastante diferente. Su objetivo es despertar tu naturaleza interior, del mismo modo que te despertaría en mitad de la noche llamándote en voz alta por tu nombre. La primera forma obtiene su fuerza de la capacidad pura- mente energética del sonido, la segunda, de la transmutación de la conciencia y la atención de un mago que solo se desvía por la pa- labra. Para él, es como recibir una bofetada o un jarro de agua fría: en realidad, lo despierta y lo dirige hacia un curso completamente diferente de una conciencia completamente nueva. En cuanto a la técnica de vibración en sí, la idea es bajar la voz mucho más de lo que hablamos normalmente hasta que sintamos que el sonido baja desde la boca hacia la garganta. Es una sensa- ción extremadamente sutil que debe sentirse principalmente con la garganta completamente relajada y la boca abierta libremente. No debe haber convulsiones ni en la boca ni en la garganta, ya que tienen un efecto destructivo sobre la vibración en sí. La forma más fácil de observar esto es en el cuarto de baño. Empieza por el tono más alto en el que puedas pronunciar el sonido A u O, y luego baja paso a paso, hasta que en un momento dado todo el cuarto de baño resuene y vibre. Del mismo modo, puedes encontrar la resonancia adecuada en cualquier entorno, utilizando la estrategia de bajar el tono de voz tono a tono. Al final, al vibrar en la naturaleza, des- cubrirás el tono ideal que mejor se adapta a tu cuerpo. No se trata de ninguna habilidad especial, sino simplemente de la resonancia creada por tus pulmones, tu garganta y todo tu cuerpo; en esta cir- cunstancia, todo tu cuerpo es un instrumento que actúa de forma unida, pero también como un todo. Solo tienes que ser paciente; lo más importante es relajarse. Solo entonces la vibración comenzará a hacer temblar tu cuerpo. Recuerda que si sostienes una diafragma de graves con la mano, no se producirá ninguna vibración. Una vez que hayas descubierto este tono, aférrate a él y recuérdalo. Puedes intentar averiguar exactamente cuál es el tono con la ayuda de un instrumento para poder interpretarlo más tarde a la perfec-
302 303 ción. Juega con ese tono durante un rato, cambia las letras y los sonidos, pero nunca cambies el tono, ya que incluso una diferencia muy pequeña anula por completo la impresión de vibración que se ha creado una vez que has descubierto tu resonancia. Ahora nota- rás que la vibración y el temblor se sienten claramente en el plano físico, especialmente en tus oídos. Basta con un ligero aumento o disminución del tono para que esa vibración desaparezca mági- camente; seguirás cantando el tono con la misma fuerza, pero no se acercará ni de lejos a ese tipo de vibración que sentías hace un minuto. Empieza ahora a vibrar A, E, I, O, U, manteniendo el tono que has descubierto en todo momento y sin dejar que se te escape del oído a cualquier precio. Ahora podemos ver que ciertas partes del cuerpo reaccionan y vibran ante ciertos sonidos, en mayor o menor medida. Así, la letra A hace vibrar el tórax, la letra I hace vibrar la parte nasal, la E la garganta, la O la parte inferior de la garganta, mientras que la U hace vibrar tanto la parte superior de la garganta como la boca. Además, juega con el movimiento de la boca; ábrela bien y luego empieza a cerrarla, descubriendo cómo cambia la vibración. Ahora eres un artista con una paleta de colores en forma de sonido: este es uno de los descubrimientos más ma- ravillosos de la magia k práctica. Te sorprenderá mucho ver cómo actúan un montón de personas que no le dan ninguna importancia a esto y solo repiten palabras para hacerte creer que es una parte esencial del ritual y poco más. Esto está muy lejos de lo que se en- tiende normalmente como música y arte sonoro; para nosotros, la música es aire que vibra; seguimos esa vibración al cien por cien y encontramos el camino definitivo hacia nuestro Yoga. Cuán especial es la naturaleza de la palabra Abrahadabra, que, como fórmula, tiene poder cuando vibra, pero contiene tantos significados y procesos que habitan nuestras mentes cuando pensamos en toda la historia que se apoya en esa palabra. El poder no reside exclusivamente en la vibración, sino en nuestra conciencia, que ahora se suma a esta vibración mediante su comprensión. Se puede leer igualmente para uno mismo o incluso en silencio, y ese sublime instinto se manifiesta con la misma intensidad. Pero la palabra de la Ley del Æón es Thelema, que también es importante, pero su poder reside en algo completamente diferente. La palabra es una condición, y la fórmula es un proceso, es decir, la corriente bajo la cual se perciben todos los estados en las leyes donde reside el ser del mago. Tanto las palabras como las fórmulas pueden vibrarse y pronunciarse, gritarse o realizarse en silencio, pero un neófito debe conocer sin duda la diferencia y la relación entre ambas. Toda fórmula se puede convertir en una palabra que vibra, pero no toda palabra se puede convertir en una fórmula. Esta es una observación muy importante. La diferencia entre palabras y fórmulas es exactamente igual que la diferencia entre el agua y el hielo. Podemos controlar la fuerza de nuestro propio impacto con el hielo y darle forma para que permanezca en pie durante algún tiempo después de haberlo tallado. Ese mensaje tallado puede ser visto por personas completamente diferentes: permanece durante un tiempo y, luego, el transcurso del tiempo lo afecta y lo trans- forma en una nueva forma, a través de un nuevo Æón o una nueva conciencia, mediante alguna nueva Ley. El hielo se derrite y se convierte en agua, transformándose en una forma completamen- te diferente, pero conservando la misma esencia. Sin embargo, el agua es el precursor de todo hielo y su fin último; es la condición de la vida misma —insípida, inodora, sin epítetos, incolora— y, sin embargo, llena de puro impulso. Adopta la forma del recipiente en el que se encuentra, como la Voluntad, que, cuando se dirige al sonido, cambia por completo a quien utiliza ese mismo sonido. De hecho, ese es el verdadero y único propósito de las vibraciones de los nombres y las palabras mágicas. Al igual que el hielo contiene esa encantadora agua, LVX está en la esencia de todas las palabras. Así que hagamos algo práctico y bastante sencillo, con lo que he- mos ideado anteriormente. Empecemos a vibrar el sonido de la «I», como en «Italia». Hagámoslo durante un rato, completamente tran- quilos, con la garganta y la boca relajadas. Notemos la vibración en la zona del pecho, luego en la garganta y, por último, en la zona nasal. Bajo ninguna circunstancia debes expulsar el aire de los pul- mones, deja que pase por la garganta en forma de sonido de la letra
304 305 I, de forma completamente pasiva y sin ninguna acción adicional más que la propia exhalación. Vamos a hacer un par de vibraciones como esta y a disfrutar del sonido que nos rasca y nos sacude, de forma similar a como lo hace un gato cuando ronronea. A continua- ción, haremos algo muy diferente, moviendo la vibración con un salto cualitativo completo. Ahora, sin dejar de vibrar de la misma manera, levanta el dedo índice derecho ante tus ojos y simplemente concentra toda tu aten- ción en la punta de ese dedo, imaginando que ahora toda la vibra- ción que sientes claramente se mueve hacia ese punto. De hecho, prácticamente no tienes que hacer nada. El simple hecho de mirar la punta de ese dedo hace que la vibración se sienta justo en la parte donde estás mirando y donde se centran tu mirada y tu atención. Parece como si tu garganta estuviera en ese dedo índice derecho y como si todo el sonido y la vibración provinieran realmente de ese lugar. Practica la transmisión de la vibración de un dedo a otro mirándolos e imaginando la vibración y la exhalación de aire desde ese mismo punto. Este es un truco tan extraordinario que, una vez que lo domines, y te llevará unos minutos entenderlo, tu vibración nunca volverá a ser la misma. La diferencia es como la que hay entre rascarse y la estimulación genital, que conduce al orgasmo. Es la misma reacción mecánica la que conduce a una respuesta fisiológica completamente divergente. Puedes vibrar y desviar tu atención hacia partes del cuerpo que estén lesionadas o enfermas. Iremos aún más lejos: aprenderemos a hablar a través de una parte concreta del cuerpo, por ejemplo, a través de la punta del dedo. Al final, permite que el punto en sí mismo pulse en silencio, sin nin- guna vibración externa, que el único movimiento sea la Voluntad Pura mirando y dirigiendo la atención hacia esa parte del cuerpo. Este ejercicio se puede practicar para que todo el cuerpo se con- vierta en una caja de resonancia para la Voluntad. Pero realmente consideramos que incluso la vibración en sí misma, por muy inten- sa que sea durante este sencillo truco, no merece nuestra atención, a menos que sea provocada por la Voluntad; es decir, la Voluntad y la intención son los únicos productores verdaderos del sonido, todo lo demás solo cambia la caja de resonancia. El sonido se crea principalmente en la mente, nunca en la garganta, los pulmones o el dedo índice derecho. La vibración no es la única forma de utilizar las palabras en nuestro arte; al contrario, hay ciertos objetivos en los que el método de la vibración no puede aportar nada bueno. Los nombres bárbaros ob- tienen su fuerza de un efecto psicológico completamente diferente, que utiliza un mecanismo similar al del Mantra Yoga. Hay una forma estupenda de pronunciar las invocaciones, que es susurrándolas; también es un truco mental que incrementa automáticamente la atención cuando las palabras se pronuncian en voz baja. Haz que el aspirante lea una invocación que suela practicar en un susurro completo, casi en silencio, y notará un delicado cambio en la calidad de la conciencia que se produce después de tal pronunciación. Un aspecto especial de las palabras de nuestra Orden es el Motto o lema mágico; muchos aspirantes piensan que es tan poderoso y fe- roz como el poder y la ferocidad de la deidad, ya que el Motto está torpemente nombrado. El Motto nunca debe ser poderoso ni tener características similares. Debe ser tuyo y debe ser tú mismo exac- tamente de la misma manera; debe ser tú mucho antes de que te des cuenta de ti mismo. Es el nombre que tenías mucho antes de nacer. Hay una forma muy conveniente de vibrar, que recuerda al balido de una cabra, en la que las vocales no son repetidas en una respira- ción continua, sino de forma intermitente y muy rápida. No es una sola vocal, sino muchas ráfagas cortas de una vocal con pequeñas pausas entre ellas que recuerdan al balido de una cabra. Es un truco mental que, una vez dominado, algo que realmente solo toma unos minutos, proporciona un nivel completamente nuevo de vibración de cualquier nombre, y es increíblemente efectivo cuando se usa junto con el signo de Horus. Esta forma de vibrar se puede sentir claramente incluso cuando se vibra en completo silencio, solo con recordar este método en la mente. Esto se puede perfeccionar has- ta tal punto que, después de unas cuantas veces de esta vibración
306 307 intermitente imaginaria, se puede sentir en una parte concreta del cuerpo, o incluso en todo el cuerpo, hasta tal punto que todo el cuerpo realmente comienza a temblar. También hay que mencionar la vibración con la boca cerrada; in- tenta pronunciar A, E, I, O, U mientras sientes y escuchas clara- mente la diferencia entre las letras. A continuación, debes pasar a letras más complicadas. La única condición es que la boca no se abra, ni siquiera por un momento. Este tipo de murmullo mágico es excepcionalmente eficaz y convierte esta práctica en algo parecido a un suave ronroneo energético. La única condición es hacer un movimiento de mandíbula más amplio de lo habitual, todo ello con los labios cerrados. Es inevitable mencionar el lenguaje enoquiano, que ocupa un lugar muy especial en nuestro arte, sobre todo porque toda su grandeza reside en el hecho de que es bastante autorregulador para cada Aspirante. De hecho, pronunciemos lo que pronunciemos, el resultado será el mismo. A veces omito algunas partes de las claves o digo algo diferente a propósito, a veces improviso, pero siempre que he tenido la voluntad antes del «cambio», parece que la fuerza enoquiana se vierte hacia ese molde de la misma manera. Parece que el quid de la cuestión del enoquiano reside en un sencillo truco mental que utilizan los niños: basta con empezar a hablar un idioma que no existe y, en un par de minutos, tu ser se verá embriagado por un cambio muy específico en la conciencia. Intenté hacer un experimento y leí un texto de Internet en un idioma que no conozco en absoluto (intenta copiar algún texto con el traductor de Google y elige un idioma totalmente extraño) y, después, invoqué los nombres. Los resultados fueron fascinantes, ya que obtuve exactamente las mismas visiones con un éxito total. Siempre que hago algo sin saber lo que estoy haciendo, ese trabajo siempre tiene un éxito total, con la condición de que la voluntad de éxito se haya manifestado de antemano. Solo hay unos pocos consejos prácticos más relacionados con el mantra: cuando lo repitas, imagina que hay una cueva oscura en el centro del chakra. Intenta usar el Mantra para llamar a quien está en esa cueva para que salga. Este pequeño detalle es suficiente para desencadenar cosas de una manera completamente diferente y pro- vocar un torbellino de ferocidad que cambia la conciencia del aspi- rante de manera tan indiscutible y en tal medida que permanecerá entusiasmado como un niño durante días por haber descubierto una magia tan eficaz. Además, después de elegir un Mantra determinado, recítalo muy lentamente al principio. Repítelo un par de veces a un ritmo más lento. Intenta hacer las dos cosas siguientes: recitar el Mantra lenta- mente, pero también hacer una pausa larga entre repeticiones. Des- pués de unas cuantas veces, y sin contar, recita el Mantra un poco más rápido y acorta la pausa entre repeticiones. Después de varias repeticiones de este tipo, debes recitar el mantra aún más rápido, con pausas aún más cortas, hasta que el Mantra sea tan rápido que lo recites sin ninguna interrupción, murmurándolo con los labios. Ahora acelera aún más. El murmullo se convierte en un movimien- to mínimo de los labios, a medida que el Mantra se transforma en un sonido puro. Ahora, acelera hasta el extremo. Los labios ya no pueden moverse; no se oye ningún sonido; deja que toda la sensa- ción del Mantra esté dentro de tu mente, imaginando cómo el so- nido interior se acelera aún más y se convierte en luz pura. Irradia cada vez más a medida que sigue acelerándose. Imagina lo cálida y radiante que es esa luz pulsante, y ahora todos tus pensamientos son como moscas que se aferran a esa luz. Millones de moscas si- guen pegándose, cada vez más, todas las moscas del desierto de tu mente, con esa luz atrayéndolas cada vez más rápido. Finalmente, el último paso es el más fácil: ahora, apaga esa luz. Dušan Trajković Frater 273
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Derek Dark
311 Derek Dark La Oscuridad del Varcolaci - Ilustración, Literatura - Iniciado en las artes oscuras por su abuela satánica, escritor y Sacerdote del Adversario que ha desarrollado su senda junto a Michael W. Ford. Actualmente, integra conocimientos de magia vampírica en su obra literaria, la cual es editada y traducida en Italia por Sara Ballini. derek.dark666@gmail.com
312 313 Prefacio por Michael W. Ford Pesadillas, Varcolaci y el Caos Reptante Bienvenidos a “La Oscuridad del Varcolaci” En el reino de lo oculto, el horror o incluso la narrativa mitológica, la capacidad de evocar emociones y provocar el pensamiento es primordial y está tejida dentro de su diseño. Las narraciones contenidas en esta colección, particularmente “La Oscuridad del Varcolaci”, profundizan en las complejidades de la existencia humana; sin embargo, el objetivo de un Mago Vampyro es aislar y cristalizar la psique mientras busca la maestría en el reino del espíritu. Esta obra de Derek Dark —Sacerdote del Adversario y respetado Luciferino de la Order of Phosphorus y la Black Order of the Dragon— refleja sus muchos años como Adepto y su visión profunda de los misterios del Abismo. Esta obra es un tesoro de inspiradora ficción de horror y ocultis- mo, que explora temas como la desesperación, el aislamiento y el espectro acechante de la mortalidad. Al embarcarte en este viaje literario, te encontrarás con personajes que luchan contra sus de- monios internos en medio de un mundo aparentemente mundano. El escenario —un bistró casi vacío— sirve como un microcosmos de las luchas más amplias de la vida, donde cada interacción revela verdades más profundas sobre la condición humana. Grégoire, el dueño del bistró, encarna el peso de la rutina y la des- esperación silenciosa que a menudo la acompaña. Sus encuentros con clientes como Maurice y el enigmático recién llegado iluminan la frágil línea entre la vida y la muerte, la alegría y el dolor. Exploración Temática Esta colección no rehúye la oscuridad; más bien, la abraza como un aspecto esencial de la vida. Los relatos desafían a los lectores a confrontar verdades incómodas y a reflexionar sobre sus propias experiencias con la pérdida y el anhelo. A través de una imaginería vívida y diálogos cautivadores, las narrativas te invitan a ponderar preguntas sobre la existencia, la conexión y lo que significa vivir verdaderamente. Profundidad de los Personajes Los personajes de estos relatos están trazados con maestría; cada uno carga con sus propios pesos y secretos. Desde el fatigado ta- bernero hasta el misterioso extraño cuya presencia proyecta una sombra sobre el bistró, cada figura es un testimonio de la naturaleza multifacética de la humanidad. Sus interacciones sirven como un espejo que refleja nuestras propias vulnerabilidades y deseos. A medida que avances en la lectura, permítete sumergirte en estos relatos. Deja que agiten tus emociones y provoquen tus pensamien- tos. La oscuridad puede resultar inquietante, pero es dentro de esta oscuridad donde a menudo hallamos nuestras percepciones más profundas sobre la vida y sobre nosotros mismos. “Oscuro como el Caos Reptante” es otro [relato] que mencionaré brevemente. Temas de Aislamiento y Desesperación: Dominar la Oscuridad es tan esencial como la Luz En su esencia, esta obra lidia con temas de aislamiento, enfermedad mental y la búsqueda de significado en un mundo caótico. Los en- cuentros de Louis con diversos personajes —como Olivia, su psi- quiatra, y Anita, la enigmática dueña de la librería— sirven como puntos de inflexión que resaltan su lucha por la conexión en medio de una desesperación abrumadora. Cada interacción revela capas
314 de complejidad tanto en el carácter de Louis como en las personas que lo rodean, ilustrando cuán profundamente entrelazadas pueden estar nuestras vidas incluso en momentos de profunda soledad. Es la Luz la que está aislada dentro de nosotros; desde este fuego co- mandamos y damos forma a la oscuridad para beneficiar nuestro camino en la vida. Una Reflexión sobre la Salud Mental: Conócete a Tí mismo, Domínate a Tí mismo La narrativa de Derek Dark funciona también como un comentario conmovedor sobre la salud mental. A través de las experiencias de Louis, se incita a los lectores a reflexionar sobre las percepciones sociales de la locura y la naturaleza, a menudo estigmatizada, de las luchas psicológicas. El retrato de la relación de Louis con Olivia pone de manifiesto el delicado equilibrio entre el deber profesional y la conexión personal, planteando interrogantes sobre la empatía y la comprensión frente al sufrimiento. Conclusión: Un Viaje que Vale la Pena emprender A medida que te adentres en “Oscuro como el Caos Reptante”, prepárate para confrontar verdades inquietantes sobre la condición humana. Esta obra no es meramente un relato; es una exploración del miedo, el anhelo y la implacable búsqueda de consuelo en un mundo que, a menudo, puede sentirse desprovisto de luz. Derek Dark te invita a caminar junto a Louis mientras este navega por su tumultuosa realidad—una experiencia que promete resonar mucho después de haber pasado la última página.
316 317 LA OSCURIDAD DEL VARCOLACI por Derek Dark El bistró estaba casi vacío a esa hora temprana de la mañana; Gré- goire dio una última vuelta antes de que llegaran los primeros clien- tes. A las diez llegó David, su empleado desde hacía diez años. Grégoire amaba su trabajo, se lo tomaba muy en serio; era más que un simple «Limonadier», como decía la burguesía. Con la ceniza en los labios, se afanaba con la bayeta, dedicado a limpiar el frente del mostrador donde pronto llegarían los habituales. Ligeramente jadeante por su sobrepeso, le encantaban los embutidos. Además, abusaba del alcohol, especialmente del rosado. La grasa de sus bra- zos desnudos se sacudía en todas direcciones, con el eterno delantal azul marcando su vientre. En su hombro izquierdo, el tatuaje de la cabeza de un lobo feroz contrastaba con su calvicie y la mirada sombría de un carcelero. La barba larga y el bigote recortado a toda prisa daban una impresión de abandono. Grégoire oyó abrirse la puerta sin mirar; sabía que era Maurice. Un jubilado aburrido que atacaba con el tinto a las ocho de la mañana. Llevaba cinco años acudiendo al «Petit Baigneur», el nombre de su bar. Era en me- moria del cómico Louis de Funès, quien lo había bautizado de esa manera. —Buenos días, Grégoire... —la voz del anciano era calmada, en- marcada en un rostro de mejillas flácidas y ojos tristes tras unas gruesas lentes. Chasqueaba la lengua constantemente dentro de su boca seca. —Hola, Momo... un poco de calor, ¿eh? —dijo Grégoire, cono- ciendo de antemano la respuesta. Pero nunca hay que dar al cliente esa impresión astuta de ser uno de esos bares de mala muerte que tanto detestan. Maurice esbozó una sonrisa al ver a Grégoire abrir una botella y servirle una copa de vino. El jubilado agarró el vaso,
318 319 intentando ocultar su codicia aclarándose la garganta. Al ver que Grégoire se servía una copa de rosado, de repente se sintió más a gusto, menos solo. El tintineo de las copas resonó temprano en la mañana mientras brindaban, sin saberlo, por su vacío interior. Maurice se humedeció los labios antes de dar un sorbo; Grégoire se lo tragó de un golpe, soltando un último suspiro. Dios, qué buena sensación, pensó mirando por la ventana, como un voyeur (todas esas vidas desfilando por la rue Mérimée). El de al lado era un co- merciante, su vecino era Paul el carnicero y, enfrente, un restauran- te sin pretensiones. Al igual que sus dueños, a quienes Grégoire no alcanzaba a ver. —Hará sol... —comentó Maurice, mirando las copas alineadas tras el mostrador, esperando a los clientes como buenos soldaditos lis- tos para ser llenados. Grégoire respondió con una banalidad a esa frase, repetida una y otra vez cada mañana. La puerta se abrió, dejando entrar una corriente de aire fresco. Cuando Grégoire vio al personaje que acababa de entrar, no pudo evitar quedarse mirándolo, inmóvil. Alto, extremadamente delga- do; sus mejillas estaban hundidas como los surcos de un campo arado. Su mano izquierda, de dedos huesudos y torcidos, se apo- yaba en un bastón-estoque con pomo de plata. Sin decir palabra, el individuo cojeó hasta la silla con respaldo, en la mesa que ofrecía una vista completa de la sala. Grégoire dejó su vaso vacío y rodeó el mostrador, dejando que Maurice hablara solo. Mientras camina- ba hacia el recién llegado, se dio cuenta de que no podía atribuirle ninguna edad. Una vez cerca del tipo, vio la palidez de su rostro, las ojeras profundas. Ojos azules de una fijeza inquietante, con los globos oculares veteados de rojo. Este hombre olía a muerto a tres kilómetros de distancia, pensó Grégoire, controlando su incomo- didad. No debía de ser muy viejo; no tenía manchas en las manos ni arrugas particulares, a excepción de las patas de gallo y un ceño fruncido que le daba un aspecto severo. —¿Qué le pongo? —preguntó Grégoire, preguntándose de qué en- fermedad podría estar sufriendo aquel hombre. Este último levan- tó lentamente sus ojos descoloridos hacia él. Sus párpados apenas parpadeaban; su mirada oscilaba incesantemente entre la angustia y el desafío. Como si una lucha titánica estuviera teniendo lugar en apenas unos segundos. —Un escocés doble... solo —respondió una voz ronca, fría y sin alma. Un escalofrío recorrió la columna de Grégoire y se sorpren- dió al percibir el mal olor, como a turba o a lodo. No pudo evitar pensar en cosas muertas, inertes y podridas. Nunca le había pasado algo así... de vuelta en el mostrador, se sentía menos alegre que de costumbre. Era como si un aliento oscuro acabara de extinguir la llama de esperanza que era su fuerza. Mientras vertía las dos dosis de alcohol en el vaso cuadrado, arqueó el pecho para liberar la rigidez de su espalda. Al llevarle el escocés a su cliente, notó que este miraba fijamente un punto en el espacio; dejó el vaso en la mesa a toda prisa para retirarse. El fondo de la sala se había oscurecido mientras la luz de arriba se encendía de re- pente. La silueta se recortaba en el claroscuro, como un ave de mal agüero. Grégoire tomó su trapo y limpió el mostrador, aunque ya estaba limpio, para despejar su mente. Maurice iba por su segunda copa cuando una tos fuerte, seguida de un escupitajo, resonó des- de el fondo del local. Grégoire no pudo reprimir una expresión de asco, acompañada de un sentimiento de culpa. En realidad, aquel pobre hombre debía de estar enfermo y él estaba alterado; se sintió egoísta. Sin embargo, no tenía fuerzas para mirar hacia el origen del ruido. Maurice le dedicó la misma sonrisa estúpida, la de siem- pre, solo que hoy Grégoire no podía soportar nada. El estómago se le retorció; suspiró para liberar el estrés. Nadie le había perturbado tanto jamás. Patrick llegó al bar, animándolo con su cháchara habitual. Varias cajas de botellas descansaban sobre su carretilla; el repartidor siem- pre llegaba puntual. —Hola, Greg... ¿estás bien? —preguntó con cierta preocupación; nunca había visto a Grégoire tan deprimido.
320 321 —Bien, ¿y tú? —balbuceó esto último mientras preparaba un café cargado para el repartidor. —¡Tú... me ocultas algo! —dijo Patrick. Su estatura media y su musculatura reforzaban la impresión de estar viendo un cubo para cualquiera que lo observara. Tenía el cabello castaño, de media me- lena y mal cortado, con un mechón húmedo sobre la frente. La piel de su rostro, gruesa, grumosa y brillante, podía parecer ensangren- tada, aunque no lo estuviera. Su herencia era la única responsa- ble; solo su sonrisa aportaba algo de encanto a sus facciones. La cafetera siseó, goteando en la taza. Al ponerla sobre el mostrador, Grégoire no pudo evitar echar un vistazo rápido al fondo. Patrick se giró, pero no vio de inmediato la figura encorvada sentada frente a un vaso vacío. —¿Y bien? Uno nuevo... —soltó, encogiéndose de hombros. —No lo has visto de cerca... parece un muerto... incluso huele a cadáver... ¡Qué asco! —respondió Grégoire, acompañando sus pa- labras con un gesto de la mano, como si espantara una mosca frente a él. Sorprendido por la sorprendete actitud del dueño, Patrick se encontró observando con un poco más de atención al recién llega- do. Una impresión de neurastenia emanaba del personaje; como hipnotizado, no pudo resistir la tentación de acercarse. Su sonri- sa se borró al ver la lividez de su tez, la mano ósea y temblorosa colgando del vaso, los labios entreabiertos y trémulos. La mirada parecía perdida en otra vida; Patrick, mientras retrocedía hacia el mostrador, tragó saliva nervioso. —¿Qué le pasa? —preguntó el repartidor en voz baja, ya menos animado. Grégoire se tragó una copa de rosado con una expresión de abatimiento. —No lo sé... el caso es que, desde que entró... la alegría ha huido... igual que los clientes habituales que suelen venir después de Mau- rice —susurró el dueño del bar, inclinándose hacia adelante. Pa- trick se encontró preguntándose si aquel extraño podría oírlos. No pudo contener un aluvión de pensamientos mórbidos, en los que solo reinaban la enfermedad y la decrepitud. Recordó la muerte de su padre, un dolor emocional sordo que creía haber sanado con el tiempo... Tomó su taza y bebió el café; al olvidar endulzarlo, dejó escapar un gruñido seguido de una mueca de asco. —Te pondré otro... invita la casa... ¿podrías colocar tú las botellas? Tengo un dolor de espalda terrible —suplicó Grégoire. —¿Es nuevo? —concluyó el repartidor, echando un último vistazo al extraño antes de agarrar el diablo para dirigirse al almacén. David entró justo en ese momento, ¡ya eran las diez! Su eterno aspecto de adolescente, un poco al estilo «James Dean», le dio a Grégoire un soplo de aire fresco. —¡Hola, jefe! ¡Vamos a por un día infernal! —El empleado se sor- prendió por la ausencia de los clientes habituales, a excepción de Maurice. Y entonces vio la mirada abatida de Grégoire mientras este maldecía entre dientes. —¿Cansado, jefe? —dijo desde la altura de sus veintitantos años, lo cual irritó a Grégoire todavía más. —Mira, si quieres, encárgate tú del cliente y ya está... —suspiró el dueño, sirviéndose otra copa de rosado y poniendo un tinto para Maurice. David se pasó la mano por el pelo rubio con una indife- rencia impostada; le costaba distinguir al cliente en la penumbra. Sin embargo, vio que la bombilla se terminaba de fundir y decidió cambiarla. Al entrar en la cocina, agarró el abridor y la libreta antes de anudarse el delantal. Tras rebuscar en un armario, encontró una bombilla nueva y cogió la escalera. Patrick, agachado, terminaba de colocar las botellas en la bodega. La bombilla chisporroteó sobre él; creyó sentir una presencia a sus espaldas y se giró rápidamente solo para descubrir que no había nadie. La bodega era amplia, abovedada, de ladrillo rojo. Los casilleros se alineaban entre las telarañas. De pronto, la bombilla estalló. El repartidor gruñó al verse en la penumbra; una especie de pavor lo atenazó al sentir que la temperatura caía de golpe. Un aliento le rozó el rostro, surgido de la nada. Sobresaltado, cayó hacia
322 323 atrás golpeando con el brazo derecho los estantes, que cedieron. El primero, en lo alto de la pila, se desplomó sobre su cara, rompiéndole la nariz; la esquina se le hundió en el ojo, reventando el globo ocular y esparciendo el humor vítreo. Las botellas de vino estallaron sobre él y a su alrededor. Enajenado, intentó ponerse en pie, pero sus manos dieron con fragmentos de vidrio que le tajaron la carne. Al caer pesadamente al suelo, su mejilla fue surcada por los cristales rotos esparcidos por el piso. Algo frío y gelatinoso se pegó a su boca, inhalando lentamente, como una bomba infernal. Su brazo izquierdo se agitaba en el aire sin encontrar nada concreto. ¡El pánico sacudió a Patrick de tal forma que ni siquiera pudo articular sonido alguno! El dolor del ojo perforado retumbaba en su rostro, en su cabeza. Esa sensación de sentir su fuerza succionada por aquella boca tangible pero invisible... La impresión de caer hacia atrás, de hundirse en un vacío absoluto hasta perder el conocimiento... David pasó por delante de su sombrío jefe y también frente a Mau- rice, a quien le dio una palmadita en el hombro sin dejar por ello de parlotear. El camarero se detuvo ante el recién llegado. En ese momento, se inclinó hacia adelante y lo sacudió por el hombro. La rigidez de sus facciones y de sus miembros le hizo creer que estaba muerto. Estaba a punto de llamar a los bomberos cuando reparó en el hedor que rodeaba al hombre. Su tez y su aspecto eran la viva imagen de un enfermo terminal. La angustia le embotó la mente y le anudó la garganta. Nunca había estado tan cerca de la muerte, la cual, inevitablemente, lo proyectaba hacia su propio fin. Se sintió furioso con aquel cliente por provocarle semejantes sentimientos. Para su asombro, la cabeza de mejillas hundidas se giró hacia él, mientras unos ojos vidriosos recobraban la vida. Una mano tem- blorosa empujó el vaso vacío hacia el aterrorizado empleado. —Lo mismo... jovencito... —articuló aquella voz de ultratumba que le heló el alma. —Muy bien... ¿se encuentra usted bien, señor? —preguntó él con cortesía. —Mucho mejor... —dijo el hombre lívido con una mueca, tosiendo antes de escupir. David siguió con la mirada el hilo de una baba espesa que goteaba en el suelo, junto a la silla. David se estreme- ció al distinguir unas manchas marrones y verdosas. Incorporándo- se rápidamente, se precipitó por el pasillo, muy molesto. Grégoire sonrió al ver cambiar su semblante. —Ponle lo mismo... ¿está enfermo o qué? En el suelo... esa flema parece manchada de... sangre... —balbuceó, mirándole la cabeza. —¿Has comprendido ya mi abatimiento... y lo has sentido? Creo que huelo ese hedor terrible incluso desde aquí... —balbuceó Gré- goire. David asintió, recordando la pestilencia, con la esperanza de que aquel hombre se marchara pronto. Tomó el vaso de scotch y volvió junto al cliente, lo posó sobre la mesa y caminó rápidamente hacia la escalera abierta. Subió hasta lo más alto y alargó el brazo. Desenroscó la bombilla apagada y la reemplazó por la nueva. De pronto, creyó sentir la mirada del extraño clavada en él. Sin saber por qué, se apresuró y bajó los peldaños a toda prisa. El hombre se- guía mirando hacia adelante; David debía de haberlo soñado... sin embargo, la inquietud se había apoderado de él. El regreso de la luz iluminó las facciones de cadáver, aquel rostro de demonio. Una vez plegada la escalera, regresó al mostrador, pasando junto a Grégoire con un suspiro. Grégoire lo siguió con aire desconcertado... —¿Quieres ver qué le ha pasado a Patrick? Le pedí que me ayudara a ordenar la bodega mientras te esperaba... ¡seguro que se ha puesto a beber! —soltó, sirviéndole otra copa a Maurice—. ¡Esta mañana no ha venido ni un cliente! La puerta se abrió y Grégoire alzó una mirada iluminada hacia aquella llegada providencial. Reconoció de inmediato a Sabrina Matlink, la prostituta que solía venir a tomarse su copa de vino en- tre las doce y las dos. Era alta, siempre vestida de negro: minifalda de cuero, medias de rejilla, botas de vinilo negro por encima de la rodilla y un body de malla transparente que revelaba unos pechos arrogantes de puntas afiladas; encima, una chaqueta de cuero. Ru- bia, de rostro angelical y facciones finas, ojos brillantes y una boca carnosa que inspiraba profundamente a Grégoire. Jamás, nunca se había atrevido a abordarla... y eso que no le faltaba deseo.
324 325 Sabrina se sentó en su taburete, cruzando las piernas en alto; fue la única vez que Maurice levantó la vista de su vaso. —Un Morisco, querido... —soltó la belleza, plenamente consciente del efecto que causaba en los hombres —Ahora mismo, cariño... —respondió él, lanzándole una mirada de soslayo. El pecho de ella ondulaba al ritmo de su respiración. Grégoire preparó el pastis con jarabe de cebada, muy dulce, como de costumbre.- Eres mi oasis de paz en esta maldita mañana... Gré- goire no pudo evitar decir. Sabrina sacó un cigarrillo que Grégoire se apresuró a encender. —Hoy estás muy poético, cariño... —dijo ella soltando una carca- jada. Se quedó mirando fijamente la marca del carmín rojo en el borde del vaso. —No... mira hacia atrás... verás a un cliente... —susurró él. Sabrina exhaló una bocanada de tabaco y giró la cabeza en un torbellino de rizos rubios. Grégoire vio cómo ella observaba al recién llegado sin decir palabra, lo cual le intrigó. —¿No te resulta repulsivo? Míralo más de cerca... —le dijo con exasperación. La mujer de fragancia frutal se levantó y caminó hacia el fondo de la sala con paso felino. Grégoire se quedó mirando sus nalgas lle- nas, moldeado por la minifalda, sin rastro alguno de ropa interior. Cuanto más se acercaba al extraño, más la invadía una sensación extraña. Erguida con orgullo ante la mesa, lo contempló. Aquella cabeza de mejillas hundidas, esa mirada apagada, la blancura de su piel, sus manos huesudas. —Me das lástima... —le soltó ella al hombre como un eructo antes de escupir. —¿Acaso pretendes conocer la profundidad de mis pen- samientos? —declaró ella, frotándose las piernas con un crujido de vinilo. —¿Cómo lo sabes? Podríamos hablar de ello... —continuó él, al- zando hacia ella una mirada repentinamente iluminada. Sorprendida, ella se dio la vuelta para volver a sentarse en su taburete. —¿Y bien? ¿Has visto al monstruo? —preguntó Grégoire, agitado por un jadeo nervioso. Sabrina, desconcertada, tomó el vaso entre sus manos. —Es un hombre enfermo... lo sé... —dijo ella con un suspiro. Gré- goire la miró de otra manera; tenía que ser muy rara para no sentir- se aterrada por aquel cliente. —Si quieres deshacerte de él, ¡no seas tímida! —la replicó, obser- vando la su reacción ante el impacto. —Si eso te ayuda... me iré con él —dijo ella, apagando el cigarrillo en el cenicero. Grégoire abrió los ojos de par en par, sin poder creérselo, mientras se lanzaba de cabeza a aprovechar la oportunidad. —¡Oh, sí! Me harías un favor... —dijo él contrariado. Una pizca de celos invadió su corazón... no podía creer que aquella belleza fuera a marcharse con semejante desecho humano. ¿Qué tenía él que no tenga yo? Pensó mientras se tragaba un vaso de rosado. Sabrina sacó una nota del bolsillo delantero de su chaqueta. —Yo pago las visitas del enfermo... —dijo ella con sensualidad. —Dos whiskies dobles... —suspiró, cogiendo el tique. —Quédate con el cambio... —le dijo mientras se levantaba; cons- ciente de los celos de Grégoire, no pudo contener una risa cristali- na. Grégoire la siguió con la mirada hacia el extraño; ella se puso de cuclillas frente a él y cruzaron unas palabras que él no alcanzó a oír. Entonces, el hombre se puso en pie con dificultad y ella le ayu- dó. Salieron juntos del bar con una lentitud desesperante. David estaba de pie en el umbral de la cocina, observando cómo la belleza se marchaba con la decrepitud... Grégoire le miró y frunció el ceño. —¡Ve a mirar a la bodega! ¡Trae a Patrick de una vez! ¡Ya te lo había pedido antes! —gritó Grégoire, cargado de odio. David obe- deció a regañadientes y bajó las escaleras al otro extremo del bar.
326 327 Grégoire sintió que el lugar se despejaba, era como si el aire vicia- do se hubiera esfumado. Aquella opresión interna lo había abando- nado de repente. Los gritos le devolvieron al terror que acababa de dejar atrás. David corrió a su encuentro, igual de pálido. A Grégoire no le gustó su aspecto, ¿qué tendría que decirle? —¡Jefe! No había luz... bajé con la linterna... ¡y me encontré a Patrick tirado en el suelo, en medio de las taquillas, desfigurado, sangrando! Pero... lo peor... —anunció con horror. —¿Qué? ¡Patrick... joder! ¿Y qué más? —gritó Grégoire, exhausto... —Ven a verlo conmigo... es indescriptible... —terminó de decir el camarero, sintiendo que las piernas le temblaban. Grégoire respiró hondo antes de seguirlo; no podía imaginarse a Patrick ahí abajo... hecho trizas... ¿estaría muerto? Sabrina caminaba despacio por las calles, con el hombre del brazo. Incluso desde allí, podía oler el hedor que emanaba de su cuerpo. Ella palpaba aquel brazo huesudo con alegría; los pocos transeún- tes que pasaban los miraban con consternación. Sabrina pasó junto a Josy, su amiga, que caminaba por la acera. Pelo oscuro, robusta; le rebosaba la carne por el escote. —¿Qué haces? ¿No es tu hora de descanso? —le preguntó al verla venir. —Me voy a casa... ¡el día es tuyo! —Josy sonrió ante la noticia, pero la sonrisa se le borró de golpe al ver a su acompañante. —¿Quién es ese? —preguntó con una mueca de asco. Sabrina per- dió los estribos. —¡A ti qué te importa! —respondió con una virulencia que dejó a Josy sin palabras... En cuanto llegaron al final de la calle, subieron a su coche. Sabrina lo ayudó a incorporarse; él no dejaba de temblar. Ella arrancó y aceleró haciendo chirriar las ruedas. Dejando atrás el centro histó- rico, se dirigió hacia los barrios residenciales. —Te portas muy bien conmigo —le dijo con voz ronca. —¡Lo seré aún más en cuanto estemos en casa! —dijo ella, con el aliento entrecortado. —¿Qué te atrae de mí? —Su fría voz la excitaba. —Todo... ¿qué te pasa? —logró articular ella; estaba fuera de sí. —Me estoy muriendo... puede que ni siquiera tengamos tiempo de llegar a nuestro destino... —continuó él; ella suspiró, y él esbozó una mueca. —Háblame de tu enfermedad... —le susurró, incapaz de dejar de mirarlo a diferencia de cómo lo hacía con tantos otros. —Me pudro por dentro... me comen los gusanos y otros insectos que reptan por mi carne... ¿te parece bien? —tosió y casi se asfixia con su propia flema. —¡Perfecto! ¿Pero cómo se llama la enfermedad? ¿Te contagiaste? —La codicia... el deseo de disfrutar de la vida... —dijo apretando las manos alrededor de la empuñadura del bastón. Un poco aturdi- da, lo miró sonriendo. —¡Puedes contarme lo que sea... eso que me cuentas no es una enfermedad! —le reprochó ella, llegando incluso a ofenderse... ¡se había ido con él y el infeliz tenía el valor de mentirle! —Más de lo que crees... ya lo verás... —Él mostró los dientes con una mueca, lo que la dejó con una curiosidad insaciable. Sabrina detuvo el coche frente a la barrera del aparcamiento priva- do de su lujosa mansión. Tras marcar el código de acceso, se giró y se encontró con el extraño, gélido, mirándola con los ojos vidrio- sos. Cuando puso la mano sobre su brazo izquierdo, la carne esta- ba rígida; realmente parecía un cadáver... ella no pudo reprimir su excitación. Mientras estacionaba el coche en la plaza numerada, no se atrevía a pensar en las implicaciones de su morbosa líbido, algo que hasta entonces nunca había admitido de verdad. Pero aquel me- diodía acababa de conocer al hombre que simbolizaba lo que ella aún no se atrevía a hacer. Una vez apagado el motor, notó su rigidez y su falta de conscien-
328 329 cia... ¿estaría muerto? Ante ese pensamiento, le entró el pánico por un momento; ¿cómo podría explicarle a la policía la presencia de un hombre tieso en su coche? Sobre todo, teniendo en cuenta que ni siquiera sabía su nombre. David siguió a Grégoire escaleras abajo hacia la oscura bodega. Al llegar al final de los peldaños, Grégoire sintió que su camarero aminoraba el paso; en la oscuridad, sintió que una angustia irracio- nal le subía por el pecho. El haz de la linterna iluminó las taquillas desperdigadas, la tierra estaba roja... ¿vino o sangre? El rayo de luz iluminó el rostro de Patrick; Grégoire retrocedió un paso, soltando un grito. Algo frío acababa de rozarle el cuello; agitó la mano con nerviosismo, como si quisiera espantar a un mosquito. —¿No has notado un olor gélido? —preguntó David, alarmado.. —Sí... —respondió este último. Ambos contemplaron las facciones de lo que había sido Patrick... un ojo reventado, la nariz rota, pero sobre todo la piel pegada a los huesos, como si hubiera sido vacia- do de todo humor y sustancia líquida, sangre y demás. El muerto mostraba los dientes en un gesto de espantoso terror. David empe- zó a olisquear; Grégoire no lo comprendió de inmediato, pero en- tonces notó el regreso de aquella anomalía... la misma que rodeaba al extraño al borde de la muerte. —¡Se ha movido! —gritó David, retrocediendo... —¿Qué? —dijo Grégoire; creyó ver una sombra pasar entre el haz de luz y el muerto, una forma esquelética que se deslizaba den- tro de la boca abierta del repartidor fallecido... —¡Te lo digo yo... el brazo! ¡El cadáver! —gritó David, retrocediendo. Grégoire lo agarró por los hombros; la linterna iluminó el rostro del camarero desde abajo, volviéndolo fantasmal. —Los Muertos no se mueven ... si se ha movido significa que sigue vivo... cálmate ... —Antes de venir a buscarte, comprobé que no tenía pulso —mur- muró David. Grégoire no se sentía nada bien; respiraba profunda- mente a pesar de la atmósfera fétida y cargada. —Ya verás... —no terminó la frase cuando el suelo vacío se iluminó... —¡Imposible! —La voz de Grégoire se volvió histérica mientras barría el suelo con la escoba, buscando a Patrick. David se dio la vuelta y chocó con algo... Grégoire se giró al oír el aullido ahogado de David; le temblaban las manos, estaba al borde de un colapso nervioso. Su linterna ilu- minó dos cuerpos, recorriéndolos de pies a cabeza... Dos manos estrangulaban a David, que sacaba la lengua mientras forcejeaba inútilmente. ¡Grégoire oyó el crujido de la nuez de su camarero! En el otro extremo, aquel mismo rostro deforme y marchito se ilu- minó... ¡Su único ojo sano estaba vidrioso! ¡El cuerpo de David se desplomó contra el suelo como una masa blanda en cuanto aquella cosa lo soltó! —¡No! —gritó Grégoire al ver a aquel monstruo acercarse hacia él lentamente, bloqueándole el acceso a las escaleras... el miedo intenso le provocó un ataque al corazón que lo fulminó... nunca llegó a ver cómo el cadáver de Patrick se desplomaba, ni cómo la sombra con forma de esqueleto y dos alas en la espalda abandona- ba al botones... Sabrina intentó reanimar al extraño, sin éxito. El hecho de tocar- lo, de acariciarlo, la excitaba para su gran vergüenza... ¡tenía que llevar aquel cuerpo a casa lo antes posible, sin que sus vecinos se dieran cuenta! Salió del coche; un neón chisporroteaba en el garaje. Al levantar la vista, por un fugaz instante, creyó ver una sombra o algo cercano... ¡dos alas negras, una forma hecha de huesos huma- nos que se deslizaba dentro del coche! Se frotó los ojos mientras se relajaba, ¡estaba alucinando!, pensó... culpando a su perversa lujuria de aquello. Recobrando el sentido, se estiró la falda y corrió hacia la puerta del pasajero. Al abrirla, se quedó helada de asom- bro... el extraño la miraba y se movía... —Aún no estoy muerto... ¿decepcionada? —masculló él con la boca seca. —¿Por qué dices eso? —sonrió, con las mejillas encendidas.
330 331 —Porque te estoy leyendo la mente, Sabrina... —continuó él, sa- liendo lenta y dolorosamente de su asiento. —¿Quién eres? —En ese instante, a ella le entró el pánico. Apo- yándose en su bastón, él logró ponerse en pie con dificultad, con los miembros temblándole. Unas gotas de agua fluían con una minu- ciosidad agonizante desde una manguera sobre el suelo del garaje. —Buena pregunta... ¿no quieres follarme primero? Hablaremos después... —articuló él con voz ronca antes de toser y escupir de nuevo... esta vez, una flema sanguinolenta. Sabrina se preguntó cómo sabía su nombre, si ella no le había dicho nada... pero sus impulsos incontrolables se apoderaron de ella; lo agarró del brazo y cerró la puerta de un golpe con su larga pierna, moldeada en aquellas botas negras que le subían hasta el muslo. Al entrar en el ascensor, se apoyó contra el espejo, que le heló la mejilla... con el bajo vientre en llamas, se vio forzada a acariciarse de forma indecente frente al hombre, que la miraba con una sonrisa que, en realidad, era cruel. Entraron en su amplio apartamento, un salón enorme con otoma- nas rodeando una mesa oriental. Un televisor de plasma gigante colgaba de la pared como si fuera un cuadro. Los ventanales, que iban del suelo al techo, daban a una terraza que ofrecía una vista magnífica del horionte de la ciudad. El dormitorio era espacioso; la cama, con sábanas de satén rojo, estaba deshecha, y dos almohadas aparecían entrelazadas como un presagio. Justo detrás de los cojines, había una enorme bañera hexagonal de color salmón y cortinas del mismo tono en un inmenso ventanal que daba a un parque. Una alfombra mullida rodeaba la cama, dis- puesta con suavidad sobre un suelo de baldosas rosas. La mesilla de noche contenía joyas esparcidas sin orden, con unas tijeras en medio, frente a una moderna y alargada lámpara de noche con una pantalla cubierta de malla. En la pared destacaba un cuadro de Clo- vis Trouille; la pintura, entre lo naíf y lo figurativo, mostraba a una mujer rubia, desnuda en un cementerio cuyas tumbas liberaban su espantoso contenido. —Cierra las persianas... enciende unas velas... debe estar oscuro... —susurró el hombre, sentado al borde del colchón. Sabrina lo hizo rápidamente. Las velas eran fáciles de encontrar... rojas y negras. El dormitorio se sumergió primero en la oscuridad; luego, una te- nue luz incandescente rodeó la cama como un pentagrama mágico. Sabrina lo desnudó, saboreando el olor a muerte que emanaba de su ropa; dejándose llevar, su respiración se volvió agitada, dando fe de que ella aún estaba viva. Descubrió su piel blanca, tan pegada a los huesos que podía contarle las costillas... lo acarició, lo besó. Su carne olía a una putrefacción que la sumió en un trance. El miem- bro flácido y rezumante creció dentro de su boca codiciosa... inca- paz de resistirse, se montó sobre él y se empaló en su sexo rígido, iniciando una serie de frenéticos vaivenes. Los dedos huesudos de él alcanzaron el pecho de ella, tocándola de forma indecente; él vio sus brazos esqueléticos, sus clavículas tan marcadas... ella le acari- ció el rostro, sus dedos sintieron la carne marchita... cerró los ojos y visualizó el cráneo que él sujetaba. ¡Tumbas profanadas y abiertas; la muerte violada! Un espasmo la sacudió, se abalanzó sobre él, sus pechos acariciaron la caja torácica... la cabeza de aquel cadáver... ¡se estaba follando a un muerto! Unos dedos huesudos avanzaron hacia la mesilla de noche... ¡final- mente encontraron las tijeras! Sabrina frotaba su rostro contra la cabeza de él mientras este, sin que ella notara que le estaba cortando algunos mechones de pelo, los sujetaba con cuidado en su mano. Él tuvo un orgasmo alimenta- do por su fantasía; la disfrutó con un líquido gélido... La prostituta estaba en su cocina, sirviéndose un Bloody Mary bien cargado... ¿qué iba a hacer ahora? La vergüenza se apoderó de su alma; dejó el vaso y se puso la chaqueta. Casi vestida, solo le fal- taba ajustarse la minifalda. Como una exhalación, salió del aparta- mento, sin atreverse siquiera a volver la vista atrás hacia su... ¡su morgue! Lo había dejado allí tirado en la cama, como lo que era a sus ojos: un cadáver.
332 333 En el ascensor, no pudo evitar ver su propia expresión de felicidad en el espejo, que reflejaba la culpa de haber puesto en práctica sus deseos. No podía ignorar los recuerdos de su frenesí mórbido... ¿estaría muerto ahora? Esa pregunta le quemaba los labios... vol- vería a verlo esa misma noche... El coche de Sabrina bajó hacia el centro histórico; se detuvo junto a la acera. Al fondo del callejón, Josy estaba apoyada contra la pa- red, casi desnuda con toda su opulencia, un cigarrillo en los labios, esperando al cliente. Sabrina bajó del coche, sus tacones altos reso- nando sobre los adoquines; Josy se giró y sonrió al verla. En el dormitorio, el extraño se removió entre las mantas... el mo- mento había llegado... se encaramó sobre las sábanas, agarrando las tijeras con las facciones contraídas. Se levantó de la cama y se arrodilló al borde de la alfombra, disponiendo los mechones de cabello sobre el mármol. Entonces, con un movimiento lento, se abrió la vena de la muñeca izquierda con la afilada hoja de acero. El líquido rojo y espeso fluyó sobre los rizos rubios; de la herida em- pezaron a brotar cosas blancas, blandas y ondulantes... ¡gusanos! La prostituta estaba a punto de saludar a su amiga cuando un dolor le golpeó el plexo solar, doblándola por la mitad. —¡¿Qué tienes?! —gritó Josy, acudiendo en su ayuda. Sabrina se vio asaltada por una náusea profunda y vomitó hasta su última co- mida. El extraño de cuerpo demacrado acababa de trazar un patrón ex- traño, el pentagrama invertido, alrededor del cabello de ella con su propia sangre... sus dos manos esqueléticas se unieron en la punta inferior, desplazándose hacia cada lado de la Estrella del Diablo... dos brazos esqueléticos que lo rodeaban en un círculo. En las dos puntas superiores se perfilaban dos calaveras de muerte, cada una rodeada por una inmensa ala de murciélago; la sangre empezaba a secarse... Su herida sangraba profusamente; mientras sonreía, había comple- tado el diseño maligno con la mano derecha. Sus ojos se iluminaron al ver el símbolo de los orbes vampíricos... «¡Yug! N’gha k’yun bth’gth Sabrina Matlink gllur ph’nglui Varco- laci yzkaa!», canturreó el hombre, sonriendo con un orgullo des- proporcionado antes de seccionarse la carótida con el cincel. Sabrina estaba agachada en el suelo cuando una presión invisible se ejerció sobre sus vértebras cervicales... lanzándole a Josy una mirada suplicante antes de hundirse en la inconsciencia total. —Unas voces resuenan a mi alrededor... abro los párpados, pegados por el sueño... dos mujeres de blanco... un hombre vestido igual... —¿Sabrina Matlink? ¿Cómo se siente? —preguntó el hombre de unos cuarenta años, de facciones ansiosas—. Soy el doctor Tibi... está en el hospital... —Su voz pretendía ser tranquilizadora. —¿Por qué me llamas Sabrina Matlink? ¡Yo soy Varcolaci! El vampiro psíquico inmortal que sobrevive volando de cuerpo en cuerpo... —Al moverse, sus manos tocaron la carne turgente de un cuerpo vivo. ¿Pechos? De pronto, el recuerdo regresó... siempre le tomaba unos minutos reajustarse al cerebro de la víctima. Sabrina había sido aquella mujer sexy que se sintió atraída hacia él por su inclinación necrofílica; había que decir que el envase carnal de su víctima anterior ya no estaba precisamente en buenas condiciones. Había tenido poco tiempo para encontrar otro cuerpo. No había previsto que aquel hombre sufriría un cáncer de colon que pronto resultó ser generalizado. Puesto que su sombra había habitado a un hombre, ahora necesitaba a una mujer... una cuestión de polaridad magnética... el único lado negativo de Varcolaci... —Sí, doctor, lo recuerdo muy bien... —respondió el vampiro con una mirada coqueta. Estaba a punto de explorar todos los placeres del cuerpo de una mujer antes de pasar al de un hombre... y vice- versa; todo esto venía ocurriendo desde hacía ya mil años... ¿por qué detenerse ahora?
Himno a Babalon
335 Aly Moon Draw Himno a Babalon - Ilustración, Poesía - Ilustradora y escritora; desarrolla proyectos que combinan palabra e imagen, entre las experiencias vitales, la fantasía y el sendero mágico. @alymoondraw
336 337 A ti, Babalón, Diosa Libre, Verdad Absoluta, Fuego Ardiente. Me consagré a ti sin saberlo. Me consagré a ti por Mujer. Me consagré a ti por Libre. Madre Tierra. “Álveo” de abominaciones. Que de sangre, semen y lágrimas, creaste. Que de flujo, sudor y saliva, engendraste. Mujer Escarlata que enarbola la Lujuria, la Unión y la realidad del Acto. ¡Babalón! Vida y Muerte. Aniquilación del Ego. Victoria tras el Abismo. Cabalga triunfante sobre la Bestia Señora de la Noche
Travma DarkSurrealismo
339 Travma DarkSurrealismo - Ilustración - Nacido en 1980 en la Comunidad Autonómica de Andalucía, en una familia muy humilde, en la que la carga educativa y emo- cional residía en las mujeres. Dando así la característica de la sensibilidad subyacente en su persona y trabajo. Creador de Arte-Oscuro o Dark-Surrealismo. Desde pequeño in- teresado por imágenes icónicas como las figuras a las que le dan vida El Bosco en sus obras. Influencias desde el anteriormente citado hasta el arte sobre la piel de R.Hernández. Siendo este último el motivo del acerca- miento al mundo del tatuaje (no mainstream). Por citar a algunos más, podríamos encontrar a los intrincados y oscuros sujetos biomech de Hans Ruedi Giger o el dramatismo casi fotográfico de las pinturas pos-tapocalipticas de Zdzislaw Beksiński, teniendo gran peso en su actual estilo. Por supuesto influido por oscuridades del ámbito literario, que empezaron a llegar a sus manos siendo joven, como HP.Love- craft, Alan Moore, Edgar Alan Poe o el poemario de Gustavo A. Bécquer. @travma _dark _surrealism
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Kala Art - Fotografía
344 345 Kala Art - Ilustración, Fotografía - Kala Art es un proyecto artístico originario de Cali, Colombia, cuyo trabajo se centra en la exploración de la Muerte como en- tidad arquetípica y en la investigación plástica de entidades ad- versarias. A través del dibujo, la pintura y la fotografía, su obra construye un lenguaje visual donde lo estético y lo esotérico se entrelazan, dando lugar a imágenes atravesadas por el misterio, lo ritual y lo numinoso. Como proyecto artístico y marca independiente, Kala Art tam- bién ofrece servicios de creación visual, desarrollando obras ori- ginales en dibujo y pintura, así como trabajos de diseño gráfico vinculados a universos simbólicos, editoriales y musicales. En el campo de la fotografía desarrolla A la memoria de…, un proyecto audiovisual realizado en el Cementerio Central de Cali, uno de los camposantos más antiguos de la ciudad. Parte de este trabajo fue presentado en la exposición Caligothic, consolidando la obra como una exploración visual de la memo- ria, el tiempo y la permanencia. En el ámbito editorial, Kala Art publicó en 2021 el libro de arte Sesgadores, una recopilación de dibujos y pinturas realizadas a lo largo de su trayectoria creativa, dedicada a las representacio- nes de la Muerte en diversas tradiciones simbólicas y mágicas. Kala Art desarrolla su trabajo de manera independiente y pue- de encontrarse en Facebook e Instagram como Kala Art, donde comparte procesos, obras y proyectos en curso. @art.kala.art
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Heptaparaparshinok Sagrado
353 Heptaparaparshinokh Sagrado Escuela Lo Bram (LA LEY DE 7) El Cuarto Camino, enseñado por G. I. Gurdjieff, es una vía de transformación interior que integra la vida cotidiana como terreno de trabajo. A diferencia de los caminos tradicionales del faquir, el monje y el yogui, centrados respectivamente en el cuerpo, las emociones o la mente, el Cuarto Camino integra estos tres caminos y busca el desarrollo armónico de todas las facultades humanas mientras la persona utiliza su vida cotidiana para experimentar su propia evolución. Para ello, es indispensable entender y comprender las leyes a las que estamos sujetos, y así acceder a un nivel más profundo de consciencia. Las leyes del universo empiezan desde el absoluto o unidad, el cual se dividió en dos (positivo y negativo) para poder crear una tercera fuerza neutralizante y así experimentar su propia evolución. A esta ley de las tres fuerzas, se la conoce también como la Ley de Tres. Toda acción o todo fenómeno que existe en el universo se lleva a cabo o se crea a través de la unión simultánea de estas tres fuerzas, positiva, negativa y neutralizante, (afirmación, negación y conci- liación). La única forma de poder manifestar esta creación es a tra- vés de la Ley de Siete o Ley de Octava.
354 355 Así es como Gurdjieff nombró en sus libros, a esta ley, Heptapara- parshinokh Sagrado. En el Cuarto Camino, a todos los procesos o fenómenos que se desarrollan en la vida, desde el crecimiento de una planta, la evolu- ción de una civilización y hasta incluso la evolución de un planeta, lo llamamos “octavas” y se llevan a cabo a través de siete etapas o notas musicales, con dos intervalos o saltos por cada una de ellas. Las octavas pueden ser ascendentes y evolutivas, o descendentes e involutivas. La Ley de Siete permite representar la evolución de cualquier pro- ceso y de las vibraciones que lo componen. Esto se ejemplifica fácilmente con la octava musical. Los intervalos y la escala musical En la Ley de Octava aplicada a la escala musical, encontramos una relación muy definida de las vibraciones, que lejos de ser casual tiene unas proporciones matemáticas concretas que ya en su día descubrió Pitágoras. En sus investigaciones, encontró que exis- tía una proporción concreta de intervalos y que algunos de ellos producían unos sonidos más armónicos y placenteros para nuestro oído que otros. En la escala formada por las notas do, re, mi, fa, sol, la, si y do, existe una distancia de un tono entre todas las notas, excepto entre las notas mi y fa, y si y do, las cuales están separadas por un semi- tono. Entre el primer do, y el segundo do, existe una proporción de 2 a 1, es decir la frecuencia del segundo do, es el doble que la del primero. Como se puede ver, las distancias entre las notas mi y fa, y si y do son significativamente más pequeñas que entre el resto de las notas. Estos son los puntos en los cuales la octava desacelera, y, a menos que se introduzca un choque voluntario, será en estos pun- tos en los que el proceso u octava que había iniciado en la nota do se desviará. Esto explica por qué, a menudo en la vida, iniciamos cualquier actividad con un gran impulso inicial, pero pronto perde- mos el interés o desaceleramos. Imagen de octavas como fractales, cada nota contiene todas las notas. Imagen de octavas descendentes separadas en los intervalos.
356 357 Conocer la existencia de estos intervalos, conocidos como primer y segundo intervalo respectivamente, y ubicarlos en nuestras oc- tavas, nos permitirá estar preparados y poder aplicarnos el choque necesario para que la octava en vez de desacelerar pueda continuar de forma ascendente. Los intervalos requieren intervención consciente; si no, la energía de la octava se pierde, y en el caso contrario, cuando damos por terminada una octava, podemos sentir satisfacción y un aumento de energía por haber mantenido nuestra atención, concentración y cons- tancia para identificar los choques, superarlos y finalizar el proceso. Si tenemos demasiadas octavas abiertas e inconclusas, estas, son pendientes que nos están drenando energía. Podemos visualizarlo como un ordenador con demasiadas subrutinas abiertas, vamos sal- tando de una cosa a la otra sin acabar ninguna. En cambio, si nos centramos en cerrar una octava o tarea, pronto veremos cómo nos resultará más fácil seguir cerrando otras octavas. En nuestra escuela tenemos un lema y es que las octavas o se cie- rran o se rompen. Esto significa, que no por haber empezado una octava, siempre es imprescindible cerrarla, si esta no está alinea- da con nuestras necesidades. Es posible, que, después de iniciarla, nos demos cuenta de que la motivación detrás de esta sea fruto de nuestros deseos y no de nuestras necesidades, o que la hayamos empezado cediendo a presiones externas, que lejos de acercarnos a nuestro propósito vital, nos alejan de él. En este caso, será me- jor tomar la decisión de romperla, olvidándonos definitivamente de ella y redirigir nuestra energía a aquellas octavas que sí son nece- sarias en nuestra vida. La Ley de Siete en la vida del hombre Como hemos visto, todos los procesos de la vida humana están re- gidos por la Ley de Siete. Por ello, la vida de un hombre puede con- siderarse como su octava principal donde el inicio es el nacimiento y el final es la muerte. Dentro de esa octava principal, la creación de la personalidad es el primer intervalo, mientras que la creación del alma es el segundo. Durante la vida encontramos múltiples octavas secundarias, las cuales son fractales de la principal. Cada una de estas octavas se- cundarias tiene sus intervalos. Cualquier proceso de la vida de un hombre está sujeto a la Ley de Siete y por eso puede observarse desde la perspectiva de esta. En cada proyecto, objetivo o proble- ma podemos encontrar dos intervalos principales que suponen un esfuerzo consciente a la hora de superarlos. La octava sólo puede completarse si la persona realiza un esfuerzo conscientemente. Si la persona no lo realiza, la inercia de la vida impide que la persona cierre la octava. Cada persona tiene sus propios intervalos en su día a día. Estos factores dependen del tipo de persona que sea, su nivel de concien- cia, sus necesidades, sus deseos, sus miedos, sus condicionantes, sus limitaciones y sus logros. Esto significa que, si dos personas diferentes vivieran el mismo día, sus intervalos se encontrarían en momentos distintos. La lectura de este artículo también es una octava. ¿Ha observado el lector si ya ha llegado al primer intervalo? ¿Se ha distraído quizás con algún pensamiento u otro estímulo que llamara más su aten- ción? Sigamos ahora con un ejemplo concreto de esta ley en la vida de un hombre, y para ello tomaremos como octava el propósito de hacer ejercicio físico por 1h. En primer lugar, es necesaria una fuerza positiva para iniciar el pro- ceso. Transcurridos 20 minutos, aparece la fuerza negativa en forma
358 359 de pensamientos de pereza que intentan disuadirte de continuar con el objetivo. Los músculos están agotados. En ese momento, todos los pensamientos se han unido y han formado una coalición para iniciar un golpe de estado contra la voluntad. La máquina intenta revelarse no sólo físicamente, sino que empieza a alentar a los egos para que emitan todo tipo de pensamientos de pereza, cansancio y queja y así evitar que continúes con la acción. Aquí encontramos el primer intervalo de la octava, el cual solo puede ser superado por la fuerza neutralizante, a la que llamaremos voluntad. Si deci- dimos tener voluntad, pasaremos el primer intervalo para proseguir con nuestro objetivo con energías renovadas. Si, por lo contrario, hemos decidido hacer caso a esos pensamientos de pereza, abando- naremos la acción y no podremos completar la octava. Continuamos con el ejercicio y transcurridos 30 minutos aparece un conocido al que hacía tiempo que no veías, se acerca, empieza una conversación contigo y te propone ir a tomar un café para po- neros al día. Este es el segundo intervalo de la octava. De repente, te observas recogiendo las cosas para irte a tomar ese café. Esto no ha sido un golpe de estado, ha sido una operación quirúrgica rea- lizada por fuerzas especiales de la que no te has dado ni cuenta. Si la voluntad es fuerte, parará la acción, volverás a dejar las cosas y le dirás al conocido que ya quedaréis en otro momento. Imperará tu voluntad y te desharás de esas fuerzas especiales, ordenando a todos esos egos que se calmen y vuelvan a sus quehaceres y de esta manera podrás continuar con el ejercicio hasta finalizar la octava. Si esto ocurre, inmediatamente te invadirá una sensación positiva llamada satisfacción y a medida que va creciendo con cada octava superada, empieza a crear una sensación dulce, segura y firme lla- mada autoestima. Si por lo contrario la voluntad ha sido derrocada y se ha instaura- do el caos, no solo no superarás la octava si no que aparecerá una sensación de insatisfacción y si esta sensación es frecuente, ya po- demos imaginar cuál será el resultado. Como hemos visto en el ejemplo, y como sucede a menudo, el pri- mer intervalo suele ser interno o provocado por nosotros mismos. En cambio, el segundo intervalo, suele venir del exterior, cuando menos lo esperamos, y requiere que hagamos un último superes- fuerzo, reuniendo todas nuestras energías para superarlo. La Ley de Siete y los chakras Otro ejemplo de la manifestación de la Ley de Siete en el cuerpo humano son los chakras. El sistema de los siete chakras proviene de las antiguas tradiciones espirituales de la India y no del Cuarto Camino, pero constituye un ejemplo claro de esta ley en el sistema energético humano. Cada uno de ellos funciona como un punto de metabolización de la energía: posee una frecuencia propia, un color y una nota musical, y está vinculado a órganos físicos y a un conjunto de emociones que se expresan según su vibración. A lo largo del crecimiento de una persona, los patrones energéticos de cada chakra se van formando y manifestando, dejando huellas en la estructura física, emocional y espiritual. Según estas tradiciones espirituales Antiguas, el ser humano tiene siete chakras, que van desde la base del cuerpo hasta la coronilla. Cada uno representa un nivel distinto de energía: el primero la raíz, el segundo aporta creatividad, el tercero fortalece la identidad, el cuarto abre el amor, el quinto expresa la verdad, el sexto despierta la intuición y el séptimo conecta con lo espiritual. Como representación de la Ley de Siete en el cuerpo humano, el sistema de chakras actúa como una energía fractal que puede con- tener todo. El primer intervalo conocido como Mi-Fa se sitúa entre el tercer y cuarto chakra, es un umbral entre lo terrenal y lo sutil, un punto que requiere intención consciente para elevar la vibración.
360 361 El último intervalo, si–do, corresponde al cambio de octava: la tras- cendencia, la muerte simbólica o literal. Dependiendo de la energía acumulada a lo largo de la vida, este punto puede convertirse en un choque consciente, una oportunidad para un salto evolutivo o para la transición hacia otro estado del ser. Los chakras, vistos como la Ley de Siete encarnada, ofrecen un mapa para comprender cómo la energía se organiza, se expresa y se transforma en el ser humano. Desde la base material del primer chakra hasta la apertura trascendente del séptimo, cada centro con- tiene información sobre órganos, emociones y frecuencias que, al ser trabajadas con conciencia, permiten transitar los intervalos y avanzar en la evolución personal y espiritual. Ilustración 3. Imagen de los chakras en el cuerpo humano. Otros ejemplos de la Ley de Siete Se pueden encontrar otros muchos ejemplos de la representación de esta octava en eventos externos como la luz, la química o los planetas, entre muchos otros. Veamos cómo se aplica la Ley de Siete en la luz y el color. Podemos verlo a través de un experimento muy conocido realizado por Isaac Newton alrededor del año 1666: cuando un rayo de luz blanca atraviesa un prisma, este se descompone en 7 colores prin- cipales: rojo, naranja, amarillo, verde, azul, índigo y violeta. Cada uno de estos colores luz corresponde con una franja específica den- tro del espectro de color visible por el ojo humano. La diferencia entre un color y otro depende de su longitud de onda, que es lo que determina su tono. En los extremos del espectro en- contramos el rojo, el más cálido de todos los colores, con una lon- gitud de onda muy amplia y por lo tanto de más baja frecuencia; y en el extremo contrario encontramos el violeta, el más frío de todos los colores y con una longitud de onda muy corta y de muy alta frecuencia. Entre ellos encontramos todo el espectro visible de colores, siempre en el mismo orden de frecuencia, tal y como los vemos en el arcoíris. Más allá del espectro visible encontramos los infrarrojos y los ultravioletas, que no pueden ser percibidos por el ojo humano, los cuales corresponden a una octava inferior y supe- rior respecto a nuestra octava del espectro visible. Representación de la longitud de onda de los colores.
362 363 Adentrándonos en el campo de las matemáticas, la geometría y los símbolos, encontramos que la Ley de Siete y la serie de Fibonacci (0, 1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21, 34, ...), incluyendo la proporción áurea (φ ≈ 1,618…), describen patrones universales sobre cómo se desplie- ga la vida en el tiempo y el espacio. Ambos casos pueden ser re- presentados con una misma forma: una espiral que asciende o des- ciende, como un patrón que se repite a diferentes escalas de forma fractal. Como ya hemos visto, la Ley de Siete se muestra en todos los niveles del cosmos, y la serie de Fibonacci junto con la propor- ción áurea se expresa y puede ser observada desde el macrocosmos (por ejemplo en la forma de las galaxias) hasta en el microcosmos (en la forma de la estructura del ADN), pasando por la Naturaleza y el Hombre (en la disposición de hojas y el número de pétalos en las flores, o en la proporción del cuerpo humano), mostrando esta mis- ma representación fractal infinita en perfecta armonía y equilibrio. Siguiendo con la geometría sagrada, encontramos la figura de la Flor de la Vida, la cual contiene en sí misma el triángulo como representación de la Ley de Tres y los círculos que representan la Ley de Siete: ● En su primer estadio llamado El Huevo de la Vida, encontramos su representación con los 7 círculos que lo forman, simbolizando el inicio de la vida y las primeras etapas de desarrollo embrionario. ● En su siguiente estadio, conocido como La Semilla de la Vida, seguimos encontrando la Ley de Siete en los círculos superpues- tos entre sí, representando el principio de la creación. ● El siguiente estadio es La Flor de la Vida, la expresión fractal del patrón del Universo. Representa la interconexión de todas las formas, la armonía entre lo micro y lo macro, donde cada parte contiene la información del todo. ● Y, por último, El Fruto de la Vida, figura formada por 13 cír - culos superpuestos que representan los patrones fundamentales de la creación y la estructura del Universo. El eneagrama Existe otro símbolo que también representa la Ley de Siete y que es ampliamente conocido en el Cuarto Camino. Se trata del eneagrama. Esta figura, se inserta en un círculo dividido en 9 partes iguales. Estas partes se numeran del 1 al 9, representando los 7 tonos y sus dos intervalos. Luego tomamos los números 1, 2, 3, 4, 5 y 6 y los dividimos todos entre 7. Esto nos dará los siguientes resultados: 1/7= 0,142857 2/7= 0,285714 3/7= 0,428571 4/7= 0,571428 5/7= 0,714285 6/7= 0,857142 Se puede comprobar que aparecen los mismos 6 números, siempre repitiendo el mismo orden, pero empezando desde un punto distinto. Esta secuencia se puede representar uniendo con líneas los núme- ros de la circunferencia, siguiendo el orden que aparece al realizar las divisiones anteriormente mencionadas. Imagen de la evolución de la flor de la vida.
364 365 Un estudio en profundidad de esta figura nos ayudará a comprender el movimiento de cualquier fenómeno del universo, puesto que en este símbolo se representan, simultáneamente la Ley de Tres con el triángulo, y la Ley de Siete con la secuencia hexagonal. Según Gurdjieff, este símbolo ya se utilizaba en las antiguas escuelas de conocimiento esotérico que conoció en sus viajes. En el Cuarto Camino, los estudiantes, pueden experimentar el enea- grama en la práctica de las danzas sagradas de Gurdjieff. En algu- nas de estas danzas, los alumnos realizan movimientos siguiendo el orden de los números del eneagrama. Tal como se indica en fragmentos de una enseñanza desconocida, según Gurdjieff “El eneagrama puede ser vivido a través del movi- miento”. Al experimentar las leyes a través del cuerpo, un hombre puede percibir la información a través de los tres centros, y no úni- camente desde el centro intelectual, llegando a una comprensión plena de las leyes que gobiernan al universo y a uno mismo. Imagen del eneagrama. La Ley de Siete y la evolución consciente del hombre Esta ley, nos muestra el principio de impermanencia, o como nada puede quedarse igual en el universo. A través de este artículo, he- mos podido comprobar como se puede observar la Ley de Siete, tanto en procesos internos: físicos, emocionales y mentales en el hombre; como fuera de él, a través de ejemplos en la música, el color o la geometría. Todo evoluciona de forma ascendente o descendente, y en cada proceso existen los dos intervalos que suponen una oportunidad para nuestra evolución o, al contrario, una desviación del objetivo con el que inició esa octava. Tal como decimos en nuestra escuela: “lo que no evoluciona conscientemente, involuciona inconsciente- mente”, puesto que no existe la evolución sin un trabajo a voluntad y sería una ilusión pensar que el hombre puede evolucionar hacia una mayor consciencia de forma mecánica y sin realizar los esfuer- zos necesarios. Es por ello, que le animamos a que empiece usted a observar donde se encuentran las octavas en su día a día, donde están los intervalos y qué puede hacer para superarlos. Como ya hemos comentado anteriormente, leer este artículo, en sí, es una octava. ¿Ha podido observar los dos intervalos dentro de ella? ¿Ha podido ver reflejada la Ley de Siete en alguno de los procesos de su vida cotidiana? Poder observar todo esto nos permitirá conocer la máquina con ma- yor precisión, y así con el tiempo y el esfuerzo suficiente, iremos cerrando las octavas necesarias para evolucionar, hasta cumplir con nuestro propósito. Escuela del Cuarto Camino “Lo Bram” Guerreros pacíficos de la 5a vía del corazón.
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